El Forjista
En junio de 2018 el gobierno de Macri anunció un acuerdo con el FMI por 57.000 millones de dólares, de los cuales la mayoría de los fondos llegarían durante la gestión de Macri y donde todos sabían que ese monto resultaría imposible de devolver en los plazos estipulados.
Como era de costumbre en todo acuerdo con el FMI se comprometía a reducir el gasto público y a bajar el déficit fiscal, mientras que el recién nombrado presidente del Banco Central, Guido Sandleris anunciaba que el tipo de cambio flotaría.
El gobierno estaba pasando por una crisis, durante el año había devaluado un 50 %, se había entrado en recesión, disparado la inflación y aumentado el desempleo.
En artículo de la BBC señalaba que “Con el pago de la deuda asegurado y un mayor desembolso por parte del FMI en 2019, Macri podrá concentrarse en la campaña y en recuperar la confianza de los argentinos que lo llevaron a la presidencia”
Y agregaba: “Ahora el FMI entró de lleno a apoyar la gestión de Macri”, el presidente declaraba que esperaba que los argentinos se enamoren de Christine Lagarde la directora del FMI.
Cuando llegó Alberto Fernández a la presidencia decidió renunciar al préstamo del FMI por lo que la deuda con el organismo quedó en 44.000 millones de dólares recibidos durante el gobierno de Macri y cuyo destino se desconoce fehacientemente porque no se encuentra en inversiones ni obras.
Análisis posteriores incluso del mismo directorio del FMI concluyeron que dicho monto terminó incorporándose a la fuga de capitales no reportando un beneficio para el país sino para una minoría privilegiada, Macri por lo tanto dijo que dicho dinero fue entregado a los bancos que estaban temerosos ante el retorno del kirchnerismo.
Lo que el FMI no explicó públicamente que ese préstamo va en contra del reglamento del mismo organismo que no permite prestar un importe semejante a un solo país, como tampoco que el otorgamiento del mismo se hizo a pedido del gobierno de los Estados Unidos que pretendía que Macri ganara las elecciones que perdió.
El gobierno de Alberto Fernández debió renegociar esa deuda por impagable y recientemente el gobierno de Milei debió solicitar un nuevo préstamo al FMI, todo esto lleva a una mayor dependencia del FMI y de Estados Unidos, acompañado de una pérdida de la soberanía nacional.
Claver-Carone que la primera presidencia de Trump fue director por Estados Unidos en el FMI y después ocupó el Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, donde manejó el vínculo con América latina como director para el Hemisferio Occidental fue el encargado de doblegar la resistencia de los socios europeos del FMI para aprobar el préstamo por 57.000 millones de dólares, el más grande en la historia del organismo.
Claver-Carone en una conferencia virtual en 2020 afirmó: “El programa más grande en la historia del Fondo Monetario lo empujamos para la Argentina. Que se haya mal manejado el programa, que no se haya ejecutado bien por parte de la Argentina, y les haya costado una elección es una cuestión. Pero debido a nuestro interés en Latinoamérica peleamos contra los europeos”.