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El Forjista

El general Ángel Vicente Peñaloza

 

Capítulo 4 - Pavón y la ofensiva mitrista

 

 

La batalla de Pavón que tuvo lugar el 17 de septiembre de 1861, encuentra a Peñaloza en la ciudad de La Rioja desde donde le envía una carta a Urquiza felicitándolo por la victoria, ahí le dice: “Dirijo pues a V.E., mis más cordiales felicitaciones por el gran triunfo que acaba de alcanzar la causa de la Nación, y en la persona de V.E. felicito a la Nación misma”

Pero Urquiza había abandonado el campo de batalla cuanto tenía todo para ganarla, provocando con su defección un daño irreparable a la causa de federalismo.

Luego de Pavón la oligarquía porteña impone a sangre y fuego el orden en el resto del país, en diciembre de 1861 parte de Rosario el Primer Cuerpo de Ejército de Buenos Aires al mando del General Wenceslao Paunero rumbo a Córdoba desde ahí piensa dominar Cuyo y La Rioja, en tanto que la provincia de Santiago del Estero ya respondía al mitrismo.

En Córdoba, Paunero impone al ex gobernador Félix de la Peña que había sido destituido por el presidente Derqui a mediados de 1860, pero a los seis días es sustituido por Marcos Paz como interventor enviado por el mitrismo, pero tampoco duró en el cargo cuando fue reemplazado por Paunero que convocó a elecciones, pero sin la posibilidad que los federales pudieran presentarse, así fue como resultó designado Justiniano Posse que asumió el 17 de marzo de 1862.

Córdoba se convierte en un foco para escarmentar a las provincias rebeldes, desde ahí salen varios ejércitos con destino a La Rioja, Cuyo y Catamarca, Sarmiento escoltado por una fuerza comandada por el capitán Pablo Irrazábal ingresa a San Juan el 7 de enero de 1862 y dos días después es designado gobernador interino, tome nota el lector de esta relación entre el sanjuanino e Irrazábal.

Pero en La Rioja la cuestión no es tan sencilla para las tropas unitarias por el prestigio de Peñaloza que el 27 de junio de 1861 había sido designado por el gobierno de Derqui comandante en jefe de la circunscripción militar del Noroeste que comprendía La Rioja y Catamarca.

La primera reacción de Peñaloza fue intentar negociaciones, por eso envió cartas a los hermanos Antonino y Manuel Taboada caudillos mitristas de Santiago del Estero, quienes al sólo efecto de ganar tiempo para que las tropas de Buenos Aires llegaran hasta La Rioja, fingieron estar interesados en esas negociaciones, así se lo hicieron saber a Marcos Paz al que escribieron que aceptaron la propuesta de Peñaloza: “con el ánimo de ganar tiempo hasta que Uds. Invadan las provincias de La Rioja y Catamarca”.

El ex gobernador federal de Tucumán Celedonio Gutiérrez recurrió al Chacho para enfrentar al ejército unitario, por eso el riojano marchó hacia Tucumán con las fuerzas radicadas en Catamarca y el 10 de enero de 1862 enfrenta a los enemigos sin que ninguno de los bandos pudiera asignarse la victoria.

El 3 de marzo está de regreso en la ciudad de La Rioja, un adversario liberal cuenta así el recibimiento que el pueblo riojano le dio: “muchachos y mujeres de la hez del pueblo lo recibieron en la Plaza, con vivas atronadores al vencedor de Tucumán, al restaurador del Código de Mayo en el Norte, y al Padre de los pobres”.

Llega a la provincia de La Rioja otro de los sanguinarios oficiales de Mitre, el comandante Ambrosio Sandes, que obtendrá dos triunfos sobre Peñaloza en Aguadita de los Valdeses y Salinas de Moreno, en el informe que eleva a sus superiores, Sandes consigna lo siguiente: “Quedaron en nuestro poder el Mayor don Cicerón Quiroga, jefe de la infantería y siete oficiales, los que fueron pasados por las armas al día siguiente, en el campo de batalla se cuentan 30 hombres muertos, entre ellos algunos oficiales”.

El 15 de marzo de 1862 Sarmiento le envía una carta a Mitre donde le dice: “El coronel Sandes llevó orden por escrito del infrascripto de pasar por las armas a todos los que encontrase con armas en la mano y lo ha ejecutado en los jefes y oficiales”.

Esta carta recién se dio a conocer en 1868 cuando estallaron las divergencias entre Mitre y Sarmiento, y ambos comenzaron a acusarse mutuamente de las barbaridades cometidas contra los combatientes federales, se echaban la culpa por los actos de crueldad cometidas contra compatriotas cuando las responsabilidades por las atrocidades eran compartidas.

El 25 de marzo de 1862 el general Paunero le escribió a Mitre una carta diciendo: “La Rioja era una espina que tenía Vd. Introducida en el talón, que era necesario sacar; hoy tengo la satisfacción de decirle que la tal espina ha sido extraída del lugar doloroso, merced a la habilidad de un facultativo que se llama el Coronel Ambrosio Sandes. En efecto, Sandes batió completamente al Chacho con sus generales Carlos Ángel y Lucas Llanos, el 11 del presente, con tal suerte y bizarría, que ha sido una repetición de la Cañada de Gómez, en su forma y resultado”.

La mención a Cañada de Gómez hace referencia a otra matanza de los liberales donde fueron ejecutados 150 soldados federales luego de rendirse, los unitarios seguían aplicando la misma metodología.

Los guerrilleros comandados por El Chacho hostigaban a las tropas de línea unitarias en condiciones de notaria inferioridad, la mayoría utilizaban lanzas contra las armas de fuego que usaban sus enemigos, el 9 de abril de 1862 tuvo lugar un encuentro en Represa de Vega y tres días después se combate en Casas Viejas donde vencen a los liberales.

Otro de los chacales de Mitre, el general Arredondo sale en búsqueda del caudillo riojano Severo Chumbita, el historiador Marcelino Reyes, cuanta de la siguiente manera esa persecución: “Por orden de jefe expedicionario al departamento de Arauco, fueron incendiadas las viviendas de la casa habitación de Severo Chumbita, en que residía su familia, y fusilados sin forma de juicio varios individuos que se apresaron. Estos hechos, que excusamos de comentar, no tuvieron correctivo, a pesar del terror y crueldad con que se llevaron a cabo. Lejos de ser castigados, sirvieron de estímulo al comandante Luis Quiroga, de Catamarca, para reducir a cenizas las mismas habitaciones que escaparon del primer incendio. Más tarde el mayor Pablo Irrazábal, en conocimiento de los incendios de Arauco, pegaba fuego en Guaja a la casa habitación del caudillo Peñaloza, respondiendo a la guerra sin cuartel que se había decretado para los que se mantenían en armas en la provincia de La Rioja”.

Cuando el periodista federal Ramón Gil Navarro desde el diario El Progreso de Córdoba, denuncia las barbaridades cometidas por Arredondo, éste las niega a lo que Navarro responde: “No se puede decir no es cierto que se mandaron a incendiar a los pueblos de Mazán y Aymogasta  cuando aún están los escombros que dan testimonio del crimen, y cuando existen cuarenta mil personas que han presenciado el hecho…¿Podrá negar el general Arredondo que el 1° de julio fusiló los prisioneros frente a la iglesia matriz de La Rioja y que uno de esos infelices fue fusilado por la espalda?... ¿El General tendrá valor de negar ante el pueblo todo de La Rioja, que el 2 de junio, después de su herida en el brazo, mandó levantar horcas en la plaza frente al templo de la iglesia matriz, hacia el lado de la casa de las señoras Colinas, y que en esa horca se ahorcaron varios y que estuvo pendiente por algunos días el cadáver nombrado Capitán Argote?”.

Cuando años después Sarmiento y Mitre se acusaron mutuamente por las aberraciones criminales, Arredondo trató de salvar la responsabilidad de Sarmiento acusando a Paunero y asignando la principal responsabilidad a Mitre, así escribió que: “Que el General Mitre , Presidente de la Republica, aprobó expresamente los degüellos de Sandes, los degüellos de los prisioneros en la Punta de Agua, degollados no en el campo de batalla, en medio de la embriaguez salvaje del triunfo, sino dos días después, circunstancias que ignoraba Sarmiento cuando pasó nota, si es que la pasó”.

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