El Forjista

Sarmiento, el prócer de la oligarquía

 

Capítulo 7 – La oposición a Rosas

 

En su provincia despliega una gran actividad, en 1839 funda una escuela para señoritas y el periódico El Zonda, el cual fue creado junto a unos amigos suyos,  pero él era prácticamente el único redactor. Del primer número se venden 25 ejemplares lo que da una idea que su influencia no era la que la historia oficial quiso atribuirle. Junto a esos amigos con los que fundó el diario y con otros que se sumaron fundaron la Sociedad Literaria que se convirtió en una especie de sucursal de la Asociación de Mayo de Buenos Aires que se transformó en un activo centro de oposición a Rosas.

La principal figura de la institución de Buenos Aires era Esteban Echeverría que llegó a reconocer sin vueltas, sus vinculaciones con potencias extranjeras: “La revolución material contra Rosas estaba en pie, aliada a un poder extraño”. Extraño quería decir extranjero y se refería a Francia que desde el 28 de marzo de 1838 bloqueaba el puerto de Buenos Aires y que al año siguiente desarrolló acciones agresivas contra el país, como apoderarse de algunos barcos e incendiarlos.

Los franceses habían logrado derrocar el gobierno de la Banda Oriental instaurando una administración favorable a la potencia europea y con relaciones con los unitarios de Buenos Aires, convirtiéndose en una real amenaza para el gobierno de Rosas. Muchos unitarios emigraron con rumbo a la Banda Oriental para sumarse al ejército que estaban organizando los franceses.

El 25 de agosto de 1839 se publicó el sexto y último número del El Zonda, producto de las deudas que contrajo para publicar el periódico Sarmiento termina en prisión porque se negaba a pagarlas, sin embargo sus amigos logran convencerlo de firmar un documento donde se comprometía a saldar la deuda y de esa manera recuperó la libertad, no obstante el contratiempo permanece en la provincia un año y cuatro meses más.

Sarmiento y sus amigos conspiraban en San Juan y en ese marco tomaron contacto con el general Brizuela que lideraba la Coalición del Norte conformada por La Rioja, Tucumán y otras provincias, la intención de estos sanjuaninos era que su provincia se integrara a esa alianza unitaria.

Como consecuencia de sus desembozadas actividades conspirativas fue convocado a la casa de gobierno y ahí mismo fue detenido y le colocaron grilletes eso ocurrió en noviembre de 1840. Es encerrando en prisión y tiene el temor de ser fusilado.

Benavidez el gobernador de San Juan envía una misión a la vecina provincia de Mendoza para colaborar con el gobernador Aldao pero las tropas se enteran en el camino que el caudillo mendocino pudo derrotar a Brizuela sin ayuda, los sanjuaninos regresaron entonces a  su provincia sin haber participado de la batalla.

Al regresar a la ciudad los oficiales federales festejan el triunfo y en medio de la borrachera deciden marchar a la prisión para escarmentar a los unitarios, particularmente a Sarmiento.

Sobre los sucesos posteriores hubo distintos relatos según la posición política de quién lo difundiera, pero sobre lo que no hay duda es que Benavidez evitó el linchamiento de Sarmiento, aunque no llegó a tiempo para impedir que el prócer fuera afeitado por los oficiales borrachos, aunque algunos historiadores dudan de esa versión, tampoco hubo unanimidad sobre si los agresores tenía por finalidad terminar con la vida del futuro prócer.

Mientras se estaba realizando el intento de linchamiento el gobernador recibió a su madre y hermanas e intervino con rapidez, en un acto que lo enaltece Benavidez lo refugia en su casa, le da un pasaporte y le recomienda que parta hacia Chile.

En sus memorias escribió: “Llegué a Santiago, salvado por el general Benavidez mismo, de la violencia de su propio ejército”. A pesar de reconocer ese acto del gobernador cuando Benavidez murió no dudó en denostarlo como hacía con todos los caudillos de interior.

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