El Forjista

Sarmiento, el prócer de la oligarquía

 

Capítulo 38 – El roquismo

 

Se produjo una escalada en los sucesos que llevaban a un enfrentamiento entre Avellaneda que apoyaba a Roca y el gobernador de la provincia, Tejedor, apoyado por Mitre, la policía impidió al presidente que ingresara al teatro y el policía que produjo el incidente fue premiado, mientras tanto Avellaneda como Roca compartían la idea de convertir a la ciudad en capital de la República.

El 11 de abril de 1880 las provincias le otorgan el triunfo a Roca y a continuación Avellaneda declara a la ciudad como capital del país, como respuesta Tejedor se levantó en armas por lo que Avellaneda con varios de sus ministros y legisladores se trasladaron a Belgrano que en esos momentos no formada parte de la ciudad.

El ejército nacional derrotó a Tejedor y se dispuso la intervención de la provincia, al año siguiente se designa a la ciudad de La Plata como la capital de la provincia.

Roca se esforzó por congraciarse con Sarmiento lo nombró Superintendente General de Escuelas a los 70 años, era una confirmación del cargo que ya ocupaba pero que pasó a depender de la Nación. Pero no tardó en pelearse con algunos de sus colaboradores y con el Ministro de Instrucción Pública por lo que concluyó renunciando.

Las decisiones laicas de Roca enfrentaron al gobierno con la cúpula eclesial, Sarmiento adhiere fervorosamente a esas medidas lo que lo llevan a polemizar con los sectores más conservadores de la Curia, estas discusiones provocaron que se llegara a pensar que era ateo, pero como vimos, en épocas anteriores impulsó la educación religiosa en las escuelas y la concurrencia de los niños a misa.

No obstante algunas personas vinculadas a la Iglesia explicaron ese cambio en su adhesión a la masonería, el 12 de mayo de 1882 fue elegido Gran Maestre posición que ocupó hasta 1885, en el segundo lugar en importancia fue designado Leandro N. Alem.

El 6 de noviembre de 1882 Roca lo ascendió a general de división, también por esos meses dio a conocer “Conflictos y armonías de las razas de América”.

Sostuvo una discusión con el militante católico Pedro Goyena por cuestiones religiosas, éste le endilga haber “sido todo lo que es posible ser, hasta general, todo menos hombre serio y sensato” y agrega que “carece por completo del respeto social” y lanzaba otras frases como “Sarmiento es el egoísmo unido a la grosería” y “No sabe lo que es lealtad” se lo dice por su enfrentamiento con Mitre y lo llama “viejo ebrio de vanidad”.

La polémica continuó y en otra oportunidad Goyena contestó: “Sarmiento animalis homo; Sarmiento grotesco y sensual en todas partes; Sarmiento, arrastrando su triste historia; Sarmiento, asalariado por Chile y sosteniendo que las tierras australes de la República Argentina pertenecían al que arrojaba la moneda a su rostro de escritor venal; Sarmiento maestro que no estuvo jamás en la escuela, el gran farsante; Sarmiento, la farsa misma: farsa de general, farsa de político, farsa de hombre honorable…”.

Lo que muestran estas contestaciones como muchos otros cuestionamientos que se le realizaron en los más variados ámbitos, incluido el Congreso, su imagen distaba de ser inmaculada como después la historia liberal intentó imponer.

Sin embargo en esta oportunidad Sarmiento defendía una serie de leyes progresistas impulsadas por Roca que implicaban una interesante modernización que contó con la resistencia de los sectores más retrógrados de la sociedad que se oponían a medidas como el matrimonio civil y la ley de enseñanza laica, obligatoria y gratuita. En esta pelea la administración de Roca llegó a romper relaciones con el Vaticano.

El 18 de enero de 1884 el presidente lo designó en una misión a Chile en una convención latinoamericana para la traducción al castellano de libros destacados. En el país vecino declaró: “Fui chileno, señores, os consta a todos” pero conservó su ciudadanía pues se propuso derribar “al coloso del despotismo popular”. De regreso a la Argentina visita San Juan donde es recibido por una multitud que lo vitorea.

El 8 de julio de 1884 se promulgó la trascendente ley de educación 1420. Roca en tanto solicitó al congreso se apruebe una partida de 20.000 pesos para reimprimir las obras de Sarmiento.

El conflicto entre el gobierno y la Iglesia se intensificó al punto que el 13 de octubre el Poder Ejecutivo expulsa al representante del Papa acusándolo de desobedecer las leyes nacionales, unos días antes Sarmiento había denominado “levantamiento de los clérigos católicos” al intento eclesial para seguir enseñando el catecismo en las escuelas.

El sanjuanino seguía mostrando una posición económica por demás sólida al comprar una estancia frente a la laguna de Mar Chiquita donde también pensaba criar algún ganado.

En 1886 apareció su libro “Vida y escritos del doctor Francisco J. Muñiz”, quién era naturalista, militar y escritor, pero para acomodar la biografía a su ideología silenció la cuestión que Muñiz fue ayudado por Rosas a quién dedicó una de sus obras.

Se presentó en las elecciones a diputados en San Juan pero fue derrotado por un ex jefe de policía llamado Agustín Cabeza, una semanas después también resultó perdidoso esta vez en las elecciones municipales desarrolladas en la Capital Federal.

Escribe la “Vida de Dominguito” que apareció en folletines a partir del 17 de junio de 1886 y se convertirá en el último libro publicado por Sarmiento. El 14 de agosto resulta vencedora la fórmula Juarez Celman – Carlos Pellegrini.

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