El Forjista

Sarmiento, el prócer de la oligarquía

 

Capítulo 35 – Los sueldos de Sarmiento

 

Los generales orientales designados por Sarmiento para combatir al Chacho y otros caudillos fueron brutales y despiadados como pocas veces conoció el país. Sandes tenía un instinto asesino que el mismo Sarmiento llegó a reconocer, también lo eran Arredondo y Rivas aunque no llegaron al nivel de sadismo de Sandes pero también actuaban con una saña macabra, Arredondo llegó a tener un poder ilimitado en varias provincias hasta que Sarmiento dispuso su detención cuando en un enfrentamiento con el mitrismo optó por el bando rival.

El sanjuanino también llegó a utilizar de los servicios de Teófilo Ivanowsky, un prusiano que formó parte de los alemanes que el Brasil trajo para combatir en Caseros, desertó e ingresó en el ejército argentino peleando en Cepeda, Pavón, Paraguay y en las incursiones contra los indios. Se había instalado en Villa Mercedes, San Luis, Sarmiento lo ascendió a general, y fue el jefe de las fuerzas que invadieron La Rioja, provincia donde cometió una serie de abusos para torcer la elección a favor de Avellaneda.

El 24 de septiembre de 1874 Mitre encabezó un levantamiento, José V. Paz desde el diario La Prensa emitía la proclama de los rebeldes, definían la asonada como el último recurso que les quedaba y acusaba al gobierno de haber eliminado todo vestigio de soberanía popular. En verdad ninguno de los bandos en pugna podía mostrar una ejemplar conducta democrática, todos apelaban a la violencia para imponer su voluntad y llegar al poder, hasta la Ley Saenz Peña el país no conoció elecciones libres.

El 20 de octubre Mitre emitió una proclama explicando los motivos del levantamiento, denunciando el fraude cometido con la utilización de la fuerza pública, lo que Mitre no decía que él había llegado por métodos similares a los que ahora denunciaba.

Sarmiento se puso al frente de la represión del intento mitrista, con esa finalidad se instaló en la Oficina de Correos y Telégrafos desde la cual distribuyó órdenes a gobernadores y jefes del ejército, también declaró el Estado de Sitio en las provincias del litoral y dispuso la clausura de los diarios La Nación, La Prensa y La Pampa; y en su impulso censor también decretó la clausura del diario oficialista El Nacional por difundir una noticia errónea.
El 26 conoció la noticia de la muerte de Ivanowsky y procedió a declarar el Estado de Sitio en todo el territorio nacional y designó Comandante en Jefe de la Guardia Nacional a Adolfo Alsina. Avellaneda asumió cuando todavía la situación no estaba controlada.

El ejército de Sandes contaba con 3500 hombres que se concentraron en las playas del Tuyú, Mitre asumió el comando del mismo, también formaban parte del contingente, indígenas al mando del cacique Catriel, los rebeldes llegaron al 25 de Mayo donde quedaron a la espera de Arredondo, pero las tropas leales al mando de José Inocencio Arias los atacan logrando la rendición de Mitre, el 2 de diciembre en Junín se firmó la capitulación, cinco días después en Santa Rosa, San Luis, las tropas comandadas por Arredondo fueron aniquiladas por Julio A. Roca.

Los epígonos de Sarmiento intentaron establecer la idea que cuando dejó el gobierno se encontraba en la pobreza, todo intento por mostrarlo como alguien con escasos recursos formó parte de todo el armado para transformarlo en prócer, en una carta a un amigo le dice que nadie ganaba en sueldos tanto como él, pues cobraba como coronel, como director del arsenal de Zárate y como senador nacional. Además en noviembre de 1875 el gobierno lo designó Director General de Escuelas, estos cuatro sueldos sumaban 1395 pesos fuertes que equivalían a 34875 pesos de moneda corriente, pero llegó a cobrar un quinto sueldo como presidente de la Comisión del Parque Tres de Febrero.

Cuando dejó la presidencia tenía recursos suficientes para comprarse una casa, su nieto comentó que el administrador de sus bienes llegó a ahorrarle una suma significativa, suficiente para comprar una casa por 28000 pesos fuertes, la misma era grande tenía tres patios y diez habitaciones. Pero señalar que no era una persona pobre no debe oscurecer la cuestión que nunca pareció que su intención fuera enriquecerse.

ir al próximo capítulo

 

Volver al índice