El Forjista

Sarmiento, el prócer de la oligarquía

 

Capítulo 1 - La oligarquía creó al prócer


La historia oficial que ha tenido una evidente tendencia liberal ha entronizado a Domingo Faustino Sarmiento como uno de los mayores próceres de nuestro país. Sin embargo si alguien se detiene a conocer algunos aspectos de la vida del sanjuanino y no comulga con las ideas liberales, con bastante claridad surge que este personaje no estaba dotado con ninguna de las virtudes que se supone que debería tener un prócer para que gran parte de los argentinos nos consideremos representados por él.

Lo que intentaremos mostrar es que ninguna de las cualidades de un prócer es posible encontrarlas en Sarmiento, carecía del más mínimo sentido de patriotismo, es más se avergonzaba de ser argentino y latinoamericano, hizo de la mentira y la exageración una herramienta para combatir a sus adversarios políticos, mostró un racismo del cual no excluyó casi a nadie y además tenía algunas características humanas que de ninguna merecen destacarse, tal como un sadismo que puso en evidencia reiteradamente cuando se trataba de enemigos a los cuales no quería ahorrarles ningún sufrimiento. Fue el instigador de algunos de los mayores criminales de nuestra historia los cuales vestían el uniforme  del ejército unitario.

Pero nada de esto es casual, la oligarquía necesitaba tener a alguien en quién justificar cada una de sus acciones futuras, si se aniquilaba a sus adversario podían excusarse en Sarmiento, si entregaban el territorio, este “prócer” ya lo había realizado y si odiaban a los sectores de la población más empobrecidos y a los representantes que intentaron seguir una línea contraria a las clases dominantes, podían encontrar antecedentes en el sanjuanino.

Pero tal vez la cualidad que más reconocía la clase dominante en Sarmiento fue su acción decisiva en la penetración del capital inglés en casa uno de principales sectores de la economía nacional, precisamente el capital de esa procedencia fue durante décadas el principal socio de la oligarquía nativa, que se enriqueció mientras la gran mayoría de los argentinos tenía insatisfechas gran parte de sus necesidades.

La historia liberal es inconexa, es enseñada como si se tratara de acontecimientos aislados, a veces inexplicables. El esfuerzo que el revisionismo viene realizando desde hace décadas consistió, entre otras cosas, el de armar un complejo rompecabezas evidenciando que sucesos ocurridos hace mucho tiempo aún tienen sus consecuencias en la actualidad.

Creemos firmemente que hay un hilo conductor en el comportamiento de las clases dominantes de la Argentina que van desde el salvaje asesinato del Chacho Peñaloza, y aún antes desde el fusilamiento de Dorrego, hasta los 30000 desaparecidos de la última dictadura, como otros sucesos criminales que dejaron una marca indeleble en el pasado, como la Guerra del Paraguay, los asesinatos de obreros en la Semana Trágica, los acontecimientos en la Patagonia que denunció Osvaldo Bayer, el bombardeo de la Plaza de Mayo en junio de 1955, los fusilamientos de 1956, los asesinatos de León Suárez en el mismo año, por citar sólo algunos.

El comportamiento de la oligarquía fue constante a lo largo de los siglos, por eso convirtió en prócer a Sarmiento, ya sea porque se propuso aniquilar a sus adversarios o porque  reclamó la intervención de potencias extranjeras cuando los sectores populares lograron desplazar a la oligarquía.

Sarmiento confesó que él fue uno de quienes alentaban la intervención de potencias extranjeras en nuestro país en épocas de Rosas, de igual manera que el embajador norteamericano lideró a la oposición contra Perón para evitar que llegara al poder un movimiento representativo de los trabajadores y los más humildes de la sociedad, en tanto que más recientemente se supo por Wikileaks que Mauricio Macri le reclamaba al embajador norteamericano que actuara con más firmeza contra el gobierno kirchnerista.

Los protagonistas fueron otros  pero la oligarquía siempre actuó de igual manera, se aferró al poder y apeló a los más detestables mecanismos para eternizarse en ese lugar.

Sarmiento benefició a las clases dominantes a lo largo de su actuación pública, por eso fue que esos sectores lo impusieron como una figura ejemplar que nunca fuera cuestionada por las generaciones futuras.

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