El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 23 - Peronismo y democracia

A nuestro entender la metodología que hay que utilizar para determinar el grado de democracia del peronismo es efectuar la comparación con los gobiernos que lo antecedieron y sucedieron, y se podría agregar la verificación de la situación de la democracia en el mundo por aquellos años.

Y en esa comparación no dudamos en afirmar que efectivamente el peronismo fue lo más parecido a un gobierno del pueblo, incluso en la compulsa con muchos de los países considerados como ejemplo de democracia, el movimiento fundado por Perón sale notablemente favorecido.

Ya sabemos que antes del golpe de 1943, se había instalado un régimen que comenzó en 1930 con el golpe de Estado a Hipólito Yrigoyen y que instauró un régimen dictatorial con Uriburu los dos primeros años y después lo sucedieron gobiernos surgidos del denominado “fraude patriótico” en que el pueblo no tenía ninguna posibilidad de expresarse, la tortura comenzó a ser un método habitual aplicado fundamentalmente a los presos políticos, mientras los gobernantes fueron moldeando un sistema económico que convirtió a nuestro país en una semicolonia de Gran Bretaña.

No es necesario abundar demasiado en esto, pasemos ahora a ver rápidamente cuál fue el régimen que se instaló después del golpe de estado de 1955, se encarceló a miles de peronistas a muchos de los cuales se le aplicó tortura y se le levantaron cargos falsos, la gran mayoría del pueblo no podía elegir a sus representantes por la proscripción del peronismo y la política económica también estaba destinada a someter al país a una potencia, pero ahora la dependencia era hacia los Estados Unidos.

En tanto que el peronismo accedió al gobierno ganando las elecciones más limpias de la historia, y que en cada nueva elección obtenía una adhesión aún mayor, además amplió la participación ciudadana mediante el voto de la mujer.  

Hubo una auténtica participación ciudadana no sólo en los actos electorales, también en las manifestaciones multitudinarias mediante las cuales el pueblo se expresaba, pero también esa democracia se manifestó de manera fenomenal cuando muchas personas elevaron su nivel de vida teniendo acceso a servicios y artículos de consumo que antes les estaban vedados.

Ahora asomémonos al mundo en esa época para visualizar el estado de la democracia que precisamente no podía considerarse como floreciente, pero aquí hay que hacer una necesaria aclaración, quienes detentan el poder también le otorgan contenido a las palabras y sus definiciones, es por eso por lo que los imperios en el siglo XX han tratado de disfrazarse de democracias cuando en verdad no lo eran.

Nos preguntamos ¿puede considerarse democrático un país que sojuzga a otros? ¿Puede considerarse democrático un país monárquico? ¿una institución como la Cámara de los Lores en Inglaterra es digna de ese nombre?

El mundo salía de terribles tiranías como las de Mussolini en Italia, la Alemania nazi y la dictadura militar de ultraderecha en el Japón, pero seguían existiendo otras tan nefastas como aquellas: el stalinismo en la URSS, Franco en España y Salazar en Portugal.

Lo que ocurría con las mal llamadas “potencias democráticas” como Inglaterra, los Estados Unidos y Francia también mostraba a las claras que lejos estaban de ser respetuosas de la participación democrática, en principio porque todas ellas tenían colonias donde aplicaban métodos aberrantes con su población incluida la tortura, precisamente el alto nivel de vida de su población estaba asentado sobre la explotación de los pueblos de las naciones colonizadas.

Pero además en los Estados Unidos en la década del 50, mientras Perón gobernaba la Argentina se desató una caza de brujas bajo la excusa de la lucha contra el comunismo donde miles de ciudadanos perdieron su trabajo y eran perseguidos por la sola sospecha de tener simpatías con agrupaciones de izquierda, el denominado macartismo impuso una metodología de persecución y delación que en nada debían envidiar al otro lado de la cortina de hierro.

A quienes ponen a los Estados Unidos como ejemplo de democracia no debieran olvidar el maltrato que los trabajadores recibieron históricamente, el día del Trabajador y el día de la Mujer son fechas instituidas como recordatorio de la sangrienta represión impuesta a los trabajadores en ese país.  Aun hoy es posible apreciar el maltrato con que la policía reprime manifestaciones pacíficas en ese país.

Fue en 1954 en la batalla de Bien Dien Phu en que Francia fue derrotada en Vietnam y debió retirarse de ese país, el cual un tiempo sufrió la agresión de los Estados Unidos, también en 1954 hasta 1962 el pueblo de Argelia combatió en su guerra de Independencia para liberarse del Imperio Francés, lugar donde el ejército francés desarrolló las horribles prácticas de torturas que después se aplicaron en América Latina.

En cuanto a Inglaterra dudamos que en un país con una reina y con una cámara de los lores que no es elegida por el voto popular pueda ser considerado como ejemplo de democracia, en la actualidad existe un férreo control de la prensa para evitar que se difunda información que muestre como el estado espía a la población.

Para colmo de la ironía muchos países satélites de la Unión Soviética se autotitulaban como democracias populares, a pesar de que eran estados policíacos. Parte de esa hipocresía consistía en que el Partido Comunista Argentino acusaba a Perón de tirano mientras apoyaba incondicionalmente cada uno de los actos de Stalin, cuando muchos de esos actos eran terribles purgas en los oscuros sótanos de las KGB.

Por eso decimos quién puede arrojar la primera piedra y decir que el peronismo no era democrático, creo que no hay gobierno que pueda lanzar tal acusación.

En definitiva, creemos que peronismo fue un avance significativo en la democracia social, sin duda se podrían haber corregido muchas cosas y mejorarla, pero obviamente quienes la cuestionaban no tenían otra misión que abortar ese avance para que regresaran a primar los intereses de una minoría privilegiada, aunque ya lo sugerimos lo reiteramos, hubo mucha hipocresía y falsedad en las acusaciones a Perón por no aplicar una democracia perfecta que por otra parte no existió en ninguna parte del mundo.

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