El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 5 - El golpe del 4 de junio

Su destino luego de arribado de Europa es Mendoza en el Centro de Instrucción de Montaña del Regimiento de Infantería “Cazadores de Los Andes” donde Perón será instructor pudiendo traspasar los conocimientos adquiridos en el viejo continente.

Ahí estrechará relación con quienes tendrán en su vida futura una especial relevancia, se trataba del general Edelmiro Farrell director del Centro y el teniente coronel Domingo Mercante con quien ya se conocían de la Escuela de Suboficiales.

Al finalizar 1941 es ascendido a coronel, en Mendoza permanece poco tiempo, porque a mediados de 1942 es asignado a la Inspección de Tropa de Montaña con sede en Buenos Aires donde también tiene por superior al general Farrell, poco tiempo después también Mercante es trasladado a dicho destino. Farrell y Mercante también mantenían una vieja relación porque ambos habían estado destinados en Cobunco.

Por esos años la Argentina también estaba dividida por la Guerra Mundial, los había aliadófilos, pronazis y neutralistas. Los partidos tradicionales apoyaban al bando aliado y promovían el ingreso del país en la guerra, los pronazis eran muchos menos y se encontraban entre los grupos nacionalistas y un sector del ejército. Mientras que entre quienes sostenían que debían mantenerse la neutralidad a toda costa se encontraban la agrupación FORJA y la mayoría de los oficiales del ejército, a pesar de las presiones, el gobierno argentino se mantuvo neutral.

Los sectores claves de la economía eran dominados por corporaciones extranjeras, en 1937 el general Justo había elegido como sucesor a Roberto Ortiz, abogado de los ferrocarriles ingleses, su compañero de fórmula fue Ramón Castillo.

El anuncio de la candidatura de Ortiz se realizó en la Cámara de Comercio Británica y en la oportunidad el designado candidato expresó: “Comparto en todo la opinión de que la Argentina tiene con vuestra patria enlaces financieros y obligaciones tan importantes como muchas de las obligaciones que existen entre la Metrópoli y diversas partes del Imperio”. (1)

Ortiz se impuso con el habitual fraude, en 1940 afectado por problemas de salud debió traspasar la presidencia provisionalmente a Castillo, hasta que en junio 1942 decidió renunciar, falleciendo poco tiempo después.
A pesar de las presiones de los Estados Unidos, Castillo mantuvo la posición de neutralidad que evitó que el país participara de la carnicería mundial, en cambio en agosto de 1942 Brasil le declaró la guerra al Eje.

Inglaterra en cambio tuvo una posición diferente en el sentido que para ella eran imprescindibles los embarques de carne que alimentaba a sus ejércitos, mientras el país le asegurara esa provisión la posición de la Argentina ante la guerra pasaba a un segundo plano.

Ni bien retorna a Buenos Aires es invitado por otros oficiales a participar de una serie de reuniones con intenciones conspirativas que reflejaba el malestar de gran parte del ejército por la situación del país. Uno de los más activos era Domingo Mercante que era hijo de un ferroviario y que por lo tanto no simpatizaba con que el ejército adoptara una posición contraria a los intereses populares.

Pero el ejército era férreamente controlado por el General Justo que promovía unas fuerzas armadas “profesionales” mientras los abogados de las empresas inglesas controlaban la economía, su muerte el 11 de enero de 1943 provocó la pérdida de poder de quienes lo seguían, mientras que empezó a constituirse un nuevo sector con ideas nacionales de la cual Perón era un destacado exponente.

Se conforma el Grupo de Obra de Unificación o Grupo de Oficiales Unidos (GOU) en el cual Perón y especialmente Mercante tienen una activa participación, este último viajaba constantemente a Campo de Mayo a hablar con otros oficiales para incorporarlos a la Logia.

El 15 de mayo de 1943 se realiza la primera reunión por la que Perón bregaba, la logia tenía como ejes fundamentales el repudio al fraude, la preocupación por la perdida de prestigio del Ejército, la necesidad de mantener la política neutralidad y la preocupación porque el desprestigio del gobierno le permitiera al comunismo incrementar su influencia.

Pero la conspiración del GOU no era la única en marcha, el general Rawson, sin vinculaciones con la logia, también realizaba sus maniobras para derrocar al gobierno, pero la tendencia que representaba este oficial era contraria a los principios del GOU, simpatizaba con los aliados y mantenía contactos con el sector más conservador del radicalismo.

Quién si tenía contactos con el GOU era el general Ramirez que era el ministro de Guerra de Castillo.
Las distintas conspiraciones se aceleraron cuando se conoció que el candidato a la presidencia que apoyaría Castillo sería Robustiano Patrón Costa, señor feudal de Salta, un gran terrateniente símbolo inequívoco de la explotación de los obreros rurales, en sus ingenios tenía policía y moneda propia. Este apellido oligárquico será un símbolo de lo que el peronismo vino a erradicar, la explotación salvaje de los trabajadores.

Cuando Castillo decide el 3 de junio separar de su cargo a Ramírez por sus contactos con la oposición, se decide dar el golpe, el 4 de junio al mando de 10.000 efectivos Rawson marcha rumbo a la Casa Rosada, al enterarse de la noticia, el presidente viaja a La Plata donde firma su renuncia. Por la noche Rawson asumía la presidencia
El historiador norteamericano Joseph Page intenta desprestigiar a Perón al señalar que su no participación estelar en el golpe de estado se debía a una supuesta cobardía, así lo describe: “han dado pie a una acusación que perseguiría a Perón por el resto de su vida: Perón era un cobarde que retrocedía ante la mínima posibilidad de peligro físico”. (2)

También cita a otro compatriota suyo Robert Potash que al parecer intentó una maniobra similar, sin embargo la escasa participación de Perón en el golpe se debió a la simple razón que el grupo que tomó la iniciativa no tenía contactos con el GOU porque mantenía diferencias con él, difícilmente sus camaradas de armas lo hubiesen seguido como lo hicieron en su gran mayoría, si consideraban que se trataba de un pusilánime, pero además Page debería saber que lo más seguro y lo que haría un cobarde sería no enfrentar a los poderosos con lo hizo Perón.

El mismo Page debe reconocer que Perón estuvo aquella mañana del 4 de junio, donde debía estar, al lado de su jefe y amigo, el general Farrell, éste fue designado comandante del Primer Cuerpo de Ejército y Perón su ayudante.

La proclama de los militares rebeldes decía que “se ha defraudado a los argentinos, adoptando como sistema la venalidad, el fraude, el peculado, y la corrupción” y “se ha llevado al pueblo al escepticismo y a la postración moral, desvinculándolo de la cosa pública, explotándolo en beneficio de siniestros personajes movidos por las más viles pasiones”. Por esta razón “las Fuerzas Armadas, fieles y celosas guardianas del honor y tradiciones de la patria, como asimismo del bienestar, los derechos y libertades del pueblo argentino… deciden cumplir el deber de esta hora” y propugnan “La honradez administrativa, la unión de todos los argentinos, el castigo de los culpables y la restitución al estado de todos los bienes malhabidos”. Se comprometen a luchar por “mantener una real e integral soberanía de la nación, por cumplir firmemente el imperativo de su tradición histórica, por hacer efectiva una absoluta, verdadera y real unión y colaboración americana y cumplimiento de los pactos y compromisos internacionales”.(3)

Entre los militares que llevaron adelante el golpe los había de muy distintas tendencias, Rawson era partidario de apoyar a los Aliados y hacer ingresar en la guerra al país, la mayoría de las Fuerzas Armadas en cambio sostenían la necesidad que la Argentina mantuviera la neutralidad, entre estos últimos se encontraban los miembros del GOU.

El 7 de junio un grupo de oficiales liderados por Enrique González y Perón le exigen a Rawson su renuncia quien la presenta de inmediato, asumirá la presidencia el general Pedro Pablo Ramírez y como ministro de guerra un general muy próximo a Perón, Edelmiro Farrell, en tanto que aquél es nombrado su secretario.

El gobierno que se inicia tiene la virtud de terminar con la Década Infame, y adoptar algunas medidas de neto corte nacional, sin embargo, su conformación era muy heterogénea y muchas de las medidas, particularmente en el plano cultural eran directamente reaccionarias, pero los que no tenían ninguna duda eran el embajador estadounidense Spruille Braden y el Partido Comunista.

Sobre el golpe del 4 de junio Braden señaló: “Los fascistas argentinos permanecieron a la sombra mientras la victoria de la Alemania nazi parecía posible ya que tal victoria automáticamente los ubicaba en el poder sin riesgo ni esfuerzo. Alemanes nazis se dieron cuenta de que debían tomar el poder abiertamente y con certeza a fin de preservar el país como base para vencer la guerra ideológica que seguiría al terminar el conflicto armado en Europa y así asegurar la sobrevivencia del fascismo”. (4)

Mientras que el dirigente del P.C. Vitorio Codovilla afirmaba: “El golpe de Estado del 4 de junio fue preparado minuciosamente por agentes nazis… como objetivo, al mismo tiempo que crear en la Argentina un régimen tipo nazi, era el de servir de punto de apoyo para, primero, contribuir a que el nazismo ganara la guerra en Europa y Asia, segundo, extender los regímenes fascistas a estos países de América Latina… y, tercero, en caso de derrota de los nazifascistas en el campo de batalla, conservar una cabecera de puente en América”.(5)

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(1) Jorge Abelardo Ramos. La Era del Bonapartismo. Editorial Plus Ultra. 1973 pag. 38

(2) Joseph Page. Perón. Una biografía. Editorial Sudamericana. Edición en e-book pag. 69

(3) Norberto Galasso. Perón. Formación. Ascenso y Caída 1893 1955. Tomo I Colihue 2011 pag. 155

(4) Joseph Page. pag.72 y 73

(5) Idem

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