Placeholder image

El Forjista

Juana Azurduy, generala de Bolivia y Argentina

Capítulo 16 - Los valerosos caudillos altoperuanos

 

 

La situación en el Alto Perú luego de la derrota de Sipe-Sipe quedó establecida de la siguiente manera: con el cura Ildefonso Escolástico de las Muñecas en la zona de Larecaja, Miguel Betanzos actuando entre Cotagaita y Potosí, Eustaquio Méndez y Francisco Pérez de Uriondo en Tarija, Vicente Camargo en Cinti, José Miguel Lanza en Ayopaya, el argentino Warnes en Santa Cruz de la Sierra y Padilla cubriendo Chuquisaca y La Laguna.

Casi todos ellos murieron trágicamente, el sacerdote tucumano Muñecas que había apoyado la revolución de 1809 en La Paz, en 1814 colaboró con el levantamiento del cacique Pumacahua y luego debió buscar refugio en la zona montañosa de Larecaja donde colaboró con la guerrilla sublevando a los pueblos.

Muñecas también colaboró en 1815 con el ejército comandado por Rondeau liderando la tropa conformada por indios y criollos resistiendo todo lo que pudo hasta que la superioridad numérica de las tropas españolas lo obligaron a escapar, pero en un corto tiempo logró reorganizar a sus combatientes.

Pezuela decidió que el cura le estaba causando demasiadas dificultades y se propuso acabar con él, el objetivo de los realistas era avanzar hacia Buenos Aires y tenían dos escollos que se lo imposibilitaban: los caudillos altoperuanos y los gauchos de Güemes en Salta y Jujuy.

Conformó un poderoso ejército colocando al mando al coronel Agustín Gamarra, las tropas lograron sitiar al ejército de Muñecas al pie del nevado de Sorata y lo aplastó en Colocolo pasando por las armas a todos los prisioneros.

Pero nuevamente Muñecas logró escapar aprovechando el conocimiento que tenía de la zona, sin embargo, fue delatado y apresado junto a 30 de sus combatientes.

La orden que llegó fue trasladarlo hasta Cuzco, en presencia de Pezuela, donde sería ahorcado, pero en el camino hubo un cambio de planes y fue asesinado por la espalda su cadáver fue rescatado por los indios y enterrado en la capilla de Huaqui.

Otro mártir fue José Vicente Camargo también olvidado por nuestra historia oficial, como prácticamente todos los que entregaron su vida en el Alto Perú, desde Cinti las montoneras de Camargo amenazaban la ciudad de Cotagaita que era por donde ingresaban al Alto Perú, los ejércitos enviados desde Buenos Aires.

En enero de 1816 Pezuela le ordenó al brigadier Antonio María Álvarez marchar con 500 hombres sobre Cinti, los hombres de Camargo lo esperaban con hondas, piedras y cuchillos, las tropas al mando de Gregorio Araoz de Lamadrid colaboraron con ellos haciendo maniobras de distracción para que los guerrilleros cayeran sobre los realistas y los derrotaran.

Entonces Pezuela envía al coronel Olañeta para combatir a Lamadrid entrando en batalla el 12 de febrero de 1816, las guerrillas de Camargo impidieron el avance realista, lo que los obligó a enviar otra expedición al mando del coronel Buenaventura Centeno que en marzo lograron apoderarse de Cinti, aunque las guerrillas de Camargo le ocasionaron muchas bajas, pero al precio que el caudillo resultó herido y fue tomado prisionero, enseguida fue pasado a degüello.

Ir al capítulo siguiente

Volver al índice