El Forjista

Biografía de Arturo Jauretche

Del partido conservador al yrigoyenismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Su padre fue conservador y Arturo de pequeño adhirió a esas ideas políticas, aún cuando la mayoría de sus compañeros de escuela eran radicales por lo que muchas veces lo hacían objeto de sus cargadas.

Los radicales llegaron a gobernar Lincoln en 1918, según Jauretche los radicales predominaban en aquellos pueblos donde la agricultura era la principal actividad, en tanto que los conservadores tenían preponderancia en donde lo era la ganadería.

Fue contrario a la neutralidad que defendió el gobierno de Yrigoyen, aquellos que proponían el ingreso de la Argentina a la Primera Guerra Mundial no se preocupaban por las vidas de los compatriotas que pudieran morir en el conflicto, su mayor atención estaba centrada en que luego de la guerra las potencias occidentales no estuvieran dispuestas a comprar nuestros productos que eran en su totalidad de origen agrícola-ganaderos.

Eran pocos los que defendían la neutralidad, los sectores del privilegio que estaban concentrados en la Sociedad Rural, los grandes diarios, el Jockey Club, y sus socios los socialistas, los radicales antipersonalistas, el partido conservador, todo ese conglomerado fomentaba el ingreso en la guerra, del otro lado se ubicaban Manuel Ugarte, del Valle Iberlucea, Manuel Galvez, Belisario Roldan y unos pocos más.

Jauretche nunca dejó de reconocer sus errores de juventud, fue así como confesó avergonzado haber sido uno de los jóvenes que intentó incendiar el Club Alemán y el diario La Unión que dirigía quién luego fuera su compañero en FORJA, Amable Gutierrez Diez.

Fue presidente de la juventud conservadora de Lincoln en los años 1917 y 1918, luego de concurrir tres años en la Escuela Normal en su ciudad, el cuarto año lo cursó en Chivilcoy, a esta ciudad llegaron los ecos de la Reforma Universitaria en 1919 que se había iniciado el año anterior en Córdoba, pero en Chivilcoy los alumnos secundarios se solidarizaron con los profesores cesanteados.

El presidente Yrigoyen decidió intervenir en el conflicto por lo que el 12 de septiembre de 1919 recibió a una delegación de estudiantes liderados por Joaquín V. González que era el presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y a varios representantes de Chivilcoy, entre ellos concurrió Jauretche. En esa reunión uno de los estudiantes elogió a los Estados Unidos ubicándolo como ejemplo de democracia, a lo que el presidente respondió: “Sí, ¡democracia para ellos, pero democracia rapaz que avanza sobre América Latina!”.

De la reunión no surgieron acuerdos, los estudiantes se retiraron sin comprender la posición del presidente, Jauretche que luego terminó admirando a don Hipólito Yrigoyen dirá tiempo después: “A ese viejo magnánimo lo pintaron tirano ¡y la tilinguería estudiantil se atrevía a enfrentarlo en su propio despacho! Me consta porque fui uno de esos en 1919. Todavía el recuerdo me ruboriza, cuando ya no tengo casi colores”.

Luego del largo conflicto en el Nacional de Chivilcoy, Jauretche comenzó a sospechar que los alumnos fueron utilizados por los profesores, él por su parte fue expulsado del colegio.

En ese momento tal vez haya comenzado su tránsito hacia una posición nacional: “Ahí empecé a desconfiar. “La Nación” y “La Prensa” dedicaron primera página, entera, a una huelga del colegio de Chivilcoy porque habían sido echados los profesores conservadores. Ahí empecé a darme cuenta cómo se maneja el periodismo. Porque un asunto que era para dos columnas, en pagina cuatro o cinco, lo ponían en primera página, dándole enorme resonancia al asunto. Y nosotros nos creíamos que éramos muy  importantes y que el país giraba en torno de la huelga que habíamos hecho contra Yrigoyen… Y vinimos a Buenos Aires con otros dirigentes reformistas, a hablar con Don Hipólito y de eso salió una versión bastante deformada para dejarlo en ridículo a Yrigoyen, que se publicó en La Nación”.

En 1920 su familia deja Lincoln y se muda a General Pintos, en tanto que Arturo se instala en Buenos Aires, ese traslado es la consecuencia de su expulsión del Colegio Nacional y de las necesidades económicas que atravesaba su familia.

Jauretche comenzó a sentir una gran atracción por la revolución Meicana que estaban desarrollando los campesinos: “Lo que me despertó fue la revolución Mejicana, los Zapata, los Obregón, los Pancho Villa. Desde entonces, renegué de la concepción liberal que tiende a presentarnos como un país de segunda y a nuestro pueblo, como un pueblo inferior”. Entre 1923 y 1926 Jauretche comenzó un período de reflexión que lo fue acercando paulatinamente al yrigoyenismo.

En Buenos Aires se instaló en una pensión cercana al Congreso, llegó con pocos recursos por lo que se hizo habitual que se atrasara en el pago de la pensión, cuando la situación se hizo insostenible se mudó a la casa de un amigo de la familia, Víctor Madiedo. Su primer trabajo fue como sereno de una estación de ómnibus de Constitución, ahí pudo dedicar parte del tiempo a la lectura, con libros que retiraba de la Biblioteca Municipal. Dormía por las mañanas y por las tardes paraba en un café donde comenzó a hacer amigos con los que discutía sobre la situación política nacional e internacional.

El 21 de marzo de 1925 se constituyó la Unión Latinoamericana liderada por José Ingenieros y donde se nuclearon jóvenes que simpatizaban con la Revolución Mexicana, Jauretche tuvo un acercamiento a esta agrupación.

Entre 1925 y 1926 ingresó al radicalismo centrando su militancia en la Facultad de Derecho donde había ingresado unos años antes, allí conoce a algunos de los que serían sus compañeros de luchas por décadas. Pero también se interesa por la política en los barrios, en los comité escucha hablar con devoción de don Hipólito, esa admiración también la comenzó a sentir intensamente el mismo Jauretche.

Por el año 1927 ya dedica gran parte de su tiempo a la militancia, en tanto consigue un trabajo en el Hipódromo de San Martín y se traslada a una modesta pensión del barrio de Monserrat.
Víctor Madiedo que era dueño de un bar ubicado en Corrientes y Billinghurst  lo lleva durante un tiempo a trabajar a ese establecimiento pero la experiencia no dura mucho tiempo, luego consiguió un lugar en la Barraca Furman ubicada en las cercanías  del Riachuelo como ayudante del clasificador de lana.

Por esos años sufre un problema de salud contrae una enfermedad que le afecta el tendón de Aquiles, problema que lo lleva a decir: “Sin un mango y encima rengo”.

El hijo de Víctor Madiedo, Luis, en cuya casa Jauretche vivió un tiempo cuando no podía pagar una pensión lo definió así: “Tuve y tengo un afecto increíble por Arturo. Pocas veces he tratado a un hombre tan bueno. Envuelta en esa caparazón de fiereza., que le era imprescindible para la lucha en que se había comprometido, estaba su profunda bondad. Pocas veces he visto un hombre tan íntegro y tan bueno”.

Jauretche conoció a Homero Manzi en la Facultad de Derecho, sobre esa relación con el afamado autor, dijo: “Nos hemos dado muchas cosas recíprocamente…pero a pesar de ser mayor, puedo decir que casi nunca tuve que orientarlo. Al contrario, muchas veces he recibido de él, tal vez las explicaciones más orgánicas acerca del caudillo. El es uno de los que más contribuyó a consolidar mi yrigoyenismo….”.

Esa fascinación por el caudillo radical, Manzi se la transmitió cuando le contó que a los 8 años lo vio pasar en un auto rodeado de una multitud que concurrió a su asunción como presidente, y cuando siendo estudiante lo entrevistó para informarlo sobre los acontecimientos que impedían continuar con la Reforma Universitaria y su impresión por la sólida posición nacional que evidenciaba el líder radical.

Jauretche supo dar una explicación sobre la importancia del caudillo en las transformaciones políticas en América Latina: “Yo no llegué a Yrigoyen por Yrigoyen sino por la comprensión de lo popular, Yrigoyen, para mí, era válido como expresión del populismo. Le debo a Homero la comprobación, la constatación del valor de Yrigoyen por Yrigoyen mismo… En realidad yo soy un populista. Frente al fracaso de las ideologías, constante en América, cosa que empecé a percibir con el fenómeno mejicano, empecé a comprender la significación de los caudillos… Era subsidiariamente yrigoyenista. Le debo a otros, pero, en especial, a Homero Manzi, la comprensión del caudillo, del individuo Hipólito Yrigoyen y lo que significó … Manzi estaba muy madurado, maduró temprano”.

Conseguir el sustento diario era una cuestión bastante dificultosa comenzó a dar clases particulares a alumnos secundarios e incluso a compañeros de la facultad.

Mientras tanto su militancia barrial lo convierten en un dirigente de la décima sección que lo llevan a entrevistarse con Yrigoyen en su casa de la calle Brasil, era el año 1927 cuando gobernaba Alvear, recibió instrucciones para que interviniera en las elecciones que se iban a desarrollar en Gualeguay, Entre Ríos. Esta reunión lo lleva a incrementar su admiración por Yrigoyen.

Enviado por el partido también debe recorrer otros lugares del país como Salta donde su correligionario Adolfo Güemes, nieto del héroe de nuestra independencia, le hace conocer los ranchos sin puertas y sin techo en la finca propiedad de Luis Patrón Costas, en esos ranchos el patrón sólo ponía el piso y las paredes, el techo y la puerta corría a cargo del peón, esto le mereció a Jauretche la siguiente reflexión: “A cambio de esa vivienda, debía prestar servicio personal en la finca. Era casi el siervo de la gleba”.

Durante 1927 y 1928 consigue publicar algunos cuentos en el diario La Nación, pero luego deja de hacerlo porque concluyó que: “se hacía incompatible con mi posición ideológica”.

Jauretche junto a Manzi participan activamente en 1928 de la campaña electoral de Hipólito Yrigoyen, los jóvenes radicales levantaban banderas como la nacionalización del petróleo y una propuesta para favorecer a los pequeños productores rurales. El viejo caudillo les había confesado a sus jóvenes seguidores que si estaba dispuesto a salir nuevamente de la tranquilidad de su hogar era porque consideraba indispensable para el país la ley de nacionalización del petróleo que sería la principal causa de su derrocamiento.

Yrigoyen fue electo por segunda vez presidente con 858.583 votos, luego se ubicaron los radicales antipersonalistas que obtuvieron 439.178, a continuación estuvieron los socialistas que  alcanzaron los 64.985 votos y por último los comunistas con 7.658.

Jauretche consideraba que el radicalismo no fue solamente la expresión de los hijos de inmigrantes, ni de la clase media, le dio un sentido mucho más amplio, era también la manifestación  del criollaje del interior, llegando a lugares donde el socialismo nunca pudo tener influencia, también significó el reconocimiento por vez primera de los trabajadores que pudieron ingresar a la casa de gobierno a hablar con el presidente. Decía que para entender plenamente el significado del yrigoyenismo había que leer las expresiones de los sectores oligárquicos que alertaban que se estaba ante una auténtica revolución.

En agosto de 1928 fue designado interventor del partido en San Luis, luego en Mendoza, Secretario del Consejo de Irrigación, y posteriormente como Secretario en la Dirección de Industrias. En estas funciones conoció a Ricardo Balbín que formaba parte del equipo que intervino la provincia de Mendoza.

El 24 de octubre de 1929 se desató una crisis mundial que también afectó a nuestro país, mientras tanto la oposición boicoteaba los proyectos del gobierno como la nacionalización del petróleo, la creación del Banco Agrario y la ley de arrendamientos que beneficiaba a los pequeños productores rurales.

Jauretche regresaba cada tanto a Buenos Aires para dar alguna materia de su carrera, precisamente estando en la ciudad se produjo una huelga universitaria contra el gobierno de Yrigoyen, Jautretche y Manzi intervinieron tratando que los opositores no lograran sus fines, no obstante los estudiantes antiyrigoyenistas consiguen que se imponga como interventor de la Universidad al socialista Alfredo Palacios.

Jauretche y otros estudiantes se reunieron con el nuevo interventor pero no llegaron a ningún acuerdo, Jmantendrá un constante cuestionamiento a la actividad de Palacios que estaba colaborando a crear el clima para el derrocamiento del gobierno popular. Nuevamente Palacios ocupó la intervención de la Universidad con la Revolución Libertadora que derrocó a Perón, hay que reconocerle coherencia en su enfrentamiento con los movimientos populares.

El 2 de marzo de 1930 se realizaron elecciones legislativas y el yrigoyenismo pierde en distintos lugares como Capital Federal y Córdoba, en Entre Ríos se produce casi un empate con los conservadores. Gana en la Provincia de Buenos Aires, en tanto que en San Juan y Mendoza se denunciaron irregularidades.

El 6 de septiembre de 1930 el general Uriburu  se levanta contra el gobierno constitucional, en tanto Leopoldo Lugones arenga a los oficiales en el Círculo Militar convocándolos a participar en el golpe porque había llegado “la hora de la espada”.

El golpe lo encuentra a Jauretche en Mendoza, los políticos opositores: antipersonalistas, socialistas y conservadores habían alentado el golpe militar, junto a la Sociedad Rural, la Bolsa de Comercio y la Unión Industrial. La juventud universitaria reclamó la renuncia del presidente, Alfredo Palacios y Joaquín V. Gonzalez se sumaron a esa solicitud.

El golpe no tuvo una participación militar de consideración, Uriburu sublevó a los cadetes de Colegio Militar y obtuvo el apoyo de la base aérea de El Palomar,  pero desde el gobierno no había voluntad de pelear, un grupo de generales leales estivo dispuesto a resistir pero el vicepresidente Martinez dio la orden de rendición.

El anciano presidente se encontraba en su casa enfermo, fue conducido a la ciudad de La Plata para evitar un atentado contra su vida, en esa ciudad firmó la renuncia forzada. El diario radical La Epoca es incendiado, la casa del presidente ubicada en Brasil 1039 es saqueada y sus pertenencias destruidas, la oligarquía conseguía su objetivo y ese gran movimiento popular era derrotado.

Jauretche declara que: “Ser vencidos sin dar pelea no es cosa de criollos”, se lanza a la calle con su revólver buscando juntarse con sus correligionarios para resistir el golpe de estado,  pero se topó con un grupo que vivaba el golpe, el respondió vivando al presidente derrocado, hubo tiroteo sin lastimados, logró refugiarse en la casa de unos amigos, pero fue denunciado y detenido por la policía. Luego trasladado a un cuartel donde debía esperar para ser juzgado, como se había dispuesto la Ley Marcial y él había sido encontrado con un arma en su poder, la pena que le podía caber era el fusilamiento.

El jefe del cuartel era Edelmiro Farrel quién en 1943 participaría en el golpe de estado que concluyera con el régimen que se instalaba en ese preciso momento, posiblemente Farrel no quería derramar sangre de compatriotas, por lo que se dispuso que Jauretche fuera sacado del calabozo y se le ordenó dejar de inmediato la provincia de Mendoza tomando el tren que estaba por partir rumbo a Buenos Aires.

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