El Forjista

Las convicciones de Erich Fromm

Capítulo 6 - Influencias: Sigmund Freud

Lo más probable es que a Fromm se lo presente como un duro crítico de Freud y por cierto que hay motivos más que sobrados para realizar esta afirmación, no obstante, si se recorren sus trabajos el reconocimiento hacia la obra del creador del psicoanálisis es por demás elocuente, es más, muchos de los planteos teóricos efectuados por Fromm tienen su punto de partida en descubrimientos de Freud, situación que nunca dejó de reconocer.

Para reafirmar lo señalado indiquemos que en opinión de nuestro autor, Freud fue uno de los grandes líderes culturales y éticos del siglo XX que buscaba conducir a los seres humanos hacia su única posibilidad de salvación que, según él, radicaba en dominar las pasiones por medio del intelecto. (1)  

Esta relación con Freud no está exenta de contradicciones pero nunca quedó en duda la admiración que le profesaba, aun detrás de los cuestionamientos, afloraba ese respeto: “La fuerza más notable y probablemente la de mayor intensidad emocional en Freud fue su pasión por la verdad y su fe inquebrantable en la razón. Para él la razón era la única capacidad humana que podía ayudarnos a resolver el problema de la existencia o, por lo menos, a aminorar el sufrimiento inherente a la vida humana”
“La razón – así lo sentía Freud- es el único instrumento o la única arma, que tenemos   para dar sentido a la vida, para liberarnos de las ilusiones (entre las cuales, según pensaba Freud, se cuentan los credos religiosos), para hacernos independientes de autoridades que nos aherrojan y por consiguiente, para sentar nuestra propia autoridad”.

Fromm sostenía que la idea más trascendente de Freud era la teoría del inconsciente que a su entender continuaba la obra de Copérnico y Darwin pues estos habían atacado las ilusiones de los hombres acerca de su posición en el planeta y en el cosmos. Con su descubrimiento demostró que aquello sobre lo que tenemos conciencia no siempre es real y la mayor parte de lo que es real no se encuentra en nuestra conciencia.

Su visión sobre los seres humanos confluía con la tendencia  más importante del pensamiento occidental del siglo XVIII que buscaba liberar al hombre de las ilusiones que deformaban la realidad y le impedían poder tomar contacto con ella. Spinoza había colocado las bases para esa orientación que ubicaba a la mente humana formando parte de la naturaleza y por lo tanto acogiéndose a sus leyes. Fromm incluía en esa tendencia a destacados hombres como Kant, Nietzsche, Marx, Darwin, Kierkegaard, Berson, Joyce, Picasso, entre tantos otros que indicaban el camino hacia la captación de la realidad sin deformaciones, era una convocatoria a renunciar a los falsos dioses, a concluir con las ilusiones y a captarse a sí mismo y al mundo como parte integral de la realidad. (2)  

La teoría del inconsciente fue uno de los pasos más importantes en el conocimiento del Hombre y en desarrollar la capacidad de distinguir entre la apariencia y la realidad creando de esa forma una nueva base para el pensamiento crítico, antes que Freud se consideraba suficiente conocer las intenciones para juzgar la sinceridad, después de él, se supo que existía una realidad oculta donde el inconsciente era la clave de las auténticas intenciones. (3)

El psicoanálisis puede definirse como un sistema que se basa en la suposición de que los hombres reprimimos la conciencia de las experiencias más importantes que vivimos, el conflicto entre la realidad inconsciente que vive dentro nuestro y la negación de esa realidad en nuestro nivel consciente a menudo conduce a la neurosis, y por lo tanto se hace necesario que el inconsciente se transforme en consciente para curar el síntoma de la neurosis.

Veamos este punto con sus propias palabras: “No sólo señaló que en el hombre operan fuerzas de las que no tiene conciencia y que las racionalizaciones le protegen de ese conocimiento; también explicó que esas fuerzas inconscientes estaban integradas en un sistema al que dio el nombre de ‘carácter’ con un sentido nuevo y dinámico”. (4)

La lista de grandes descubrimientos de Freud continuaba con el complejo de Edipo, el narcisismo y el instinto de muerte, según Fromm estos logros estuvieron limitados por las premisas ideológicas que imperaban en la sociedad y en la época en que Freud vivió, pero en un marco distinto estos hallazgos podían adquirir un mayor poderío e importancia. Para que eso fuera posible, es decir para que las ideas Freud alcanzaran un desarrollo más fructífero, Fromm consideraba que ese nuevo contexto debía estar definido por una teoría humanista, basada en un pensamiento auténticamente crítico, con bases realistas. (5)

La fijación incestuosa a la madre, es decir el complejo de Edipo,  es uno de los conceptos fundamentales que además fue muy utilizado por Fromm, pero lo hizo con una significación diferente a la de Freud, limitando y reduciendo el componente sexual en el marco de la teoría de la libido sustentada por el creador del psicoanálisis. (6)

Explicaba esta relación con la madre como la atracción sexual del niño pequeño hacia la mujer con la que tenía mayor intimidad, descubrió uno de los impulsos más determinantes del hombre  el deseo de permanecer vinculado a la madre, eso quiere decir a la protección del vientre materno, a la naturaleza pre-individual y pre-consciente. Esa vinculación con la madre tiene aspectos contradictorios, por un lado se obtiene confianza y seguridad pero al precio de establecer un lazo de dependencia. (7)

Consideraba que el complejo de Edipo era el núcleo básico de todas las neurosis, la suposición es que todo niño se siente atraído por el progenitor del sexo opuesto y que ese vínculo puede desarrollar una enfermedad mental si el niño no llega a vencer esa fijación. Fromm coincidía que los impulsos incestuosos son una pasión humana arraigada, pero para ubicar en su exacta dimensión el gran descubrimiento de Freud había que trasladar el acento de la esfera sexual al de las relaciones interpersonales.

En Fromm la esencia del incesto no se encontraba en el anhelo sexual  sino con el deseo más profundo de seguir siendo niño apegado a figuras protectoras de la cual la madre es la primera y más influyente. Cortar el cordón umbilical no físicamente sino en el sentido psicológico es uno de los mayores desafíos que afrontan los individuos y es una tarea que puede llegar a ser difícil y en la que muchas veces se fracasa. (8)

Otro tema en el que Fromm fue un ferviente seguidor es en la  interpretación de los sueños y los mitos. A comienzos del siglo XX Freud descubrió que los sueños tienen sentido y significado, y por lo tanto pueden ser entendidos, la interpretación de los sueños es el camino principal que conduce al conocimiento del inconsciente, además en el sueño los hombres satisfacen pasiones irracionales que son reprimidas cuando están despiertos. (9)

Fromm reconoció que su opinión sobre el papel de los sueños se basa en los descubrimientos efectuados por Freud, aún cuando también indicó que tenía algunas discrepancias. Para nuestro autor los sueños podían ser la expresión de las funciones mentales más irracionales pero también de las más elevadas y valiosas, en tanto que para Freud era la manifestación de la parte irracional de la personalidad.(10)

El tema del narcisismo es también uno de los descubrimientos más profundos de Freud, y uno de los más utilizados y estudiados por Fromm, fundamentalmente cuando abordó la cuestión del nacionalismo, los odios nacionales y raciales; y las motivaciones de las guerras.  

Decía Fromm que posiblemente no haya nada más importante para el origen de una enfermedad mental que el narcisismo, llegando al punto de señalar que si debía definir la salud mental en una sola y corta frase podía decirse que: “La salud mental consiste en un mínimo de narcisismo”.

Definía al narcisismo como la actitud en que lo subjetivo, los sentimientos y las propias necesidades tienen mayor realidad que lo objetivo es decir lo exterior. Esto es así para el recién nacido como para el sicótico, la psicosis es el narcisismo con una total falta de conexión con el mundo objetivo. (11)

Pero además de reconocer los importantes logros de Freud con su teoría psicoanalítica consideraba que su actividad tuvo otra finalidad, cual era transformar la realidad, así lo dijo Fromm: “bajo el disfraz de médico y de sabio, fue uno de los grandes reformadores del mundo de principios del siglo XX”. (12)

Todo el pensamiento occidental se encuentra impregnado de los descubrimientos efectuados por Freud y el futuro es inconcebible sin esos frutos, a saber el descubrimiento del inconsciente, el funcionamiento de los sueños, la determinación de los rasgos del carácter de los individuos, la interpretación de los mitos y la religión, la importancia de la primeras experiencias infantiles para el desarrollo del carácter.

Si queda alguna duda por la opinión de Fromm hacia Freud atendamos a lo siguiente: “…sus talentos, su valor y el carácter trágico de su vida deben llenar a uno no sólo de respeto y admiración, sino también de compasión por aquel hombre verdaderamente grande”. (13)

Lo ubicaba a Freud apenas un peldaño por debajo de su otra gran influencia, Marx, pero consideraba que había muchos puntos en común, en uno de sus trabajos expresó tres ideas rectoras que eran sustentadas por ambos y que sintetizó en los siguientes conceptos: 1) Hay que dudar de todo 2) Nada de lo humano nos es ajeno  y 3) La verdad nos hará libre. (14)

De igual forma que Marx consideraba que la mayor parte de lo que pensamos acerca de nosotros mismos y de los demás es pura ilusión, Freud asumió una actitud crítica similar, el psicoanálisis podría definirse como “el arte de dudar” pues también el llegó a la misma conclusión en el sentido que la mayoría de las ideas de las personas no se corresponden con la realidad, y que la mayoría de lo que es real no es consciente, pero hasta aquí llegaba la coincidencia, mientras que Marx asociaba la realidad con la estructura socioeconómica, para Freud se encontraba en la organización libidinal del individuo. (15)

Las teorías de estos dos pensadores excepcionales pueden inscribirse dentro del humanismo que se remonta a las tradiciones judeocristiana y grecorromana y que tuvo un particular impulso con el Renacimiento, para desenvolverse plenamente durante los siglos XVIII y XIX.

Freud mostró entusiasmo por la historia y la política, y también interés por la vida de aquellos líderes que influían en la historia y querían efectuar transformaciones en sus sociedades. Fue amigo de Enrique Braun quién llegaría a ser líder del socialismo alemán, partido con el cual simpatizó en su juventud. Se sentía identificado con la actuación política de Víctor Adler líder de la socialdemocracia austríaca y también admiró al socialista alemán Lasalle. (16)

Pero en su concepción, ni el nacionalismo, ni el socialismo, ni la religión le merecían confianza para asegurar a la gente una vida mejor. Su comprensión del alma humana lo llevó a concluir que esas soluciones eran irracionales, Freud mismo se consideraba como líder de una revolución intelectual que tenía sus bases en el racionalismo, cuya herramienta él había desarrollado y se llamaba psicoanálisis.       

El psicoanálisis es una terapia para  curar la neurosis pero también es una teoría científica que trata sobre la naturaleza del hombre, hasta aquí Fromm no tenía mucho que cuestionar pero sí que se haya convertido en un movimiento internacional donde se establecieron jerarquías y normas que durante muchos años fue dirigido por un comité liderado por Freud funcionando de manera similar a cualquier burocracia política o religiosa. (17)

Freud descubrió los principios generales del psicoanálisis y fue el primero en crear los métodos concretos para estudiar aquello que se encontraba reprimido en el inconsciente, mediante el análisis de los sueños, del comportamiento y de la vida cotidiana. Su importancia no estaba dada porque hubiese detectado las consecuencias de reprimir los deseos sexuales, si ese hubiese sido su mayor logro su influencia no hubiese llegado hasta nuestros días, su aporte principal fue desenmascarar la hipocresía  y haber establecido una teoría crítica en la que puso en duda muchas de las supuestas verdades que imperaban en su tiempo, mostrando que muchas veces no eran más que formas de resistencia para ocultar la realidad interior. (18)

Freud se proponía llegar a dominar las pasiones irracionales mediante la razón y de esa manera el psicoanálisis podía liberar al hombre de esas pasiones, se dedicó a estudiarlas con el objetivo que el hombre llegara a dominarlas, su meta era la búsqueda de la verdad  y el conocimiento de la realidad. Muchas de sus enseñanzas  tenían un alcance mayor al de la simple cura médica y llegaron a expresar la esperanza en que la terapia psicoanalítica se convirtiera en instrumento de la liberación del hombre. (19)

Sobre los factores que llevan a la curación psicoanalítica el trabajo más importante de Freud fue “Análisis terminable e interminable” uno de los libros más brillantes y más valientes, aunque Fromm aclara que nunca le faltó valor a Freud para expresar sus ideas sin preocuparse por las consecuencias. 

Su teoría de la caracterología es otro de los aspectos seguidos con bastante fidelidad por Fromm, los rasgos del carácter de una persona pueden deducirse de su conducta, la persona puede ser inconsciente de esas fuerzas que lo llevan a actuar de una determinada manera, en el punto que se producía una divergencia de importancia era en  que Freud consideraba la libido como la base fundamental del carácter y no, como creía Fromm,  que el elemento principal lo constituía la relación de la persona con el mundo. (20)

Fromm incluso llegó a definir nuevos caracteres a los que consideraba surgidos como producto del desarrollo industrial moderno. Pero por ahora limitémonos a decir que el rasgo de carácter nos indica como le gustaría obrar a una persona siempre y cuando pudiera hacerlo. El carácter determina el comportamiento moviéndolo a actuar de determinada manera, llegando a sentir satisfacción cuando puede accionar de acuerdo a su carácter.

Como muchas veces no podemos actuar acorde a nuestros deseos Freud especificó esa contradicción entre el principio de realidad que tiene su fundamento en el instinto de conservación  y el principio del placer que para él se centraba en el instinto sexual. Esto determina esa tensión permanente entre lo que nos gustaría hacer y las necesidades de la propia conservación, las cuales se encuentran condicionadas fundamentalmente por la sociedad que es la que nos dice que es lo que está permitido y que es lo prohibido. No siempre o mejor dicho muy pocas veces, podemos comportarnos de acuerdo a la pulsión de las pasiones porque nuestro comportamiento debe amoldarse a patrones establecidos para conservar nuestra vida. Por lo general buscamos y a veces lo encontramos, un término medio entre lo que al carácter le gustaría realizar y lo que realmente puede efectuar para no tener consecuencias peligrosas. (21)

Comprender las discrepancias entre conducta y carácter, entre la máscara y la realidad que esta oculta es el logro principal del psicoanálisis de Freud quien desarrolló un método para descubrir esos deseos instintivos que fueron reprimidos durante la infancia. 

Fromm afirmó que el psicoanálisis era instintivista en los aspectos teóricos y ambientalista en su orientación terapéutica. Esto significaba que la teoría de Freud explica el comportamiento humano como una lucha entre el instinto de autoconservación y el instinto sexual, mientras que para hallar la solución a los problemas intentaba explicar la evolución de una persona por medio de la relación que mantuvo con su familia durante la infancia. (22)

De igual forma que Marx creyó haber encontrado la base científica del socialismo, Freud estaba convencido de haber constituido una base científica de la finalidad moral que superaba a la moral idealista o utópica que se encontraba representada en las religiones y la filosofía. Esta nueva moral sería seguida por una elite conformada por la vanguardia psicoanalítica bien organizada para mostrar a la humanidad la manera de conquistar los instintos y las pasiones por medio de la razón.(23)

En los comienzos del psicoanálisis entre 1900 y 1920 las ideas de Freud eran muy radicales para la clase media educada en la época victoriana, muchas de ellas constituían verdaderos tabúes, mostrando su inconmensurable valor e independencia para sacar a luz determinados temas que escandalizaban a la sociedad, pero treinta años después esas mismas ideas ya no levantaban la misma polvareda, poniendo en evidencia que muchos de sus discípulos habían perdido gran parte del empuje que mostró el maestro. (24)

El núcleo de pensamiento de Freud establecía que la subjetividad del hombre estaba determinada por condiciones objetivas de las que no llega a tomar conciencia, condicionando sus pensamientos y emociones y por lo tanto su conducta. Muchos hombres se consideran orgullosos de su libertad de pensamiento y elección, pero de hecho muchas veces no eran más que marionetas movidas por hilos invisibles que son manejadas por fuerzas desconocidas. Pero esta situación genera racionalizaciones a fin de hacerse la ilusión que todo lo realiza de acuerdo a motivaciones racionales o morales.

Pero su conclusión lejos estuvo de posicionarse en resultados fatalistas, por el contrario, era un firme creyente que el hombre podía llegar a darse cuenta de esas fuerzas que actúan a sus espaldas y que en ese proceso podía modificar la situación para  ser un auténtico hombre libre. (25)

Uno de los mecanismos que impiden al ser humano llegar a tomar conciencia de la realidad tal cual es y no de acuerdo a sus ilusiones está vinculado al tema de la represión, la cual determina que el individuo no se atreva a manifestar ciertos pensamientos o sentimientos que contrarían los patrones culturales de la sociedad, su propia familia o clase social.  Otro proceso descubierto por Freud fue el de la  transferencia que hace que visualicemos a una persona no tal como es sino de acuerdo a nuestras expectativas. Tanto la represión o la transferencia provocan influencias deformantes que determinan impulsos de los cuales no tenemos plena conciencia. (26)

Aún cuando Fromm no lo reconozca explícitamente es muy probable que la teoría de Freud sobre la religión lo haya marcado muy particularmente, después de todo fue muy cercano en el tiempo su ingreso al psicoanálisis con su alejamiento de la práctica religiosa.

Para Freud la creencia en Dios era la fijación del anhelo de una figura paterna que nos protegiera a lo largo de nuestra vida, era la expresión del deseo de ser ayudado y salvado, pero creía que el ser humano podía ayudarse a sí mismo con sólo despertar de las ilusiones infantiles y usar su propia fuerza, es decir la razón y el talento. (27)

Freud encaró el tema religioso en uno de sus libros más transcendente “El futuro de la ilusión”, Jung fue el primer psicoanalista en comprender que el mito y las ideas religiosas son la expresión de conocimientos profundos y las trató es sus Conferencias de 1937 que se publicaron bajo el título “Psicología y religión”, en tanto que Fromm publicó su libro “Psicoanálisis y religión” en 1950  a partir de unas conferencias que brindó en la Universidad de Yale y donde, entre otras cosas se propuso cuestionar la idea generalizada que Freud estaba en contra de la religión y Jung a favor. En este libro mostró que Freud al igual que él, no se oponía a las enseñanzas de las religiones que predican la hermandad entre las personas y la necesidad de buscar la verdad y justicia, sino que su rechazo se centraba en la visión teísta es decir en la creencia de la existencia de Dios.

Para Freud la religión tiene su origen en la impotencia del hombre para enfrentarse a fuerzas naturales exteriores que no comprende y a fuerzas instintivas interiores a las que no puede dominar. La religión surge en la edad primitiva del hombre cuando aún no tiene un desarrollo racional suficiente para hacer frente a esas fuerzas y debe recurrir a algún tipo de ayuda afectiva para encararlas, pero en lugar de enfrentarlas con la razón lo hace mediante otros recursos que tienen por finalidad dominar aquello que no puede hacer por medio de la razón.

En este proceso el ser humano desarrolló la ilusión, al verse frente a fuerzas incontrolables e incomprensibles se produce una especie de regreso a su niñez donde se sentía protegido por sus padres a quienes consideraba superiores y que le brindaban protección para lo cual debía estar dispuesto a seguir sus órdenes y no transgredir sus prohibiciones. Para Freud entonces la religión era una especie de neurosis infantil colectiva, pero fue aún más allá, pues no sólo la consideró una ilusión sino que también la cuestionó por peligrosa al santificar ciertas actitudes negativas que impedían el pensamiento crítico y empobrecían la inteligencia. (28)

Freud sostenía que la meta del desarrollo humano era el logro de ideales como el conocimiento y la verdad, el amor fraternal, la reducción del sufrimiento, la independencia y la responsabilidad. Estos objetivos coinciden esencialmente con los reconocidos por todas las grandes religiones, aún cuando pueden existir ciertas diferencias en cuanto a donde cada una de ellas hace mayor hincapié. Buda acentúa su prédica en la reducción del sufrimiento, los profetas bíblicos en la  sabiduría y la justicia, Jesús en el amor al prójimo. Pero el mayor cuestionamiento de Freud se centraba en los aspectos teístas y sobrenaturales que muchas veces son un impedimento para el cumplimiento de sus normas éticas. Si bien aceptaba que durante un momento del desarrollo humano podían ser necesarios, ya no lo eran y se habían convertido en una barrera para el progreso de la humanidad. (29)          
Como ya indicamos en otro pasaje la posición de Fromm con respecto a las religiones fue de mucha comprensión, nunca terminó de romper con su pasado en tanto miembro de una familia religiosa, aún cuando dejó de creer en Dios, no olvidó esas enseñanzas y siempre que pudo recurrió a esas ideas que había aprendido en su niñez y adolescencia en el Antiguo Testamento y en el Talmud. Puede decirse que la posición de Freud en este tema fue mucho más cuestionadora que la de Fromm.  

Ahora sí abordaremos aquellos cuestionamientos realizados por Fromm a la obra de Freud, pero recordando que así como consideraba indispensable plantear los errores sin prejuicios también afirmaba que era imprescindible rescatar lo mucho de positivo que esa teoría contenía.  

En primer lugar ubicaba a Freud como emergente de una clase media que intentaba efectuar ciertas reformas pero sin cuestionar la estructura de la sociedad, no creía en un cambio radical que pusiera en duda a la injusta sociedad de clases que provocaba una gran cantidad de postergados y una minoría de privilegiados. Así expresaba esta circunstancia: “La alta estimación que Freud tenía a la autoridad ha ejercido mucha influencia sobre la teoría y la práctica psicoanalistas". (30)

Freud fue un pensador radical que trascendió los límites de su sociedad pero que también tenía sus prejuicios y estaba imbuido de la filosofía de ese período histórico y el de su propia clase social. El inconsciente era para él fundamentalmente donde se radicaba la sexualidad reprimida y por lo tanto su crítica estuvo centrada en la represión sexual, realizó grandes descubrimientos pero también resultó maniatado por las creencias de su tiempo. (31)

Fromm le atribuía a Freud tener una postura complaciente hacia los que mandan, hacia las clases dominantes y el orden establecido, distorsionó su teoría sobre los niños y su terapéutica al plantear el problema equivocadamente y concluyó dándole la razón a los padres cuándo, según Fromm, debió ser su acusador, además le criticaba que se limitara a estudiar el ámbito familiar porque a su entender debía estudiarse a la sociedad de la cual la familia era una parte de ella. (32)

Freud creía en la razón en tanto que ubicaba a las emociones y los sentimientos en el plano de la irracionalidad y por lo tanto quedaban instaladas en un escalón inferior al pensamiento. Los filósofos de la Ilustración coincidían en ese desprecio por los afectos, en cambio Spinoza había detectado que los sentimientos podían ser racionales e irracionales y que el desarrollo integral de los seres humanos implicaba considerar ambos aspectos: el emocional y el racional. (33)

Aún cuando Freud había abordado audazmente el tema sexual en algunos aspectos mostraba características de puritano, según él la finalidad de la vida para una persona civilizada consistía en reprimir sus impulsos emocionales y sexuales, la muchedumbre incivilizada en cambio era incapaz de realizar ese esfuerzo, la elite intelectual estaba conformada por aquellos que eran capaces de no satisfacer sus impulsos sublimándolos con fines más altos, por lo tanto la civilización significaba la no satisfacción de los impulsos instintivos. (34)

Fromm lo consideraba un rebelde, pero no un revolucionario, desafió a la opinión pública y a las autoridades médicas, de no haber sido capaz de lanzar ese desafío nunca hubiera podido imponer su teoría sobre el inconsciente. Su definición de un rebelde era el de una persona que luchaba contra la autoridad pero que a la vez pretende convertirse en autoridad y por la tanto nunca termina de perder el respeto y la dependencia que tiene hacia el poder. Su rebeldía tiende a enfrentar a la autoridad porque no lo reconoce y decía que esto es muy característico de políticos que son rebeldes antes de llegar al poder pero se convierten en conservadores ni bien llegan a él.

Un revolucionario en cambio es una persona que logra liberarse del deseo de dominar a los demás obteniendo de esa manera una auténtica independencia, Freud mientras desafiaba a las autoridades era respetuoso del orden social existente, durante la Primera Guerra Mundial fue un orgulloso patriota que nunca cuestionó la teoría bélica de sus gobernantes.

Fromm también decía que Freud nunca aceptó introducir cambios en sus obras, mostrando bastante intolerancia y autoritarismo, las cuales se hicieron manifiestas en su discrepancia con Ferenczi, era intolerante con quienes lo cuestionaban y era benévolo y considerado con aquellos que lo idolatraban y sobre todo con quienes no realizaban críticas a sus teorías, necesitaba afirmación y asentimiento incondicional. (35)

Freud y sus seguidores crearon al Asociación Psicoanalítica Internacional con un espíritu diferente al de cualquier sociedad científica, se organizó autoritariamente gobernada por una minoría ilustrada, ni bien comenzaron las disputas también se produjeron escisiones, algunos de los líderes soñaban con formar su propia secta, la característica de la Asociación estaba dada por el espíritu fanatizado de Freud y sus seguidores.

Se conformó un movimiento con una estructura jerárquica que se parecía a otras organizaciones políticas o religiosas que se estructuran en torno a un líder indiscutible. La escisión provocada por Jung desató una mayor dureza en la organización llegando a establecerse un comando conformado por siete miembros uno de los cuales era el propio Freud.

La comisión que dirigía la Asociación estaba formada por amigos fieles con el objetivo de evitar cualquier nueva disensión, quedó integrada por Jones, Ferenczi, Abraham, Tank y Sachs, algunos años después se sumó Eitingon. Cada uno de ellos recibió de Freud un camafeo griego de su colección que montaron sobre un anillo de oro, Freud ya llevaba un anillo similar desde hacía algunos años. De esta manera quedó constituida una organización internacional con férreas reglas para determinar quién podía considerarse psicoanalista, todo esto resultaba bastante extraño si se lo compara con otros campos científicos porque el desarrollo de la teoría quedaba atada a los descubrimientos de su fundador y sin libertad para revisar sus ideas. (36)

Como dijimos, Freud no cuestionó el sistema capitalista, sólo criticaba que la represión sexual era excesiva y que causaba neurosis, así fue como se sintió en un principio eufórico con la Primera Guerra, pero una vez finalizada con la derrota alemana se sintió decepcionado y provocó en él una reflexión que parece haber suscitado un cambio en sus ideas. Tuvo un intercambio postal con Einstein donde se definió como pacifista, pero en esas mismas cartas se mostraba con un pensamiento bastante conservador en algunos temas, como al considerar inmodificable la desigualdad entre los hombres o al indicar que la mayoría necesitaba que existiera una autoridad ilustrada que tomara decisiones por ella. La única esperanza de cambio estaba en que esa minoría fuera lo suficientemente lúcida para tomar las decisiones correctas.

Su ideal de sociedad consistía en que el hombre estuviera dispuesto a someter a sus instintos al gobierno de la razón, y paralelamente mostraba una escasa confianza en que el hombre común pudiera ser capaz de gobernar su propio destino.(37)

Con sus críticas Fromm quiso mostrar que los grandes descubrimientos de Freud se vieron empantanados por las  limitaciones de su propia clase social y por la mentalidad imperante en su sociedad, todo esto lo llevó a Fromm a afirmar que: “La mayor parte de los psicoanalistas, y esto es exacto aún tratándose del mismo Freud, no son menos ciegos para las necesidades de la existencia humana que los otros individuos de su misma clase social”. (38)

Freud comenzó por suponer que existían dos grupos de instintos que constituían la verdadera fuerza motriz de la vida psíquica del hombre, los instintos de autoconservación y los instintos sexuales, denominó libido a la energía producida por los instintos sexuales. Supuso que  el principio fundamental de la actividad psíquica está en el “principio de placer” el cual es limitado por “el principio de realidad”, al tener en cuenta la realidad podemos renunciar o postergar el placer. Los deseos relacionados con el placer pueden ser demorados pero no así aquellos que se relacionan con la autoconservación que no pueden ser eliminados y ubicados en el subconsciente. (39)

Una de las mayores discrepancias de Fromm con la doctrina de Freud se dio en la consideración de los instintos sexuales, ya otros psicólogos como Jung habían cuestionado el papel fundamental que le asignaba a la sexualidad, en este caso tratando de describir el inconsciente mediante mitos y símbolos. Alfred Adler en tanto se preocupaba principalmente por la estrategia en la lucha por la vida indicando que la voluntad de poder era la principal motivación.(40)

Cuando Fromm estudió en el Instituto de Berlín comenzó a analizar en profundidad las teorías de Freud y compartió durante un tiempo esas ideas en torno a la sexualidad, pero se fue alejando de esa teoría lo que provocó recibir las críticas de no pocos freudianos ortodoxos.

Su alejamiento de las ideas de Freud pareció contener un componente práctico importante, mientras que en esta teoría la mayoría de las neurosis se explicaban por el complejo de Edipo, la angustia de la castración, y otras cuestiones vinculadas a la sexualidad, en la práctica cotidiana las personas que analizaba parecían encontrar la explicación en otros problemas, por lo cual aquellas teorías por momento les parecieron abstracciones que no servían para la búsqueda de soluciones a los problemas que la vida plantea. (41)

Fromm que escribió profusamente sobre lo que creía era una de las grandes potencialidades del hombre, el amor, consideró que Freud se equivocaba al plantearlo exclusivamente como expresión del instinto sexual, en lugar de reconocer que el deseo sexual es una necesidad propia del amor. (42)

El pensamiento de Freud en lo relativo al sexo estaba vinculado con el materialismo imperante en el siglo XIX, consideraba que el amor, el odio, la ambición, etc.; eran distintas formas del instinto sexual, en líneas generales creía que cada fenómeno mental tenía su origen en un fenómeno fisiológico. (43)

Desde la década del 20 Freud efectuó algunos cambios en su teoría basada en la tensión entre el instinto sexual y el de conservación que a su entender eran las fuerzas con mayor potencia que determinaban la conducta humana, elaborando una nueva visión que derivaba de lo que él llamó el instinto de vida y el instinto de muerte, este planteo influyó de manera sustancial en la doctrina de Fromm que llegó a sostener que la división principal entre los hombres se podía establecer entre quienes se sentían atraídos por la vida y entre quienes tenían atracción por la muerte o la destrucción. Por ahora no nos extenderemos sobre este último aspecto que abordaremos más adelante.(44)

En esta nueva teoría desarrollada por Freud contrapuso por un lado los instintos de vida que nucleaban a lo que antes llamó instinto de conservación  y los sexuales por un lado, y los instintos de muerte que eran aquellos impulsos de destrucción. (45)

El hombre está impulsado por dos fuerzas contradictorias de igual intensidad, el hombre mismo se convierte en un campo de batalla en que se enfrentan dos fuerzas poderosas, el impulso de vivir y el impulso a morir o destruir, sin duda este cambio estuvo influenciado por la Primera Guerra Mundial donde Freud comenzó a considerar el lugar preponderante que podían adquirir los impulsos destructores. (46)

Veamos ahora otro aspecto importante en cuanto a los cuestionamientos a las ideas de Freud, sin duda una de ellas se suscitaba en limitar el estudio al individuo y el grupo familiar, en tanto para Fromm era particularmente importante conocer la sociedad y la influencia que puede ejercer sobre las personas. Veamos esto en dos párrafos.

Nos decía Fromm: “Desde el punto de vista político, tenemos una urgente necesidad de que haya hombres políticamente comprometidos que desde su posición digan sin ambages lo que piensan y lo que saben. No se puede separar lo privado de lo público. No se puede separar el saber acerca de sí mismo, del saber acerca de la sociedad. Ambas cosas van juntas. Aquí reside, a mi parecer, la falla de Freud y de muchos analistas, que pensaban que ambas cosas se podían separar, que uno podía tener una plena introvisión  dentro de sí mismo, pero ser ciego en los hechos sociales”

Para continuar más adelante remarcando que: “Y tampoco es posible verse correctamente a sí mismo si no se puede ver correctamente a los otros, si no se los ve en su contexto social, es decir, si no se enfrenta críticamente lo que ocurre en el mundo en general”. (47)

Por cierto que una de las diferencias más sustantivas giraba en torno a la interpretación que cada uno realizaba sobre la naturaleza humana, Freud consideraba natural la oposición entre el individuo y la sociedad al aceptar la doctrina de la maldad humana como parte de la naturaleza humana,  para él, el ser humano es antisocial por lo cual la sociedad debe cumplir el rol de domesticarlo y evitar que los impulsos malignos se manifiesten, en su opinión los hombres se relacionan nada más que para saciar sus necesidades, por lo cual las relaciones no son más que un medio, en cambio para Fromm las relaciones humanas eran un fin en sí mismo.

Para Fromm tanto las inclinaciones más bellas como las más perversas no conforman una naturaleza del hombre estática sino que por lo general son el producto de un proceso social. La sociedad puede muy bien cumplir una función represora como sostenía Freud pero también podía generar las condiciones para que las mejores virtudes de los seres humanos se expresaran. (48)

Freud era determinista en el sentido que creía que el hombre no es libre porque está determinado por el inconsciente, pero a su vez esto no es absoluto porque con la ayuda del psicoanálisis puede dominar el inconsciente. El hombre está dominado por su interés personal que lo compele a la satisfacción de los impulsos libidinales a condición que no pongan en riesgo su autoconservación, el egoísmo era su principal  fuerza impulsora, de esa manera Freud seguía uno de los principios del liberalismo burgués.  

El conservadurismo de Freud en determinadas cuestiones quedó patentizado en su opinión sobre el papel de la mujer. Consideraba que sólo el hombre era un ser humano pleno, la mujer era un hombre tullido es decir castrado, y que sólo podía alcanzar la felicidad teniendo esposo e hijos. Los deseos de la mujer se orientan hacia la gestación, la crianza de los hijos y estar al servicio del hombre, estas ideas expresan una visión patriarcal extrema acerca de la superioridad del hombre sobre la mujer. (49)

En su defensa del concepto de superioridad masculina cuestionaba a John Stuart Mill que sostenía la idea de la emancipación de la mujer. En cuanto a la posibilidad que la mujer pudiera cobrar un salario igual al del hombre afirmaba: “Realmente, es una idea que nace muerta lanzar a las mujeres a la lucha por la existencia exactamente como los hombres”.  

Obviamente estas ideas no diferían de las existentes en Europa en esa época pero como Freud se rebeló contra muchos de los prejuicios de su tiempo era de esperar que en este tema pudiera tener alguna idea un poco más progresista, no obstante se mostró repitiendo los conceptos más tradicionales. Considerar a las mujeres como castradas, sin sexualidad propia y como celosas de los hombres no es más que una versión radicalizada de los prejuicios de su época, además fue una constante que no cambió con el tiempo, teniendo una edad avanzada respondió a la pregunta sobre si en la pareja era posible alcanzar la igualdad: “Eso es una imposibilidad práctica. Tiene que haber desigualdad, y la superioridad del hombre es el menor de los males” (50).

En cambio sí asumió al principio una posición muy radical en cuanto a la situación de los niños, pero lamentablemente luego la desechó, los niños son los que menos posibilidades tienen de defenderse aún menos que las mujeres y los esclavos. Los berrinches, la constipación, las neurosis nocturnas no son respuestas que puedan provocar cambios en un sistema pero son las formas que tienen los niños para expresar sus problemas. La dominación sobre los niños puede alcanzar niveles brutales, ya sea con maltratos físicos o psíquicos. El adulto exige al niño la plena satisfacción de su vanidad y de su deseo de obediencia, se lo considera una  hoja en blanco donde el adulto puede escribir lo que le plazca.              

Tanto la revolución en el tema de la mujer como la del niño comenzaron en el siglo XIX, y empezó por reconocer que los niños eran curiosos, imaginativos, sensibles y que necesitaban estimulación. Freud mostró que las influencias desfavorables en la infancia tienen las consecuencias más perniciosas para el desarrollo futuro, convirtiéndose en un acusador de la explotación paterna al verificar que muchas neurosis tienen su origen en actos de seducción sexual de los adultos, a veces de los propios padres, pero más tarde abandonó esa posición radical, asumiendo que el culpable era el niño y que si el conflicto no se solucionaba derivaba en una neurosis, este cambio fue producto de su confianza en el orden social existente y en la autoridad en general. (51)

Fromm llegó a acusar a Freud de situarse del lado de los padres, transfiriendo la responsabilidad a los niños, con fantasías incestuosas, ubicando al niño como un delincuente que quería matar a su padre y violar a su madre, así lo expresaba Fromm: “Esta idea del niño como mini delincuente debe entenderse dinámicamente como consecuencia del deseo de defender a la autoridad paterna, de defender a la autoridad y defender a los padres”.

Fromm que fue un ferviente defensor de los derechos de las mujeres y los niños indicaba que si se examina la vida de muchos niños se puede llegar a descubrir que el amor de los padres es una de las ficciones más grandes que se han inventado.

Decía el psiquiatra escocés  Ronald Laing (1927-1989) que el amor paterno muchas veces era un disfraz para la violencia, es el poder de los padres sobre sus hijos, obviamente esto no implica que no haya padres cariñosos pero en muchas historias se ve que el objetivo del padre sólo es lograr el dominio de su hijo y que a veces adquiere las características de amor sádico. Aman a sus hijos en la medida que no se rebelan contra su dominio, el hijo se convierte en una posesión más. (52) Es posible que en la actualidad esto haya cambiado y exista un mayor respeto de los derechos de la niñez, no obstante, no debe descartarse que aún perduren muchos de los casos que Fromm y Laing denunciaron, en la Argentina el Doctor Arnaldo Rascovsky (1908- 1995) fue un contundente defensor de los derechos de los niños y jóvenes a la vez que cuestionó el comportamiento de los adultos en su trato de los menores.

Como se puede apreciar desde el punto de vista de Fromm había mucho por aprender y admirar en Freud, pero a la vez existía una gran cantidad de aspectos sobre los cuales se podía ejercer la crítica. Generalmente ocurre que cuando se trata de expresar en una palabra una posición se cae en simplificaciones que en nada ayudan a la comprensión. Fromm fue calificado despectivamente de “revisionista” por atreverse a cuestionar determinadas ideas del creador del psicoanálisis, creemos que en esta cuestión volvió a mostrar una actitud audaz aún a riesgo de distanciarse de muchos de los que habían sido sus compañeros de ideales, pero también se hizo evidente que su posición siempre se estableció desde una visión progresista y que buscaba transformar la realidad enfrentando el papel de las autoridades en cualquier ámbito en que ese poder limitara la libertad de las personas.

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(1) La condición humana actual, Editorial Paidós, 1977,  Erich Fromm, pag. 54 
(2) La misión de Sigmund Freud, pag. 111
(3) La crisis del psicoanálisis, pags. 17 y 18  
(4) Anatomía de la destructividad humana, Erich Fromm, Siglo Veintiuno Editores, 2004, pag 92
(5) El corazón del hombre, Erich Fromm, Fondo de cultura económica, 1974, pag. 9
(6) Ob. Cit., pag. 109 
(7) La misión de Sigmund Freud, pags. 27 y 28
(8) Psicoanálisis y religión, Erich Fromm, Editorial Psique, 1956, Pags 107 y 108
(9) EL lenguaje olvidado, Erich Fromm, Librería Hachette, 1974, pags 27 y 28 
(10) Ob. Cit., pag. 45
(11) La patología de la normalidad, pags 105 y 106 
(12) La misión de Sigmund Freud, pag 83
(13) Ob. Cit., pag.110 y 114
(14) Las cadenas de la ilusión, pag 25
(15) Ob. Cit., pags 26 y 27
(16) La misión de Sigmund Freud, pags 72 a 75
(17) La condición humana actual, pag 41
(18) Del tener al ser, pag, 91 y 92
(19) La condición humana actual, pag  54
(20) Etica y psicoanálisis, Erich Fromm, Fonde Cultura Económica, 1971, pags. 71 y 72 
(21) Anatomía de la destructividad humana, pag. 94
(22) Ob. Cit., pags 90 y 91
(23) La misión de Sigmund Freud, pags. 92 y 93 
(24) Ob. Cit., pag 107
(25) Las cadenas de la ilusión, pags. 149 y 150  
(26) Budismo Zen y psicoanálisis. D.T. Suzuki y Erich Fromm, Fondo de Cultura Económica, 2003, pags. 116 y 117
(27) La misión de Sigmund Freud, pag 94
(28) Psicoanálisis y religión, pag 23 a 26
(29) Ob. Cit., pags. 33 y 34 
(30) El arte de escuchar, Erich Fromm, Paidós, 1993,  pags 53, 54 y 55
(31) La crisis del psicoanálisis, Erich Fromm, Paidós, 1976,    pags 18 y 19
(32) El arte de escuchar, pag 58
(33) La misión de Sigmund Freud, pags 22 y 23 
(34) Ob. Cit., pag 43
(35) Ob. Cit., pags. 65 a 70
(36) Ob. Cit., pags 85 a 90
(37) Ob. Cit., pags 98, 100 y 101
(38) Ob. Cit., pag. 106
(39) La crisis del psicoanálisis, pags 166 a 169
(40) El amor a la vida, pags 135 y 136
(41) Ob. Cit., pags 171 y 172
(42) El arte de amar, pag 43
(43) Ob. Cit., pags 91 y 92
(44) El amor a al vida pags. 135 y 136
(45) La crisis del psicoanálisis, pag. 57
(46) Etica y psicoanálisis, pag. 230
(47) El amor a la vida, pag 186
(48) El miedo a la libertad, pags 32, 34 y 35
(49) La crisis del psicoanálisis, pags. 63 y 65    
(50) La misión de Sigmund Freud, pags 32, 33 y 34
(51) La crisis del psicoanálisis, pags. 68 , 69 y 70
(52) El arte de escuchar, pags 55 y 56

 

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