El Forjista

Las convicciones de Erich Fromm

Capítulo 7 - Influencias: Los Profetas

Fromm también incluye a los profetas dentro de la tradición humanista, así nos dice: “El humanismo – que en términos más sencillos implica la creencia en la unidad de la raza humana y en el potencial del hombre para perfeccionarse a través de sus propios esfuerzos- tiene una larga y variada historia que se remonta a los profetas hebreos y los filósofos griegos”. (1)

Los libros de los profetas y los salmos fueron una fuente de inspiración para Fromm aún después de haber abandonado la práctica religiosa. En su libro “Y seréis como dioses”  realiza una interpretación de esa tradición judía en la cual se educó. (2)

Lo conmovían los escritos de Isaías, Amós y Josué, no por sus premoniciones y anuncios de calamidades sino por la promesa de la llegada del juicio final, momento en el cuál las naciones transformarían las armas en arados, las lanzas en podaderas y dejarían de empuñar la espada contra otras naciones. Pero los profetas también les  anunciaban a los hombres que podían encontrar las respuestas a su existencia en el amor y la razón, y que éstas estaban estrechamente vinculadas a otros dos valores fundamentales: la humildad y la justicia. (3)

Pero hubo otros pasajes de la Biblia que también impactaron hondamente  en Fromm  como la desobediencia de Adán y Eva, la súplica de Abraham ante Dios para que salvara a los habitantes de Sodoma y Gomorra, y la misión de Jonás en Nínive, todos ellos merecieron reiteradas menciones en sus escritos.(4)

Los profetas bíblicos anunciaban la verdad, eran quienes, en nombre de Dios, presentaban a los hombres las alternativas para que ellos decidieran de acuerdo a su conciencia, también les advertían sobre las consecuencias que les traería cada una de esas opciones, pero luego dejaban que fueran los propios hombres los que adoptaran sus decisiones, es decir, que eran ellos quienes debían asumir su responsabilidad ante la historia. Así como los profetas anunciaban la existencia de un único Dios también ponían el acento en las cuestiones inherentes al comportamiento en la vida cotidiana.(5)

Del Antiguo Testamento se desprende que el hombre tiene tanto la capacidad para hacer el bien como para hacer el mal, y que debe optar entre ellos.

Según la interpretación de Fromm de los libros sagrados el papel de Dios en la historia no consistía en intervenir en los acontecimientos humanos, su participación se limitaba a enviar a sus mensajeros que anunciaban la existencia de Dios y que el fin del hombre era hacerse semejante a El, es decir defender el amor, la verdad y la justicia. Además de mostrarles las opciones, también alzaban su queja cuando los hombres se desviaban del camino trazado por Dios, la función del profeta no era meramente espiritual también se preocupaba por las cuestiones concretas de la vida, o sea por el comportamiento de los hombres.(6)

Fromm mostró en sus trabajos como el concepto del Dios fue variando desde ser un Dios autoritario que no aceptaba y castigaba violentamente cualquier desobediencia a uno mucho más comprensivo de las debilidades humanas. Dios continuaba castigando y premiando según la violación o cumplimiento de las normas morales pero dejó de ser arbitrario, le otorgaba al Hombre la posibilidad de ser libre pues la norma más alta de su desarrollo es la libertad.(7)

Un aspecto primordial fue la lucha de los profetas contra los ídolos, la idolatría provocaba  que los hombres concluyeran siendo esclavos, pues someterse a ellos implicaba adorar cosas materiales, perdiendo en ese proceso la identidad y la libertad.
Fromm traía a colación la idea de la lucha de los profetas contra la idolatría para señalar que en la actualidad también había ídolos que la gente adoraba y que hoy asumían la forma del consumo, de la producción de mercancías, del poder, etc.; a ellos rinde pleitesía y se esclaviza porque cada vez es más dependiente en su búsqueda por obtenerlos. (8)

La idolatría es incompatible con la libertad y la independencia porque es una manifestación alienada de los propios poderes del hombre y deriva en una adhesión sumisa al ídolo. Los profetas manifestaban que la adoración a Dios y no a los ídolos era una forma de liberación, la sumisión a Dios fue disminuyendo a medida que el concepto de Dios se fue desarrollando y el Hombre se fue convirtiendo paulatinamente en un socio de Dios.

Veamos brevemente algunas de las muchas condenas a la idolatría que se encuentran en el Antiguo Testamento: 

“Aquél día, el hombre arrojará
a los topos y murciélagos 
los ídolos de plata y los ídolos de oro
que se había fabricado para adorarlos,
y se meterá en las hendiduras
de las rocas
y en las grietas de los peñascos,
lejos del Terror del Señor
y del esplendor de su majestad,
cuando él se levante para llenar la tierra
de espanto.”(9) 

“Por eso, di a la casa de Israel: Así habla el Señor: Conviértanse, apártense de sus ídolos; aparten su rostro de todas sus abominaciones. Porque si un hombre de Israel, o un extranjero que reside en Israel, se aleja de mí, erige en su corazón un altar para sus ídolos y pone delante de sí lo que es ocasión de sus culpas, y si luego se presenta el profeta para consultarme, yo mismo, el Señor, me veré obligado a responderle. Volveré mi rostro contra ese hombre, haré que sirva de escarmiento y de ejemplo, y lo extirparé de en medio de mi pueblo. Así ustedes sabrán que yo soy el Señor.”  (10)

También los profetas anunciaron un tiempo mesiánico donde el hombre podía lograr su salvación por el perfeccionamiento de sí mismo. La idea mesiánica implicaba la llegada de una nueva era de paz donde los hombres vivirían solidariamente y en armonía entre los individuos, los pueblos, los sexos y entre los hombres y la naturaleza. (11)

En el tiempo mesiánico el Hombre habrá de nacer plenamente, cuando fue expulsado del paraíso perdió su hogar, pero en esa era volverá a encontrarlo. Hay una relación dialéctica entre el paraíso y el tiempo mesiánico, el primero es la edad de oro en el pasado, el segundo lo será en el futuro, son similares porque en ambos existe la armonía pero diferentes en tanto el hombre habrá logrado un mayor desarrollo que no poseía en el pasado. (12)

En la profecía de Miqueas no sólo desaparecerá la guerra sino que también el miedo, pero esto sólo podrá ser realidad cuando nadie tenga el poder ni el deseo de atemorizar a los demás. Ni siquiera el hombre necesitará del concepto de Dios, aún cuando cada pueblo pueda seguir creyendo en el suyo, pero donde el fanatismo religioso habrá desaparecido, el hombre habrá obtenido la paz y libertad y por lo tanto importará muy poco cuales sean las ideas que la Humanidad utilice para describir sus valores supremos. El tiempo mesiánico también expresará la universalidad del hombre y por lo tanto éstos dejarán de destruirse mutuamente  y se superará la división entre las naciones, cuando llegue ese tiempo el hombre podrá ser plenamente humano y dejarán de existir los conceptos de “extranjero” y de “pueblo elegido”. (13)

“El será juez entre las naciones
y árbitro de pueblos numerosos.
Con sus espadas forjarán arados
y podaderas con sus lanzas.
No levantará la espada
una nación contra otra     
ni se adiestrarán más para la guerra” (14)

Nos dice su biógrafo, Rainer Funk, que la visión de una paz universal y la idea de armonía entre las naciones lo conmovieron desde muy temprano a los 12 o 13 años, posiblemente su interés en la paz y en el internacionalismo radicaba en su condición de niño judío en un ambiente cristiano y viviendo episodios transitorios de antisemitismo, además debe considerarse que la Primera Guerra Mundial lo afectó profundamente.

Durante la conflagración se vio sorprendido por la actitud de conocidos suyos que de pacifistas convencidos pasaron en poco tiempo, a ser fervorosos partidarios de la guerra, desde entonces sospechó del argumento que las armas servían para preservar la paz.(15)

Los profetas enseñaban que los hombres debían practicar dos de las principales cualidades que caracterizaban a Dios, es decir, el amor y la justicia. (16)

“Ese es el ayuno que yo amo
oráculo del Señor-
soltar las cadenas injustas,
desatar los lazos del yugo,
dejar en libertad a los oprimidos
y romper todos los yugos;
compartir tu pan con el hambriento
y albergar a los pobres sin techo,
cubrir al que veas desnudo
 y no despreocuparte de tu propia carne.
Entonces despuntará tu luz como la aurora
y tu llaga no tardará en cicatrizar;
delante de ti avanzará la justicia
y detrás de ti irá la gloria del Señor”(17)

“El espíritu del Señor está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido.
El me envió a llevar la buena noticia a los pobres,
a vendar los corazones heridos,
a proclamar la liberación de los cautivos
y la libertad a los prisioneros, ”(18)  

Para Fromm el tema central en cuanto a la actividad desplegada por los profetas lo constituía la actitud que asumían con respecto al poder y la fuerza, toda la historia hasta el momento se ha desarrollado sobre la base del uso de la fuerza y el poder de una minoría próspera sobre la mayoría que debe dedicar todo su tiempo a trabajar duramente y que tiene muy pocas oportunidades de disfrutar de las cosas de la vida. Para sostener ese reinado de la fuerza, las mentes debieron ser distorsionadas de modo que los que mandan y especialmente los que son mandados creyeran que esas cuestiones eran determinadas por Dios o que constituían una situación absolutamente natural, en contraposición, Fromm afirmaba que los profetas eran revolucionarios porque despojaban a la fuerza y el poder de sus disfraces religiosos. (19)

Los profetas exigían justicia en favor de los huérfanos,  los pobres, los extranjeros, las viudas, es decir los más débiles, en tanto expresaban su queja por el comportamiento de los más ricos y poderosos, ya fueran reyes o sacerdotes, no hicieron concesiones al poder y por eso debieron padecer injurias, exilios y encarcelamientos.(20)

“¡Ay de los que promulgan decretos inicuos
y redactan prescripciones onerosas,
para impedir que se haga justicia a los débiles
y privar de su derecho a los pobres de mi pueblo,
para hacer de las viudas su presa
y expoliar a los huérfanos!”(21)

“Así habla el Señor: Practiquen el derecho y la justicia: libren al explotado de la mano del opresor; no maltraten ni hagan violencia al extranjero, al huérfano y a la viuda; no derramen sangre inocente en este lugar.”(22)

Como ya vimos en el momento de analizar la influencia de las ideas de Marx, Fromm consideraba similares la idea mesiánica de los profetas con la sociedad socialista que soñó y propició el propio Marx. En ambos proyectos la Humanidad se uniría en una sociedad pacífica, sin agresión y sin miedo, donde el conocimiento primaría sobre la violencia. (23)    


(1) El humanismo socialista, pag 9
(2) El amor a la vida, pag. 164 
(3) Fromm vida y obra, pags. 34 y 35  
(4) Las cadenas de la ilusión, pag.  13  
(5) El amor a la vida, pags. 214 y 215   
(6) Y seréis como dioses, Erich Fromm, Paidós, 1976,  pag. 107
(7) Ob. Cit, pags. 46 y 47 
(8) Ob. Cit., pags. 216 y 217 
(9) Isaías 2.20, 21
(10) Ezequiel 14. 6,7,8
(11) El amor a la vida, pag. 218
(12) Y seréis como dioses, Erich Fromm, Paidós, 1976, pags. 111 y 112 
(13) Ob.Cit,,  pag. 116
(14) Isaías 2.4
(15) Las cadenas de la ilusión, pags. 14  y 15
(16) Y seréis como dioses, pag. 63
(17) Isaías 58. 6, 7 y 8
(18) Isaías 61.1
(19) Y seréis como dioses, pag. 117
(20) Ob. Cit., pags. 117, 118 y 119
(21) Isaías 10. 1 y 2
(22) Jeremías 22.3
(23) El humanismo como utopía real, pags 180 y 181. 

 

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