El Forjista

Las convicciones de Erich Fromm

Capítulo 18 - Capitalismo y lavado de cerebros

Uno de los temas favoritos de Erich Fromm era el de establecer los mecanismos por los cuales los gobernantes y aquellos que detentan el poder,  intentan condicionar las conductas de los pueblos, particularmente en aquellos Estados democráticos donde esas maniobras deben permanecer en la oscuridad.

Decía Fromm que el hombre “sólo hace lo que le prescribe la maquinaria burocrática, y cada vez piensa menos por sí mismo, siente menos por sí mismo, estructura menos por sí mismo. Todo lo que le preocupa surge de su egoísmo y responde a la pregunta: ¿Cómo puedo progresar? ¿Cómo puedo ganar más? o ¿Cómo puedo estar en mejores condiciones físicas? Pero no: ¿Qué es bueno para mí como hombre? ¿Qué es bueno para nosotros como polis?”. (1)

Uno de los mayores logros de la Humanidad es el de la libertad religiosa y de opinión, no obstante, el hombre moderno se encuentra ante una situación por la cual cada uno de nosotros  piensa y dice lo mismo que dicen y piensan los demás, al menos dentro de una misma sociedad.

No adquirimos la capacidad de pensar de forma original, existen autoridades anónimas y algunas veces invisibles que imponen sus condiciones, se las conoce bajo la denominación de opinión pública o sentido común, estos poderes nos causan verdadero terror ante el riesgo de aparecer opinando de manera diferente al que lo hace “todo el mundo”.(2)

La propaganda moderna no está direccionada hacia la razón sino hacia la emoción¸ juega el papel de sugestión hipnótica y procura influir emocionalmente sobre las personas para someterlas desde el punto de vista intelectual. La propaganda influye sobre el receptor por medio de la constante repetición de fórmulas, se utiliza la palabra de personas de prestigio o el cuerpo de una muchacha hermosa, debilitando nuestra capacidad crítica, pero también se apela reiteradamente a los temores, como tener mal aliento o hacer el ridículo ante muchas personas, o se recurre a la ilusión de estar ante una posibilidad de cambiar nuestra vida por el simple hecho de utilizar un determinado producto. Los métodos de embotamiento del pensamiento crítico pueden llegar a ser peligrosos para el sistema democrático tal vez más que los ataques directos.

Fromm se encontró entre los primeros en mostrar el papel de la propaganda en el sistema capitalista, en develar los mensajes ocultos que se encuentran tras la tierna sonrisa de un niño o la exultante alegría de un abuelo.

Los métodos utilizados por la propaganda política no se diferencian de aquellos empleados en la que sólo tiene fines comerciales. La utilización constante de consignas y la discusión muchas veces acaloradas de cuestiones que lejos están de ser importantes para los votantes inutilizan la capacidad crítica de estos últimos.(3)

El estilo de este tiempo histórico fue definido por Erich Fromm de la siguiente manera: ciudades inmensas donde el individuo queda empequeñecido y recibe el bombardeo constante de la radio y la televisión, los grandes titulares de los diarios cambian constantemente de temas provocando incertidumbre acerca de cuáles son realmente las cuestiones de importancia. Los individuos deben enfrentarse a este mundo sobre el cual no pueden ejercer el más mínimo control, no quedándole otra posibilidad que seguir el ritmo que le imponen para no quedarse rezagado, de igual forma que lo hace un obrero en la cadena de producción. (4)

El control que la sociedad ejerce sobre nosotros, muchas veces resulta de difícil detección, pues se trata de una autoridad internalizada y que determina nuestro comportamiento de acuerdo a normas éticas que hemos consumido producto de las enseñanzas familiares, el aparato educativo y los medios de comunicación. Tal poder puede tener diversos nombres: opinión pública, conciencia, etc. pero en cualquier caso expresa el control que la sociedad ejerce sobre los individuos.(5)

Muchas personas consideradas absolutamente normales dejan de ser ellos mismos para adoptar una personalidad acorde a las pautas culturales, de esta manera se transforman de acuerdo a lo que se supone que los demás esperan de ellos, podía señalarse que se trata de una conducta camaleónica, este es el camino que emprenden los seres humanos, según Fromm, en su tránsito a convertirse en autómatas, pero como contraprestación dejarán de sentirse solos y angustiados aunque sea al precio de perder su personalidad. (6)

Mathilde Niel explicaba que no resulta fácil apartarse del rebaño y seguir el camino que nos dicta nuestra conciencia, la sensación de aislamiento provoca un profundo dolor y se necesita de un gran coraje para vivir en conflicto con la sociedad, esto explica porque muchos para sentirse seguros aceptan vivir como los demás y concluyen resignándose.(7)

Estados Unidos después del atentado a las Torres Gemelas fue un caso extremo de lo que estamos mencionando, se estableció un pensamiento dominante que impidió la reflexión, cualquier idea que saliera de los moldes impuestos desde el poder, corría el serio riesgo de ser calificada de terrorista o hacerse acreedora a la acusación de incurrir en traición a la patria.

En tanto en la Argentina durante el conflicto del campo del 2008 y la ley de Servicios Audiovisuales los medios de comunicación más poderosos mostraron una posición única, en el primer caso a favor de los empresarios del campo y en el segundo en defensa de sus propios intereses económicos concentrados, no permitiendo expresarse a otras vertientes que sostenían ideas distintas. Ciertos sectores de clase alta y media no dejaron de repetir acríticamente lo que señalaban los voceros de esos grupos económicos.

Con respecto a los medios de comunicación también tuvo Fromm algo para decir : “El hombre moderno está expuesto a un ‘alboroto’ casi incesante, el alboroto de la radio, la televisión, los titulares, los anuncios, el cine, los que en su mayoría nos embrutecen en lugar de aclararnos las ideas” . (8)

Las ideas que son producto de un pensamiento crítico activo son generalmente nuevas y originales, no porque no hayan sido pensadas por nadie anteriormente sino porque las personas que las generan han utilizado el pensamiento como un instrumento para descubrir algo nuevo en el mundo. Por el contrario las racionalizaciones se utilizan para confirmar prejuicios que ya uno tiene incorporado y que fueron impuestos por la sociedad o nuestra propia clase social, la racionalización no sirve como instrumento para penetrar la realidad, en cambio armoniza con los deseos de la realidad exterior. Con los sentimientos ocurre algo similar debe distinguirse entre aquellos genuinos que surgen de nosotros mismos y aquellos que no son nuestros.(9)

Veamos nuevamente lo que tiene para decirnos Fromm al respecto: “Gran número de nuestras decisiones no son realmente nuestras, sino que nos han sido sugeridas desde afuera; hemos logrado persuadirnos a nosotros mismos de que ellas son obra nuestra, mientras que, en realidad, nos hemos limitado a ajustarnos a la expectativa de los demás, impulsados por el miedo al aislamiento y por amenazas aún más directas en contra de nuestra vida, libertad y conveniencia”.(10)

Muchas veces estamos convencidos de estar expresando nuestras propias convicciones cuando en realidad no hacemos otra cosa que transmitir ideas que son la expresión de convenciones generalmente aceptadas o son meras repeticiones del bombardeo mediático.

Fromm cuestionaba duramente la creencia que en las sociedades modernas se haya alcanzado un auténtico individualismo y que las personas se hayan liberado de las presiones externas: “El derecho de expresar nuestros pensamientos, sin embargo, tiene algún significado tan sólo, si somos capaces de tener pensamientos propios…”.  Evidentemente no hay ninguna ventaja en poder expresarnos libremente si el libreto lo escriben otros y nosotros nos limitamos a recitarlo.

La cultura y la educación fomentan el conformismo mediante la represión de los sentimientos espontáneos y el desarrollo de una personalidad genuina, este proceso comienza a implementarse desde nuestra niñez. Muchas veces la educación trata de evitar aquellas manifestaciones originales e intenta reemplazarlas por comportamientos establecidos y regimentados.

Los métodos pueden variar, a veces se recurre a amenazas y castigos tendientes a generar un sentimiento de temor en el niño, otras veces en cambio se utiliza el soborno para inducir al pequeño a abandonar su resistencia y amoldarse a los patrones establecidos por la sociedad, mediante estos mecanismos se va moldeando la represión de los sentimientos propios. Tal como expresaba Joan Manuel Serrat en una hermosa canción, el proceso de educación se transforma en un mecanismo de domesticación de los niños.

En este marco se le enseña a los niños a abandonar sus propias opiniones y a experimentar sentimientos que no son los suyos, paralelamente se lo incita a aceptar situaciones sin un espíritu crítico, pero esto no concluye en la niñez, continúa en la adultez donde seguimos recibiendo presiones externas que tratan de finalizar el trabajo de adaptación al sistema. (11)

En las sociedades modernas se desaprueban ciertas emociones y se rechaza el pensamiento creativo, excepción claro está, que sea útil para generar dinero, en cuyo caso pasará a considerarse una genialidad, en líneas generales se desconfía de aquellas cosas donde no interviene el dinero, también se mira con cierta animosidad la actividad espontánea.

Dar muestras de emotividad puede significar recibir la calificación de desequilibrado, pero como las emociones no pueden ser eliminadas se trata de mantenerlas en un plano intelectual, por ejemplo se aceptan que en el cine se expresen ciertas emociones que serían cuestionadas si alguien las expusiera en su vida cotidiana.(12)

La educación descarga sobre la cabeza del estudiante una gran cantidad de datos inconexos, se supone que cuando más información acumule logrará un mayor conocimiento de la realidad. Se gasta un tiempo considerable en memorizar hechos, fórmulas, fechas, pero no se dispone de tiempo para ejercitar el pensamiento, la información sin la teoría correspondiente pueden significar un obstáculo de igual forma que lo es la carencia de información.(13)

Primero fue la Iglesia, en otro momento el Estado, actualmente puede ser lo que se  denomina opinión pública, pero siempre existió una autoridad que nos exhorta al conformismo. Fromm fue contundente al respecto: “Nos hemos transformados en autómatas que viven bajo la ilusión de ser individuos dotados de libre albedrío”. Y remataba indicando que el hombre  moderno: “Piensa, siente y quiere lo que él cree que los demás suponen que él deba pensar, sentir y querer; y en este proceso pierde su propio yo, que debería constituir el fundamento de toda seguridad genuina del individuo libre”.(14)

En la pérdida de identidad se hace más necesario el conformismo pues solamente se puede sentir seguro cuando se llenan las expectativas de los demás, si no logramos ese resultado nos sentiremos temerosos ante la posibilidad de terminar aislados. Al esforzarnos por no ser diferentes necesariamente deberemos silenciar nuestras propias dudas y convicciones, pero al alto precio de no estar vivos desde el punto de vista mental y emocional.

No estar plenamente vivos significa que debemos buscar algo que reemplace a la actividad espontánea y creativa por lo tanto intentaremos realizar cosas que nos brinden una excitación que no podemos encontrar por otros medios, la sociedad nos ofrece a tal efecto bebidas, drogas legales o no, espectáculos masivos, deportes, o ser espectadores de vidas supuestamente apasionantes como las que tienen los famosos, de los que estamos pendientes hasta de sus actos más intrascendentes. (15)

Aún cuando la anterior parece ser la única opción, existe otra alternativa, el hombre puede ser libre sin por eso estar sólo, ser crítico sin por ello dudar de todo, independiente sin aislarse del resto, pero a esta libertad debe acceder reafirmando su personalidad, siendo él mismo, es decir mediante lo que Fromm denominaba personalidad total del hombre que es la expresión activa de todas las potencialidades emocionales e intelectuales.

La actividad espontánea de la que tantas veces hablaba es el ejercicio de la propia y libre voluntad que sólo es posible experimentar si no se reprimen partes esenciales de nuestra personalidad, consideraba a los artistas como la máxima expresión de esa actividad espontánea, los niños son otro ejemplo aunque muchas veces la educación se esfuerza por hacerles perder esa espontaneidad. (16)

Cuestionó el surgimiento de una nueva rama dentro de la psicología que en algunas partes adoptó el confuso nombre de “Relaciones humanas” y que no era otra cosa que la intención de parte de las empresas de manipular a los obreros y empleados. Algunas de estas teorías partían de la idea que “un obrero feliz” podía rendir de mejor manera.

Por medio de estas nuevas teorías psicológicas, los obreros y empleados eran estudiados y manipulados por psicólogos, de esa manera continuaron lo que Taylor hizo en el plano del trabajo físico, pero ahora se especializaban en la esfera emocional. Mediante estos mecanismos el trabajador se convirtió en una cosa y las mal llamadas “relaciones humanas” concluyeron por convertirse en algo inhumano.

A partir de la manipulación de los consumidores y los trabajadores la psicología ha extendido el proceso de lavado de cerebros a casi todos los ámbitos, por cierto que la política no podía quedar al margen y está cada vez más influida por empresas que hacen de la manipulación su negocio, y que realizan un estudio de mercado de la misma forma que para el lanzamiento de cualquier producto comercial. (17) Seguramente cada uno de nosotros conocemos gente o tal vez nos ha pasado a nosotros mismos que no podemos justificar el voto por determinado candidato, es como si hubiéramos estado poseídos durante la campaña electoral y nos despertamos recién cuando el candidato electo empieza a realizar actos por demás cuestionables.

En la sociedad capitalista moderna aquellas personas que son presentadas como arquetipos para la admiración y emulación no son precisamente quienes se destacan por sus cualidades espirituales, lo que el público busca son sensaciones de satisfacción sustitutas, son estrellas de cines o deportistas que pueden llevar a cabo un tren de vida al que las mayorías de las personas difícilmente puedan acceder, y no nos referimos exclusivamente al poder económico, de alguna manera viven una vida, según nos muestran las revistas de la farándula, plagada de emociones de las que carecen el resto de los mortales. (18)

T. B. Bottomore decía que si bien producto de la automatización el hombre puede ganar más tiempo libre, el ocio moderno no tiene por finalidad desarrollar las facultades humanas. La televisión representa en muchos casos un sustituto de la vida activa, un medio para vivir por transferencia, en tanto los juegos de azar nos proporcionan las emociones de las que carece nuestra vida, mientras esperamos que un golpe de suerte  nos enriquezca y nos permita no ir nunca más a un trabajo tedioso.(19)

Fromm al profundizar en los mecanismos de lavado de cerebros decía que: “Toda la moderna manipulación del pensamiento, se trate de la publicidad comercial o de la propaganda política; emplea las técnicas sugestivo-hipnóticas que producen pensamientos y sentimientos en las personas sin que éstas se den cuenta de que ‘sus’ pensamientos no son suyos. El arte del lavado de cerebro, que los chinos parecen haber llevado a cierta perfección, es en realidad, sólo una forma más extremada de esta sugestión hipnótica”. (20)

George Orwell en su libro “1984” denominaba el “pensar doble” a sustentar dos ideas contradictorias y aceptar ambas como válidas. Fromm nos mostraba dos ejemplos de eso, por un lado en la ex URSS y los países europeos orientales donde se denominaba “democracias populares” a gobiernos que no permitían la más mínima libertad de expresión, algunos de los cuales sólo se apoyaban en los tanques rusos, o llamaban “sociedad sin clases” a un sistema con marcadas diferencias. En el otro ejemplo indicaba la contradicción que implicaba que los Estados Unidos consideraban como integrantes del “mundo libre” a dictadores como Franco, Salazar o Batista,  mientras intervenían activamente para derrocar a gobiernos que no eran dóciles a los intereses norteamericanos.(21)

Los Estados Unidos es uno de los países donde más se evidencia el papel del aparato publicitario para domesticar a la población, según decía Fromm en este país la gente no daba muestras de perversidad o destructividad, pero es notorio la indiferencia y el desinterés, el dejarse llevar por los mensajes dominantes y vivir sin saber por qué y para qué, están despreocupados y eso es casi peor que la perversidad. (22)

En la actualidad gran cantidad de personas sabe leer y escribir, además de tener acceso a la radio, la televisión, los periódicos y el cine, pero en vez de darnos la mejor literatura y música esos medios llenan la cabeza de la gente con las estupideces más increíbles y con fantasías a las que ninguna persona debería prestarle la menor atención. (23)

No resulta sencillo escaparnos de ser moldeados de acuerdo a los parámetros del conformismo. Los trabajadores están sometidos a un trabajo enajenado que deja muy poco margen para la creatividad personal, cuando más se automatizan las tareas menos se utiliza la energía y la razón. Son ellos tal vez el principal objetivo de los mecanismos de control, con sus anuncios, películas, televisión, periódicos, y no les será fácil eludir  ese clima donde prima la conformidad.(24) Sin duda en los países centrales las clases dominantes no deben esforzarse demasiado para mantener adormecidos a los trabajadores por medio de los esquemas de lavado de cerebro, pero en esta parte del continente americano, en cambio, los trabajadores son aquellos que menos contaminación cultural padecen y los que más desconfían de quienes controlan el poder económico.

En la era cibernética el hombre está sometido a la manipulación. Su trabajo, su consumo, su ocio son manipulados mediante la propaganda y las ideologías dominantes. En este marco el hombre pierde su rol activo y aprende que todo comportamiento, acto, pensamiento, o sentimiento que no se ajuste al plan general significará para él una clara desventaja, si se empeña en ser él mismo pone en riesgo su libertad y su vida en aquellos estados policíacos, pero también podrá padecer en las democracias donde estará imposibilitado de mejorar su posición o correrá el riesgo de perder su empleo. (25)

Aún cuando forme parte de una muchedumbre, el hombre contemporáneo se siente sólo, no tiene convicciones que compartir con los demás, sólo tiene aquellas consignas que le proporcionan los medios de comunicación, se mantiene unido a los demás sólo por intereses comunes. Emile Durkheim llamó anomia a este sentimiento que es una de las mayores causales de suicidios, así llama a ese proceso de resquebrajamiento de los vínculos sociales.(26)

Todas las guerras contaron con un gran componente del denominado lavado de cerebro, los dirigentes en esos casos deben hacernos ver peligros que muchas veces son inexistentes, muchas guerras tuvieron como preludio la aplicación de la propaganda sistemática, si los dirigentes dejaran ver sus verdaderas intenciones y nos explicaran que una guerra se inicia para favorecer a un grupo económico en particular o para lograr mano de obra barata, materias primas o nuevos mercados, difícilmente lograrían contar con la adhesión masiva, pero si en cambio, nos hacen ver que todos estamos en peligro nos mostraremos predispuestos a empuñar las armas.(27)

Herbert Marcuse fue uno de los convocados para el libro el “Humanismo socialista”, con respecto al tema que nos ocupa en este capítulo decía: “La sociedad industrial avanzada es una sociedad en la que el aparato técnico de producción y distribución se ha convertido en un aparato político totalitario, que coordina y dirige todas las dimensiones de la vida, tanto el tiempo de ocio como el tiempo de trabajo, tanto los pensamientos negativos como los positivos”.(28)

La televisión crea un nuevo tipo de analfabetismo, que llena de imágenes los ojos y de sonidos los oídos pero deja vacío el cerebro, el hombre va perdiendo cualidades en tanto se convierte en consumidor pasivo guiado por una gran organización que no tiene otra finalidad que ser más poderosa.(29)

Suele ocurrir que una persona crea haber meditado algo y que por lo tanto sus ideas son el producto de la actividad de su cerebro, pero la verdad es que ha transferido su cerebro a los ídolos de la opinión pública, a la prensa, al gobierno o a un determinado líder político. Creen sinceramente que son aquellos los que aceptan sus pensamientos pero lo real es que se ha transformado en un seguidor de propuestas ajenas, esas personas o instituciones se han convertido en objeto de idolatría y pasa a establecer una relación de dependencia, en definitiva “Es un esclavo porque ha dejado con ellos su cerebro en depósito”.(30)

Cuando una sociedad con doctrina política contraria impone a los niños las ideas dominantes por medio de los padres, la educación, la televisión, los diarios, etc.; se la denomina “lavado de cerebro”, “propaganda”, “adoctrinamiento”, pero cuando eso mismo se realiza en el seno de nuestra sociedad se la llama “educación” e “información”. Aún cuando las sociedades difieren en el grado de lavado de cerebro la diferencia no es tan significativa para alterar la imagen fundamental que en todas las sociedades existe esa mezcla que incluye represión con la mansa aceptación de ficciones. (31)

No se trata de una cuestión de mayor o menor inteligencia, personas sumamente inteligentes concluyen repitiendo como loros las supuestas “verdades” de los periódicos aún cuando no sean más que puras patrañas. En definitiva se trata de una cuestión de carácter, así lo dice Fromm: “A fin de poder reducir el nivel general de estupidez, lo que necesitamos no es más “intelecto”, sino un tipo diferente de carácter: hombres que sean in  dependientes y audaces, y que estén enamorados de la vida”.(32)


(1) El amor a la vida, pag. 212
(2) El miedo a la libertad, pag. 129
(3) Ob. Cit., pags. 152, 153 y 154
(4) Ob. Cit., pags. 156 y 157
(5) Ob. Cit., pags 190, 191 y 192
(6) Ob. Cit., pag. 210
(7) Humanismo socialista, pag. 371
(8) El lenguaje olvidado, pag. 36
(9) El miedo a la libertad, pags. 219 y 220
(10) Ob. Cit., pag. 224
(11) Ob. Cit., pags. 266, 267 y 268
(12) Ob. Cit., pag. 270
(13) Ob. Cit., pags. 273 y 274
(14) Ob. Cit., pags. 279 y 280
(15) Ob. Cit., pag.  281
(16) Ob. Cit., pags. 283 a 286
(17) La condición humana actual, pags. 102 y 103
(18) El arte de amar, pag. 114.
(19) Humanismo socialista, pag. 435
(20) ¿Podrá sobrevivir el hombre?, pag. 42
(21) Ob. Cit., pags 43 y 44
(22) La patología de la normalidad, pag. 82
(23) El psicoanálisis de la sociedad contemporánea, pags. 12 y 13
(24) Ob. Cit., pags. 139 y 140
(25) Anatomía de la destructividad humana, pags. 55 y 56
(26) Ob. Cit., pag. 118
(27) Ob. Cit., pags.  201  y 202
(28) Humanismo socialista, pag. 132
(29) El humanismo como utopía real, pag. 65
(30) Las cadenas de la ilusión¸ pags. 85 y 86.
(31) Ob. Cit., pag. 183
(32) Ob. Cit., pag. 225

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