El Forjista

El gobierno de Aramburu

La represión de Aramburu

Cuando Aramburu asumió la presidencia se intensificó la represión a los trabajadores y los militantes peronistas, las detenciones se convirtieron en hechos cotidianos lo que era sumamente paradójico para un régimen que se autodenominaba “libertador”.

Muchos dirigentes peronistas se encontraban asilados en embajadas entre ellos el ex presidente de la Cámara de Diputados, Ricardo Guardo, en ex ministro de Transporte, Alberto Iturbe y el periodista Américo Barrios. Sobre otros pesaba un pedido de captura tal el caso del ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Domingo Mercante, a pesar que no ocupaba un cargo político desde 1952 y que había sido injustamente expulsado del Partido Peronista en 1953.

Se dispuso la intervención del Partido Peronista y se bloquearon los fondos de gran parte de la dirigencia de ese partido, entre ellos estaban: Oscar Albrieu, Jorge Antonio, Antonio Cafiero, la sucesión de Eva Perón y Juan Duarte, Héctor J. Cámpora, John William Cooke, José Espejo, Domingo Mercante, Juan Domingo Perón, Ramón Cereijo, Ramón Carrillo y muchos otros. (1)

También se dispuso la detención de aquellos militares que había sido leales a Perón como Sosa Molina y Franklin Lucero, el Tribunal Superior del Ejército decidió que ambos generales no podían hacer uso del grado ni del uniforme, llama poderosamente la atención las causales por las cuales se adoptaron estas sanciones: a) La de sembrar el odio en la familia argentina e incitar a la violencia y el crimen b) quema de la bandera c) incumplimiento al juramento de respeto a la Constitución Nacional d) Deslealtad a la institución.(2)

No obstante la represión “libertadora” se focalizó sobre el movimiento obrero por eso una de sus primera decisiones fue la intervención de la CGT y gran parte de los gremios, además se conformó la Comisión Investigadora Administrativa Especial que tenía la supuesta finalidad de investigar a la dirigencia sindical, a pesar que muchos de ellos se encontraban en prisión antes de que se levantaran cargos contra ellos. En los gremios se designaron interventores militares acompañados por asesores que fueron elegidos entre los sindicalistas autodenominados “libres”.

Al comenzar el año 1956 se anuncia la disolución de la Fundación Eva Perón poniendo fin a una de las obras más significativas del justicialismo para ayudar a los más necesitados, con el tiempo se pudo comprobar que los “libertadores” efectuaron una sistemática destrucción de elementos vitales como pulmotores por la sencilla razón que tenían el escudo de la Fundación.

Para el mismo tiempo el gobierno informa sobre la detención de varios dirigentes metalúrgicos entre ellos Augusto T. Vandor y anuncia que serían confinados en la cárcel de Ushuaia, prisión que había sido cerrada por el peronismo y que los tiranos la reabrieron para presos políticos, ya se encontraban confinados en Río Gallegos varios dirigentes peronistas, entre ellos: John William Cooke, Alejandro Leloir, Héctor J. Cámpora, Guillermo Patricio Kelly, Oscar Albrieu, Jorge Antonio, Ramón Cereijo y Alfredo Gomez Morales.

El Poder Ejecutivo dispuso en febrero de 1956 el pase a retiro del 36 oficiales y le impide al Gral. Embrioni el uso del uniforme y el grado, de esta manera se consumaba una de las mayores purgas que se produjeron en las Fuerzas Armadas imponiendo una mentalidad reaccionaria donde se impedía el surgimiento de cualquier tendencia nacional.

Se emiten decretos por los cuales se inhabilitan de ocupar cargos políticos electivos o cualquier puesto en la administración pública nacional, provincial o municipal a todos aquellos que durante los gobiernos peronistas hayan ocupado funciones públicas, lo cual se extendía hasta quienes hubiesen sido secretarios generales en Unidades Básicas.

Una de las mayores ignominias fue el decreto 4161 que prohibía cualquier simbología peronista constituyéndose en una de las medidas más discriminadoras que se tengan conociendo en nuestro país, decía el decreto: “Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones´peronista´, ´justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición’, la abreviatura ‘PP’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales o fragmentos de las mismas, denominadas ‘Marcha de los Muchachos Peronistas’ y ‘Evita Capitana’, la obra o fragmentos de la
misma, ‘La razón de mi vida’, los discursos o fragmentos de los mismos del presidente depuesto y de su esposa, etc.”. (3)

Las sanciones por incumplir con el decreto se castigaba con prisión de 30 días hasta 6 meses, el doble de tiempo de inhabilitación para ocupar un cargo político o gremial y una multa que variaba de 500 pesos a un millón.

Preguntado el presidente por un periodista de una agencia noticiosa norteamericana que lo consultaba si el gobierno había logrado depurar los distintos ámbitos de la vida nacional de todo vestigio peronista, Aramburu respondió: “La tarea de depurar la administración en una palabra, la vida nacional de la influencia nefasta del régimen depuesto se va cumpliendo rápidamente en forma enérgica, metódica y general. Las fuerzas armadas han sido las que en primer término han dado el ejemplo, y los hombres que a ellas pertenecen y ocuparon posiciones decisivas en el gobierno no hemos vacilado en adoptar todas aquellas medidas que las circunstancias aconsejaban”. (4)

Este clima de persecución sacaba a la superficie los peores sentimientos en algunas personas, el régimen alentaba la delación y el revanchismo, los diarios hicieron punta en su fomento de la alcahuetería, desde el diario El Mundo se cuestionaba al presidente del Club Jorge Newbery de Venado Tuerto, como organizador de la competencia automovilística “La Vuelta de Santa Fe” pues había permitido la participación de los hermanos Gálvez a los que se acusaba de haber adherido al peronismo y haber dedicado alguno de sus triunfos al Gral. Perón, el diario en cambio llena de elogios al presidente del radicalismo metropolitano Luis Boffi que escribió una carta que decía: “Elevo a usted la formal protesta por ofensa inferida a la ciudadanía y deportistas democráticos al permitir intervenir en la carrera a los hermanos Gálvez…” (5)

En la CGT se conformó una Comisión Especial de Verificación Administrativa a cargo del coronel de intendencia, Paso Viola, que comunicaba que se habían investigado a 329 dirigentes gremiales por irregularidades administrativas de los cuales 45 fueron puestos a disposición de la Justicia. El coronel también hacía referencia “a las bochornosas irregularidades que se comprobaron en los lujosos Hoteles de Turismo de este organismo sindical”. (6) Préstese atención a la palabra “lujosos” en el medio de la oración que denota que al coronel le disgustaba que los trabajadores pudieran veranear como otros argentinos de mayor nivel adquisitivo.

En abril de 1956 se anunciaba que los generales y coroneles sospechosos de simpatías con el peronismo se encontraban detenidos en el buque París y que serían trasladados al Penal de Magdalena.

El juez Luis Botet dictamina el procesamiento y dicta un pedido de captura contra Perón por traición a la patria y asociación ilícita, igual medida dispuso contra el ex ministro Borlenghi por el segundo de los delitos y pide la extradición de los dos a Panamá y Cuba donde se encontraban exiliados.

Ese juez también dispuso la prisión preventiva de 35 ex legisladores por ambos delitos, y a otros 57 por asociación ilícita, ordenando el procesamiento y la detención de aquellos ex legisladores que se encontraban prófugos.

No será la primera dictadura a la que servirá este juez pues fue nombrado como rector de la UBA por el gobierno de Onganía después de la denominada “Noche de los bastones largos” cuando la policía ingresó a las facultades y golpeó a estudiantes y profesores, luego de pegarles cesanteó a gran cantidad de profesores provocando la mayor fuga de cerebros ocurrida en nuestro país. (7)

Ocupando ese cargo hizo unas declaraciones donde evidenciaba su ideología reaccionaria: “Hay algo superior a la enseñanza, a la ciencia, a la investigación, a la renuncia de 1000 profesores, ese algo es el principio de autoridad” (8)

También el gobierno aplicó la tortura a militantes gremiales y políticos de base que eran detenidos, se realizaron denuncias que no fueron reflejadas por los diarios, sin embargo la cuestión se hizo tan evidente que el Ministerio de Interior debió reconocer que tres trabajadores habían sido objeto de malos tratos y que un detenido que se encontraba a disposición del Poder Ejecutivo había muerto en prisión, también se comprobaron atropellos en las provincias de Entre Ríos y Corrientes, el comunicado expresaba que los responsables apenas si habían sido exonerados. (9)

El alcance de la represión se pudo apreciar en toda su dimensión cuando Aramburu firmó un decreto por el cual se rehabilitaba a 92.000 trabajadores, quedaban excluidos de esta medida quienes hubiesen ocupado algún cargo en la CGT o sindicatos entre 1952 y 1955, se estimaba que las inhabilitaciones quedaban en la cifra de 50.000, sin embargo días después el Ministerio de Trabajo señalaba que los inhabilitados llegaba a los 13591.

Si bien el peronismo era el principal objetivo de las persecuciones, como el gobierno se encolumnó incondicionalmente con los Estados Unidos también comenzaron a reprimir a los miembros del Partido Comunista, el Ministerio de Interior sale a denunciar que la Unión de Mujeres Argentinas y la Liga de los Derechos de Hombre tenían vinculaciones con el P.C. En abril de 1957 se anunciaba oficialmente la cancelación de la personería jurídica del P.C. también se procedió a detener a 360 militantes y a clausurar 56 locales partidarios.

En marzo de 1957 el gobierno se ve sorprendido por la fuga de importantes dirigentes peronistas detenidos en la prisión de Río Gallegos que lograron pasar a Chile donde piden asilo político, formaban parte del grupo que logró fugarse: Héctor Cámpora, John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly, José Espejo y Pedro Gomis.

Finalizando junio de 1957 el gobierno procede a dejar sin efecto el Estado de Sitio que regía desde el golpe de 1955, sin embargo determina que muchos de los dirigentes políticos y gremiales que se encontraban a disposición del Poder Ejecutivo fueron puestos a disposición de la Justicia.

Unos días después familiares de los detenidos por el Estado de Sitio denuncian que de 148 en esa situación sólo 25 habían obtenido su libertad.

En julio de 1957 se rompen relaciones con Venezuela al declarar el gobierno de ese país persona no grata al embajador argentino general Carlos Toranzo Montero, unos días antes desde la embajada se había organizado un atentado contra el general Perón que estaba asilado en ese país. La dictadura ya se comportaba como un Estado terrorista.

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(1) La Nación 1 y 10/12/1955
(2) La Nación 4/1/1956
(3) La Nación 2/3/1956
(4) La Nación 16/3/1956
(5) El Mundo 14/4/1956
(6) Idem
(7) http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/revolucion_argentina/la_noche_y_las_luces.php
(8) http://seminariomundocontemp.blogspot.com.ar/2013/11/reflexiones-del-juez-eugenio-zaffaroni.html
(9) La Nación 21/7/ 1956

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