El Forjista
En 1979 se forma la empresa MANLIBA, el grupo Macri controlaba el 51% de las acciones y el resto el grupo internacional Waste Management International Limited que tenía contratos en 46 ciudades de los Estados Unidos.
En 1982 MANLIBA tenía una deuda de 3,9 millones de dólares que fueron parte de la deuda nacionalizada por Cavallo que todos los argentinos debimos pagar.
En 1990, ya en democracia con Carlos Grosso en la intendencia se debía renovar el contrato de la empresa, y se hizo de manera escandalosa coimeando a gran parte del Concejo Deliberante.
El escándalo lo cuenta Luis Majul en su libro “Los dueños de la Argentina” cuando todavía era periodistas y antes de darse cuenta que era más redituable esconder la corrupción de los poderosos que denunciarla.
Majul cuenta en detalle el comportamiento de tres concejales, Federico Pinedo que tiempo después se incorporó al macrismo, Roberto Azaretto, ambos integraban en ese momento el Partido Demócrata, y Carlos Maslatón de la UCEDE, dos de los cuales se reunieron con Mauricio Macri de 31 años en ese momento, Maslatón reconoció reunirse con gente del grupo Macri pero no con Mauricio.
Como ya era vox populi que los concejales estaban recibiendo coimas para votar a favor de la renovación del contrato de MANLIBA, estos tres concejales declararon que fueron con directivos de la empresa para anticiparles que ellos no estaban dispuestos a recibir coimas, algo realmente sorprendente.
Pero la coima del grupo no parece haber llegado sólo a los que votaron a favor de la renovación del contrato, sino que el bloque radical votó en contra pero aceptó que la renovación pudiera ser aprobada por simple mayoría y no por los dos tercios de los votos, esto fue determinante para que la renovación del contrato fuera aprobada.
El contrato con MANLIBA se aprobó sin licitación y además la Municipalidad le reconoció a la empresa una deuda de entre 37 a 68 millones de dólares.
Sólo dos concejales quedaron libre de toda duda, Guillermo Francos del Partido Federal y el socialista Norberto Laporta, ambos votaron en contra y además sostuvieron que el nuevo contrato sólo se podía aprobar con los dos tercios de los votos.
Pero el concejal socialista Laporta hizo mucho más, al denunciar públicamente el bochorno que se produjo en el Concejo Deliberante para favorecer al grupo Macri, y puso de manifiesto que todos los empleados del Concejo Deliberante estaban al tanto que los concejales recibirían 50.000 dólares por aprobar la renovación del contrato, también señaló con las negociaciones se llevaron a cabo en el City Hotel, destacó que un concejal le dio detalles de la negociación realizada.
Laporta calculaba que la empresa había pagado unos tres millones de dólares en concepto de coimas que no era nada teniendo en cuenta que el contrato era por 50 millones de dólares.
Y destacó un hecho elocuente, después de una larga sesión como esa los concejales se apresuran a salir del recinto para dirigirse a sus hogares, pero no fue así esa vez, aunque la sesión terminó a las 6 de la mañana los concejales se quedaron hasta las 9 en sus despachos posiblemente esperando al pagador.
Mauricio Macri estuvo presente cuando se firmó el contrato con Cacciatore y también fue el que quedó a cargo de la negociación de la renovación del contrato de MANLIBA.
A pesar del escándalo que se hizo público y del que muchos hablaban, ningún fiscal se decidió a actuar de oficio e investigar lo que parece haber sido pago dádivas a los concejales, costumbre que después los fiscales cambiaron de forma abrupta cuando gobernaba Cristina porque la sola mención en un diario justificaba que se abriera una investigación.