El Forjista

La ficha sucia de Mauricio Macri

La impunidad del macrismo

 

38 - La mesa judicial

Durante la presidencia de Mauricio Macri se constituyó clandestinamente una “mesa judicial” que tenía la misión de armar causas para perseguir a ex funcionarios del kirchnerismo o a personas que no se sometieran a las conveniencias del macrismo.

Uno de sus integrantes fue Fabián Rodríguez Simón, alias Pepín, que durante el gobierno Alberto Fernández se profugó de la justicia en el Uruguay, regresando durante el gobierno de Milei sin consecuencia alguna, y que había tenido como antecedente en la gestión de Macri como Jefe de Gobierno de integrar la UCEP que se encargaba de actuar violentamente contra indigentes en situación de calle.

También la integraban José Torello, el ex jefe de asesores y amigo personal de Macri y Pablo Clusellas, ex secretario de Legal y Técnica del gobierno macrista, los tres habían estudiado en el Cardenal Newman.

El plantel de la mesa judicial se completaba con aquellos que integraban el ministerio de Justicia de Macri, el ministro Germán Garavano, el secretario de Justicia Santiago Otamendi que después pasó a ser juez del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad de Buenos Aires, controlado por el PRO.

Por último, también formaron parte el procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías; y el representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahiques, quien luego pasó se ser el jefe de los fiscales porteños.

Con este grupo colaboraba la denunciadora serial Elisa Carrió, quien fue una aliada del macrismo en el gobierno y que formó parte de la operación realizada por Jorge Lanata en su programa del canal de Clarín donde acusaron a Aníbal Fernández de narco y asesino, parte de una operación se grabó en el living de departamento de Carrió y sirvió para que María Eugenia Vidal ganara la elección a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, manipulando las elecciones difundiendo mentiras.

Si embargo tiempo después Carrió trató de desprenderse de este vergonzoso pasado y declaró: “Garavano no existe. La justicia la manejan los angelicis y los pepines”

Precisamente otra vertiente de esta presión sobre el Poder Judicial la integraba Daniel Angelici, que compartió comisión directiva en Boca, ocupando la presidencia cuando Macri se lanzó a la política, Angelici tenía gran influencia sobre los jueces federales, así que el presidente recurría a él cuando los esfuerzos del otro grupo no le alcanzaban para imponer su voluntad.

Si bien tenían en claro el objetivo que nunca iban a reconocer, entre ellos había internas por ejemplo Rodríguez Simón que se llevaba bien con Carrió tenía diferencias con Angelici, e incluso llegaron a publicitarlas con una foto.

Rodríguez Simón fue el que le propuso a Macri que designara a dos jueces de la Corte Suprema por decreto: Rosenkrantz y Rossatti, decisión que Macri tomó y luego debió retrotraer.

Una de las canalladas realizadas por Rodríguez Simón fue el apriete mafioso realizado contra  la procuradora Alejandra Gils Carbó para que renunciara, quién dio a conocer la maniobra fue el fiscal  Gabriel de Vedia, primo hermano de la ex esposa de “Pepín”, Soledad de Vedia.

De Vedia le preguntó a Rodríguez Simón, si no podían terminar con la persecución a Gils Carbó, la respuesta fue que si él le traía la renuncia firmada de la procuradora la persecución se terminaba.

Cuando De Vedia le dijo que ella no iba a renunciar la respuesta del operador de Macri fue “Y bueno, meteremos presas a las hijas, y a ella.”

Cuatro días después Gils Carbó renunció, pero antes debió soportar que el juez de Lago Escondido, Julián Ercolini la procesara por administración fraudulenta y que en Clarín el editor Ricardo Roa publicara el número de teléfono de una de las hijas de Gils Carbó para que los odiadores profesionales la llamaran para hostigarla, si esto no es un comportamiento mafioso, la mafia no existe.

Otra canallada de la mesa judicial macrista fue lograr encarcelar a los dueños del grupo Indalo, que eran propietarios de medios como el canal C5N y Radio 10, Cristóbal López y Fabián de Souza que estuvieron presos 22 meses.

Todo comenzó cuando en Octubre de 2015, Macri lo citó a Cristóbal López a su casa en Barrio Parque para solicitarle pusiera sus medios de comunicación a disposición del objetivo de encarcelar a Cristina Fernández de Kirchner, a lo que López se negó.

Hubo varios enviados después para que cambiara de opinión hasta que fue Rodríguez Simón a anunciarle que “comenzó la guerra”, poco tiempo después empezaron las denuncias en los medios de la derecha contra ellos, el primer artículo apareció en el diario La Nación.

Pero cuando una Cámara integrada por los jueces Eduardo Farah, Jorge Ballesteros y Eduardo Freiler dispusieron la excarcelación de los dos empresarios, el gobierno y los medios comenzaron una campaña contra esos jueces, que terminó con el traslado de Farah, la renuncia de Ballesteros y la destitución de Freiler.

En radio Mitre del grupo Clarín Jorge Lanata incitaba a sus oyentes a realizar escraches en los colegios a los que iban los hijos de Freiler, nuevamente un mecanismo mafioso en esa alianza de medios, Poder Judicial y la derecha.
La denuncia contra la mesa judicial fue realizada por los diputados peronistas Martín Soria, Rodolfo Tailhade y Eduardo Valdés

La denuncia incluía los aprietes que había recibido una larga lista de jueces y fiscales cuando sus fallos no eran del agrado del macrismo, ese listado incluía a Gils Carbó; la integrante de Casación Federal, Ana Figueroa; la jueza de San Martín Martina Forns; la camarista civil Marcela Pérez Pardo; el camarista Eduardo Farah, el juez Alejo Ramos Padilla; el excamarista Eduardo Freiler y los magistrados laborales Enrique Arias Gibert, Graciela Marino, Luis Raffaghelli, Mirta González Burbridge, Diana Cañal, Dora Eva Temis y Néstor Rodríguez Brunengo.

Primero fue la jueza designada por Macri, María Eugenia Capuchetti la que sobreseyó a todos los denunciados por la mesa judicial macrista y después llegó el dúo trasladado ilegalmente por Macri, Bruglia y Bertuzzi que fueron al salvataje de los funcionarios macristas diciendo que no se había cometido delito alguno, la mafia judicial macrista en todo su esplendor.

Al los cuales se sumó el arquero de uno de los equipos que juegaban al futbol en la quinta de Macri, Llorens que dijo que la existencia de una mesa judicial era una “ficción”.

Los casos aquí mencionados son sólo algunos de los ataques mafiosos consumados por la mesa judicial macrista.

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