El Forjista

La ficha sucia de Mauricio Macri

La impunidad del macrismo

 

2 - Quiebra del Banco Italia

En 1979 Franco Macri decidió convertirse en banquero comprando acciones del Banco Italia, una entidad vinculada a la colectividad italiana, quedándose con el control del banco del que llegó a ser presidente en 1980, colocó como director delegado a Ricardo Zinn que había sido Secretario de Programación y Coordinación Económica de Celestino Rodríguez, y además autor intelectual del denominado "rodrigazo" que destruyó el poder adquisitivo de la mayoría de los argentinos.

Una de las principales actividades del banco fue otorgarle créditos a los accionistas, que sin que pasara demasiado tiempo comenzaron a declararse insolventes, así fue como el banco fue vaciado.

Se le otorgaron préstamos a Sideco, empresa de Macri, y también a Alpargatas de la que la familia Gotelli eran accionistas, que luego giraban al exterior o a emprendimientos inmobiliarios en el exterior, esto provocó la airada queja de otros accionistas provocaron el retiro de Macri y sus funcionarios de la entidad, en 1981 le vendió su parte a Luis María Gotelli.

El escándalo del Banco Italia estalló durante el gobierno de Alfonsín, el banco endeudado pidió ayuda al Banco Central que lo rechazó y provocó la quiebra, en la investigación se descubrieron operaciones turbias entre 1979 y 1985.

Fue intervenido en mayo de 1985, se encontraba noveno en captación de depósitos y era el tercer banco privado, fue liquidado el 11 de diciembre de 1987 y comprado por La Banca Nazionale del Lavoro, había sido creado en 1872.

Los trabajadores del Banco Italia repartieron un volante que decía: "Los voceros oficiales y algunos economistas y comentaristas financieros atribuyen la falencia del banco, a la falta de liquidez y al desfasaje de sus relaciones técnicas, cuando lo que hay que decir es que esta situación es el resultado del vaciamiento de la empresa a través de la gestión de sus directorios. Mediante préstamos en pesos y en dólares a grupos de empresas pertenecientes a todos ellos, préstamos que no sólo no fueron pagados a sus respectivos vencimientos, sino que, ni siquiera fueron atendidos los servicios financieros (pago de intereses), que se capitalizaban y así sucesivamente fue llevando la deuda a cifras de imposible cumplimiento".

El fiscal Luis Moreno Ocampo calculó el desfalco en 110 millones de dólares, se procesó a Gotelli, pero no hubo detenidos por la habilidad de los poderosos estudios jurídicos que asesoran a los grandes empresarios.

EL informe del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (CIPCE) señala: “Como ocurrió durante el gobierno militar y muy frecuentemente en la historia argentina, los deudores de los bancos liquidados fueron principalmente empresas vinculadas a los accionistas de los mismos bancos. Éstas quedaron como deudoras del Banco Central para luego arreglar quitas importantes. Este mecanismo fraudulento, que contribuyó a vaciar bancos con grandes beneficios para los “deudores””.

El Banco Central se hizo cargo de los pasivos del Banco de Italia que ascendían a 234,8 millones de dólares a cambio de sólo 17 millones de esa moneda más el producido de la eventual cobranza de una cartera de préstamos irregular y plagada de empresas insolventes.

Franco Macri no fue mencionado en la causa, que fue otra muestra de un Poder Judicial corrupto e inepto porque la causa prescribió en 2007, sin que ningún responsable se viera afectado, una vez más, todos los argentinos a través del Banco central debimos hacernos cargo de un negociado empresarial.

La clausura por prescripción de la causa sobre la caída fraudulenta del Banco de Italiano sólo benefició a los directivos del grupo Gotelli, que estaban siendo investigados: la Justicia ordenó que tres empresas acusadas de haber intervenido en la maniobra de vaciamiento cobren alrededor de seis millones de dólares por bonos que tenían embargados.

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