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El Forjista

El general Ángel Vicente Peñaloza

 

Capítulo 6 - Los sirvientes del capital extranjero

 

 

El 10 de enero de 1863 llega a Buenos Aires William Wheelwright empresario estadounidense, encargado de la construcción del ferrocarril entre Rosario y Córdoba denominado el Central Argentino, los trabajos se inauguraron en Rosario el 20 de abril de 1863 en la oportunidad Mitre dijo: “Este es un feliz acontecimiento que inaugura la extinción completa del caudillismo bruto”.

La idea de la oligarquía era que el ferrocarril extranjero terminara con los caudillos provinciales y con ellos también iría a destruir las artesanías del interior para llenar el país de productos importados, terminando con toda forma de proteccionismo.

Tanto Scalabrini Ortíz como Fermín Chávez citan al periodistas y activista británico Allen Hutt que señaló que en los países coloniales y semicoloniales los ferrocarriles “no persiguen el mismo fin que en Inglaterra, es decir que no son parte -y una parte esencial- del proceso de industrialización. Esos ferrocarriles se emprenden solamente, simplemente para abrir tales regiones como fuentes proveedoras de productos alimenticios y materias primas, tanto vegetales como animales, no para apresurar el desarrollo social por un estímulo a las industrias locales. En realidad, la construcción de ferrocarriles en los países coloniales y subordinados es una muestra de imperialismo cuya esencia es su función antiprogresista”.

En tanto que el diplomático inglés Woodbine Parish escribió en 1838: “Los precios módicos de las mercaderías inglesas, especialmente las adecuadas al consumo de las masas de la población de aquellos países, les aseguraron una general demanda desde el momento de abrirse el comercio. Ellas se han hecho artículo de primera necesidad en las clases bajas de Sud América. El gaucho se viste en todas partes con ellas. Tómense todas las piezas de sus ropas, examínese todo lo que lo rodea y, exceptuando lo que sea de cuero, ¿qué cosa habrá que no sea inglesas?”.

Una vez que las tropas enviadas por Buenos Aires lograran someter o asesinar a los caudillos del interior quedaba el camino despejado para que el país fuera abastecido por productos extranjeros provocando la pobreza en las provincias mientras que una minoría se favorecía con el libre comercio para producir materias primas destinadas al comercio exterior.

Las llamadas provincias pobres no lo eran en el pasado cuando comerciaban con Chile o el Alto Perú, provincias como La Rioja o Catamarca cumplían un importante papel dentro de la economía nacional y el comercio con Chile y Bolivia.

La principal acusación que le hacían a Peñaloza sus enemigos comenzando por Sarmiento era considerarlo el protector de los gauchos matreros que llevó al sanjuanino a expresar que no había que ahorrar sangre de gauchos.

Gauchos matreros eran aquellos que se rebelaban contra la idea de que debían convertirse en lo que hoy denominaríamos manos de obra esclava o en carne de cañón, un ejemplo fue retratado brillantemente en el Martín Fierro, eran los criollos sin tierra perseguidos con leyes que castigaban a “vagos y malentretenidos”, después de Caseros el gaucho comenzó a ser perseguido implacablemente.

Explicó Fermín Chávez: “Los criollos que, en la década de 1840, habían conocido uno de los niveles de vida más altos, entre las clases populares del mundo, se vieron de pronto perseguidos y menospreciados, acorralados y obligados a servir en una milicia que les repugnaba, porque la consideraban un instrumento del Puerto y no del país”.

El 16 de noviembre de 1862 una circular firmada por Mitre ordenaba el reclutamiento mediante levas con los vagos y malentretenidos que era la manera de perseguir al gaucho.

Raúl Roux, dibujante de historietas gauchescas, escribió: “Vago era el paisano que no tenía propiedades; vago el que se emborrachaba sin ser propietario; vago el que no tenía boleta de conchavo; vago el que, teniéndola, estaba vencida; vago, el que teniendo boleta transitaba la campaña sin licencia del juez territorial, por lugares que no constaran en la boleta; vago, en fin, el que lo fuera según el criterio del juez de Paz o el alcalde de barrio”.

Claro que las autoridades como los jueces de Paz se guiaban por la misma ideología de los ganadores de Pavón que predicaban que no había que economizar sangre de gauchos, es decir que no había que tratarlos como seres humanos.

Pero también se llevaban en las levas a los opositores políticos para la guerra del Paraguay o las fronteras del sur, en Entre Ríos hubo desbande de tropas cuando Urquiza los reunió para pelear contra el Paraguay, muchos debieron huir a la Banda Oriental.

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