El Forjista

Capitalismo caníbal

2022

Nancy Fraser

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La autora es una filósofa estadounidense feminista, con ideas de izquierda y por lo tanto una defensora de la justicia social, enseña filosofía en The New School de Nueva York.

Este libro lleva además que largo subtítulo: “Qué hacer con este sistema que devora la democracia y el planeta y hasta pone en peligro su propia existencia”.

Lo que más me atrajo de este libro es su título, porque precisamente es el capitalismo que Milei y sus secuaces aplican en Argentina, es caníbal con medidas que hambrean a los jubilados, le quitan los remedios a los enfermos oncológicos, no proveen de alimentos a los comedores populares y quitan los subsidios a la discapacidad, para citar sólo algunas de la medidas aplicadas por estas fuerzas del infierno.

Este capitalismo necesita alimentarse de vidas humanas mientras incrementa la riqueza de una minoría privilegiada, a la vez que destruye la democracia y el planeta.
Ahora entremos en tema con las ideas de la autora.

La sociedad capitalista

Lo que nos explica Fraser es que el capitalismo no es sólo un tipo de economía, constituye una sociedad que se propone modelar todos los ámbitos humanos, donde la clase empresarial busca del constante incremento del beneficio, con una glotonería que provoca desigualdad creciente, trabajo precario mal remunerado y que en varios países incluye crisis migratoria y violencia racial.

La desigualdad que provoca tiene nombre que pocos se atreven a mencionar por su nombre: explotación de clase, que suele ir acompañada de dominación de género y opresión racial.

El problema que ve Fraser actualmente es que no existe una caracterización correcta de esta fase del capitalismo lo que tiene por consecuencia que no se planteen adecuadamente las opciones para encontrar una salida que emancipe a los seres humanos.

Aún existen modelos históricos de izquierda que priorizan exclusivamente las luchas sindicales careciendo de concepciones adecuadas al tiempo actual.

Definición del capitalismo

La autora parte señalando la idea de Carlos Marx en cuanto a que la característica principal del capitalismo es la propiedad privada de los medios de producción y la consecuente división de clases entre propietarios y productores.

El asalariado ya no era esclavo o siervo, era “libre” pero con una libertad restringida en tanto no tenía acceso de los medios de subsistencia como la tierra o la vivienda.

Otra característica es la necesidad de los propietarios de acumular el capital, necesitan expandir su capital, esto produce una situación donde nada es suficiente, siempre necesitan más, hay una compulsión por el incremento de la ganancia.

Esta condición del capitalismo provoca que necesite modelar una sociedad donde se comercializa todos los aspectos de la vida, Fraser habla que esto podría provocar una distopía de un mundo totalmente comercializado, donde la Argentina de Milei podría ser el mejor ejemplo.

En esa constante búsqueda del incremento de la ganancia, los capitalistas se aprovechan situaciones para pagar menos a los asalariados y del trabajo no remunerado en el hogar por lo general realizado por mujeres, mientras se produce un aumento del traspaso de los trabajadores hacia la informalidad.

La expropiación capitalista

Marx estudió el asunto de la acumulación primitiva del capital algo que en general se oculta para evitar señalar que estuvo marcado por acciones violentas que se establecieron mediante el saqueo y la expropiación.

Lo que señala Fraser es que la expropiación es un proceso que se agrega a la explotación de los trabajadores, y considera fundamental establecer esa expropiación que realiza el capitalismo, que se efectúa de manera violenta y no es otra cosa que un robo a plena luz del día.

Así que los teóricos del capitalismo que se esfuerzan por ocultar la explotación de los trabajadores, también pretenden invisibilizar la expropiación, derivando todo el proceso económico al mercado.

La expropiación puede ser violenta o adoptar la forma del endeudamiento con créditos rapaces que terminan liquidando la soberanía de los países, también puede adoptar la forma de apropiación de las riquezas de un país por corporaciones multinacionales.

La reproducción social

Lo que la autora llama reproducción social es todo aquello vinculado al cuidado y al establecimiento de vínculos de las personas, una actividad esencial sin la cual sería difícil realizar tareas vinculadas a la producción y el trabajo asalariado.

Dentro de esta definición se encuentra algo tan fundamental como parir, cuidar y educar a los niños, en el capitalismo parte de esta actividad se realiza por fuera del mercado, en los hogares, los barrios, los clubes, en instituciones públicas como escuelas y guarderías, donde algunas de estas actividades no tienen un salario, o tienen una remuneración paupérrima.

Pero el trabajo asalariado no podría existir sin todo ese mundo señalado en el párrafo anterior, sin el trabajo doméstico, la crianza de los hijos, el cuidado de esos niños que serán los trabajadores del futuro.

Muchas de estas actividades fundamentales quedan ocultas, sin que se le otorgue la importancia que merecen, en un mundo donde el dinero es venerado, que un trabajo no tenga retribución, quienes lo realizan están claramente discriminados.

Ecología

El capitalismo también se apropia de la naturaleza de manera gratuita o a bajo costo, la explota y la destruye, sin repararla, como si pudiera restaurarse sola, convirtiéndose de esa manera en otro objeto de canibalización.

Una producción sostenida por combustibles fósiles y una agricultura incentivada con fertilizantes tóxicos y con la tala indiscriminada se está produciendo un daño irreparable, donde las consecuencias ya están a la vista de todos, con la naturaleza que parece enfurecida por tantas décadas de maltrato.

Se ha llegado a un punto en que los poderes públicos no están en condiciones de hacer respetar las leyes ante los grandes conglomerados económicos.

Lo que plantea Fraser es que los militantes de la causa en defensa de la naturaleza no deben limitarse a la ecología, sino que deben encarar una lucha anticapitalista que cuestione todos los abusos de ese sistema injusto.

Explotación y expropiación

La expropiación es la confiscación violenta de la riqueza de los pueblos dominados por alguna potencia, y es la otra forma que tiene el capitalismo de obtener grandes ganancias complementándose con la explotación que hacen de los trabajadores de sus países imperiales.

Como dice la autora: “Sin la expropiación de los pueblos sometidos, la explotación de los trabajadores libres no sería rentable”.

La expropiación se disimula tras un supuesto intercambio “libre” pero pagan poco o nada por esa transacción, donde se apropian de la fuerza de trabajo y también de las riquezas de ese país subyugado.

Así como los trabajadores explotados tienen cierta protección legal con sindicatos que pueden defender algunos de sus derechos, los expropiados están desprotegidos de cualquier protección pública o judicial.

También en la expropiación entra a jugar un papel el racismo, como lo estamos viendo con los inmigrantes que son objeto de todo tipo de abusos y están condenados a una vida miserable.

Mientras que la explotación se limita a los trabajadores blancos de las potencias, la expropiación se situaba en la periferia y las personas que viviendo en países dominantes no forman parte de la etnia privilegiada.

Pensamiento crítico

La crítica a la sociedad capitalista no debería limitarse a la dominación de clase que fue expuestas por Marx, sino que deben extender a la dominación de género, la racial, a la política y a la destrucción de la naturaleza, y para un país como el nuestro a la dominación imperialista.

Por eso la lucha anticapitalista debe tener un alcance mayor de la que expusieron los marxistas, es decir la lucha no debe limitarse a la del capital y el trabajo, sino que debe extenderse a resistir la dominación de género, la ecología, el racismo, el imperialismo y la democracia.

Esta visión con la que acordamos rebate a quienes en nuestro país desprecian el llamado progresismo, señalando que la lucha debe limitarse a las reivindicaciones de la clase trabajadora.

El error de cierto progresismo argentino ha sido no haber planteado un programa que cuestione a la clase dominante y proponga medidas que termine con sus privilegios, solo Perón y el kirchnerismo lo hicieron.

El racismo

Nancy Fraser en tanto estadounidense nos dice que el capitalismo siempre tuvo un vínculo estrecho con la opresión racial, opresión que continuó aún cuando se prohibiera la esclavitud después de la Guerra Civil.

Recientemente esta cuestión ha empeorado a partir del supremacismo de la extrema derecha que llegó al gobierno con Trump, y con la contante brutalidad que dio vida al “black lives matter”, sino también en la cacería de inmigrantes emprendida en el segundo mandato de Trump.

Lo que señala la autora que discrepa con aquellos que señalan que el racismo no es indispensable en el capitalismo, las personas de color tienen muchas más posibilidades de ser pobres, desempleadas, padecer hambre y enfermedades, carecer de vivienda, ser encarceladas y ser víctimas de la violencia policial.

Codicia capitalista

Estamos insertos en su sistema dedicado a la expansión ilimitada y la apropiación privada que genera en los capitalistas un interés constante en la confiscación del trabajo y el sometimiento de sus pueblos.

Hay un proceso confiscatorio permanente para sostener ese sistema de acumulación constante, es como una maquinaria que nunca puede parar y configura una personalidad en el empresariado que en la Argentina conocemos muy bien, con una ilimitada codicia que no considera el compromiso social ni el interés nacional.

En Europa y Estados Unidos aun antes de la explotación de los trabajadores de sus respectivos países, estuvo la confiscación del trabajo esclavo y saqueo de las riquezas en América Latina, África y Asia.

Por supuesto que los trabajadores que obtuvieron derechos en los países dominantes lo debieron hacer con largas luchas que implicaron grandes sacrificios, cuando estos trabajadores lograron reconocimientos de sus derechos se hizo más visible las diferencias con aquellos que no tenían ningún grado de protección jurídica o política.

La periferia

Mientras en las grandes potencias, un sector de los trabajadores de la etnia dominante obtenía derechos, en la periferia estallaban las luchas por la descolonización, surgiendo Movimientos Nacionales antimperialistas.

Pero no en todos esos países que lograban su independencia se garantizó un bienestar para su población, de alguna manera las potencias y las grandes corporaciones se las ingeniaron para seguir apropiándose de la riqueza y someter a la población a continuar sin un nivel de vida digno, y además la tierra quedó en manos de una oligarquía que lograba elevados niveles de vida a costa del resto.

Para esta dependencia se utilizó la deuda como un instrumento de dominación donde los estados quedaban atrapados en una telaraña que le imponía sacrificios y ajustes para que pudieran pagar la deuda.

Con la llegada del neoliberalismo se dio por terminado el Estado de Bienestar y hasta aquellos trabajadores que antes tenían un nivel de vida aceptable comenzaron a sufrir las consecuencias de un reparto cada vez más injusto de la riqueza.

Aunque muy pocos lo digan el beneficio de los trabajadores en Estados Unidos y Europa que llegaron a niveles aceptables se debió a la “amenaza roja”, el comunismo como fantasma, pero una vez que la Unión Soviética se derrumbó la burguesía a través del llamado neoliberalismo se dedicó a liquidar derechos laborales y sociales.

Neoliberalismo

La actual etapa a la que la autora denomina capitalismo financiarizado y que por lo común se denomina neoliberalismo ha hecho más difusa esa división entre explotación y expropiación porque de alguna manera todos estamos sometidos a ambos, salvo una minúsucla clase privilegiada que es la encargada de garantizar esa situación.

Esto ha provocado que parte de la clase obrera blanca no esté dispuesta a compartir la carga de la explotación con otros y apoye sin disimulo proyectos como el de Trump, Bolsonaro o Milei con un sesgo racista y se direccionan hacia proyectos autoritarios, en ausencia de un movimiento que agrupe las reivindicaciones de todos los afectados.

Uno de los títulos para definir en pocas palabras el capitalismo caníbal dice “Puro lucro a expensas del mundo de la vida”.

Citemos un párrafo clave que pareciera definir la situación actual de nuestro país: “la deuda es el instrumento mediante el cual las instituciones financieras internacionales presionan a los Estados para que recorten el gasto social, impongan políticas de austeridad y colusionen con inversores para extraer valor de poblaciones indefensas”.

Distorsionando la realidad

La autora nos aclara que no es verdad que se señale a la Humanidad como responsable del calentamiento global, cuando el principal culpable es la clase empresarial que sólo tiene por objetivo el lucro y que no repara en inundar la atmósfera con gases tóxicos y en nuestra región por la tala indiscriminada o el uso de fertilizantes tóxicos para los seres humanos.

Los países socialistas también han provocado desastres con la contaminación ambiental o con tragedias como la ocurrida en Chernobyl, un socialismo que se proponía competir con el capitalismo sin contemplar las consecuencias en la naturaleza.

Pero los gobiernos han excusado a las empresas privadas de cualquier obligación cuando han realizado abusos sobre los recursos naturales, mientras ellos ganan, las generaciones futuras pierden.

Aquí también se establece una relación caníbal entre el capitalismo y la naturaleza, que además tiene consecuencias cada vez más graves en la forma de sequías con incendios devastadores, inundaciones, tormentas cada vez más destructivas.

Los gobiernos se desentienden y dejan a los capitalistas gestionar una relación con la naturaleza que no hace otra cosa que destruirla, aunque a veces intervienen cuando ya es tarde.

Mejor no hablar de ciertas cosas

El capitalismo necesita de fuerzas represivas que impidan la crítica erosiva y la movilización popular, además de un sistema jurídico que asegure las propiedades de los grandes empresarios y que impida que surjan dirigentes con apoyo popular que ponga en riesgo el dominio de una oligarquía empresaria, sin estas condiciones se le haría muy difícil de funcionar.

Se ha calificado de democracia a sistemas que arrasaban los derechos de los afrodescendientes o con el macartismo que perseguía a quienes tenían ideas de izquierda.

A su vez se han establecido mecanismos por el cual las grandes empresas pagan pocos impuestos, sin que se impidan la existencia de paraísos fiscales, mientras recae el peso en los trabajadores y otros sectores el de mantener el erario público.

Cada vez es más notorio que los gobernantes terminan siendo puestos por los grandes conglomerados empresarios que son los que definitiva terminan siendo beneficiados por esos gobiernos a lo que ayudaron con fondos a empoderarse.

El neoliberalismo contra la democracia

Actualmente los gobiernos democráticos son superados en poder de fuego y a veces hasta sometidos totalmente por las corporaciones oligopólicas y a veces como en el caso de Milei puestos por esas corporaciones.

Son corporaciones que quieren pagar menos impuestos y explotar más al resto de los ciudadanos que no forman parte de esa oligarquía y que no tienen ningún control público.

Tratan de instaurar una política económica que no pueda ser cambiada y por eso ponen a organismos internacionales como el FMI para que resguarden los intereses de esas corporaciones, el FMI y el Banco Mundial son organismos diseñados para consolidar la hegemonía de los Estados Unidos.

Cuando se deja en manos del mercado importantes decisiones, en realidad quedan en poder de las grandes corporaciones y por ende fuera de las decisiones de la democracia, de esta forma se priva al pueblo de la capacidad de decidir, y por lo tanto de la posibilidad de establecer como se utilizan los impuestos, como nos relacionamos con la naturaleza y como queremos organizar la sociedad para beneficio de todos, de lo que se desprende que el capitalismo es antidemocrático.

Organismos financieros

Son los bancos centrales y las instituciones financieras internacionales las que han reemplazado a los estados los que dictan las normas que rigen las relaciones como las del trabajo y el capital, los ciudadanos y el Estado, entre las potencias y los países de la periferia, entre deudores y acreedores.

El capital se vale de la deuda para canibalizar el trabajo, disciplinar a los gobiernos, transferir valor de la periferia al centro y extraer riquezas de la sociedad y la naturaleza.

El capitalismo antes de neoliberalismo había tratado de subordinar los intereses urgentes por mayor ganancia de las empresas privadas que quieren ganar mucho en poco tiempo, ahora el capital financiero disciplina a los gobiernos y a la opinión pública en favor de los inversores privados.

Ahora los Estados no tienen capacidad de resolver los problemas de los pueblos por que el capital financiero ha logrado independizarse sin tener que rendir cuenta ante los ciudadanos.

Y por supuesto que asuntos como el calentamiento global no son de incumbencia del gran capital que seguirá mostrando su rapacidad y todo esto en el marco de una extinción de la democracia

El socialismo del siglo XXI

La autora se ilusiona con un socialismo del siglo XXI para hacer frente a esta depredación capitalista por eso señala que durante décadas la palabra socialismo en Estados Unidos tuvo connotaciones negativas como algo de épocas pasadas, pero esto ha dejado de ser así, con políticos como Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez que llevan con orgullo ese rótulo y con organizaciones como los Socialistas Demócratas de los Estados Unidos.

La alternativa no puede limitarse a socializar los medios de producción, también debe transformar la relación de la producción con la reproducción social, el poder público, el respeto por la naturaleza y formas de riqueza que están por afuera de los circuitos del capital.

El socialismo de esta época debe superar la explotación del trabajo asalariado y también su utilización del trabajo de cuidado no remunerado, del poder público y de la riqueza expropiada.

Esto difiere del comunismo soviético y de la socialdemocracia conformando un socialismo del siglo XXI, diría que los argentinos tenemos algo más a mano, que es el peronismo que ha demostrado en dos oportunidades ser la herramienta para la justicia social, la soberanía nacional y el bienestar del pueblo,

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