El Forjista

Sarmiento, el prócer de la oligarquía

 

Capítulo 16 – También la Patagonia

 

El 11 de marzo de 1849 vuelve a dar muestra de su falta de patriotismo al reaccionar desde el periódico La Crónica contra el gobierno argentino porque éste había realizado un reclamo por la ocupación chilena de Magallanes, ahí dirá sin vueltas: “Magallanes, pues, pertenece a Chile, por el principio de conveniencia propia, sin daño de tercero”.

Pero el “prócer argentino” fue aún  mucho más lejos al sostener que la Patagonia en su conjunto pertenecía a Chile: “Quedaría por saber aun si el título de erección del Virreinato de Buenos Aires expresa que la tierras al sur de Mendoza, y poseídas aún hoy por chilenos, entraron en la demarcación del Virreinato, que, a no hacerlo, Chile pudiera reclamar todo el territorio que media entre Magallanes y las provincias de Cuyo”.

Los liberales que ungieron prócer a Sarmiento utilizaron el mentiroso y despreciable argumento que por esos años Argentina no prestaba atención a la Patagonia, aún si esto fuera cierto, nada justificaba la entrega del territorio nacional, pero la cuestión no era así, algunos con más sentido patriótico que Sarmiento, por ejemplo Alberdi, reconocieron la importancia de la región.

El 29 de abril escribe otro articulo titulado “Cuestión de Límites” donde se sorprendía porque su anterior artículo no había caído nada bien en la Argentina, incluso entre personas que simpatizaban con sus ideas ¿Acaso podía esperar otra cosa?. Y en un  nuevo exabrupto le recomendó a los argentinos que se ocuparan de defender “sus propias casas, amenazadas por los salvajes” en vez de preocuparse por lugares tan lejanos  “sin provecho próximo para el futuro”.

Aún los que dejamos la escuela hace mucho tiempo aún nos llena de indignación que en infinidad de oportunidades hayamos tenido que rendir homenaje a una persona que despreciaba a su país y a su gente.

El 18 de marzo de 1849 editado por Belin aparece el libro “Viajes en Europa, África y América”. Con su casamiento había adquirido una cómoda posición económica, lo cual le permitió realizar reuniones de la emigración argentina contraria al rosismo, entre los concurrentes de mayor renombre se encontraban Las Heras y Mitre.

Lo que siempre deberá reconocerse en su prolífica actividad literaria, durante ese año también redacta la segunda parte del libro sobre su reciente viaje que apareció en 1851, en julio de 1850 apareció “Agirópolis” y poco después su conocido “Recuerdos de Provincia”.

Agirópolis significa ciudad de plata, en esa obra Sarmiento imagina que Uruguay y Paraguay se integraban a la Argentina conformando los Estados Unidos del Río de la Plata teniendo por capital a la Isla Martín García, en el libro también se efectuaban elogios a Urquiza que se estaba preparando para enfrentar a Rosas.“Recuerdos de Provincia” en tanto es descripto por Gálvez como un monumento al egotismo.

En agosto de 1850 en Chile una institución opositora fue asaltada y a continuación el gobierno la prohibió y decretó el Estado de Sitio, los dirigentes de la oposición liberal son desterrados y acusan de despóticos a Bulnes y también a Montt a quién se consideraba el principal instigador de la represión. Sarmiento se mantiene fiel a la administración y justifica todas las medidas que incluían el cierre de la prensa crítica, porque según él se había “producido el despotismo de la prensa”.

Las drásticas medidas producen una rebelión entre los sectores opositores, el sanjuanino se dirigió armado a la Casa de Gobierno para defender la administración de Bulnes, al relatar esos sucesos se presentó con un protagonista de los acontecimientos.

Sin embargo a pesar de su posición, esconde en su casa a Mitre que había declarado su apoyo a los rebeldes e interviene para que se le permita marcharse a Montevideo. Alguno de los sublevados fueron condenados a muerte, otros resultaron encarcelados y muchos debieron partir al destierro. Sarmiento aprobó todo lo actuado, mostrándose nuevamente partidario de los métodos violentos para resolver los conflictos políticos.

Montt le ofreció nacionalizarse chileno argumentando que había actuado como “hijo del país, porque lo amaba y deseaba servirlo”, no obstante no aceptó porque tuvo en cuenta que Urquiza estaba por levantarse contra Rosas.

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