El Forjista

Editorial


La guerra de San Vicente

Octubre de 2006

Perón no merecía ese bochorno, tampoco lo merecía el recuerdo de aquella gloriosa jornada de 1945.

Los sucesos de San Vicente ocurridos el 17 de octubre durante el traslado del cuerpo del General Perón, que concluyó con el enfrentamiento violento de dos grupos, mostraron una situación muy grave que parece insoluble para el gobierno nacional.

Este es un acontecimiento más, de una serie de lamentables sucesos que señalan al kirchnerismo como responsable principal o secundario.

El suicidio kirchnerista

No se trata de un suicidio que comprende un único acto, como podría ser un tiro en la sien, más bien parecería ser el caso de alguien que toma módicas dosis, ninguna de las cuales es mortal, pero la ingestión sucesiva del veneno concluirá con la muerte. Veamos los hechos.

Durante la campaña electoral el actual presidente hablaba despectivamente del pejotismo, para referirse a la vinculación del Partido Justicialista con las viejas prácticas e ideas políticas y a un aparato que había dejado de ser útil para los más necesitados. Además hablaba de transversalidad para hacer referencia a la necesidad de un Frente que agrupara a sectores de distintas procedencias tras un Proyecto Nacional.

Hoy el presidente es el líder del P.J. y ha dejado de referirse al pejotismo, o a la transversalidad, por el contrario dicho partido continúa dando refugio en el Interior, como en Capital y Gran Buenos Aires a dirigentes impresentables, algunos de ellos con delirios de reelección indefinida.

A poco de asumir el máximo referente sindical del gobierno kirchnerista, era la CTA, única central que predica y practica la democracia sindical. Hoy el presidente se encuentra acompañado de aquellos sindicalistas que apoyaron a Menem, algunos de los cuales fueron los organizadores del vergonzoso acto de San Vicente.

No hace mucho tiempo ocurrió otro suceso muy grave, una huelga de trabajadores del Hospital Francés concluyó en un escandalo cuando una patota conformada por militantes kirchneristas agredió a los trabajadores con la complicidad de la policía, aún hoy no hay detenidos.

Otra de las medidas lamentables del gobierno fue prorrogar las licencias de los Medios de Comunicación que controlan los grandes grupos económicos, por 10 años más, mediante un decreto del Poder Ejecutivo. Paralelamente el gobierno selló un pacto con el grupo Hadad, de tal forma que los mismos periodistas que antes defendían a los militares, a Menem, y se burlaban de bolivianos y paraguayos, ahora elogian a Kirchner.

Siguiendo con este resumen, no podemos dejar de señalar el escandaloso incremento de los subsidios al transporte, en particular a los ferrocarriles, para que los empresarios privados sigan aumentando sus ganancias, mientras que el público viaja cada día peor, y con mayor riesgo.

Para concluir, pero sin haber agotado los temas, este gobierno continúa enviando leyes al Congreso, donde han sido aprobadas, que benefician a las petroleras. Esta política continúa la misma línea de la desarrollada cuando el presidente era gobernador de Santa Cruz y que tuvo como hecho más lamentable la privatización de YPF.

Estas constantes claudicaciones del kirchnerismo, lejos está de alegrarnos, por el contrario, nos provoca una honda preocupación por los motivos que explicamos a continuación.

Los logros del kirchnerismo

A diferencia de las gestiones anteriores, por lo menos de 1976 en adelante, incluyendo la democracia, este gobierno tiene políticas que merecen rescatarse y elogiarse. Por lo que sospechamos que el fracaso del kirchnerismo llevará a la destrucción de esas medidas positivas.

Además si el kirchnerismo fracasa no se avizora que haya una fuerza progresista en condiciones de reemplazarlo, por el contrario, las figuras y partidos en condiciones de llegar al poder, representan a los sectores más retrógrados de la sociedad; baste señalar a Macri, Lopez Murphi, Lavagna, Duhalde; Menen, todos ellos apoyados por el periodismo de Grondona, seguramente también de Hadad que ya habrá cambiado de opinión, con el aplauso de los grupos económicos y las multinacionales.

Mencionemos aquellas políticas que merecen el apoyo de todos aquellos sectores progresistas. Sin duda donde más avanzado el gobierno ha sido en el tema de los Derechos Humanos, creando las condiciones adecuadas para el normal funcionamiento de la justicia, sin indultos, Leyes de Obediencia Debida, ni Punto Final.

En este sentido creemos que lo está ocurriendo en la Argentina es ejemplar, nos animamos a decir que constituye un acontecimiento más importante que el Juicio de Nuremberg, realizados por las superpotencias, y que precisamente por eso tiene tan buena prensa, a pesar que el juzgamiento sólo llegaba a un puñado de líderes nazis. Los juicios en la Argentina alcanzan a todos los implicados, y se realiza mediante la actuación de la Justicia ordinaria y no por un tribunal especial.

Discrepamos rotundamente con aquellos sectores reaccionarios que llaman a olvidar el pasado, lo único que buscan es mantener la impunidad de torturadores y asesinos.

Continuando con la parte del haber del kirchnerismo, merece señalarse la política de Relaciones Exteriores, que muestra una posición soberana, más afín a la mostrada por el país en otras épocas, y que concluye con el servilismo a los Estados Unidos sustentado por el menemismo y el delarruismo.

También es de una tremenda importancia el crecimiento económico sostenido, que muestra el país y que le ha permitido a amplios sectores sociales, no a todos por cierto, tener un respiro luego de la angustiante crisis que tuvo su estallido en 2001. pero que se venía gestando desde varios años antes. Esta mejora económica ha traído aparejada una disminución importante de la desocupación, incluso han existido sectores que han mejorado sus salarios, cosa que no ocurría en el país desde hacía mucho tiempo.

Las tareas del gobierno

Kirchner y su gobierno se encuentran ante una encrucijada, la única solución progresista posible es salir de la misma con mayor democracia, que también incluya mayor democracia económica, tema siempre olvidado por los liberales.

Veamos a que llamamos una mayor democratización, la cual debe incluir a todas las organizaciones sociales y políticas. Hay que democratizar los partidos políticos y en particular al Partido Justicialista, quitando de los mismos a aquellos que apelan a la violencia y a las patotas, de igual manera se debe democratizar de una buena vez a los gremios y la CGT. Y también se debería democratizar la AFA que tiene un dirigente que ha perdurado de épocas dictatoriales, con un sistema que permite la existencia de las llamadas barras bravas, patotas que luego se utilizan en la política y la actividad sindical.

La economía también debe democratizarse, produciendo una radical distribución de la riqueza, que disminuya la brecha entre los que más ganan y los de menores recursos. Separación que se incrementó durante la gestión Kirchner.

En este marco debe hacerse todo lo posible para recuperar para el Estado las Empresas de Servicios entregadas por el menemismo, particularmente YPF y los ferrocarriles.

Debe el gobierno evitar cualquier medida que pueda ser sospechada de inmiscuirse en la Justicia como muchos creyeron ver en la reducción de miembros del Consejo de la Magistratura.

También debe mostrar políticas totalmente transparente en la administración de los fondos públicos, dejando de lado cualquier manejo discrecional de los mismos.

Por último debe realizar una convocatoria amplia a un gran Frente Nacional para llevar a la práctica un programa progresista que contemple las necesidades de los más desprotegidos, en un marco de Soberanía Nacional.

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