El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 46 - La dictadura de Aramburu

Aramburu desató la represión que la oligarquía y sus partidos dependientes le estaban exigiendo a los militares golpistas, dos días después del desplazamiento de Lonardi la CGT convocó a un paro general, el gobierno respondió decretando la intervención de la central sindical.

También se dispuso la disolución del Partido Peronista y la detención de miles de legisladores, funcionarios, sindicalistas y militares vinculados al peronismo, se iniciaron juicios invirtiendo la carga de la prueba, los acusados debían demostrar su inocencia y los bienes de esas personas fueron confiscados, todo peronista era sospechado de ladrón y por lo tanto sus posesiones sólo podían ser el resultado de algún ilícito.

Se incentiva el asalto a los sindicatos por parte de comandos civiles y la mentalidad reaccionaria impone un criterio desquiciado, no debía quedar una sola piedra en pie que recuerde al peronismo, el Palacio Unzué que era la residencia presidencial es demolida.

El odio enceguece y enloquece, uno de los actos más aberrantes fue la profanación del cadáver de Eva Perón, acto insano que fue encargado a una persona con facultades mentales alteradas, el teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig que lideró un comando que el 23 de noviembre de 1955 ingresó a la CGT, colocó el ataúd dentro de un cajón y se retiró portando dicha caja, mostrando que aún después de muerta la oligarquía le temía a Eva.

Los profanadores deambularon por Buenos Aires cuando intentaron llevarlo a un cuartel el comandante del mismo se negó a recibirlo a enterarse de qué se trataba, el mayor Antonio Arandía propuso esconder el cajón en su departamento, con el temor que un comando peronista intentara rescatarlo, el mayor durmió con su pistola cargada debajo de la almohada, por la noche se sobresaltó al escuchar un  ruido, se levantó y al ver una sombra deambulando le disparó matando a su esposa embarazada que se estaba dirigiendo hacia el baño. Luego de este incidente Moori Koenig llevó el cadáver a su oficina.

Cuando Moore Koenig fue reemplazado por el coronel Mario Cabanillas en junio de 1956, no le avisó del contenido de la caja que tenía una etiqueta que decía equipo de radio, hasta que un día descubrió el contenido.

Se montó una operación que concluyó con el entierro del cadáver de Eva en un cementerio de Milán, mientras los servicios de inteligencia lanzaron todo tipo de versiones para evitar que los peronistas intentaran el rescate del cuerpo, había rumores que había sido incinerado o que había sido arrojado al río de la Plata y hasta que estaba enterrado en la Isla Martín García sin identificación.

En 1970 Perón emitió una opinión sobre la aberración de los golpistas de haber profanado el cadáver de Eva Perón: “Siempre he pensado que, para los hombres bien nacidos, luchar con los vivos puede ser un honor; pero luchar con los muertos es una infamia. Aún en un mundo podrido, siempre habrá algo que respetar, algo que reverenciar. Estos vándalos han demostrado haber perdido el respeto de sí mismos”.(1)

El 9 de marzo de 1956 la dictadura emite uno de los más ignominiosos decretos de la historia, era lisa y llanamente la quita de la ciudadanía a millones de argentinos que no pensaban como la clase dominante disponía, los diarios se referían al ex presidente como el “tirano prófugo”, más adelante en las escuelas se comenzará a enseñar que en la historia argentina sólo había dos dictaduras la de Rosas, la primera y la de Perón la segunda. 

Se trataba del decreto 4161 firmado por Aramburu, Rojas, Busso, Mercier, Alsogaray (el mismo que fue aliado de Menem), Blanco, Ossorio Arana, Hartung y Krause, el texto decía: “queda prohibido en todo el territorio de la Nación a) la utilización - con fines de afirmación ideológica peronista o de propaganda peronista- de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, que pretendan ese carácter o pudieran ser tenidas como tales por alguien, pertenecientes o empleados por individuos representativos u organismos de peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o de sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones ´peronismo’, ‘justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición´, la abreviatura ‘P.P.’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales denominadas ‘Marcha de los Muchachos Peronistas’ y ‘Evita Capitana’ o fregmentos de las mismas y los discursos del presidente depuesto y sus esposa”.(2)

Jospeh Page lo dice con claridad: “El asalto lanzado contra Perón, Evita y los peronistas y sus sindicatos no era producto solamente de la sed de venganza. El régimen de Aramburu estaba a punto de ensayar una nueva filosofía económica que redistribuiría la riqueza extrayéndola de la clase trabajadora para enriquecer al sector agropecuario”.(3)

La dictadura de Aramburu y Rojas se dedicó a destruir todos los mecanismos de protección de la industria nacional, se deroga la nacionalización de los depósitos bancarios, se liquida el IAPI, es decir se privatiza el comercio exterior, se anulan los precios máximos provocando un incremento en los productos de primera necesidad, se termina con cualquier limitación a la remisión de divisas al exterior y se produce una fuerte devaluación evidenciando las intenciones de retornar al modelo agroexportador que beneficiaba a la oligarquía terrateniente.

Mientras tanto en Panamá, Perón es objeto de varios intentos de atentar contra su vida, en una oportunidad lo intentó un hombre llamado Raúl Laramuglia que fue detenido ni bien llegó a Panamá, hubo otros dos intentos que fueron abortados por la Guardia Nacional.

Perón era objeto de injurias por parte de los medios argentinos, pero también lo era desde los Estados Unidos, tanto periódicos como políticos lo habían convertido en el objetivo de sus insultos, un día recibió la noticia que no podía continuar en el hotel porque el comandante del canal le había ordenado que le transmitieran a Perón que debía dejar el hotel porque era de capitales estadounidenses.

Desde Panamá le escribe a Aramburu el 8 de marzo de 1956 contestándole unas declaraciones realizadas por el ahora presidente: “He leído en un reportaje que usted se ha permitido decir que soy un cobarde porque ordené la suspensión de una lucha en la que tenía todas las probabilidades de vencer. Usted no podrá comprender jamás cuanto carácter y cuanto valor hay que tener para producir gestos semejantes. Para usted, hacer matar a los demás, en defensa de la propia persona y de las propias ambiciones, es una acción distinguida de valor. Para mí, el valor no consiste –ni consistirá nunca- en hacer matar a los otros. Esa idea solo puede pertenecer a los egoístas y a los ignorantes como usted. Tampoco el valor está en hacer asesinar obreros inocentes e indefensos, como lo han hecho ustedes, en Buenos Aires, Rosario, Avellaneda, Berisso, etc. Esa clase de valor pertenece a los asesinos y a los bandidos cuando cuentan con la impunidad. No es valor atropellar los hogares humildes argentinos, vejando mujeres y humillando ancianos, escudados en una banda de asaltantes y sicarios asalariados, destrás de la cual ustedes esconden su propio miedo. Si tiene dudas sobre mi valor personal, que no consiste, como usted supone, en hacer que se maten los demás, el país tiene muchas fronteras, lo esperaré en cualquiera de ellas para que me demuestre que usted es más valiente que yo. Lleve sus armas, porque el valor a que me refiero, solo se demuestra frente a otro hombre y no utilizando armas de la Patria para hacer asesinar a sus hermanos. Y sepa para siempre que el valor se demuestra personalmente y, por ser virtud, no puede delegarse. Hágalo, sólo así me podría probar que no es el gallina de siempre conocí. Si usted no lo hace y el pueblo no lo cuelga, como merece y espero, por salvaje, por bruto y por ignorante, algún día nos encontraremos. Allí, le haré tragar su lengua de irresponsable”.(4)

La represión y persecución alcanzaba todos los niveles de la vida política, cultural y deportiva, la tenista Mary Terán de Weis fue objeto de todo tipo de injurias porque se le había atribuido un romance con Perón, se le confiscaron todos sus bienes, debió exilarse en España, suspendida por decisión de Aramburu no pudo continuar compitiendo, se suicidó en 1984, nunca recibió la reivindicación que se merecía ampliamente por haber representado al país de manera brillante.

El reconocido actor Enrique Muiño falleció el 24 de mayo de 1956 y se le negó la posibilidad de ser enterrado en el panteón de la Sociedad de Actores, la actriz Fanny Navarro se le cierran las puertas para actuar, algo similar le ocurrió al cantante, actor y director Hugo del Carril.

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(1) Enrique Pavón Pereyra. Conversaciones con Juan Domingo Perón. Ed. Colihue/Hachette. 1978. Pag. 132

(2) Norberto Galasso, Perón. Exilio , resistencia, retorno y muerte. Tomo II Colihue 2011 Pag. 806

(3) Joseph Page. Perón. Una biografía. Editorial Sudamericana. Edición en e-book pag.

(4) Norberto Galasso Tomo II pag. 804

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