El Forjista

Juan Domingo Perón

Capítulo 10 - Perón en prisión

Durante gran parte del año 1945 la agitación estudiantil fue incrementándose, en el mes de octubre recrudece la campaña con el objetivo de derrocar al gobierno de Farrell, ocupan las universidades de todo el país, la policía ingresa a las facultades produciendo numerosas detenciones, lo cual provocaba mayor efervescencia aún.

Producto de este clima eran comunes los enfrentamientos callejeros entre los estudiantes de los partidos tradicionales y los nacionalistas.

Una declaración de las patronales anunciaba que desde la Semana Trágica en enero de 1919 el país había vivido dentro de la más perfecta tranquilidad, oportunidad que Perón no deja pasar para preguntarse si lo que estaban reclamando los empresarios no era otra Semana Trágica y contundentemente les respondía que el gobierno no estaba dispuesto a semejante crimen contra los trabajadores.

El diario La Razón publicaba artículos que eran enviados desde los Estados Unidos escritos en inglés, que eran traducidos y publicados sin modificaciones, mientras que el embajador del país del norte escribía notas para ser publicadas en La Nación y La Prensa.

El 6 de agosto de 1945, el mundo se conmueve porque los Estados Unidos lanzan dos bombas atómicas, una sobre Hiroshima y la otra el 9 contra Nagasaki, la muertes se estiman en 200.000, Japón se rinde y Buenos Aires se inunda de manifestantes para celebrar el triunfo aliado, hay banderas nacionales pero también de los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética, el 14 de agosto se realiza una concentración en la Plaza San Martín con incidentes que producen dos muertos, la Alianza Libertadora Nacionalista es acusada por las mismas, quién a su vez culpabiliza a la policía.

El gobierno no obstante intenta una serie de acciones para mostrar una mayor predisposición a la convivencia con fuerzas críticas a la administración, libera a presos políticos, modifica el estatuto de los partidos políticos avizorando las elecciones, se reúne con dirigentes del Partido Comunista y permite la apertura de la sede y la reaparición del periódico Nueva Hora, procede a levantar el estado de sitio, deja sin efectos sendos decretos que prohibía a la FUA y la existencia de Centros Estudiantiles, convoca a un sector del radicalismo a formar parte del gobierno designando a Hortensio Quijano como Ministro del Interior y  a Juan I . Cooke como canciller.

Sin embargo, nada de esto hace disminuir la embestida de la oposición que estaba buscando la menor excusa para quitarse de encima a ese molesto coronel que mostraba una impertinente predilección a satisfacer los reclamos obreros.

El 1° de octubre de 1945, el gobierno designa Director de Correo y Telégrafos al sindicalista Oscar Natalini, quien tenía una amistad con Eva Duarte y por eso lo consideraban indigerible, se produce un escándalo por lo que parece una designación de menor importancia, el general Avalos con vinculaciones con el dirigente radical Amadeo Sabattini es el encargado de plantearle a Perón la disconformidad de un sector del ejército por la designación.

Pero el planteo de Avalos va más allá, inmiscuyéndose en la vida personal de Perón a quién le solicita terminar con su relación con “esa chica” en el vocabulario del militar porque las esposas de los oficiales estaban escandalizadas por su relación con Eva, la respuesta de Perón será la siguiente “Mirá Ávalos, decile a esos tipos que te mandan acá a hablar, que la bragueta me la prendo yo”. (1)

Perón le responde a Avalos que estaba cansado de los continuos planteos por parte de un sector de la oficialidad de Campo de Mayo, el 8 de octubre Perón y 40 de sus oficiales más cercanos reciben a Ávalos que iba acompañado por otros militares de Campo de Mayo, Perón defiende la designación de Nicolini, y señala su cansancio por las interferencias de Campo de Mayo, pide un voto de confianza y la mayoría de los presentes lo apoyan, lo cual es normal en vista de la composición de la reunión.

Ante el fracaso de esta maniobra, Avalos y los oficiales de Campo de Mayo recurren a Farrell pero esta vez su reclamo es para que el presidente le solicite la renuncia a Perón, se conforma una comisión de generales con la misión de solicitarle la renuncia.  El 9 a la tarde dos generales se reúnen con Perón para hacerle saber que Farrell considera conveniente que presente su renuncia, Perón lo hace a pesar de que algunos de sus camaradas de armas le plantean la necesidad de resistir su desplazamiento.

Al conocerse la noticia de la renuncia forzada de Perón cunde en las filas sindicales un desasosiego, la mayoría sabía que muy posiblemente las conquistas logradas en los últimos años serían sepultadas.

Una delegación conformada por Luis Gay de telefónicos se dirige hasta el departamento de Perón que se encontraba en esos momentos con Mercante, a la reunión se sumó Cipriano Reyes representante de los trabajadores de los frigoríficos, los dirigentes le solicitan a Perón que no renunciara a su liderazgo político y le sugirieron que reclamara un permiso para despedirse de los trabajadores.

Perón llamó a Farrel para solicitarle se le permitiera despedirse del personal de la Secretaría y de los trabajadores por radio a lo que Farrell accedió. Los sindicalistas organizaron una manifestación en las puertas de la Secretaría de Trabajo.

En esa oportunidad hizo un racconto de lo realizado y les dijo a los trabajadores “Venceremos en un año, o venceremos en diez, pero venceremos” y concluyó “Les voy a decir hasta siempre, porque desde hoy en adelante estaré con ustedes más cerca que nunca”. (2)

Los sectores reaccionarios de la mano de un sector del ejército habían obtenido su propósito, desembarazarse de Perón y sus oficiales adictos, Ávalos asumía en el Ministerio de Guerra y en el Ministerio de Marina se ubicaba el almirante Vernengo Lima un furioso antiperonista y enemigo de los avances sociales.

El 11, Eva y Perón se trasladan a una casa en el Tigre, al día siguiente el jefe de policía recibe la orden de proceder con la detención de Perón, luego de pasar por su casa de la calle Posadas es trasladado a la isla Martín García.

En tanto Farrell y Avalos le otorgan la tarea de designar un nuevo gabinete al procurador general de la Nación Juan Álvarez, paralelamente Domingo Mercante se mantuvo activo teniendo varias reuniones con sindicalistas de la CGT quienes deciden convocar a un paro general pero luego de consultar a las bases, luego es detenido y confinado en Campo de Mayo, pero es liberado enseguida, también continuaban con los contactos con los gremialistas el capitán Hector Russo y el mayor Fernando Estrada.

Durante su detención en la isla Martín García, Perón envía al menos dos cartas a Eva, una a Farrell y otra a Mercante. Una de las cartas a Eva se perdió, pero en la otra le decía: “Mi tesoro adorado: Sólo cuando nos alejamos de las personas queridas podemos medir el cariño. Desde el día que te dejé allí, con el dolor más grande que puedas imaginar, no he podido tranquilizar mi triste corazón. Hoy se cuánto te quiero y que no puedo vivir sin vos. Esta inmensa soledad está llena de tu recuerdo. Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que se acelere el retiro, en cuanto salga nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos. Por correo te escribo y te mando una carta para entregar a Mercante. Esta te la mando con un muchacho porque es probable que me intercepten la correspondencia…No sé si habrás recibido mi carta que mandé certificada. Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos a Chubut los dos…Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente, y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora. Viejita de mi alma, tengo tus retratitos en mi pieza y los miro todo el día, con lágrimas en los ojos. Que no te vaya a pasar nada porque entonces habrá terminado mi vida. Cuidate mucho y no te preocupes por mí, pero quereme mucho que hoy lo necesito más que nunca. Tesoro mío, tené calma y aprendé a esperar. Esto terminará y la vida será nuestra. Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y sé que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quién tiene razón” (3)

Algunos historiadores señalan que la cuestión del retiro sólo la plantea para distraer a sus captores, nosotros creemos en la sinceridad de las palabras de Perón que no esperaba una respuesta tan contundente por parte del pueblo argentino.

En la carta dirigida a Mercante, escribió: “En cuanto me den el retiro me caso y me voy al diablo” también señalaba que “estaba contento de no haber hecho matar a un solo hombre por mí y de haber evitado toda violencia”.(4)

Mientras tanto los trabajadores recibían muestras cotidianas de revanchismo patronal: se le descontaba de su paga un día de feriado porque había sido dispuesto por el gobierno, mientras que algunos patrones mandaban a sus obreros a reclamarle a Perón por sus derechos.

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(1) Norberto Galasso. Perón. Formación. Ascenso y Caída 1893 1955. Tomo I Colihue 2011 pag. 296 y 297

(2) Joseph Page. Perón. Una biografía. Editorial Sudamericana. Edición en e-book pag. 159 y 160

(3) Galasso Tomo I pag 314

(4) Joseph Page pag. 167

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