El Forjista

Homero Manzi, un poeta en la tormenta

Eduardo Spagnuolo

 
 


 


 


Bajo la dirección de Eduardo Spagnuolo, con la interpretación de Carlos Portaluppi en el rol de Manzi, y la producción de su hijo Acho Manzi, esta película nos estaba haciendo falta, presentando con acierto a un Homero en todas sus múltiples facetas.
Toda su amplia actividad quedó plasmada en este trabajo, lo cual no es poca cosa, teniendo en cuenta su inquietud constante: desde el militante yrigoyenista y luego forjista, el estudiante de abogacía, el periodista, el autor de inolvidables piezas del cancionero popular, el guionista y director cinematográfico, el directivo de SADAIC, todo o casi todo quedó reflejado en esta muy buena película.
Desde el adecuado título se muestra a Homero Manzi como lo que fue, un hombre comprometido con su país, un militante de la causa nacional cuyo accionar lo llevó a perder su carrera y a conocer la cárcel.
Pero también fue un poeta maravilloso y sensible, alguien que supo pintar como muy pocos ese barrio que ya cambió o esa mujer amada que ya no está.
Los amigos también jugaron un papel fundamental en su vida y ahí están cada uno de ellos, en charlas telefónicas o breves pero importantes apariciones: Jauretche, Piana, Cátulo, Troilo, Hugo del Carril, Discepolín, algunos con los cuales militó o trabajó incansablemente.
Tampoco se olvida su compromiso con el peronismo, si bien no siguió el mismo camino de sus amigos de FORJA quienes ingresaron al peronismo luego del 17 de octubre, el había partido hacia el radicalismo un tiempo antes y ahí lo encontró las elecciones de 1946 votando a la Unión Democrática, pero apoyando al gobierno de Perón desde el inicio de su gestión.
Otro acierto es la mesa de amigos donde polemizan sobre quién debió ser la Malena que inspiró la canción y donde se expresan todas las hipótesis que desde hace tiempo dan vuelta por innumerables mesas de café.
Lamentablemente en la semana del estreno sólo tres salas en Capital Federal la proyectaron, una de las cuales es la del Instituto Nacional de Cine, a la semana siguiente esa cifra se elevó a cinco. No conocemos como se decide la proyección de una película pero es evidente que este trabajo nació condenado a desfallecer en poco tiempo ya sea por los dueños de las salas o las distribuidoras.
Así están las cosas, mientras que a cualquier imbécil se le otorgan horas y horas para decir pavadas por TV, Homero Manzi y el muy buen trabajo de Spagnolo y los actores no tiene la más mínima posibilidad de llegar a un número considerable de personas, parece continuar el manto de silencio sobre el hombres de FORJA.
Dependerá del boca a boca, del convertir en una actividad militante la difusión de esta película, de transformarnos nosotros también en actores aunque nunca hayamos pisado un set cinematográfico.

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