El Forjista

Patriotas

 Juan José Becerra

 

 

 

Rara vez ocurre, pero a veces a las editoriales se les escurre un libro que no responde a la tendencia dominante, es decir que no transmiten el mensaje de las clases acomodadas ni pretenden crear un ambiente de superficialidad y atontamiento muy útil para mantener en estado sopor a ciertas clases medias adictas a libros y diarios cargados de resentimiento.

Las librerías contaminadas de aguinis, majules, paluches y otras  especies similares, dejaron de ser una sana costumbre de los porteños en un recorrido cuasi religioso en la búsqueda de tesoros perdidos de la literatura nacional y universal, hoy se han convertido en sitios monocordes donde se hace dificultoso encontrar voces diferentes que puedan acercarnos a visiones transformadoras del mundo.

“Patriotas” es todo lo contrario, su contenido nos muestra un perfil renovador, sus páginas alumbran un saludable espíritu crítico, característico de aquellos que encaran la escritura sin prejuicios que limitan la reflexión fecunda. Sin miramientos Juan Jose Becerra cumple la función de desnudar ante nuestros ojos a personajes construidos acríticamente por los medios de comunicación y que seguramente no hubieran alcanzado ni remotamente esa notoriedad si esos medios cumplieran con cierta responsabilidad su cometido.

El rabino Bergman, el monseñor Aguer, Marcos Aguinis, Joaquín Morales Solá, el chacarero De Angeli, el millonario De Narvaez, el tratamiento mediático de la muerte de Alfonsín y el conflicto del campo del 2008, son sometidos a la pluma de Becerra que en un tono ameno y cargado de buen humor aborda temas y personajes mostrándonos aspectos que los periodistas estrellas de los grandes medios ocultan de manera deliberada.

En Bergman nos acerca a esa tendencia ridícula de abundar en juegos de palabras carentes de significados, no obstante lo cual el autor de dichos trabalenguas y sus interlocutores simulan estar ante auténticas genialidades. Sólo una a manera de ejemplo: “esto no se soluciona con manifestación de protesta sino con construcción de propuesta”. No obstante el rabino siguió convocando algunas manifestaciones contra el gobierno una de las últimas junto a Castells y fue un verdadero fiasco en cuanto a concurrencia.

De Monseñor Aguer nos muestra su nostalgia por la Edad Media y su admiración por el escritor argentino fascista y antisemita que escribía con el seudónimo Hugo Wast y cuyo nombre era Gustavo Martinez Zuviría, en realidad el monseñor se hace presente y muestra una marcada tendencia a intervenir cada vez que se intenta discutir sobre temas vinculados a las relaciones sexuales, Becerra se pregunta y nosotros también ¿Por qué gente consagrada al celibato se empecina en participar reiteradamente cada vez que en la sociedad surge un tema relacionado con el sexo?.

De Aguinis ya nos hemos  encargado en este sitio, Becerra nos informa sobre el reciente libro “Pobre patria mía” un nuevo trabajo cargado del viejo odio y resentimiento que caracteriza a Aguinis, pero ahora con más resentimiento por no haber sido invitado a la Feria del Libro de Frankfurt del 2010.

Además  nos presenta a un Aguinis que hace del  autobombo una herramienta de trabajo fundamental, ya que en la solapa se indica cosas como “ha conquistado un enorme público de lectores, pero también enemigos que no le perdonan los valientes ajustes que, antes las pruebas de la evidencia, se impone a sí mismo con juvenil flexibilidad”. O nos informa que “sus novelas han marcado hitos literarios inolvidables”.

Y como siempre está presente ese amor por todo aquello que provenga del extranjero y un profundo rechazo a todo lo que haya sido producido aquí, por cierto que Aguinis detesta al gobierno K a tal punto de acusarlo de generar villas de emergencia en los lugares donde anda escaso de votos, obviamente Aguinis es un habitual columnista en el diario La Nación.

Sobre Morales Solá nos provee una estadística muy valiosa, en su libro “Los Kirchner. Política de la desmesura” utiliza unas 80 veces la palabra Washington que sería algo así como el lugar de la política correcta mientras por aquí somos un desastre haciendo política sobre todo cuando no somos sumisos a los dictados de Washington, Morales Solá no en vano es un hombre de dos amos La Nación y Clarín en ambos destila su odio a cualquier cosa que huela a popular, movimientos políticos que no respetan los buenos modales que tanto preocupan a este periodista estrella.

De Angeli fue la cara más visible del conflicto de 2008, convertido en estrella por los canales de noticias que le daban más entidad que a la mismísima presidente de la Nación, era la cara que necesitaban los empresarios agrarios que debían ocultar sus personajes más pudientes. Nos dice Becerra:” …la intransigencia de Alfredo De Angeli, sostenida por grandes corporaciones que desaparecieron de la escena para dominarla desde afuera, tuvo su gran momento”.

De Angeli nunca fue interrogado a fondo por un periodismo que jugó a favor de la entidades del agro.  Además nos recuerda que en una de sus últimas actos en Capital Federal frente al Congreso un puñado de chacareros debió dedicarse a voltear algunas vallas para lograr cierto efecto mediático ya que el número de asistente no daba para una aparición mediática.

Creemos que el capítulo sobre De Narvaez es el más flojo lo cual está justificado, ¿como se puede definir la nada?, ¿cómo es posible exponer sobre la vacuidad, y la inexistencia de sustancia?. Magnate volcado a la política, merodeador de shows televisivos y él mismo dueño de un canal, una sola anécdota de la campaña electoral puede definir su carrera política, este hecho ocurrió en Tandil, comienza su exposición con la expresión “Compañeros y compañeras” pero la respuesta del público fue una rechifla, de la que no tardó de reponerse con su frase más exitosa, “Alica”,  a lo que  el público respondió con el consabido “Alicate” y a continuación se produjo el  buscado y merecido aplauso. Toda una definición.

También los capítulos sobre el tratamiento de los medios de la muerte de Alfonsín y el conflicto del campo tienen aspectos remarcables e inteligentes, en definitiva un libro que merece leerse y discutirse, que por suerte escapa del libreto dominante y que merecería el éxito de ventas que lamentablemente logran en la actualidad algunos bodrios detestables.

Volver a la Página Principal