El Forjista

 

Controlar los oligopolios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El liberalismo suele sobreactuar su preocupación por la inflación, pero basta que se le requiera las soluciones para terminar con el alza de precios para que salgan a relucir las viejas recetas del ajuste.

La ortodoxia económica sólo pretende actuar sobre la demanda, es decir sobre los consumidores, en la forma de reducción de su capacidad de consumo, si se reducen o congelan salarios, jubilaciones e ingresos en general, la población disminuye su capacidad de compra y por lo tanto los precios deben mantenerse o tender a bajar.

Por eso es que los liberales tienen añoranzas de las épocas de ajustes, donde los precios no subían porque se consumía nada más que lo esencial para la subsistencia, hoy vemos a muchos de esos chantas disfrazados de economistas que reclaman a viva voz el regreso a aquellos tiempos de baja de salarios y jubilaciones.

A lo que nunca hacen mención nuestros liberales es a actuar sobre la oferta, es decir sobre las empresas que son en definitiva las que aumentan, muchas veces de manera irracional, los precios de sus productos, es más cuando algún gobierno intenta controlar a las empresas ponen el grito en el cielo y dicen que eso afecta la libertad de comercio y los economistas pagos por esas empresas que aumentan los precios, dejan de preocuparse por el bolsillo de los consumidores, evidenciando cuales son los verdaderos  intereses que defienden.

Largos años de políticas neoliberales han provocado una concentración económica en muy pocas manos, si se analiza cada rama de la economía se podrá detectar que son controlados por algunos oligopolios que son quienes tienen el poder de determinar los precios al punto que muchas veces los gobiernos parecen impotentes para ponerles límites, incluso cuando el Secretario de Comercio pueda ser alguien tan “malvado” como el Sr. Moreno.

Repasaremos algunos de los mercados fundamentales de nuestra economía donde veremos nítidamente como los mismos están focalizados en unas pocas manos, lo que les permite incluso actuar mancomunadamente para aumentar los precios, sin duda esta escasez en la competencia incrementa el poder de estos oligopolios para desarrollar su política de ganancias fáciles y rápidas sin interferencia de ningún tipo.

En un elemento esencial para la economía familiar porque corresponde a la nutrición de los más pequeños como lo es la leche sólo dos empresas controlan el 65 % del mercado. En aceites las situación es muy parecida dos empresas controlan el 63 %. En cuanto a los yogures son 3 las empresas que dominan el 75%.

Algo fundamental es el comercio minoristas que en los últimos años se ha verificado una concentración preocupante porque sólo tres cadenas de supermercados dominan nada menos que el 81% del comercio.

En el rubro de las galletitas dos empresas se quedan con el 75% del mercado que son precisamente las mismas que dominan absolutamente en la producción de golosinas.

En cuanto a la provisión del servicio de televisión por cable es notorio que la empresa Cablevisión del grupo Clarín domina ese mercado y hace un manejo discrecional de sus tarifas al extremo de desconocer la decisión de varios jueces de no producir incrementos, en la Capital hay otra empresa de cable Telecentro, entre las dos cubren la totalidad, mientras que en algunas localidades del Interior Cablevisión es la única opción para los consumidores, en Mendoza por ejemplo, el grupo Vila- Manzano es amo y señor de este servicio.

Un producto que no se puede considerar de primera necesidad pero que es consumido por una porción importante de la población es el de los cigarrillos, pues bien aquí son dos multinacionales quienes dominan el 100 % del mercado.

En su excelente libro "Economía a contramano", Alfredo Zaiat analiza las ganancias de tres poderosas empresas, Molinos Río de la Plata de la familia Perez Companc, Ledesma de la familia Blaquier y Arcor de la familia Pagani.

Lo que pudo detectar Zaiat analizando los balances de las empresas es que por ejemplo, Molinos pasó a tener una ganancia bruta sobre la facturación del 25 % en el 2006 a un 33% en el 2011, pero si hablamos de pesos estos guarismos pasaron de 318 millones a 1.281 millones en los mismos años. Porcentajes similares pueden detectarse para las otras dos empresas. En muy pocos lugares del mundo los empresarios logran ganancias tan abultadas en tan poco tiempo lo que da una idea del porqué esos grupos económicos aumentan sus precios de manera continua.

Así es en casi todos los rubros, oligopolios controlando los mercados por un impresionante poder de lobby y de presión sobre el Estado y sobre los consumidores, precisamente si se quiere poner un freno al indiscriminado aumento de precios es necesario que estos dos componentes, el Estado y los consumidores actúen de manera coordinada y enérgica.

Es imprescindible que la Secretaría de Comercio arme la estructura de costos para los productos de primera necesidad y los haga conocer para que de esa manera la población esté al tanto de quienes son aquellos que incrementan de manera abusiva y que con esa información los consumidores se abstengan de comprar esos productos y consumir esos servicios.

A diferencia de lo que dicen los liberales creemos que es importante una mayor intervención del Estado, incluso aplicando la Ley de Abastecimiento, amenaza que muchas veces se menciona pero que pocas veces se concreta. Incluso debería pensarse en formas para que el Estado Nacional, junto a los provinciales y municipales intervengan en el mercado de aquellos productos y servicios en que no hay una auténtica competencia, lo cual produce efectos inflacionarios.

Sólo disciplinando a los oligopolios e incentivando la competencia ahí donde no existe es que podremos asegurarnos precios justos y accesibles para todos.
 

Volver a la Página Principal