El Forjista

Mentime que me gusta

De los intereses del periodismo al autoengaño del lector

 

Víctor Hugo Morales

 

 

Una vez más, Víctor Hugo Morales desnuda las maniobras de la prensa hegemónica, no por casualidad esos grupos económicos se han ensañado con el periodista y relator uruguayo llegando a una persecución contraria a la libre expresión, pero que sin embargo, no merece ninguna condena ni de la SIP ni de FOPEA, instrumentos de las grandes empresas periodísticas.

El juicio que Magnetto le inició a VHM, la buchoneada efectuada desde TN dando a conocer su dirección con la clara intención de promover alguna agresión de los barras bravas del odio, el reciente atropello cuando investigaba el cierre de una calle por parte del Grupo Clarín con la complicidad del PRO y las cotidianas calumnias en los cientos de medios del grupo son una demostración de la más asfixiante persecución de la que es objeto el autor de este libro.

Pero estas agresiones no hacen sino evidenciar que VHM dio en el clavo, al exponer cada una de las mentiras, engaños, tergiversaciones y difamaciones con que los dos mayores diarios contaminan diariamente el ambiente informativo de nuestro país.

Pero esta vez el autor no se limita a mostrar las canalladas de Clarín y La Nación también intenta ubicarse en la cabeza de los lectores de esos medios y el efecto que causa en su estado de ánimo el veneno que ellos les inyectan. Una porción importante de sus lectores necesitan de ese combustible que les proveen los diarios hegemónicos para alimentar un odio que sale a relucir en ciertas clases sociales cada vez que gobiernan las mayorías populares.

El libro contrapone la información que brindan los diarios cotidianamente, con el Manual de Estilo de Clarín y el Manual de estilo y ética de La Nación para evidenciar que la hipocresía puede no tener límite alguno.

No vamos a abundar en las mentiras de los diarios sólo mencionaremos tres que tienen el mismo objetivo, en el libro se puede encontrar muchos más casos ya que cuenta con 50 capítulos.

El 31 de agosto de 2014 La Nación informó que los fondos buitres estaban investigando a la hija de la presidenta, Florencia Kirchner, porque en el año 2010 había vivido en un lujoso departamento en New York cuando estuvo estudiando durante cuatro meses en esa ciudad, Florencia Kirchner  desmintió la noticia diciendo que en realidad había estado en una residencia estudiantil, a raíz de lo cual la corresponsal de La Nación le preguntó a un representante de Paul Singer, el buitre mayor, si estaban investigando a la hija de la presidenta lo cual fue negado de manera rotunda, ni los buitres se atrevían a llegar tan lejos como La Nación.

En octubre 2014 Clarín y La Nación publicaron una denuncia contra Mariano Recalde por enriquecimiento ilícito la presentación la había realizado Graciela Ocaña, política con escasos votos,  quién denunció que el titular de Aerolíneas había omitido declarar un departamento en su declaración de bienes, la Dirección de Rentas de la Ciudad de Buenos Aires dio a conocer que el departamento no pertenecía a Recalde, Ocaña reconoció que no había chequeado la información, los diarios tampoco lo habían realizado, sin embargo nadie se disculpó por la difamación.

En otra oportunidad los diarios hegemónicos le atribuyeron al actual ministro Agustín Rossi la posesión de 9 casas, a pesar que Rossi vive desde hace 20 años en la misma casa y que además es la única que posee.

Este libro cerró en febrero de 2015 por eso Víctor Hugo no pudo incluir la denuncia contra Máximo Kirchner por poseer cuentas en el exterior, lo cual fue desmentido hasta por el propio banco, y contra el Ministro de Economía por cobrar $ 400.000 por formar parte del directorio en la petrolera YPF, a pesar que Kicillof cumple con esa función ad-honoren como figura en las actas de la empresa.

En todos estos casos no estamos ante errores humanos que cualquiera puede cometer, configuran   operaciones políticas que no tienen ningún asidero ni rastro de verdad, con la única finalidad de difamar y desprestigiar a los funcionarios o familiares  que integran un gobierno que le hizo frente a las corporaciones que esos medios integran, los cuales actúan como si fuera una organización mafiosa dispuesta a escarmentar a quienes no le obedecen.

Las mentiras son cada vez más burdas y evidentes por eso requieren la complicidad de los lectores de esos medios por eso el subtítulo de libro hace mención al autoengaño del lector.
Aquí sí queremos detenernos un poco más y trascribir algunos párrafos donde se menciona el estado de ánimo de los receptores voluntarios del mensaje que diariamente le hacen llegar a la manera de tóxico Clarín y La Nación.

Veamos una pregunta fundamental: “Así como una persona que deja de fumar tarda cinco años en descontaminarse, ¿cuánto tiempo se necesita para sacudir  el mal  humor y el desencanto que genera en el espíritu la depresión del e-lector siguiendo una noticia que se derrama sobre la sociedad como si alguien tirase el mantel de una extremo con la mesa servida de vino?. …El corazón se carga de odio…. Así como la música va sembrando más vida dentro del cuerpo, quienes arrojan mentiras sobre el  corazón del incauto, le pudren el alma. Le envenenan la sangre, como el humo del tabaco ¿Cuánto tarda en hacer la diálisis que permita a la sangre nueva correr por la venas?”.

Basta ver el resentimiento y la crispación que muestran en cada marcha de caceroleros, de las viudas y viudos de Nismann o los admiradores de Fayt, a todas las cuales concurre la admiradora de la dictadura Cecilia Pando, para ver el efecto que causan las mentiras que desparrama la prensa canalla, lo que desemboca inevitablemente en conductas antidemocráticas que reclaman a viva voz el exterminio del enemigo que no es otro que el gobierno democrático.

Por eso lo que hacen esto medios es despreciable, inoculan su veneno que convierte a quienes parecen pacíficos ciudadanos en necrófilos que desean la muerte de sus compatriotas a diestra y siniestra, todo esto soterrado bajo la falsa consigna de la “libertad de prensa”.

Con la muerte de Nismann las mentiras se multiplicaron pues creyeron que había llegado el momento de dar el golpe de estado por el que tanto habían bregado: “Barren con las neuronas que trabajan de pensadoras. Una sustancia tóxica le arrasa el cerebro a la opinión pública. Trabajan para mentes sin reacción. Un monstruo del que conocen los resortes para tornarlos violentos, implacables. En diez horas, tras la muerte, empujaron a sus mejores robots a la plaza para proferir los más crueles y disparatados insultos. Los televisaron. Acuñaron el sueño de locura”.

La mentira se ha multiplicado a niveles tan disparatados que la verdad es la excepción en esas páginas, por esos aquellos que siguen siendo fieles lectores de esos medios han establecido una vinculación que podría señalarse como de adicción a la mentira, necesitan de ella para reafirmar su odio que muchas veces adquiere la forma inequívoca del peor racismo.

Por eso Víctor Hugo se anima a decir algo que nos parece irrefutable: “Es imprescindible un  divorcio absoluto de la ética para creer en lo que dicen los medios. El perdón corresponde ante el error, pero en las reiteraciones lo que se destaca es la complicidad con la mentira. Los medios fueron poniendo distancia creciente entre la verdad y la gente. Y el ritmo fue acompañado por miles de personas que hicieron el recorrido a sabiendas. Una peregrinación a la infamia”.

Se puede opinar de muy distinta manera, en eso consiste la democracia,  lo que debería condenar la sociedad en su conjunto, más allá de sus ideales, es a aquellos que hacen de la calumnia y el engaño un negocio con  fines inconfesable: “Nadie que tenga fe en sus argumentos recurre al engaño cuando se discute de política. Y es imposible que haya personas que no sean conscientes del fraude de los medios de comunicación”.

Víctor Hugo Morales vuelve a brindarnos a los argentinos un servicio que deberíamos agradecer, el de poner luz sobre quienes quieren impedir un desarrollo soberano y democrático, esa lucha no le fue para nada fácil ha debido soportar estoicamente que le digan las peores cosas por parte de los mercenarios al servicio de las corporaciones. Por todo esto recomendamos la lectura de este libro y concluimos nuestro comentario agradeciéndole por este nuevo acto de esclarecimiento que muestra todo el poder de un hombre libre.

Volver a la Página Principal