El Forjista

Los medios generan miedo y violencia

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Los grandes medios tratan de disfrazarse de meros transmisores de la realidad, pero en verdad lo que podemos comprobar por estos días es que se están convirtiendo en verdaderos generadores de una “realidad” cargada de violencia, odio y miedo.

El denominado problema de inseguridad es un simple comodín que sacan a relucir cuando los sucesos políticos no le permiten esgrimir algún otro acontecimiento para desprestigiar y desestabilizar al gobierno nacional. Esto quiere decir que la inseguridad emerge  cuando no existen saqueos, rebeliones policiales, suba del dólar, conflicto con el campo, cambio del presidente del BCRA, o cualquier noticia que sirva a sus fines de esmerilar al gobierno.

Creer que esos medios están realmente preocupados por la seguridad de la población es caer, no ya en la ingenuidad, sino en complicidad con la cadena de mentiras que sostienen a diario estas agencias de desinformación. Tan poco les interesa la situación de los ciudadanos que han tratado de ocultar los graves problemas de inseguridad que existen en Santa Fe y Córdoba gobernadas por la oposición y donde ha quedado demostrada  la complicidad policial con la delincuencia y el narcotráfico.

Hace algunos años atrás también existían asesinatos espeluznantes pero que sólo eran cubiertos por los llamados diarios “sensacionalistas” hoy en día Clarín y La Nación chorrean sangre, porque tratan de salpicar al oficialismo y salvar la responsabilidad de los opositores muchos de los cuales son generosos anunciantes en esos medios.

Estas corporaciones son generadoras de miedo porque repiten hasta el hartazgo y con los detalles más sórdidos algún acto delictivo dando una idea distorsionada de la situación social, pero no sólo por eso también generan violencia al predicar una escala de valores donde predomina el egoísmo y el individualismo que contamina la convivencia entre las personas.

Mientras estos medios sigan convirtiendo en una religión el consumo ilimitado siempre habrá alguien dispuesto a delinquir para alcanzar esos productos que la publicidad de sus anunciantes tratan de imponerle a la sociedad.  

Pero tal vez una de las cuestiones más canallesca de esta prensa sea que su campaña tiene un papel claramente racista tendiente a criminalizar a los pobres, paradójicamente aquellos que justifican los linchamientos diciendo que se producen porque hay un Estado ausente son los mismos que cuestionan la presencia del Estado en la economía, o sea que cuestionan cuando se ocupa de los sectores más necesitados con planes sociales pero piden que el Estado actúe con el mayor rigor cuando un pobre delinque.

Hay algo que llama mucho la atención y que es que los medios de comunicación no dan demasiada cobertura cuando se detiene  a grupos dedicados comercializar o difundir pornografía infantil o a una banda de pedófilos, que en el último tiempo se ha conocido la detención de varias de esas bandas, en nuestro país y en el extranjeros, sin embargo la noticia no tiene el mismo despliegue de otras que tienen una gravedad mucho menor, es difícil que una noticia de este tipo se la difunda por más de un día. Sospechamos que esto se debe a que muchos de los implicados son de clase medias e incluso de sectores aún más acomodados, por eso no se conocen los nombres de los culpables, como enseguida trasciende cuando se trata de algún habitante de un barrio popular.

Infundir el miedo en la población tiene un efecto que ha sido analizado por varios estudiosos según creemos el principal objetivo que buscan quienes lo alientan es que amplios sectores de la población acepten medidas que evidentemente van contra sus propios intereses.

Se infunde el miedo para que los pueblos se resignen mansamente a los golpes de estados, las privatizaciones, la eliminación de derechos laborales, los ajustes, una  mayor represión y otros tipos de medidas que siempre son contrarias al interés mayoritario.

Como dice en una canción Serrat el miedo nunca es inocente, siempre se lo alienta con una intencionalidad, la de estos grandes medios es imponer a candidatos que en el 2015 nos vengan a ofrecer seguridad a cambio de ajustes, menos planes sociales, menos leyes laborales y todas aquellas medidas que forman parte del concierto neoliberal que ya conocemos con creces.

Un tema fundamental para combatir la campaña de las corporaciones mediáticas consiste  en continuar con los planes sociales impulsados desde el gobierno nacional pero también es necesario que debatamos sobre qué valores queremos construir una sociedad más justa,  que seguramente no son los del individualismo y la violencia que impulsan esos medios, y que en cambio deben sustentarse en la solidaridad y la justicia.   

 

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