El Forjista

 

La verdad incómoda

 
 

 

 



 


 

 




  


 


 

 

 

 



    


 


 



 

 

 

Esta película titulada en inglés “An inconvenient truth” y dirigida por Davis Guggenhein es un documental que muestra las conferencias brindadas por Al Gore sobre los graves problemas que aquejan al planeta en razón del calentamiento global y el cambio climático.

Al Gore fue vice presidente de Bill Clinton y candidato a presidente por el Partido Demócrata contra George Bush en las elecciones del 2000, las cuales fueron ganadas por el actual presidente con un escandaloso fraude. Al Gore prefirió hacer lo que recomendaba el “establishment” y aceptar gallardamente la derrota, contrariamente a lo que deseaban los sectores de su partido que representan a los sectores más humilde, que pretendían no avalar la trampa electoral.

La pregunta es entonces ¿puede un hombre que no supo o no quiso defender su candidatura, plantear los problemas ecológicos, sin importar qué intereses se vean afectados por esa prédica?

La respuesta es que Al Gore en ambas situaciones respondió de acuerdo a su ideología, nunca llegó hasta el fondo de los problemas, porque eso significaba confrontar con aquellos intereses económicos que dominan también la política de los Estados Unidos. No obstante, la película tiene aspectos que merecen destacarse.

Es evidente que Al Gore es un político mucho más progresista que Bush, también es cierto que no hace falta mucho para ser más progresista que el cavernícola presidente de los Estados Unidos, que aún hoy, después de la devastación del huracán Katrina insiste en negar los problemas que sufre el planeta por la emisión de gases sin control.

Siempre es mejor un político pensando en estos problemas de la ecología que uno pensando en la destrucción de países como Afganistán o Irak, siempre será más saludable un político como Al Gore, partidario de que su país firme el tratado Kyoto, que Bush que sistemáticamente se ha negado a firmarlo e incluso a negar el problema del calentamiento global.

“La verdad incómoda” tiene aciertos, el primero de ellos es mostrar en forma didáctica las causas de la grave crisis ecológica, las consecuencias sobre el planeta y la presentación de algunas soluciones técnicas. También deja en evidencia la ausencia de voluntad política de la administración Bush por modificar esa situación, pero llega más allá mostrando el “analfabetismo ecológico” del gobierno que lo lleva a negar el problema.

Otro acierto de la película, es mostrar que así como los científicos unánimemente son concientes del problema, en la prensa no se refleja tal certeza, poniendo en duda las conclusiones científicas, cuando en verdad se trata, ni más ni menos, que del compromiso de la mayoría de la prensa con los grandes intereses económicos, principales responsables de la contaminación.

Pero “La verdad incómoda” también cuenta con limitaciones, silencios y mensajes ocultos que no deberían dejar de comentarse. En primer lugar, debe mencionarse que el film forma parte de intento de re posicionamiento de la carrera política de Al Gore, luego de su derrota electoral en el 2000 y de su capitulación ante los intereses que le recomendaban no dar pelea ante el fraude.

Otro aspecto que no debe dejarse de lado, es preguntarse si cuando Al Gore fue vicepresidente la situación de la ecología era mejor, la respuesta parece ser negativa y no fue el gobierno de Clinton quién viniera a cambiar la situación del planeta a pesar de tener herramientas más que suficientes para hacerlo.

Pero la crítica central que se le debe realizar a la película, a nuestro entender, es que no se señala a los principales responsables de la contaminación del planeta, ellas son las grandes corporaciones multinacionales, que se niegan a disminuir sus beneficios, para adoptar las medidas necesarias para tener un Medio Ambiente más saludable.

La alternativa es simple, o se sigue favoreciendo el lucro de esas empresas o se adoptan las medidas políticas necesarias para que dichas compañías dejen de contaminar. Nada de esto se menciona en la película, ni en las conferencias de Al Gore, y si se lo hace es de manera muy tangencial.

Son esas corporaciones las que financian las campañas electorales de los dos principales partidos de los Estados Unidos, el de Bush y el de Gore. Aquí en Argentina, podemos ver claramente que la expresada reiteradamente, voluntad por sanear el Riachuelo, choca con los deseos de las empresas contaminantes, y que los sucesivos gobiernos se han negado a enfrentarlas y por lo tanto los proyectos quedaron en la nada.

Más allá de la aparente bestialidad de Bush al negar el calentamiento global y el cambio climático, lo que en realidad existe es una comunidad de intereses entre el actual y los anteriores gobiernos norteamericanos y las grandes corporaciones, estas últimas deberían hacer grandes inversiones para evitar la contaminación del planeta y dejar de provocar la muerte de seres humanos, animales y plantas.

Sin duda estamos ante un documental interesante que tal vez sirva para generar mayor conciencia en el público en general sobre estos gravísimos problemas, pero de muy poco servirá si se insiste en esconder los intereses económicos que seguirán contaminando hasta que exista un poder político dispuesto a servir a la gente y no a las multinacionales.

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