El Forjista

 

La Doctrina de shock

 

Naomí Klein



Este libro es una especie de recorrido por los horrores de neoliberalismo, la idea de realizar este trabajo le surgió a la canadiense Naomí Klein en Buenos Aires, donde vivió un año y tuvo oportunidad de escuchar a sus amigos argentinos comentar las consecuencias que ese proyecto habían tenido para nuestro país.

La Escuela de Chicago

La Facultad de Economía de la Universidad de Chicago comenzó a gestar su fama en la década de 50 cuando sus autoridades determinaron que su función no se limitaba a formar estudiantes sino que también debía generar militantes conservadores dispuestos a luchar a toda costa contra la participación del Estado en la economía.

A los alumnos se les enseñaba que los fenómenos económicos como la oferta, la demanda, la inflación o el desempleo eran idénticos a las fuerzas de la naturaleza, por lo cual lo único que cabía hacer era dejarlas actuar libremente para que solas lograran el equilibrio.

Milton Friedman fue el mayor exponente de esa Escuela, admirador del economista austríaco Friedrich Von Hayek quién también ejerció la docencia en esa universidad en la década del 50.

En 1947 ambos economistas liberales crearon la sociedad Mont Pelerin, una agrupación de partidarios del libre comercio cuyo planteo principal era que había que dejar actuar a las empresas sin ningún tipo de limitación. Diría Jauretche dejar al zorro libre en el gallinero.

Producto de la crisis de 1929 la mayoría de los gobiernos del mundo propiciaron una economía con una importante participación estatal, el economista John Maynard Keynes había anunciado el fin del libre mercado.

Mientras tanto en los países con menos desarrollo fueron surgiendo tendencias que defendían el nacionalismo económico como forma de promover una industria propia y disminuir los niveles de pobreza, esas políticas requirieron de una serie de nacionalizaciones como forma de recuperar recursos que permitieran un sostenido desarrollo nacional. En este marco nació el peronismo y otros movimientos nacionales antiimperialistas.

La Escuela de Chicago significó la reacción de las grandes empresas que pretendieron concluir con la intervención de los Estados que intentaban regular su actividad y que además aprobaban leyes beneficiosas para los trabajadores disminuyendo las ganancias de las corporaciones.

En su libro “Capitalismo y libertad” Friedman planteaba que los gobiernos debían eliminar todas las  regulaciones que limitan las ganancias de las empresas, vender todas aquellas empresas estatales que pudieran ser administradas por privados e insistía en algo que es una tradición en las prácticas liberales: eliminar todo tipo de gasto social.

En cuanto a los impuestos debían ser mínimos y no debería existir diferenciación entre pobres y ricos, ahí era cuando los liberales se convertían en comunistas, todos debían pagar lo mismo.

Las empresas debían poder actuar sin restricciones en cualquier parte del mundo y lo gobiernos debían abstenerse de tomar medidas a favor de la industria local.

Todos los precios, incluidos los productos de primera necesidad y los salarios debían ser determinados por el mercado.

La política impulsada por Milton Friedman era la expresión agresiva del capital multinacional para imponer sus planteos imperiales mediante el desmantelamiento de las barreras nacionales.

Mientras los Chicago Boy´s se llenaban la boca hablando de “libertad”, los políticos norteamericanos actuaban para establecer por la fuerza las condiciones favorables a sus empresas.

El presidente de los Estados Unidos entre 1953 y 1961 fue el general Dwight Eisenhower, que designó a los hermanos Dulles como sus más estrechos colaboradores, mientras John Foster era Secretario de Estado, Allen fue designado como director de la CIA, fue en ese período en que el país del norte comenzó a invadir sistemáticamente países del Tercer Mundo.

Para justificar esas agresiones se desarrolló la particular teoría según la cual los intentos de implementar políticas de soberanía económica por parte de un país atrasado debía considerarse como el primer paso hacia la adopción de una posición favorable al comunismo y por lo tanto antinorteamericana.

En 1953 un golpe de Estado en Irán alentado por la CIA derrocó a líder nacionalista Mohammad  Mossadegh para colocar a Rezha Pahlevi que gobernó el país dictatorialmente hasta 1979 cuando fue derrocado por la Revolución Islámica liderada por el Ayathola Khomeini.

En 1954 los Estados Unidos patrocinaron el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz para defender los intereses de la compañía norteamericana United Fruit pues el gobierno había expropiado tierras improductivas de la empresa.

Mientras el gobierno norteamericano buscaba expandir el poder de sus empresas pisoteando las fronteras nacionales, la Escuela de Chicago intentaba difundir su pensamiento en los países semicoloniales.

Por el año 1956 la Escuela de Chicago elaboró un proyecto que permitiera a estudiantes chilenos cursar estudios de postgrado en la Universidad de Chicago, este proyecto se desarrolló hasta 1970, en 1965 el programa se amplió para que pudieran viajar estudiantes de toda América Latina, varios argentinos aprovecharon este beneficio, esta expansión se financió con fondos de la Fundación Ford y también permitió que se creara un centro de estudios en Chile para que los estudiantes no tuvieran que viajar.

Las mentes de esos estudiantes eran moldeadas para que nunca mostraran ninguna preocupación por la situación de los sectores de menores recursos y para transformarse en talibanes contra cualquier forma de pensamiento soberano.

Cuando los estudiantes regresaban a Chile luego de su estadía en Chicago estaban fanatizados con las ideas del libre mercado, muchos de ellos fueron profesores de la Universidad Católica que se transformó en una especie de sucursal de la Escuela de Chicago.

Friedman recibió el premio Nobel de Economía en 1976 por su trabajo sobre la relación entre inflación y desempleo, pero ese año su modelo estaba mostrando su fracaso en Chile, un año después el premio fue entregado a la organización Amnistía Internacional por sus denuncias sobre la violación de los Derechos Humanos en Chile y Argentina donde se aplicaban las ideas de Friedman.

La autora cuestiona que muchas de esas denuncias se limitaran a los Derechos Humanos pero no se hacía mención a las causas que motivaban esas medidas, por eso los responsables económicos siempre quedaban desligados de toda responsabilidad como tampoco se solía mencionar la participación de la CIA y de las oligarquías locales en la organización de los golpes de Estados.

 

Doctrina de Shock

Naomí Klein denomina “Doctrina de Shock” a la metodología a la que recurren los adalides del neoliberalismo para implementar sus planes. Ese método consisten en aprovechar cada desgracia que padece una sociedad como puede ser un atentado, hiperinflación, un golpe de estado o un desastre climático para que los discípulos de la Escuela de Chicago apliquen sus soluciones que nunca tienen en consideración el bienestar de los seres humanos, colocando por encima de cualquier otra consideración las ganancias de las grandes corporaciones.

Estos graves sucesos conmocionan a las sociedades y provocan confusión, estas circunstancias son aprovechadas por estos defensores de las corporaciones para aplicar medidas que cuando los ciudadanos logran recuperarse del trauma ya es tarde porque son decisiones de difícil reversión.

La doctrina de shock tiene como originantes distintos acontecimientos que quebrantan la voluntad de la población de manera similar que la tortura lo puede hacer con un prisionero que reniega de sus convicciones, esa sociedad olvida valores que de no existir ese suceso traumático nunca lo haría. 

El miedo juega un papel fundamental para poder aplicar estas medidas, para eso están los medios de comunicación que juegan un rol determinante en el momento de justificar y apoyar las decisiones neoliberales. Muchos de estos medios califican de “valientes” a los funcionarios que aplican medidas contra los intereses populares, pero califican despectivamente de “populistas” a quienes gobiernan adoptando decisiones en beneficio de los más necesitados.

Milton Friedman lo decía sin disimulo: “…sólo una crisis – real o percibida- da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ha de ser nuestra función básica desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable”.

Varios economistas han estudiado las consecuencias de las crisis hiperinflacionarias las cuales producen temor y confusión en la población creándose las condiciones para aplicar medidas de emergencia que suelen consistir en suspender muchos derechos ciudadanos y dejar en manos de supuestos expertos la implementación de planes que responden a los intereses de una minoría poderosa.

Las crisis inflacionarias de los 80 fueron impulsadas por los Estados Unidos por la presión sobre las dictaduras sumisas para que se endeudaran sin control, lo cual fue complementado por la decisión de la Reserva Federal de impulsar un generalizado incremento de las tasas de interés aumentando la magnitud de la deuda.

El shock de la deuda trajo como consecuencia para países dependientes como el nuestro una serie de ajustes estructurales que eran impulsados por el FMI y el Banco Mundial, precisamente estos dos organismos estaban plagados de egresados de la Universidad de Chicago, lo cual era motivo de orgullo para esa institución.

El argentino Claudio Loser era uno de ellos, cuando los países llegan al FMI a solicitar ayuda financiera eran recibidos por esos egresados de la Escuela de Chicago que en vez de mostrar algún tipo de preocupación de la pobreza de los países estaban interesados en que se aplicaran esas medidas que ellos habían aprendido en su juventud que no hacían otra cosa que agravar la situación.

En todos los países donde se aplican las recetas de Milton Friedman se establece una clara asociación entre las grandes empresas y los políticos encargados de aplicar las medidas, se produce una simbiosis entre ambos que tiene por objetivo quedarse con los recursos públicos beneficiando a las corporaciones y perjudicando a las mayorías.

Con la llegada al poder en la década del 80 de Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher  en Gran Bretaña, las ideas de Milton Friedman se impusieron, en muchos lados a la fuerza, mientras que un vocero del departamento de Estado disfrazado de intelectual anunciaba “el fin de la historia”, un mensaje para que nadie osara cambiar esa tendencia dominante.

Uno de los aciertos de la autora es mostrar que estas ideas eran impuestas a los pueblos por lo general mediante la violencia, en nuestro continente se recurrió reiteradamente a los golpes de estado que tenían la finalidad de implantar medidas acordes a las que sostenían los discípulos de Friedman.

Así como Thatcher reprimió duramente a los mineros en huelgas Reagan hizo algo similar con los controladores aéreos, despidiendo a 11.000 imponiendo un golpe al sindicalismo norteamericano del cual aún  no pudo recuperarse.

La libertad proclamada por los seguidores de Friedman es una libertad donde los trabajadores pierden sus empleos y todos los derechos obtenidos en largas y sangrientas luchas. Fukuyama decía cuando declaró el fin de la historia que el triunfo del neoliberalismo era “una victoria sin paliativos del liberalismo económico y político”, no por casualidad quienes financian a este intelectual del imperio son los mismos que aportan fondos a la Escuela de Chicago.

Michael Bruno es un economista del Banco Mundial que en 1995 presentaba a la Argentina de Menem y Cavallo como un ejemplo que todos los países debían seguir, realizó unas declaraciones en donde decía: “He puesto de relieve un tema muy importante: la economía política de las crisis profundas tiende a desencadenar reformas radicales que tienen luego resultados positivos”.

Y concluía que no había que ayudar a los países en crisis dejando que se profundizara para poder imponer los mecanismos de shock y sostenía la muy cuestionable teoría que había que aceptar la idea que primero había que destruir para luego construir.

Pero también se dieron casos totalmente contrarios, un funcionario del FMI, Davidson Budhoo decidió renunciar a su puesto enviándole una carta al director Michel Camdessus en la que le decía: “Para mí, esta dimisión es una liberación inestimable, porque con ella he dado el primer gran paso hacia ese lugar en el que algún día espero poder lavarme las manos de lo que, en mi opinión, es la sangre de millones de personas pobres y hambrientas … La sangre es tanta, sabe usted, que fluye en ríos: también se reseca y se endurece sobre toda mi piel; a veces tengo la sensación de que no hay suficiente jabón en el mundo que me pueda limpiar de la cosas que hice en su nombre”.

También explicaba la actuación del FMI en Trinidad y Tobago cuando se produjo una crisis producto de la disminución del precio del petróleo su principal artículo de exportación, por lo que se vio en la necesidad de solicitar ayuda al FMI que le exigió despidos, rebajas salariales y otros ajustes.

Varias fundaciones con centro en Washington son financiadas por contratistas del ámbito de la seguridad y el negocio de las armas que tienen un interés concreto en presentar el mundo como un lugar inseguro y agresivo, en que las soluciones sólo pueden llegar aplicando métodos violentos, para no dejar nada librado al azar cada vez existe una relación muy estrecha entre los medios de comunicación y la industria bélica.

Klein llama “sinergia corporativa” a esa vinculación entre los medios y el aparato armamentístico, los primeros son los encargados de hacer entrar en pánico a las sociedades, porque cuando más miedo tengan más dispuestas estarán a comprar los artículos y servicios que el complejo de la seguridad tiene para ofrecerle.

En diciembre de 2006 un mes después de la muerte de Milton Friedman, el 2 % de los adultos más rico del mundo concentraban más de la mitad de la riqueza del mundo.

 

La tortura

En este libro se dedica bastante espacio a explayarse sobre los métodos de tortura aplicadas en aquellas dictaduras alentadas por los Estados Unidos y donde se implementaban los proyectos que promovía el neoliberalismo.

Decía Naomí Klein al respecto: “De Chile a Irak, la tortura ha sido el socio silencioso de la cruzada por la libertad de mercado global. Pero la tortura es más que una herramienta empleada para imponer reglas no deseadas a una población rebelde. También es una metáfora de la lógica subyacente de la doctrina de shock”.

La CIA utiliza el eufemismo “interrogatorios coercitivos” para referirse a la tortura, la aplicación sistemática ha sido una característica de la central de inteligencia con la finalidad de colocar al prisionero en un estado de profunda desorientación para obligarlo a realizar actos contrarios a su voluntad.

A finales de los 90 se filtraron dos manuales de la CIA donde se describía en detalle los distintos estados por los cuales pasa la víctima que es sometida a tormentos, una vez que se logra producir el estado de shock en el prisionero, éste se encuentra en condiciones de entregar la información que los interrogadores requieren.

Recientemente el presidente Barack Obama reconoció que su país había aplicado torturas, desmintiendo a aquellos que pretendían mostrar las denuncias por violación de los Derechos Humanos por parte del gobierno estadounidense  como simple “campaña antinorteamericana”.

Así como los crímenes cometidos por los regímenes comunistas o por el stalinismo fueron ampliamente difundidos, no ocurre lo mismo con los crímenes del capitalismo a pesar de haber alentado sangrientos golpes de Estado con la consecuencia de asesinatos, desapariciones y la aplicación sistemática de torturas con el objetivo de imponer regímenes que favorecen a las multinacionales y los intereses de las oligarquías nativas.

Klein le dedica un largo capítulo sobre el que no vamos a abundar, para mostrar  experimentos efectuados en los Estados Unidos durante la década del 50 con financiación de la CIA para quebrar la voluntad de las víctimas, este experimento se realizó con su propia población, en la actualidad esos métodos son aplicados en las prisiones de Guantánamo o de Abu Ghraib en Irak.
En 1988 trascendió los métodos aplicados en Honduras por agentes entrenados por la CIA, durante las sesiones de tortura estaban presentes personal norteamericano, años después se conoció un manual de la CIA donde se enseñaban métodos de tortura, en ambos casos se detectan características similares a las ensayadas en la década del 50.

Luego del atentado de las Torres Gemelas la tortura también se privatizó pasando a aplicarse por algunos proveedores privados en instalaciones estadounidenses por expertos de esa nacionalidad.

La administración de George W. Bush determinó que los detenidos en Afganistán no tenían derechos a ser considerados como comprendidos dentro de la Convención de Ginebra.

Rumsfeld el Secretario de Defensa de Bush aprobó ciertos procedimientos de interrogación que incluían celdas de aislamiento, privación sensorial de luz y estímulos auditivos y se permitían mantener a los detenidos encapuchados. Humillar a los prisioneros formaba parte de la cotidianeidad de las prisiones norteamericanas donde entre otras cosas se los desnudaba y se explotaba los miedos como el temor a los perros.

Uno de los tantos detenidos en Guantánamo que obtuvieran su libertad sin que se les haya acusado de algo en concreto, declaró: “Guantánamo es un experimento…y el lavado de cerebro es el objetivo de ese experimento”.

Al ingresar a las prisiones norteamericanas destinadas a alojar a supuestos terroristas repartidas en distintos lugares del mundo fuera de los Estados Unidos, a los detenidos se les coloca una capucha, anteojos obscuros y pesados cascos con la finalidad de que pierdan toda noción del tiempo y el espacio. Permanecen aislados durante meses y cada tanto son sometidos a un bombardeo de ruidos estridentes como ladridos de perros, llantos de bebes o música a gran volumen.

Algunos de los prisioneros en manos estadounidenses han desaparecido desconociendose su paradero y si permanecen con vida o no. Uno de ellos pudo filtrar una carta donde denunciaba su situación, se trataba de un clérigo italiano llamado Hasan Mustafá Osama Nasr que fue secuestrado en una calle de Milán por un grupo de la CIA, luego  trasladado a Egipto donde fue torturado.

El 31 de agosto de 2003 llegó a Irak Geoffrey Miller que había sido el alcalde de la prisión de Guantánamo con la misión de implementar una organización similar a la que regía en la cárcel territorio cubano en la prisión a Abu Ghraib, con métodos que incluían humillación  intencional, utilización de perros para generar temor, privación y sobrecarga sensorial. En octubre se conocieron las infames fotos de los soldados norteamericanos humillando a los prisioneros y disfrutando de esa actividad.

En las prisiones secretas donde se torturaba sistemáticamente se llenaban planillas en las que se exponía el menú de malos tratos que se aplicaría a cada prisionero, estos formularios eran firmados por los superiores que aprobaban el tratamiento.

Cuando algún militar levantaba alguna queja por este procedimiento enseguida se enviaba a un equipo de abogados militares con una presentación confeccionada en Prowerpoint en la que se explicaba que los prisioneros no estaban encuadrados en la Convención de Ginebra y que la privación sensorial no podía considerarse tortura.
 
La aplicación de corriente eléctrica también era habitual, el 14 de mayo de 2004 en un caso que fue silenciado por la mayoría de los medios de comunicación dos marines fueron condenados a penas de prisión por electrocutar a un prisionero.

Ahora comenzaremos a recorrer el mundo para ver las consecuencias de los planes del neoliberalismo de la Escuela de Chicago.

 

Chile

Friedman fue asesor de la dictadura de Pinochet a la que le propuso una serie de medidas que debían implementarse de manera rápida, consistían en privatizaciones de empresas estatales, reducción de impuestos, libertad de mercado, recorte del gasto social y liquidación de la educación pública.

Para que estas medidas se pudieran implementarse sin resistencia era necesaria una dictadura que apelara al asesinato y la tortura. Klein nos dice que la aplicación sistemática de la tortura no sólo tiene la finalidad de obtener información, tiene un objetivo que va muchas más allá que consiste en aterrorizar a la población generando una menor resistencia para poder implementar las medidas económicas que favorecen a las corporaciones.

Friedman le escribió a Pinochet en 1975: “En mi opinión el mayor error consiste en creer que es posible hacer el bien con el dinero de los demás”. Este es el argumento que utilizaba el economista para justificar la eliminación de gastos sociales y la educación pública.

En 1970 asumió la presidencia Salvador Allende ganando las elecciones con una coalición de izquierda cuyo proyecto contemplaba nacionalizar las minas de cobre que era el principal producto de exportación de Chile, que se encontraban en manos de multinacionales.

El presidente Richard Nixon le ordenó a la CIA que interviniera en el país para crear las condiciones propicias para un golpe de estado.

En Washington se reunieron las principales multinacionales que se consideraban afectadas por la política de Allende, entre ellas se encontraba ITT, Purina, Bank Of América y Pfizer Chemical con la finalidad de adoptar acciones para desestabilizar la economía chilena, entre las decisiones estaba las de bloquear préstamos para el país y realizar dumping con el precio del cobre para afectar el ingreso de divisas al país.

Un periodista norteamericano Jack Anderson publicó varios artículos donde denunciaba la participación de la empresa telefónica ITT, la CIA y el Departamento de Estado para impedir la asunción de Allende, en el Senado de los Estados Unidos se inició una investigación donde se pudo comprobar la intervención de la ITT que ofreció sobornos a políticos y periodistas.

Pero este plan fracasó y el presidente electo pudo asumir pero al día siguiente los mismos protagonistas comenzaron a conspirar para derrocar al gobierno democrático.

La propaganda financiada por la CIA mostraba a Allende como un  dictador stalinista, pero lo que le preocupaba el gobierno norteamericano era que el gobierno democrático de izquierda fuera un éxito y se transformara un ejemplo que se difundiera en el Continente y otros lugares del mundo.

Al asumir Allende la Universidad Católica se había convertido en el lugar de residencia de los “Chicago boy´s”  y en el foco de gestación del golpe de estado, algunos de los estudiantes se afiliaron al grupo fascista y terrorista “Patria y libertad”.

Al cumplirse el año de gobierno los grandes empresarios chilenos se congregaron en Viña del Mar también con la idea de generar las condiciones de desestabilización política y económica, una de las conclusiones a la que llegaron fue que: “el gobierno de Allende era incompatible con la libertad en Chile y con la existencia de la empresa privada, y que la única forma de evitar el desastre era derrocar el gobierno”.
   
El golpe liderado por el general Pinochet prácticamente no encontró resistencia, apenas si hubo un intento de defensa en el palacio presidencial llamado La Moneda donde el presidente constitucional junto a 36 colaboradores, enfrentaron a los conspiradores que arrojaron 24 bombas contra el Palacio.

El presidente tenía la firme decisión de no dejar sus funciones con vida, en su último discurso antes de morir le dijo a su pueblo: “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

A diferencia de la Argentina, Chile tenía una larga tradición democrática, los chilenos no conocían los golpes de estado pero con la intervención de la CIA pudieron empujar a los militares reaccionarios a romper con esa tradición.

En los primeros días del golpe de estado se produjo la detención de 13.500 personas que fueron concentradas en dos estadios de futbol de la capital, en el Estado Nacional se produjo el asesinato de una gran cantidad de militantes populares, los vestuarios fueron convertidos en cámaras de tortura.

El cantante Víctor Jaya fue uno de los detenidos en el Estado Nacional, los torturadores le rompieron ambas manos y después le dispararon en 44 oportunidades, también  destruyeron algunas de sus grabaciones originales.
 
La represión tenía la intención de generar temor entre la población, muchos cadáveres aparecieron a la vera de los caminos o flotando en los ríos.

Mientras se estaba desarrollando este terrible drama y el número de víctimas crecía, los Chicago Boy´s chilenos trabajaban en la imprenta del diario golpista El Mercurio para imprimir el Plan que pondrían en práctica los militares. Al día siguiente del golpe, antes del mediodía, los generales que habían protagonizado la asonada tenían en sus escritorios una copia del plan.

Muchos de aquellos chilenos que habían estudiado en la Escuela de Chicago ocuparon cargos relevantes durante la dictadura pinochetista.

Durante un año y medio Pinochet aplicó el proyecto de los discípulos de Friedman privatizando empresas estatales, abriendo las fronteras a las importaciones indiscriminadas, eliminando los controles de precios y recortando el gasto público a excepción de los gastos militares.

Pero los resultados distaron mucho de ser aceptables, la inflación llegó al 375% anual, mucho más alta que la del gobierno de Allende que debió padecer de la especulación y acaparamiento de mercadería de los empresarios.

El incremento de los productos de primera necesidad tuvieron aumentos excesivos y la desocupación se disparó producto de las importaciones que afectaron la industria nacional, el primer experimento de los planes de la Escuela de Chicago era un rotundo fracaso.

Incluso algunos empresarios que habían apoyado el golpe de manera entusiasta comenzaron a dar muestras de un creciente malestar por una política que sólo beneficiaba a los bancos y las multinacionales.

En 1975 Friedman visitó Chile invitado por un banco con la finalidad de dar aire al proyecto, los militares recibieron al economista brindándole varios homenajes, sus actividades aparecían en las tapas de los diarios y sus conferencias eran transmitidas por televisión.

Pinochet se comportó como un admirador que recibe a su ídolo y le dijo que su proyecto se estaba aplicando plenamente en el país.

Luego de la visita de Friedman el gobierno intensificó esa línea, continuando con la política de reducción del Estado y despreocupándose por las consecuencias sociales que implicaron más despidos masivos.

Cuando gobernaba Allende la desocupación era del 3% con Pinochet llegó al 20% cuando se le preguntó a Friedman si el costo social de sus políticas no eran demasiadas elevadas, el economista respondió de manera agresiva señalando: “Esa es una pregunta estúpida”, el neoliberalismo necesita de un periodismo que no haga preguntas incómodas.

Hubo una sistemática destrucción de las escuelas públicas que fueron reemplazadas por bonos escolares y escuelas charter, una de las medidas fue la de eliminar el reparto de leche en los colegios, la atención de la salud comenzó a ser paga, se privatizaron guarderías, cementerios y la seguridad social.

Otro “prócer” del neoliberalismo Friedrich Von Hayek visitó Chile en 1981 para ver en directo el proyecto que mejor se adaptaba a su ideología organizando una reunión de la Fundación Mont Pelerin.

Pinochet murió en el 2006 apenas un mes después del fallecimiento de Friedman, los diarios del establishment hicieron mención al denominado “milagro chileno”, lo que no aclararon los medios es que recién a mediados de la década del 80 la economía chilena comenzó a dar ciertas muestras de crecimiento precisamente cuando el gobierno se vio forzado a alejarse de los preceptos de la Escuela de Chicago.

En 1982 la economía estalló hubo hiperinflación y la desocupación trepó al 30%  mientras que la deuda externa llegó a niveles que la hacían de muy difícil cumplimiento.

Ante estas circunstancias el gobierno cambió el rumbo, algunas de las empresas que antes habían sido privatizadas regresaron a poder del Estado, los representantes de Friedman fueron despedidos y algunos incluso fueron investigados.

Pero lo que más ayudó a la economía chilena fue no haber privatizado las minas de cobre que fueron estatizadas por Allende, y que generaban la mayoría de las divisas que ingresaban al país.

Pero si bien los índices económicos mejoraron, la mayoría de la población no se vio beneficiada por ese crecimiento, cuando la economía se estabilizó el 45 % de las población vivía bajo el umbral de pobreza, la dictadura pinochetista sólo beneficiaba a un puñado de chilenos.

Orlando Letelier fue ministro de Salvador Allende, estuvo detenido durante la dictadura,  fue liberado en 1974 y partió al exilio convirtiéndose en un fiscal de la dictadura y su rumbo neoliberal, señalaba a Milton Friedman como el  diseñador de la economía chilena y lo consideraba responsable de los crímenes de la dictadura, cuestionando la pose de Friedman que intentaba mostrarse como un simple asesor técnico alejado de las cuestiones políticas.

Friedman declaró en la revista Newsweek: “A pesar de que estoy profundamente en desacuerdo con el sistema político de Chile…no creo que sea algo malo que un economista ofrezca asesoría técnica al gobierno chileno”.

Letelier explicó que “…el establecimiento de una ‘economía privada’ libre y el control de la inflación” no se podían llevar a cabo de una manera pacífica. Para aplicar esa política era necesario asesinar a miles de activistas, encarcelar masivamente, clausurar sindicatos, partidos políticos y organizaciones populares para que “impere la libertad de mercado”.

Letelier fue asesinado en Washington donde se encontraba exiliado en un atentado llevado a cabo el 21 de septiembre d e1976 cuando le colocaron una bomba en su auto, una investigación del FBI determinó que el responsable fue Michael Townley miembro de la policía secreta pinochetista.

Cuando Chile retornó al camino democrático una investigación del Senado descubrió que Pinochet mantenía 125 cuentas en el exterior que se encontraban a nombre suyo o de familiares.

La dictadura chilena fue el primer gobierno que aplicó las recetas de la Escuela de Chicago, Pinochet murió bajo arresto domiciliario antes de ser juzgado.

 

Argentina

Cuando los militares argentinos dieron el golpe de Estado dejaron en manos de un miembro de la oligarquía el manejo de la economía, Alfredo Martínez de Hoz era miembro de la Sociedad Rural e integraba el directorio de varias multinacionales.

De inmediato los salarios descendieron llegando a una pérdida del 40%, a la vez que muchas fábricas cerraron sus puertas producto de la apertura de las importaciones.

La dictadura elevó la deuda externa de 7.900 a 45.000 millones de dólares, la mayoría de esos préstamos se utilizaron para incrementar el poder de represión de la policía y de las Fuerzas Armadas, pero una gran parte se esfumó sin que hasta el momento se conociera su destino.

En 1982 Domingo Cavallo funcionario del Banco Central traspasó la deuda externa de las grandes empresas al Estado.

Los militares desarrollaron un plan sistemático de desapariciones de militantes políticos y sindicales y de apropiación de niños, también fue habitual la aplicación de la tortura a los miles de detenidos.

La Escuela de Mecánica de la Armada fue uno de los sitios donde se concentraron los mayores horrores, cuando los detenidos no eran torturados permanecían con los ojos vendados y encapuchados, con manos y pies esposados, boca abajo sobre un colchón.

La picana eléctrica fue el principal elemento de tortura, para que el efecto fuera aún peor los cuerpos de las víctimas eran mojados.

Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar denunció la situación imperante en el país, mostrando que la represión era para instalar un  sistema económico neoliberal que condenaba a la pobreza a la mayoría de la población en lo que Walsh denominó “miseria planificada”.

Varios años después cuando se desclasificaron documentos del departamento de Estado de los Estados Unidos se conoció que el canciller de la dictadura el marino César Guzzetti le comunicó a Henry Kissinger el 7 de octubre de 1976 que las organizaciones guerrilleras habían sido aniquiladas pero que el gobierno seguiría asesinando a los militantes populares. La respuesta de Kissinger fue: “Si hay cosas que hacer, deberían hacerlas cuanto antes”.

Varias multinacionales y grandes empresas nacionales colaboraron con la represión de sus propios trabajadores, tal vez el caso más notorio fue el de la Ford, en cuya planta se instaló un cuartel donde se torturó a trabajadores, hubo obreros de la empresa que desaparecieron, algo muy similar ocurrió en Mercedes Benz.

Argentina fue el único que juzgó a los militares responsables de los asesinatos, desapariciones, torturas y apropiación de niños, sin embargo los responsables económicos han logrado hasta el momento eludir la justicia, Domingo Cavallo permanece libre y dando algunas conferencias en la Universidad Católica, a pesar de su responsabilidad en las medidas que destruyeron la ilusión y el bienestar de millones de argentinos. Martinez de Hoz cumplía prisión domiciliaria en el momento de su muerte el 15 de marzo de 2013. 

Con Menem como presidente retornó el proyecto neoliberal, el país se convirtió en un modelo ejemplar para el FMI, varios de los funcionarios del ministro Cavallo eran discípulos de Friedman como Roque Fernández que había trabajado para el FMI y el Banco Mundial, también Pedro Pou y Pablo Guidotti habían trabajado para el FMI.

Las misiones que Argentina enviaban a la FMI eran lideradas por Claudio Loser que era también discípulo de Friedman por lo que sostenía amistosas charlas con su compañeros de estudio mientras definían un nuevo ajuste para el país en el cual miles de argentinos perdían sus trabajos. Recientemente Loser ha defendido públicamente a los fondos buitres.

La revista Time dedicó una de sus tapas a Menem con el titular de “El milagro de Menem”, los grandes medios nacionales e internacionales como los organismos internacionales presentaban como un gran éxito porque se había logrado bajar la inflación, sin importar el costo social que las medidas traían aparejadas.

En 1994 las principales empresas en manos del estado se habían privatizado, una de las nefastas consecuencia fue el despido de 700.000 trabajadores, sólo en YPF 27.000 fueron despedidos.

El proyecto neoliberal explotó en diciembre de 2001 con 21 muertos y más de 1000 heridos en la represión al pueblo que salió a cuestionar las medidas del Gobierno de Fernando de la Rúa.

En 1970 el 10% más rico ganaba 12 veces más que el 10% más pobre, en el 2003 esa relación pasó a ser de 23 veces, una clara demostración de quienes se beneficiaron con los proyectos neoliberales que llevaron al país a la ruina.

 

Brasil

Joao Goulart fue presidente de Brasil entre 1961 y 1964 desarrollando una política que podría definirse como nacionalismo popular planteando la distribución de tierras, con un claro intento de mejorar la situación de los trabajadores y poner límites al poder de las multinacionales tratando de que reinviertan en el país.

En 1964 el general Humberto Castello Branco con el apoyo de los Estados Unidos produjo un golpe de estado que anuló los planes sociales y abrió las aduanas al ingreso del capital extranjero.

Durante esa dictadura Brasil se convirtió en el mejor alumno de los Estados Unidos, los militares alardeaban de esa relación, quienes habían estudiado en la Escuela de Chicago ocuparon lugares claves en el manejo de la economía.

Friedman visitó Brasil en 1973 declarando que también en ese país se había producido un milagro económico sin embargo en seis años la deuda trepó de los 50.000 a los 150.000 millones de dólares.

Las dictaduras latinoamericanas organizaron el denominado Plan Cóndor donde coordinaron las acciones represivas para que los militantes populares no tuvieran un lugar seguro donde esconderse.

 

Uruguay

Los militares uruguayos dieron el golpe de estado en 1973 implementando las mismas recetas neoliberales que las otras dictaduras, pero como en Uruguay no existían estudiantes que hubieran visitado la Universidad de Chicago por eso invitaron a algunos de los destacados estudiantes de nacionalidad argentina, brasilera o chilena, el primer impacto de las medidas hicieron descender los salarios en un 28%.

Los militares encargados de aplicar torturas a los detenidos trabajaban junto a psicólogos para diseñar técnicas adecuadas al perfil psicológico de la víctima, metodología que actualmente se utiliza en la prisión de Guantánamo.

Las dictaduras latinoamericanas también se dedicaron a quemar libros, cerrar periódicos y revistas, ocuparon Universidades, prohibieron las huelgas y las reuniones políticas, mientras se sucedían estas medidas los dictadores hablaban de libertad de mercado que era la única libertad que permitían.

Al día siguiente de la muerte de Friedman la policía uruguaya  procedía a detener al dictador José María Bordaberry acusado de la muerte de cuatro militantes de izquierda en 1975.

 

Bolivia

En 1985 Bolivia regresó a la democracia en el marco de una situación muy complicada por la elevada deuda externa, un año antes el presidente norteamericano Ronald Reagan había lanzado una guerra contra los cultivadores de coca lo cual provocó que muchas zonas estuvieran militarizadas y se redujera drásticamente los ingresos por exportaciones acentuando la crisis económica.

En las elecciones los dos candidatos con mayores posibilidades de triunfo eran Hugo Banzer y Víctor Paz Estenssoro, el resultado fue muy parejo. Banzer había contratado al economista estadounidense Jeffrey Sachs para diseñar un plan antiinflacionario.

La propuesta no era otra cosa que una terapia de shock que extrañamente proponía bajar la inflación aumentando el precio de petróleo el 1000 %.

Uno de los senadores elegidos en esa elección  era González Sánchez de Lozada que había vivido mucho tiempo  en los Estados Unidos hasta el punto que tenía serias dificultades para pronunciar correctamente el castellano, era uno de los empresarios más importantes del país y en su juventud había estudiado en la Universidad de Chicago siendo un ferviente admirador de Friedman.

El 6 de agosto de 1985 Paz Estenssoro fue designado presidente, unos días después designaba a Sánchez de Lozada como ministro de Economía, quién se encargó de poner en práctica el plan de Sachs que era el de su adversario político. El programa  electoral de Paz era totalmente contrario al que aplicaría desde la presidencia.

Este plan tenía por finalidad  deshacer el sistema de economía estatal que algunas décadas antes había impuesto Paz Estenssoro que lideró una revolución popular.

Nadie supo a ciencia cierta la razón del brusco cambio del presidente quién murió en el 2001 sin develar las razones de su transformación, tal vez uno de los motivos haya sido que el embajador norteamericano indicó que la ayuda de su país sólo llegaría si se implementaban una política de shock, lo cual significaba implementar el plan de Sachs.

El proyecto promovía gran cantidad de recortes presupuestarios, apertura de la aduana para las importaciones, reducción del personal estatal y privatizaciones. El índice del desempleo se disparó del 20 al 30%, la compañía minera estatal pasó de 28000 a  6000 trabajadores, los sueldos perdieron entre un 40 y 70 % de capacidad adquisitiva.

A pesar de estas consecuencias desastrosas para los trabajadores los medios de comunicación y los organismos internacionales se apresuraron a declarar que el proceso antiinflacionario había sido todo un éxito y comenzaron a hablar del “milagro boliviano” y Sachs se convirtió un gurú de fama internacional que lo llevó a recorrer otros países dando consejos económicos.

La particularidad del proyecto de Sachs fue que aplicó un plan neoliberal dentro del un marco democrático, pero fue necesario aplicar una dura represión a quienes se opusieron.   

Cuando los propios votantes de Paz Estenssoro se enteraron que habían sido engañados salieron a la calle a protestar, la central sindical llamó a  una huelga general, el gobierno estableció el Estado de Sitio y el toque de queda y sacó los tanques a la calle. Para trasladarse por el país era necesario pases especiales, la policía allanó locales sindicales y partidarios y en emisoras radiales. Quedaron prohibidas las reuniones políticas y las manifestaciones.

Fueron detenidos 1500 manifestantes luego de dispersarlos con gases lacrimógenos, también hubo disparos contra la multitud reunida.

El presidente dispuso la detención de 200 dirigentes de la central obrera a quienes se los subió a aviones para ser trasladados a una zona inhóspita del Amazonia, el gobierno había consumado un  secuestro masivo, se informó que los sindicalistas sólo serían liberados si los sindicatos se comprometían a terminar con las manifestación, cosa a la que terminaron accediendo.

El Estado de Sitio se extendió por tres meses, el plan económico se implementó en 100 días, al año el gobierno procedió a producir despidos masivos tras lo cual los sindicalistas volvieron a movilizarse, el gobierno respondió de igual forma, decretó el Estado de Sitio y detuvo a 100 sindicalistas internándolo en las llanuras tropicales donde estuvieron detenidos por dos semanas hasta que accedieron a desmovilizar y a levantar la huelga de hambre que estaban llevando a cabo.

Cuando los partidarios del neoliberalismo relataban el proceso económico boliviano omiten mencionar la represión a los trabajadores que consumó el gobierno.

Al año de estar aplicando las recetas de Sachs en 1986 el shock de la deuda afectó al país cuando el precio del estaño, principal producto de exportación del país, bajó un 55%.

Cuando Sánchez  de Lozada accedió a la presidencia en el 2002 se privatizaron la empresa petrolera, la aerolínea, los ferrocarriles, las compañías eléctrica y telefónica, las multinacionales que se beneficiaron fueron Shell, Amoco, Enron, Citicorp.

Sánchez de Lozada declaró que: “Lo importante es hacer que estos cambios sean irreversibles y conseguir llevarlos a cabo antes que los anticuerpos hagan su aparición”.

Para evitar la reacción popular se volvió a decretar el Estado de Sitio que impedía las reuniones, los últimos momentos del gobierno de Lozada fueron particularmente sangrientos, el presidente debió huir del Palacio exiliándose en los Estados Unidos luego de haber convocado al Ejército para reprimir a los manifestantes en la calle, murieron  70 personas y hubo unos 400 heridos.

A principios del 2007 hubo una orden de captura de la Corte Suprema contra Sánchez de Lozada para juzgarlo como responsable de los asesinatos. También se libró orden de captura sobre el expresidente por los contratos con compañías extranjeras que violaban la legislación del país.

No obstante en los Estados Unidos los regímenes que privatizaron sus empresas fueron mostrados como ejemplares pero siempre se silenció la represión y los asesinatos que se produjeron para imponer las medidas.

Bolivia fue la primera democracia en aplicar la terapia de shock en la década del 80, por la docilidad de sus gobiernos se aceptó condonarle parte de la deuda y llegaron fondos desde el exterior que  en nada ayudaron a mejorar el nivel de vida de los bolivianos.

 

Centroamérica

Durante octubre de 1998 el Huracán Mitch azotó América Central inundando pueblos y matando a más de 9.000 personas. Para la reconstrucción fue necesario apelar a la ayuda externa, por eso dos meses después de la catástrofe, el Congreso de Honduras aprobó varias leyes que permitían la privatización de aeropuertos, puertos, autopistas y las compañías estatales de teléfonos, electricidad y provisión de agua como condición para obtener esa ayuda. También se aprobó una ley sobre propiedad de la tierra para permitir que los extranjeros pudieran acceder a ella y modificó la ley minera bajando las obligaciones sobre el cuidado del medio ambiente.

En Guatemala ocurrió algo similar, se privatizó el servicio telefónico que fue adquirido por la empresa privatizada mexicana TELMEX, en Nicaragua la compañía eléctrica fue comprada por la española Unión Fenosa.

Mientras que la empresa dueña del aeropuerto de San Francisco en los Estados Unidos se quedó con los aeropuertos de Honduras, Nicaragua liquidó el 40% de la compañía telefónica en 33 millones de dólares que había sido valuada en 80.   

 

Indonesia

En 1965 se ejecutó un golpe de estado en Indonesia, desde la Segunda Guerra Mundial el país estaba gobernador por Sukarno que desplegó una serie de medidas económicas proteccionistas que provocaron el malestar de las grandes potencias, tomó medidas para redistribuir la riqueza y expulsó al FMI y al Banco Mundial a los que denunció como representantes de las multinacionales.

Estados Unidos y Gran Bretaña intervinieron activamente para provocar el derrocamiento del líder indonesio y como siempre quedaron marcadas las huellas de la intervención de la CIA.

Quién lideró el golpe fue el general Suharto que comenzó una cacería de activistas de izquierda y opositores en general, las ejecuciones fueron cotidianas, se supone que el número afectado por las persecuciones ascendió al millón de personas.

Mientras esto ocurría las multinacionales se apoderaron de las riquezas del país, quedándose con el cobre, níquel, madera, caucho y petróleo.

 

Los tigres asiáticos

Aquellos países que eran conocidos bajo esta denominación eran mostrados como ejemplos exitosos para emular, pero había mucho de ficticio y la burbuja explotó, en 1996 los inversores aportaron 100.000 millones de dólares en Corea del Sur, pero al año siguiente el balance de inversiones fue deficitario en 20.000 millones.

Esos países fueron víctimas del pánico que comenzó con un rumor que sostenía que Tailandia no tenía los dólares suficientes para respaldar su moneda, dicho rumor provocó una estampida que hizo estallar la burbuja inmobiliaria, luego el temor se expandió a Malasia, Corea del Sur, Indonesia y Filipinas.

En Indonesia se produjeron saqueos, en uno de los incidentes se desató un incendio en un centro comercial de Yakarta que provocó la muerte de centenares de personas.

En Corea del Sur los programas de televisión organizaron colectas públicas para que los ciudadanos donaran sus joyas para que el Estado recaudara fondos para pagar la deuda externa. Se estimó que se llegaron a recolectar unas 200 toneladas de oro sin embargo la caída de la moneda continuó.

La crisis provocó una ola de suicidios porque muchas familias vieron como los ahorros de toda su vida se esfumaron en corto tiempo, miles de pequeñas empresas y negocios debieron cerrar.

Corea del Sur fue uno de los países que más padeció la crisis por eso la tasa de suicidio creció en 1998 en un 50% especialmente entre personas mayores de 60 años porque muchos padres mayores intentaron de esa forma aliviar la carga económica de sus hijos. Pero también se conocieron casos en que toda la familia se suicidaba abrumados por las deudas.

Los organismos financieros internacionales y las grandes potencias tardaron en intervenir, dejando que la crisis se profundizara para obligar a los empresarios locales a vender sus empresas a las multinacionales, un funcionario del Morgan Stanley declaró: “…necesitamos que lleguen más malas noticias y que éstas hagan aumentar la presión sobre esos empresarios para que vendan sus compañías”.

El FMI se hizo el distraído durante varios meses hasta que se decidió a intervenir para aplicar sus tradicionales recetas, el único país que se resistió fue Malasia, el resto aceptó dejar de lado cualquier vestigio de proteccionismo, efectuar recortes en el presupuesto y aplicar una gran cantidad de despidos en el sector público.

A Corea del Sur se le estableció un objetivo cuantificado en cantidad de trabajadores despedidos para que pudiera acceder al préstamo de la entidad, para el sector bancario se resolvió que el plantel debía reducirse a la mitad.

El FMI se inmiscuyó en la política interna de Corea exigiendo que los cuatro candidatos a presidentes se comprometieran  a aplicar los planes promovidos por ese organismo.

En Indonesia el índice de desocupación pasó del 4 al 12%, en Tailandia se perdían unos 2000 puestos de trabajo diario mientras que en Corea todos los meses había 300.000 nuevos desocupados.

Muchas mujeres jóvenes de familias rurales en Corea del Sur y Tailandia se vieron obligadas a prostituirse siendo víctimas de traficantes de personas que las enviaban a los Estados Unidos o Europa. En Tailandia las autoridades sanitarias informaron que se había producido un incremento del 20% en la prostitución infantil, sólo había transcurrido un año desde el inicio de las medidas del FMI.

Samsung la gran empresa coreana fue dividida y vendida en partes, Volvo se quedó con la industria pesada, SC Johnson & Son con la rama farmacéutica y General Electric con la división de iluminación. Daewo por su parte fue comprada por la General Motors.

Una empresa con sede en Nueva York compró la empresa tailandesa de gas mientras que el sistema de distribución de agua de Indonesia fue repartida entre una empresa británica y una francesa.

Las consecuencias por la aplicación de las recetas neoliberales fueron devastadoras para la región, se produjo un incremento del extremismo religiosos en Indonesia, mientras que Tailandia padeció del incremento del comercio sexual infantil.

A pesar de todo hubo un coletazo positivo de la crisis por la reacción del pueblo de Indonesia que pudo sacudirse en 1998 del yugo del dictador Suharto que había gobernado con mano de hierro por tres décadas.

 

Inglaterra

Luego de visitar Chile en 1981, Von Hayek le escribió a Margaret Thatcher, ésta le contestó que para un gobierno elegido democráticamente era problemático poner en práctica las medidas que Hayek y Friedman recomendaban.

En 1979 Thatcher le había ganado las elecciones a los laboristas, pero en 1982 la situación económica era muy preocupante por el incremento significativo de la  desocupación, la primera ministra se había enfrentado al poderoso sindicato de mineros del carbón y había sido derrotada.

El gobierno conservador había reducido la subvención destinada a las Islas Malvinas y el presupuesto militar destinado a controlar y defender esa región.

Cuando estalló la Guerra de Malvinas el gobierno de Thatcher estaba en serias dificultades y su popularidad en baja, pero luego del triunfo en la guerra la aceptación del la gestión pasó del 25 al 59%, ganando las elecciones celebradas al año siguiente de la guerra. 

Cuando en 1984 los mineros del carbón fueron a la huelga Thatcher planteó la situación como si se tratara de otro conflicto bélico, en la oportunidad declaró: “Tuvimos que luchar contra el enemigo exterior en las Malvinas y ahora tenemos que luchar contra el enemigo interior, que es mucho más difícil de combatir pero que resulta igual de peligroso para libertad”.

Para reprimir a los obreros el gobierno conservador desplegó 8.000 policías antidisturbios que enfrentaban a los trabajadores con bastones y atropellándolos con los caballos, hubo una gran cantidad de heridos, se llegó a infiltrar los sindicatos con espías para conocer con anticipación las medidas de los obreros.

Al año siguiente el paro continuaba pero los obreros pasaban hambre y no pudieron seguir resistiendo, hubo cerca de 1.000 despidos constituyéndose en una de las peores derrotas del movimiento obrero inglés porque como era el sindicato de mayor poder, el resto de los gremios se resignaron a esperar lo peor.

Luego de derrotar a los mineros comenzó un festival de privatizaciones de empresas, como British Telecom, British Gas, Bristish Airways, British Airport y Bristish Steel pasaron a manos privadas, también vendió una participación en Bristish Petroleum.

Thatcher pudo mostrar que las políticas de la Escuela de Chicago podían implementarse sin golpes de estados y cámaras de tortura, aunque también evidenció que algunas democracias pueden ser salvajemente represivas cuando se trata de disciplinar a los sectores más débiles.

 

Polonia

En 1981 fue reprimido el sindicato Solidaridad que estaba realizando una huelga, muchos obreros fueron encarcelados incluido su líder Lech Walesa a quien en 1983 le fue concedido el premio Nobel de la Paz que no pudo recibir porque no fue autorizado a abandonar el país.

En 1988 el sindicato había logrado reagruparse y retornó al paro, en Rusia gobernaba Gorbachov  y en Polonia Solidaridad fue legalizada, se llamaron a elecciones que fueron ganadas por los partidarios del sindicato que vencieron al Partido Comunista.

Cuando Solidaridad  llegó al gobierno la deuda externa llegaba a los 40.000 millones de dólares, la inflación se había disparado al 600 % anual, había escasez de alimentos y un extendido mercado negro.

El FMI dejó que la crisis se agudizara hasta que los polacos estuvieran dispuestos a aceptar los ajustes, Bush se mostró feliz por el triunfo de Solidaridad pero les advirtió que debían hacer frente a sus deudas.

Cuando la situación se volvió crítica apareció Jeffrey Sachs como asesor de Solidaridad, el mismo que había confeccionado un plan para Bolivia, quién lo había contratado era el millonario George Soros.

Para que la ayuda internacional llegara no había otra posibilidad que aplicar el plan de Sachs que repetía lo habitual para este tipo de ajustes: eliminar control de precios, recortar subsidios y privatizar las empresas en manos del Estado.

Este proyecto proponía exactamente lo contrario al programa de Solidaridad con el cual había ganado las elecciones que proponía entre otras cosas que la propiedad de las empresas debía estar en manos de los trabajadores.

Sachs hizo su aparición mencionando el supuesto éxito en Bolivia pero ocultando la represión contra los trabajadores.

El 12 de septiembre de 1989 el primer ministro Mazowiecki informa en el Parlamento las medidas que se iban a implementar, esta declaración significó el fin de las ilusiones que habían generado la posibilidad que el movimiento obrero polaco pudiera forjarse un destino sin tutelajes de ninguna especie. El mundo entero esperaba con expectativas que el gobierno de Solidaridad mostrara un camino diferente al del neoliberalismo.

Sachs consiguió que el FMI aportara alguna ayuda, pero la misma estaba relacionada a que se aplicara la terapia de shock, dos meses después del anuncio de las medidas económicas en Polonia, caía el Muro de Berlín.

La aplicación del plan económico significó una estafa al pueblo porque lo que había votado era algo totalmente diferente, a raíz de esas medidas hubo una drástica caída de la producción industrial por la apertura de las importaciones, el desempleo se disparó llegando en 1993 al 25 % cuando en épocas del comunismo prácticamente no se conocía la desocupación.

El desempleo fue aún más grave para los más jóvenes llegando al 40% en el 2006 entre los menores de 24 años, mientras que la porción de la población que vivía en condiciones de pobreza pasó del 15% en 1989 al 59% en el 2003.

A medida que las medidas impopulares se implementaban dirigentes como Lech Walesa iban minimizando las raíces socialistas del movimiento.

Durante un año los trabajadores creyeron en las promesas de sus dirigentes que les decían que las medidas eran transitorias y que luego se podrían ver los beneficios.

Pero transcurrido un tiempo prudencial las bases se cansaron y exigieron concluir con el programa neoliberal lanzando una serie de huelgas que lograron evitar algunas privatizaciones.

El 19 de septiembre de 1993 una alianza de partidos de izquierda derrotó a Lech Walesa, Solidaridad había explotado en distintos sectores.

 

Rusia

Un escritor ruso Grigori Gorin dijo en 1993: “Durante mucho tiempo vivimos bajo la dictadura de los comunistas, pero ahora hemos descubierto que la vida bajo la dictadura de los hombres de negocios no es mejor que aquella”.

En 1991 en la reunión del G7 que reúne a las naciones más poderosas del planeta, las potencias occidentales apuraron a Gorbachov para que aplicara la terapia de shock, en caso de no hacerlo lo amenazaron con que nadie iba a ayudar económicamente a la Unión Soviética, era necesario que siguiera el camino emprendido por Polonia.

Pero para aplicar las medidas que le reclamaban, Gorbachov iba a tener que recurrir a reprimir al pueblo, una revista del establishment The Economist le reclamaba a adoptar “un estilo fuerte de gobierno…para aplastar la resistencia que ha bloqueado hasta el momento toda reforma económica seria”. El artículo reconocía que si bien podía provocar “algún derramamiento de sangre…también podría ser la oportunidad de la Unión Soviética para adoptar lo que podríamos denominar el enfoque Pinochet de la economía liberal”.

Mientras Gorbachov dudaba, apareció un personaje dispuesto a todo, se trataba de Boris Yeltsin que era el presidente de Rusia, mientras que Gorbachov lo era de la Unión Soviética, el 19 de agosto de 1991 un mes después de la reunión del G7, Yeltsin acordó con otros dos presidentes de repúblicas soviéticas poner fin a la URSS desencadenando la renuncia de Gorbachov.

El especialista en ajustes, Jeffrey Sachs, se encontraba en el salón en el momento en que Yeltsin anunciaba el fin de la Unión Soviética, éste lo había invitado para cumplir funciones de asesor y también para que recolectara fondos como lo había realizado para Polonia.

Yeltsin convocó a varios economistas influidos por la Escuela de Chicago, mientras se preparaba para aplicar el plan económico fue fortaleciendo la fuerzas de represión.

El 28 de octubre de 1991 Yeltsin anunció el fin del control de precios, al año siguiente llegaron al país varios jóvenes economistas y abogados de la Universidad de Harvard, casa de estudio para la que también trabajaba Sachs, todos ellos financiados por el gobierno norteamericano.

Yeltsin anunció que los rusos debían prepararse para pasar seis meses de dificultades pero que luego la situación mejoraría, sin embargo pasó más de un año y gran parte de la clase media había perdido gran parte de sus ahorros porque el dinero ruso perdió su valor, se recortaron subsidios y millones de trabajadores pasaron varios meses sin cobrar sus sueldos.

El tiempo pasaba y la situación empeoraba por lo que distintos sectores comenzaron a impacientarse y a reclamar el fin de las medidas de ajuste, el Parlamento también comenzó a reaccionar entendiendo que había que ponerle límites al presidente derogando los poderes especiales que le habían concedido a Yeltsin y aprobaron la destitución del responsable de la economía.

En 1993 el Parlamento aprobó un presupuesto que no contenía las exigencias del Fondo Monetario Internacional, Yeltsin respondió disolviendo el Congreso, organizando un apurado referéndum que no alcanzó la participación mínima requerida por la Constitución, pero eso no le impidió proclamarse ganador y declarar que la mayoría del pueblo había apoyado las medidas neoliberales.

El Parlamento se negó a disolverse, en cambio decidió la destitución de Yeltsin, el gobierno de los Estados Unidos presidido por Bill Clinton se declaró a favor de Yeltsin y aprobó una ayuda para Rusia de 2.500  millones de dólares siempre y cuando se mantenga a Yeltsin como presidente.

El presidente ruso envió a militares a rodear el Parlamento y ordenó cortar la electricidad, la calefacción y las líneas telefónicas. Durante dos semanas se sucedieron manifestaciones pacíficas frente a  los soldados y policías, esta movilización permitió romper el cerco y enviar agua y alimentos a los parlamentarios.

Sin embargo una de las manifestaciones fue ametrallada dejando una trágica secuela de 100 muertos y el 4 de octubre de 1992 Yeltsin ordenó que las tropas ingresaran por la fuerza al Parlamento para desalojarlo.

La autora señala con absoluta precisión que en Rusia el comunismo cayó sin que se dispare un solo tiro, pero el capitalismo impulsado por la Escuela de Chicago necesitaba violencia para imponerlo, Yeltsin movilizó 5000 efectivos apoyados con tanques y helicópteros, todo esto silenciado por la prensa occidental.

Por la tarde los diputados abandonaron el edificio con las manos en alto como si fueran delincuentes, la ofensiva del gobierno había concluido con la pérdida de 500 vidas y con más de 1000 heridos, los detenidos llegaron a 1700, algunos fueron conducidos a un estadio de futbol emulando la metodología de Pinochet, hubo también maltrato a los detenidos.

El Washington Post decía que Yeltsin contaba con un gran apoyo popular para efectuar el asalto al Parlamento al que consideraba un triunfo de la democracia, el Boston Globe en tanto señalaba que “Rusia escapa a un retorno a las mazmorras de su pasado”.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Warren Christopher, viajó a Rusia a dar su apoyo a Yeltsin, quién también recibió la adhesión de Sachs, marcando a los opositores como un “grupo de antiguos comunistas embriagados por el poder”.

Luego de la experiencia rusa Sachs volvió a escribir otro libro, pero nuevamente al igual que en Bolivia, se olvidó de mencionar la represión que acompañaron sus medidas.

El proyecto de Yeltsin benefició a un grupo muy reducido de personas, algunas de las cuales formaban parte de la burocracia del Partido Comunista, también consiguieron excepcionales ganancias algunos fondos de inversión occidentales que invirtieron en empresas recientemente privatizadas.

A los nuevos millonarios rusos se los conoció como los oligarcas, antes de la reformas liberales en Rusia no existían los multimillonarios luego de las medidas de Yeltsin aparecieron 17 en la lista de la Revista Forbes.

No se permitió que las multinacionales participaran directamente en la compra de las empresas estatales privatizadas que fueron entregadas a capitalistas rusos que luego abrieron las puertas a los accionistas extranjeros.

En diciembre de 1994 cuando su popularidad estaba en baja, Yeltsin inició una guerra contra la república separatista de Chechenia.

Dos años después Yeltsin ganaba las elecciones con un gran despliegue propagandístico financiado por la oligarquía que se había quedado con las empresas rusas, se estima que se gastó unos 100 millones de dólares, cifra que superaba lo permitido por la ley, los grandes medios que se encontraba también en manos de la minoría adinerada, contribuyeron significativamente al resultado electoral.

Una vez reelegido se abocó a privatizar las empresas que aún quedaban en manos del Estado como las petroleras, productoras de níquel y fábricas de armamentos.

Algunos ministros de Yeltsin realizaron una compleja maniobra de fondos por la cual los bancos terminaban apoderándose de empresas que pagaban con dinero del propio Estado.

Varios familiares de Yeltsin  y él mismo se enriquecieron siendo designados en importantes cargos en las empresas privatizadas.

Cuando los oligarcas abrieron la posibilidad que el capital extranjero ingresara en las empresas eso permitió por ejemplo que Shell pasara a controlar varias empresas petroleras.

Producto de este manejo discrecional estallaron varios escándalos con acusaciones a ministros y funcionarios de Yeltsin a los cuales se los acusaba de corrupción  por lo que perdieron sus cargos.

También recibieron acusaciones los miembros de Harvard que habían llegado como asesores en las privatizaciones y que se beneficiaron personalmente, el Departamento de Estado debió intervenir y querellar a la Universidad porque el contrato especificaba que no podían obtener beneficios, el juicio tardó siete años, cuando se determinó que Harvard  no había cumplido con su contrato y que dos académicos habían defraudado al Estado, la Universidad debió pagar una compensación de 26,5 millones de dólares y cada uno de los académicos entre uno y dos millones.

La autora explica que deben existir neoliberales honestos: “Pero la economía de la Escuela de Chicago parece ser especialmente susceptible de desembocar en procesos de corrupción. En cuanto se acepta que el lucro y la codicia practicados en masa generan los mayores beneficios posibles para cualquier sociedad, no existe prácticamente ningún acto de enriquecimiento personal que no pueda justificarse como contribución al gran caldero creativo del capitalismo porque supuestamente genera riqueza y espolea el crecimiento económico (aunque sea sólo el de la propia persona y sus colegas más próximos)”.

Rusia fue conmovida en septiembre de 1999 por atentados terroristas, uno de ellos terminó con la vida de 300 personas, este grave problema pasó a convertirse en una cuestión excluyente, todos los otros temas pasaron a un segundo plano.

El gobierno designó para combatir al terrorismo al primer ministro Vladimir Putin, quién dispuso una serie de bombardeos sobre Chechenia, mientras esto ocurría la popularidad de Yeltsin volvía a desplomarse, varios oligarcas impulsaron el reemplazo por Putin, sin embargo Yeltsin impuso una condición, la inmunidad para él y su familia, por eso la primera decisión de Putin fue firmar un decreto que protegía a Yeltsin tanto para los casos de corrupción como en el tema de los asesinatos de los manifestantes.

Como consecuencia de las políticas de Yeltsin gran cantidad de granjas y explotaciones agrícolas quebraron, mientras que unas 70.000 fábricas debieron cerrar. Antes de 1989 se consideraba que había dos millones de personas en condición de pobreza, a mediados de la década del 90 la cifra había ascendido a los 74 millones según cifras del banco Mundial.

En los últimos años muchos rusos mejoraron su condición y salieron de la pobreza producto del incremento del precio del gas y el petróleo, sin embargo los niveles pobreza siguen siendo altos, durante el dominio comunista el nivel de vida no era alto pero casi todos tenían vivienda, con la implementación de los programas neoliberales comenzaron a verse el panorama de niños sin hogar. Mientras esto ocurre existen millonarios que hacen gala de fortunas descomunales.

  
China

En 1989 se gestó un movimiento que alentaba la apertura democrática, los manifestantes realizaban sentadas concentrándose en la Plaza Tienanmen, el gobierno chino liberaba la economía pero no contemplaba realizar reformas democráticas.

Entre quienes protestaban muchos reclamaban democracia pero que no estaban de acuerdo con la liberalización de la economía, por supuesto que la prensa internacional nada decía sobre ellos.

Milton Friedman visitó China en 1980 invitado por el gobierno a brindar una serie de conferencias a determinados funcionarios. Friedman tenía una visión por la cual privilegiaba la libertad de mercado por sobre la libertad política y cultural, eso lo llevaba a simpatizar con la dirigencia china que planteaba la apertura de la economía a la propiedad privada pero conservando el poder del Partido Comunista.
  
Esta condición de predominio del partido permitió que muchos de los parientes y allegados de la dirigencia comunista se quedaran con las empresas que pasaban del Estado a manos privadas.

Deng Xiaoping el dirigente que impulsó la liberalización de la economía también creó paralelamente una policía antidisturbios de 400.000 agentes con la finalidad de reprimir las protestas y manifestaciones.

Entre las medidas de liberalización se encontraba la eliminación del control de precios que significó un aumento generalizado que afectó a importantes sectores, especialmente a los obreros, también se concluyó con la política de seguridad en el empleo y se establecieron niveles de desigualdades desconocidas en el país.

Nuevamente en 1988 Friedman fue invitado a visitar el país reuniéndose con el Secretario General del Partido Comunista.

Los reclamos que emergieron en 1989 eran tanto por una mayor democratización y repudiando las medidas liberales en el plano económico, la respuesta del gobierno fue una dura represión.

El 20 de mayo  de 1989 el gobierno estableció la Ley Marcial y el 3 de junio los tanques salieron a la calle avanzando sobre la manifestación mientras los soldados ingresaban en la plaza golpeando y disparando contra quienes protestaban.

Durante los días siguientes continuaron las redadas durante las cuales se encarcelaron a muchos opositores, oficialmente se reconocieron cientos de muertos pero otras fuentes elevan el número de muertos a varios miles.

El gobierno quedó entonces con las manos libres para aplicar su proyecto de liberalización económica abriendo el país a las inversiones extranjeras.

China se convirtió en un inmenso taller con mano de obra extraordinariamente barata y empresas subcontratadas por las grandes multinacionales, no había otro país que pudiera ofrecer mejores condiciones, con impuestos muy bajos y con obreros que nunca paran y cobran salarios miserables.

La represión en Tienanmen fue un triunfo del gobierno chino y las multinacionales, en un estudio realizado en el 2006 el 90 % de los más grandes millonarios del país eran hijos de funcionarios del Partido Comunista, unas 2900 personas manejan 260.000 millones de dólares.

Este sistema de mutua conveniencia posibilitó que las multinacionales tecnológicas colaboraran con el gobierno a espiar a ciudadanos chinos, misión que también cumplieron cuando el gobierno estadounidense se lo solicitó.

 

Sri Lanka

Este país fue castigado por un  tsunami el 26 de diciembre de 2004, se calcula que la cantidad de víctimas llegó a los 35.000 y cerca de un millón de personas quedaron sin viviendas.

Muchos pescadores que vivían en humildes cabañas en las playas perdieron sus hogares, esas playas eran ambicionadas por los grandes hoteles que pretendían construir complejos turísticos pero para poder concretar sus planes era necesario desalojar a los pescadores, el tsunami fue utilizado por los grandes empresarios para conseguir su objetivo.

La policía no les permitió a los pescadores reconstruir sus casas, las autoridades dispusieron alojamientos temporales que carecían de las condiciones mínimas de comodidades y que además estaban alejadas de las playas.

La actividad de los pescadores era de subsistencia, apenas permitía el sustento de sus familias, por lo que las autoridades nacionales y el Banco Mundial la consideraban  un actividad no rentable a diferencia de los hoteles de lujo que podían atraer el turismo de alto consumo.

Los Estados Unidos alentaron a Sri Lanka a convertirse en un destino turístico y prometieron su ayuda, para eso reclamaron que se permitiera que las tierras pudieran ser compradas por privados ya que el 80 % se encontraba en manos del Estado.

Pero las exigencias estadounidenses también incluían la flexibilización de las leyes laborales y la modernización de la infraestructura en concepto de autopistas, aeropuertos, sistemas de electricidad y agua, pero como el gobierno no estaba en condiciones en afrontar esa inversión se recurrió al FMI y al Banco Mundial que impusieron sus habituales propuestas de privatizaciones masivas.

Muchas personas debieron abandonar sus casas para liberar las playas para que pudieran construirse los complejos turísticos, la pesca en tanto quedaría a cargo de empresas y no de pescadores de sobrevivencia, este plan fue acompañado con despidos en el Estado y un incremento generalizado de los servicios públicos.
    
Este proyecto de desalojar a los pescadores para instalar hoteles no era nuevo hubo manifestaciones y huelgas para resistir, en abril de 2004 antes del tsunami, el pueblo votó a un gobierno de centro izquierda que rechazaba los planes privatistas.

Pero luego de tsunami ese gobierno declaró que se veía obligado a centrarse en la reconstrucción y que por lo tanto impulsó una ley que allanaba el camino para privatizar el servicio de agua y la electricidad y el aumento del precio del combustible.

Una semana después del tsunami se conformó un organismo que se llamó “Fuerza Operante para Reconstruir la Nación”  que tenía la función de liderar la reconstrucción sin intervención del Congreso, ese grupo quedó conformado por ejecutivos de bancos y los mayores empresarios de las empresas turísticas, por el contrario no había representantes del sector pesquero, agrícola, ganadero, ni a ningún experto en medio ambiente.

Esta comisión derivó fondos destinados para la reconstrucción por los efectos del tsunami a la construcción de autopistas y puertos de pesca industrial.

Sri Lanka no fue el único país afectado por el tsunami y por la ola privatista, historias similares se vivieron en Tailandia, las Islas Maldivas e Indonesia, y en las zonas afectadas en la India.

Un año después de ocurrido el tsunami una ONG informaba que la población en general había sido excluida de la reconstrucción pero los hoteles recibieron incentivos, mientras que los campamentos  de refugiados fueron confinados a miserables campo militarizados.         
 

Las Maldivas

Estas son un conjunto de 200 islas habitadas frente a las costas de la India, su principal  industria es el turismo que produce el 90 % de los ingresos, algunas de las islas se encuentran arrendadas por 50 años.

Maumoon Abdul Gayoom gobernó el país dictatorialmente desde 1978 a 2008 encarcelando a los opositores y con serias denuncias de haberlos torturados.

Para muchos nativos la actividad principal es la pesca de sobrevivencia alojándose en pueblos dispersos, el gobierno ha tratado de convencerlos para que se trasladasen a las islas más grandes que son las más habitadas y las que no suelen visitar los turistas.

Después del tsunami el gobierno de Gayoom declaró que las islas eran inseguras e inadecuadas para vivir, lanzando un programa de traslado compulsivo, ofreciendo ayuda sólo a quienes aceptaran trasladarse, ese programa contó con el apoyo del Banco Mundial.

La autora nos informa que la terapia de shock actuó como un segundo tsunami, la desgracia les resultó de utilidad para quienes querían desalojar las playas, acelerando el desplazamiento que si no hubiese ocurrido el tsunami hubiese tardado varios años, el Banco Mundial consideraba que los pescadores eran “improductivos”, dejando las playas liberadas para los hoteles de lujo.

 

Sudáfrica

En enero de 1990 Nelson Mandela escribió desde la cárcel: “La nacionalización de las minas, la banca y los monopolios es la política del Congreso Nacional Africano, y cualquier cambio o modificación de nuestras opiniones en este sentido es del todo inconcebible. El empoderamiento económico de los negros es una meta que suscribimos y promovemos sin reservas y, en nuestra situación, el control estatal de ciertos sectores de la economía es inevitable”.

Dos semanas de haber escrito ese documento, el 11 de febrero, Mandela recuperaba la libertad, había estado detenido desde 1962.   

Estas ideas ya figuraban en el Estatuto de la Libertad del Congreso Nacional Africano, en ese trascendental documento se planteaba que la libertad de las personas de raza negra no llegaría cuando controlara el Estado sino cuando la riqueza del país fuera recuperada para el conjunto de la sociedad y redistribuida con justicia social.

En 1994 el Congreso Nacional Africano (CNA) obtuvo el triunfo electoral que le permitió a Nelson Mandela llegar a la presidencia del país, la gente de raza negra pudo votar por primera vez, sin embargo no lograron modificar sustancialmente la situación, manteniéndose las condiciones de notoria desigualdad.

El CNA pudo negociar una transición pacífica pero los funcionarios del régimen de apartheid dejaron un desastre al dejar sus cargos, mientras que los representantes de Mandela consiguieron avanzar en el plano político, en lo económico los funcionarios del antiguo régimen impusieron sus condiciones y condicionaron el futuro.

Entre las concesiones realizadas por los miembros del CNA estaba la condición de que el Banco Central funcionara como una entidad autónoma  que seguiría siendo dirigida por personas que ya lo habían realizado en épocas del apartheid.

El programa del CNA incluía el reparto de tierras pero eso fue rechazado, se eliminaron subsidios a las fábricas de automóviles y textiles provocando un incremento del desempleo.

Medidas humanitarias como el reparto gratuito de remedios contra HIV tampoco pudo efectuarse porque era contrario a los derechos de propiedad intelectual firmado por el gobierno anterior con la Organización Mundial de Comercio.

Durante los primeros meses del gobierno de Mandela se intentó redistribuir los escasos recursos, se construyeron 100.000 viviendas para personas humildes, se conectaron millones de hogares a las redes de agua, electricidad y teléfono, pero acuciados por las deudas y por los organismos internacionales que pretendían que esos servicios fueran privatizados, se aumentaron las tarifas lo que provocó que muchos usuarios perdieran los servicios por falta de pago.

La banca y las minas que el CNA había prometido estatizar quedaron en poder de empresarios blancos, en el 2005 sólo el 4% de las empresas que cotizaban en bolsa eran propiedad exclusiva o mayorista de accionistas de raza negra. Sólo el 10% de la población de Sudáfrica son blancos sin embargo controlaban el 70 % de las propiedades.

La situación social empeoró con el gobierno del CNA al menos en los primeros años, se estima que había unos 5 millones de sudafricanos infectados con el virus del HIV, desde que Mandela salió de la cárcel la esperanza de vida disminuyó unos 13 años.

En la primera entrevista que Mandela concedió luego de haber ganado las elecciones declaró: “En nuestras políticas económicas… no hay una sola referencia a cuestiones como la nacionalización y eso no es por accidente”.

El establishment internacional respondió alborozado a estos cambios hacia el liberalismo que evidenciaba el CNA, en el Wall Street Journal se decía: “Aunque el CNA continúa teniendo una poderosa ala izquierdista, el señor Mandela se ha mostrado estos días más próximo a Margaret Thatcher que al socialista revolucionario por el que antaño se le tenía”.

La “Comisión de la verdad y la reconciliación de Sudáfrica” recibió durante tres años denuncias de torturas, asesinatos y desapariciones ocurridas en épocas del apartheid. Luego pasó a poner atención sobre aquellas actitudes que podían servir para poner remedio a las injusticias, se pretendía disponer de algún tipo de compensación a las víctimas y sus familiares.
 
Esta Comisión dispuso que aquellas empresas que se beneficiaron con el apartheid realizaran una modesta contribución por única vez, sin embargo el gobierno rechazó la medida.

Los gobiernos del apartheid dejaron una pesada deuda que la administración de Mandela se esforzó por cumplir con el argumento que no hacerlo podía significar atemorizar a los inversores.

Entre 1997 y 2004 el gobierno vendió 18 empresas estatales, recaudando 4.000 millones de dólares utilizando la mitad para el pago de la deuda externa.

Se les prometió a los funcionarios del apartheid que seguirían en sus puestos pero si alguno de ellos quería retirarse sería compensado generosamente con una pensión vitalicia.

Aquellos dirigentes del CNA que lideraron el ajuste económico fueron invitados reiteradamente a visitar las oficinas del FMI y el Banco Mundial donde se los indujo a adoptar medidas de neto corte liberal. En tanto Mandela concurrió en 1992 a la reunión anual de Davos donde se reúne el establishment financiero internacional.

Apartándonos del libro de Klein digamos que  cuando murió Nelson Mandela el 5 de diciembre de 2013 todo el mundo sin exclusión le rindió homenaje, la mayoría por su heroica y sacrificada lucha contra el racismo, en tanto que unos pocos lo homenajearon  por la capitulación de su partido ante el neoliberalismo.

 

Israel

En el libro de Naomí Klein podemos encontrar las razones por las cuales este país haya ido asumiendo a lo largo del tiempo actitudes cada vez más agresivas y tenga un nulo interés en llegar a acuerdos pacíficos con sus vecinos, dice la autora: “...Israel ha creado una economía que se expande considerablemente como reacción directa a la escalada de la violencia”.

Aún antes que las empresas norteamericanas y europeas comprendieran la importancia de la industria de la seguridad y el miedo, las compañías tecnológicas israelíes fueron las primeras en ese rubro llegando en algunos casos a predominar en este sector.

El Instituto de Exportación de Israel estimaba la existencia de 350 empresas especializadas en la venta de productos de seguridad, nuevas empresas ingresan todos los años.

Israel llegó a gozar de prosperidad económica aún estando en guerra con sus vecinos o realizando una incursión en los territorios ocupados, esto ocurre porque ha construido una economía basada en la guerra permanente.

En 1993 el primer ministro Isaac Rabin y el presidente de la Organización de Liberación de Palestina OLP Yasser Arafat se estrecharon la mano en la Casa Blanca  para celebrar los denominados Acuerdos de Oslo, un año después ambos recibieron el Premio Nobel de la Paz, pero a partir de ese momento todo se complicó.

Los Acuerdos de Oslo coincidieron con el experimento de la Escuela de Chicago en Rusia provocando que durante la década del 90  un millón de judíos abandonaran Rusia para trasladarse a Israel, conformando el 18 % de la población judía del país.

La mayoría de ellos eran exiliados económicos que huían de las medidas neoliberales implementadas por Yeltsin, antes de recibir a ese contingente enorme, a Israel se le hubiese hecho muy difícil poder romper relaciones por mucho tiempo con las poblaciones palestinas de Gaza y Cisjordania, su economía no podía funcionar sin el aporte de la mano de obra palestina.

Unos 150.000 palestinos viajaban diariamente hacia Israel para limpiar las calles o construir caminos, mientras que granjeros y comerciantes palestinos vendían sus productos en Israel.

Cada uno de los lados dependía económicamente del otro, Israel siempre actuó para impedir las relaciones comerciales entre Palestina y los estados árabes.

Quienes arribaron desde Rusia actuaron como mano de obra barata en tareas que antes realizaban los palestinos, también cumplieron los objetivos sionistas de incrementar el porcentaje de población judía con respecto a los árabes.

El 30 de marzo de 1993 Israel comenzó una política de cierre de la frontera entre ese país y los territorios ocupados a menudo durante varias semanas, impidiendo que los palestinos pudieran presentarse a sus trabajos y a los comerciantes vender sus productos, convirtiendo a Palestina en una prisión, entre 1993 y 2000 los colonos israelíes que vivían en los territorios ocupados se duplicaron.

Mientras tanto se alentaba  a quienes llegaban desde Rusia a instalarse en los territorios ocupados donde la vivienda era más económica y  se les brindaban otras facilidades.

Las consecuencias del cierre de las fronteras fueron desastrosas para la población palestina, el PBI cayó un 30%, la pobreza superó el 33% y la desocupación se disparó hasta el 66%.

Esta situación provocó un gran resentimiento entre la población palestina por eso cuando el primer ministro Ariel Sharon visitó un emplazamiento en Jerusalém en el 2001 se desató al segunda Intifada, nombre con el que se conoce a la rebelión popular palestina contra la ocupación israelí.

Después de esta rebelión el gobierno israelí comenzó la construcción de una barrera de seguridad consistente en una serie de muros y de rejas de acero.

La economía israelí se vio afectada cuando explotó la burbuja de Internet en el 2001, entonces el gobierno dio incentivos para que las empresas pasaran de la informática a la tecnología de la seguridad y la vigilancia.

Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, en el mundo entero pero particularmente en Israel hubo un incremento exponencial de la industria de la seguridad, esto se produjo paralelamente al crecimiento de la agresividad del partido de derecha Likud que sustentaba la ideología de la Escuela de Chicago, encarnada en el Ministro de economía Benjamín Netanyahu que en la actualidad es el primer ministro.

Siguiendo esa línea de incentivación de la economía de guerra., Israel ya se había recuperado en el 2003 y al año siguiente ya daba muestras de crecimiento.

El mundo entero se había convertido en un ávido consumidor de la tecnología de la seguridad y protección contra el terrorismo que era acompañado por el desarrollo de la tecnología de la información para espiar al mundo árabe que también derivó en que los gobiernos espiaban a sus propios ciudadanos.

Israel se convirtió en el lugar adecuado para buscar esa tecnología por la experiencia de su gobierno en el enfrentamiento contra árabes y musulmanes, según la revista Forbes, Israel “…es el país para acudir por su tecnología contra el terrorismo”.

Desde el año 2002 el país fue organizador de importantes conferencias sobre seguridad donde se encontraban legisladores, jefes policiales y presidentes de corporaciones de todo el mundo. En uno de esos encuentros, representantes del FBI, de Microsoft y del Sistema de Transporte Público de Singapur, entre otras instituciones, recorrieron distintas ciudades de Israel para admirar los sistemas de seguridad que funcionan ahí.

En mayo de 2007 el país fue el anfitrión de varios directores de aeropuertos de los Estados Unidos quienes asistieron a cursos donde se les mostraba el sistema de rastreo que supuestamente le permitía detectar pasajeros “sospechosos”.

Las exportaciones de Defensa de Israel alcanzaron en el 2006 la cifra de 3.400 millones de dólares cuando en 1996 eran de 1.600, convirtiendo al país en el cuarto comerciante de armas del mundo, superando a Gran Bretaña.

La autora señala que: “No es exagerado decir que la industria de la guerra contra el terror ha salvado a la vacilante economía de Israel mucho más que el complejo del capitalismo del desastre ha ayudado al rescate de las bolsas mundiales”.

El boom de la industria de la seguridad y defensa ha creado en varios sectores un interés manifiesto para que la violencia continúe y se acentúe porque les resulta una actividad muy redituable.

Sin embargo esta industria no ha beneficiado a la sociedad israelí en su conjunto, las diferencias se han acentuado, la seguridad ha sido acompañada de una ola privatizadora y con recortes en los planes sociales liquidando la obra del laborismo e incrementando las desigualdades sociales.

En el 2007 el 24 % de la población vivía por debajo del umbral de la pobreza, los beneficios de la industria de la guerra y la seguridad no fueron distribuidos de manera equitativa, siendo un pequeño sector quien se benefició, particularmente aquellos vinculados al Estado y las Fuerzas Armadas.

Cuando en el 2006 se desató una guerra a gran escala las corporaciones alentaron las acciones bélicas, un gran banco lanzó una publicidad donde presagiaba la victoria israelí y las compañías de celulares iniciaron campañas promocionales ante la posibilidad que se cortaran las comunicaciones de la telefonía fija.

En 1993 se consideraba que cualquier guerra limitaba el crecimiento económico, en agosto de 2006 cuando la guerra en el Líbano llevaba un mes la Bolsa de Tel Aviv subió, al final de año hubo una gran escalada en Gaza y Cisjordania tras la elección de Hamas como autoridad palestina, sin embargo la economía de Israel creció un 8%, mientras que la economía palestina tuvo un descenso del 15% y la desocupación llegó al 70%.

Un mes después que las Naciones Unidas decretaran el cese el fuego entre Israel y el Líbano, la Bolsa de Nueva York fue la sede de una conferencia especial sobre la inversión en Israel a la que asistieron más de 200 empresas israelíes muchas de ellas vinculadas al sector de la Defensa, mientras que el Líbano se encontraba paralizado porque 140 empresas habían sido destruidas.

 

Canadá

En 1993 se dijo que el país estaba en el medio de una catástrofe financiera, muchos economistas alentaron esa visión y alertaban que como consecuencia de eso las calificadoras Moody’s y Standard and Poor bajarían la calificación del país.

Una periodista se preocupó por investigar y averiguó que la sensación de crisis era artificial y era alentada por los principales medios de comunicación, por los bancos y las grandes empresas.

Esta periodista entrevistó a uno de los analistas principales de la calificadora de riesgo Moody´s de Canadá, quién le explicó que había recibido presiones de altos ejecutivos de empresas y bancos canadienses para que publicara informes críticos que pusieran en duda la situación financiera del país, a lo cuál se negó porque la situación económica canadiense era sólida.

Junto a esa campaña se había puesto en movimiento otra para que el gobierno bajara los impuestos y recortara el gasto social en educación y sanidad, como estos programas tenían una gran adhesión del pueblo canadiense la única forma de recortarlos era inventando una crisis.

Cuando los canadienses se enteraron que no había ninguna crisis, el gobierno ya había recortado el gasto social, reduciendo los programas para ayudar a los desocupados.

En medio de esta situación alguien grabó al Ministro de Educación de la provincia de Ontario que en una reunión a puertas cerradas expresó que antes de anunciar los recortes en educación había que crear un clima de pánico difundiendo información que mostrara un panorama alarmante.

 

El huracán Katrina

La ciudad de Nueva Orleans padeció las consecuencias de un huracán, pero los daños  fueron mucho graves para los sectores más pobres que no pudieron huir de la ciudad, como sí lo hicieron aquellos que tenían movilidad propia y un lugar donde pernoctar hasta que pasara el huracán.

Mientras que para muchos fue una tragedia para un puñado de empresarios significó la posibilidad de impulsar redituables negocios.

Un político republicano de la ciudad comentó frente a su gente de confianza: “Por fin hemos limpiado Nueva Orleans de los pisos de protección oficial. Nosotros no podíamos hacerlo, pero Dios si”.

Mientras que un empresario de la industria de la construcción expresó: “Creo que podemos empezar de nuevo, pasando la página. Y en esa página blanca tenemos grandes oportunidades”.     

Milton Friedman también creyó ver una magnífica oportunidad para aplicar sus planes, aprovechando que la población estaba abrumada por la desgracia, una de sus propuestas fue que en vez de reconstruir las escuelas destruidas se les pagara a las familias para que enviaran a sus hijos a las escuelas privadas, para el ideólogo del neoliberalismo la educación pública era una expresión del socialismo.

El presidente Bush apoyó la creación de las que se denominaban escuelas charter, las que eran construidas por el Estado pero administradas por instituciones privadas.

Mientras la reparación de los diques y la reconstrucción de la red eléctrica se realizó a un ritmo muy lento, la entrega del sistema educativo a manos privadas se efectuó con gran celeridad.

A los 19 meses del huracán muchos pobladores no habían podido regresar a sus hogares pero las escuelas públicas habían sido reemplazadas por las escuelas charter, de 123 escuelas públicas quedaron apenas 4, mientras que 4700 maestros y profesores perdieron sus trabajos agravando la situación social.

Harry Belafonte músico y militante de los derechos humanos declaró en septiembre de 2005: “El Katrina no fue algo imprevisible. Fue el resultado de una estructura política que subcontrata su responsabilidad a contratistas privados y abdica de su responsabilidad completamente”.

Aquellos que tenían medios, simplemente se fueron de la ciudad a casa de familiares o a alojarse en hoteles desde donde llamaron a sus compañías de seguros para que les reconocieran los gastos y perjuicios.

Pero las 120.000 personas sin autos que dependían del Estados para organizar la evacuación esperaron vanamente por la ayuda y tuvieron que usar cualquier elemento para flotar sobre las aguas que inundaron las casas.

La gente pobre, la mayoría afroamericanos y latinos, fue abandonada y a nadie le pareció que eso fuera incorrecto ni fue el disparador de un debate, el egoísmo que se pregonaba desde el gobierno y el empresariado había calado hondo en amplias capas de los ciudadanos norteamericanos.

El Estado estuvo ausente, hubo diques que no se mantuvieron, el transporte público no funcionó a pesar que se había alertado que era necesario abandonar la ciudad cuando el huracán se aproximaba.

La Agencia Federal para la Gestión de Emergencias durante la gestión de Bush quedó  en manos de corporaciones, unos años antes del Katrina el Estado de Luisiana solicitó a esa agencia recursos para realizar un plan de contingencia ante posibles tragedias, la petición fue rechazada pero en cambio se le concedió un contrato a una empresa privada cuya misión fue confeccionar un plan para hacer frente a un desastre en caso de huracán, a la esta empresa se le pagó un millón de dólares.

La compañía contratada planificó evacuaciones en masa, el reparto de agua, un censo de terrenos desocupados para instalar a los evacuados, pero nada de esto se tuvo en cuenta en el momento en que se produjo el desastre, desde que la empresa presentó el plan hasta que el huracán golpeó a la ciudad pasaron ocho meses sin que se adoptara alguna medida.

En el estadio llamado Super Dome se congregaron 23.000 personas sin comida y sin agua a pesar que los medios de comunicación mostraban las dificultades que atravesaban quienes estaban en ese lugar.

Para la Heritage Fundation donde se agrupaban los discípulos de la Escuela de Chicago el Katrina era una oportunidad por eso realizaron un encuentro 14 días después del huracán donde lanzaron sus ideas de libre mercado para aplicar en la zona afectada, ellas eran suspender la ley que obligaba a las empresas a pagar salarios dignos, que no hubiese regulaciones a las empresas y que se otorgaran cupones para que los padres enviaran a sus hijos a las escuelas charter, a la semana esas medidas fueron anunciadas por Bush.

Katrina fue una oportunidad de negocios para algunas corporaciones, una compañía  funeraria que había aportado para la campaña de Bush fue contratada para recuperar los cadáveres de las casas y calles, trabajo que se efectuó con bastante lentitud, la empresa cobraba 12.500 dólares por víctima, para asegurar la ganancia de la empresa se les prohibió a los voluntarios actuar, trascurrido un año del Katrina  aún se continuaba encontrando cuerpos sin vida.

Luego del Katrina la ciudad quedó dividida en zonas, algunas cercadas y con seguridad propia, mientras que otras estaban desprotegidas, el gobierno nacional rechazó la posibilidad de destinar fondos al pago de salarios del sector público por lo que la ciudad debió despedir a 3.000 empleados.

Aún dos años después el Hospital Charity seguía cerrado, el Poder Judicial prácticamente no funcionaba, la compañía de electricidad no había restablecido el servicio en toda la ciudad y el trasporte público había sido desmantelado.

Las reconstrucciones de los desastres significaron inmensos negocios para pocos, por eso hay empresas que reciben las noticias de las desgracias con algarabía, veamos algunas cifras, 30.000 millones de dólares la reconstrucción de Irak, 13.000 por los daños del tsunami, 100.000 para Nueva Orleans y la Costa del Golfo, 7.600 para el Líbano.

 

El atentado contra las  Torres Gemelas

El atentado del 11 de septiembre de 2001 fue una gran oportunidad de los neoliberales para aplicar sus medidas aprovechando la situación de una sociedad conmocionada por las muertes y la destrucción.

Bush y su Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quién era amigo de Milton Friedman, decidieron aplicar una serie de acciones que hasta ese momento les resultaba de difícil implementación.

El miedo que se apoderó de los estadounidenses fue astutamente utilizado por los seguidores de la Escuela de Chicago para desplegar una política económica que tenía la finalidad de incrementar el poder de las corporaciones cuyo primer paso era privatizar el gobierno.

El gobierno inició una política de sistemática subcontratación sin poner a consideración de la ciudadanía tal decisión, derivando hacia el sector privado actividades que antes eran exclusivas del Estado. La salud, las prisiones, el interrogatorio de los detenidos, el control de la población mediante el acopio de información, comenzaron a ser efectuadas por empresas privadas que fueron constituyendo poderosas corporaciones que realizaban excelentes negocios con dinero del erario público.

Sólo en el año 2003 el gobierno concedió 3512 contratos a empresas privadas en concepto de servicios de seguridad, esta industria aumentó de manera espectacular mientras crecía el espionaje entre la población estadounidense.              

Todo lo que estaba vinculado a la industria bélica obtenía una ganancia extraordinaria a partir de las guerras de Afganistán e Irak, pero ese aumento no sólo benefició a los fabricantes de armas, surgieron negocios anexos para proveer a las Fuerzas Armadas desplegadas por todo el mundo, hasta empresas como Burguer King y Pizza Hut se convirtieron en proveedoras del Ejército, alimentando a las tropas en Irak o Guantánamo.

Una de las empresas más beneficiadas fue Halliburton a la que se encontraba vinculado el vicepresidente Dick Cheney, se calcula que sus ingresos por la Guerra de Irak llegaron a los 20.000 millones de dólares.

El gobierno de Bush decidió invertir una suma importante para reactivar la economía, pero ese dinero fue a engrosar las arcas de las grandes empresas en la forma de contratos y subcontratos, algunos de los cuales eran secretos y muchos de ellos nunca fueron controlados.   

El atentado a las Torres Gemelas provocó la burbuja de la política del desastre, una de sus primeras consecuencias fue la explosión de las ventas de las cámaras de seguridad, en Gran Bretaña se instalaron 4,2 millones a razón de 1 cada 14 habitantes, en los Estados Unidos se instalaron 30 millones, llegándose a grabar 4.000 millones de horas de películas al año, esto impulsó la nueva industria del software analítico de las cintas archivadas.

La situación también desarrolló un software que permite procesar una gran cantidad de mails analizando determinadas palabras que se consideran “sospechosas”.

La tecnología está sirviendo para controlar a las personas convirtiéndose en una herramienta  para que algunos gobiernos en asociación con empresas privadas ejerzan la vigilancia de los ciudadanos. Yahoo colaboró con el gobierno chino para detectar disidentes, y la telefónica ATT con la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos para grabar conversaciones sin permiso judicial.

El miedo de los ciudadanos provocó que muchos prefirieran vivir controlados, la función de espiar a las personas e incluirlas en listas negras también quedó en manos de empresas privadas.

Nadie está exento de recibir una prohibición de subirse a un avión, que se le niegue la visa para ingresar a Estados Unidos, o incluso peor, el de ser arrestado y acusado de “combatiente enemigo” por estar en una de las listas negras. Una imagen sin nitidez alertada por el software de identificación facial, una interpretación arbitraria de una conversación telefónica o de un mail, un  nombre mal escrito puede causar que alguien sea detenido y trasladado a cárceles controladas por Estados Unidos en cualquier parte del mundo.

Los declarados “combatientes enemigos” no son considerados ciudadanos y nunca se enteran de que se los acusa, la administración Bush decretó que estas personas no tienen derechos, ni abogados ni juicios.

Por esas decisiones surgió la ignominiosa cárcel de Guantánamo, en  diciembre de 2006 el Pentágono liberó a 360 prisioneros de esa prisión a los cuales no se les había encontrado nada de qué acusarlos, no obstante lo cual debieron  pasar largo tiempo detenidos y sometidos a todo tipo de vejaciones.

 

Irak

Bush definió a la sociedad iraquí luego de la invasión norteamericana como en transición a la democracia a pesar de la aplicación sistemática de torturas, el accionar de mercenarios como escuadrones de la muerte y la más estricta censura.

La invasión se presentó ante los ciudadanos estadounidenses como justificada por las supuestas armas de destrucción masiva en poder de Sadam Husein, después se descubrió que era un invento para justificar la agresión al país.

Klein nos informa de un dato muy interesante: Sadam Husein no representaba ningún peligro para los Estados Unidos porque no tenía las armas de destrucción masiva que decían los funcionarios norteamericanos, pero si para las empresas de energía de ese país porque había firmado un acuerdo con la empresa Total de Francia y una petrolera rusa, lo que provocaba que las empresas estadounidenses y británicas quedaban fuera de este negocio.

En marzo de 2006 James Baker fue nombrado copresidente del Grupo de Estudio de Irak que era una comisión asesora para proponer acciones para Irak, Baker hizo amigos en Arabia Saudita y Kuwait durante la primera guerra del Golfo, su buffete representaba a la familia real saudí, Halliburton, Gazprom la más grande petrolera rusa, además era socio del Carlyle Group.

Carlyle es un grupo que se ha beneficiado con las guerras por la venta de sistemas robóticos y de comunicaciones de defensa, recibiendo un contrato en Irak para formar la policía, el presidente de la empresa declaró: “Son los mejores dieciocho meses que hemos tenido nunca” se refería a los primeros 18 meses de la ocupación de Irak y agregó “Hemos hecho dinero y lo hemos hecho rápido”.

En los años 2005 y 2006 Irak fue obligado a pagar 2.590 millones de dólares en concepto de compensaciones de guerra, o sea que debió pagar por ser invadida, a pesar que esos fondos eran indispensables para la reconstrucción y paliar la difícil situación humanitaria.

George Schultz que había sido Secretario de Estado entre 1982 y 1989 encabezó el denominado Comité de Liberación de Irak, grupo conformado con la finalidad de influir en la opinión pública para que acepte mansamente la invasión a Irak, este funcionario tenía amplio acceso a los principales diarios ante los cuales daba la impresión que el peligro era inminente para los Estados Unidos y que por eso era necesario desplazar a Sadam Husein, pero Schultz también era miembro del Consejo de Dirección de Bechtel, compañía que ganaría 2.300 millones de dólares participando de la llamada reconstrucción de Irak.

Para organizar este comité, Schultz convocó a Bruce Jackson que era el vicepresidente de Lockheed Martin, otra de las grandes ganadoras de la guerra.

Durante la Guerra del Golfo de 1991 se dispararon 300 misiles en el transcurso de cinco semanas, en el 2003 se lanzaron 380 en un solo día, entre el 20 de marzo y el 2 de mayo las fuerzas invasoras  arrojaron 30.000 bombas y 20.000 misiles.

Estos ataques afectaron a muchos civiles, provocar el temor entre la población fue uno de los objetivos de realizar un despliegue de esa magnitud, la idea era  causar un castigo ejemplar al pueblo iraquí  que se difundiera a todo mundo.

La invasión también provocó el saqueo del Museo Nacional de Irak se robaron piezas de las primeras civilizaciones, una estimación señala que se perdieron unos 170.000 objetos, también la Biblioteca Nacional que tenía libros y ejemplares del Corán de mucha antigüedad fue el objetivo de los saqueadores.

Hubo clérigos lograron recuperar algunos de los valiosos objetos pero la pérdida fue irreparable para la historia de país, muchos iraquíes sospechan de la pasividad estadounidense para que los saqueadores pudieran actuar con absoluta libertad.

Paul Bremer fue el elegido por Bush para dirigir la autoridad de ocupación en Irak su primera decisión fue abrir la aduana a los artículos importados.

Los invasores invitaron a personajes del neoliberalismo como el ex ministro de economía de Polonia, Marek Belka, que le recomendaba a los funcionarios iraquíes que aprovecharan el caos para aplicar las medidas que iban a dejar sin trabajo a mucha gente. Los alentaba a privatizar las empresas  y a terminar con los subsidios a los alimentos y el combustible.
 
Paul Bremer recibía por correo electrónico las leyes que debían aplicarse por decreto en el país, en ese marco anunció que las empresas estatales iban a privatizarse, se reducía el impuesto a las empresas, permitía que compañías extranjeras pudieran quedarse con las iraquíes y les permitía llevarse el 100% de las ganancias sin obligación de reinvertir.

Una de las medidas que los norteamericanos no se animaron a implementar fue la de privatizar el petróleo porque los iraquíes lo tomarían como la gota que rebalsaba el vaso, sin embargo dispusieron de los fondos de la petrolera como si fueran propios.

Con la invasión a Irak llegaron empresas de todo tipo, tal como McDonalds, General Motors, el banco HSBC y el Citigroup.

El Congreso de los Estados Unidos aportó 38.000 millones de dólares para la reconstrucción, 15.000 lo pusieron otros países y 20.000 fueron saqueados de la empresa petrolera iraquí.

Pero nada de esa montaña de dólares fue a parar para reabrir las fábricas iraquíes o a crear fuentes de trabajo para el pueblo desocupado, o financiar la seguridad social. Fueron a parar a manos de contratistas que reemplazaron al Estado, esto llegó al extremo que las empresas privadas adiestraron a la nueva policía  y al ejército.

La más beneficiada fue Halliburton que fue la encargada de construir pequeñas ciudades para las tropas, la denominada zona verde donde se alojaban los funcionarios estadounidenses fue gestionada por la empresa que realizaba desde el mantenimiento de los caminos, hasta el control de plagas, o la organización del cine y las discotecas.

Bremer prohibió que el Banco Nacional de Irak otorgara créditos a las empresas iraquíes, la política económica aplicada por los ocupantes provocó que 500.000 personas quedaran sin trabajo: soldados, enfermeras, profesores, ingenieros quedaron desempleados con la excusa que era necesario depurar el Estado de simpatizantes de Sadam Husein.

Muchos soldados iraquíes pasaron directamente a la resistencia, mientras que algunos empresarios iraquíes que quebraron pasaron a aportar económicamente a los rebeldes.

Pero mientras la población nativa se veía afectada, miles de trabajadores extranjeros ocupaban los puestos que le otorgaban los contratistas.

Los funcionarios enviados por el gobierno estadounidense a Irak eran jóvenes sin experiencia pero inyectados con ideas neoliberales por lo que llegaban con el espíritu de cruzados contra el Estado.

Pero además de llenarse los bolsillos, los contratistas no eran controlados por lo que fue común que se dedicaran a estafar, algunos contratistas cobraron por un trabajo que no terminaron, la empresa Parsons recibió 186 millones para construir 142 clínicas de las cuales sólo terminó 6.

Luego de repartir el dinero entre los contratistas el grupo que presidía Bremer desapareció y sus empleados retornaron a la actividad privada, cuando comenzaron a realizarse denuncias el grupo ya no existía.

Cuando Paul Bremer llegó a Irak se creía que los Estados Unidos convocarían a una Asamblea Constituyente donde estuvieran representados todos los sectores de la sociedad, excepto los partidarios de Sadam Husein, los delegados elegirían a los miembros de un  Consejo Ejecutivo Interino, pero cuando llevaba dos semanas en Bagdad descartó la idea y el Consejo fue elegido a dedo por el propio Bremer.

La cancelación de las elecciones fue considerada por los chiítas como una traición, la desilusión se acentuó porque estaban convencidos que ganarían las elecciones, hubo manifestaciones que reunieron a multitudes para protestar por esa decisión, en tanto que algunos grupos chiítas optaron por la resistencia armada.

A medida que la resistencia aumentó las fuerzas invasoras actuaron con mayor violencia, por la noches se realizaban redadas en que las tropas estadounidenses ingresaban violentamente a las casas deteniendo a los hombres a los que se les colocaba una capucha y eran trasladados a prisión.

En los primeros tres años y medio se detuvieron a unos 61.500 iraquíes, en el 2007 unos 19.000 aún permanecían en prisiones donde era habitual que se los torturara mediante baños de agua helada, la utilización de perros pastores alemanes para aterrorizar a los detenidos, golpes de puño o patadas y la aplicación de corriente eléctrica.

Los prisioneros eran “interrogados” alternativamente por agentes de la CIA, soldados norteamericanos o contratistas privados.

Las agencias de de seguridad privada contrataron mercenarios de varias guerras sucias, la empresa Blackwater contrató militares chilenos que habían servido en la dictadura de Pinochet.

Al igual que en El Salvador donde los escuadrones de la muerte enviaban mensajes a sus enemigos y a la población en general dejando cuerpos mutilados en lugares públicos, en Irak comenzaron a aparecer cadáveres a la vera de los caminos, muchas de las víctimas habían estado previamente en prisión y aparecían con un tiro en la cabeza. En el 2006 la cantidad de muertos iraquíes producto de la invasión se estimaba en 655.000.

En la televisión iraquí se realizaron programas donde prisioneros con evidencias de haber sido torturados aparecían frente a las cámaras confesando sus supuestos crímenes.

En noviembre de 2006 se estimaba que unos 3.000 iraquíes huían del país por día, en tanto que en el 2007 el Alto Comisionado de Refugiados de la ONU estimó que cuatro millones de iraquíes habían huido del país,  además con la invasión creció el negocio de los secuestros, en tres meses y medio fueron secuestradas unas 20.000 personas.

Las empresas de seguridad privada fueron incrementando su participación, se calculaba que al comienzo de la invasión  había unos 10.000 soldados privados, cifra que ascendió a 48.000 tres años después, convirtiéndose en el segundo contingente en cantidad de integrantes superando a los británicos.

En el medio de este caos y destrucción, Halliburton, la empresa del vicepresidente, fue quién más beneficios obtuvo, al obtener un contrato para apagar los incendios que provocaron los soldados de Sadam en su retirada, también fue la encargada de proveer combustible a todo el país y realizaba las tareas de mantenimiento de los vehículos.

En noviembre de 2005 como forma de compensar los miles de millones de dólares que fueron a parar a manos de las grandes empresas privadas, el Congreso dominado por los republicanos dispuso la necesidad de recortar el presupuesto en unos 40.000 millones.

Los recortes apuntaron hacia los préstamos a los estudiantes, los programas de asistencia sanitaria para gente sin recursos, los cupones alimentarios, es decir mientras se afectaban los fondos destinados a los más necesitados se gastaban cifras siderales sin control alguno destinado a las empresas privadas.

 

Los secuaces del Bush

Cuando Donald Rumsfeld aceptó el cargo de Secretario de Defensa que le ofreció el presidente George W. Bush tenía una fortuna que ascendía a los 250 millones, durante la administración de Gerald Ford había ocupado el mismo cargo y luego se dedicó a la actividad privada.

Una vez que dejó la función pública estuvo 20 años ocupando altos cargos en multinacionales, por eso esta vez llegó con la fuerte idea que las Fuerzas Armadas debían  derivar funciones en empresas privadas, muchas de las cuales a su vez subcontrataban a otras.

Este modelo le abrió las puertas a empresas como Blackwater y Halliburton que asumieron funciones que antes sólo correspondían a las Fuerzas Armadas, la primera de ellas fue fundada en 1996 y fue una de las mayores beneficiadas de los contratos de Bush, creando un ejército privado de 20.000 mercenarios y construyendo una base militar en Carolina del Norte.

Al asumir su cargo, Rumsfeld propuso disminuir un 15% del personal vinculado a la Defensa, llegó a cuestionar que las Fuerzas Armadas se ocuparan de la salud de los militares o de las viviendas donde vivían, según su visión todas esas actividades debían realizarlas empresas privadas.

Sin embargo el atentado contra las Torres Gemelas frenó por un tiempo los planes del Secretario de Defensa pero no tardó en sacar partido de la profunda confusión para retornar con más brío con sus planes privatizadores.

Cuando era joven, Rumsfeld asistió a los seminarios del Departamento de Economía de la Universidad de Chicago, estableciendo una excelente relación con Milton Friedman que lo cobijó como su protegido cuando a la edad de 30 años fue elegido para el Congreso por el Partido Republicano. Esa relación se mantuvo por largos años hasta el punto que Rumsfeld concurría a festejar los cumpleaños del economista.

Friedman estaba encantado por el fervor liberal de Rumsfeld por eso le propuso a Reagan que lo llevara como su vicepresidente para las elecciones de 1980 pero cuando fue designado Bush padre, Friedman se sintió profundamente decepcionado.

Pero Rumsfeld pudo desarrollar una redituable carrera en la actividad empresaria, llegando a ser director general de la multinacional farmacéutica Searle Pharmaceuticals, utilizando sus contactos políticos para que la Food and Drug Administration (FDA) aprobara la utilización del aspartamo comercializado con la marca Nutraweet, Searle fue vendida a Monsanto y se calcula que Rumsfeld ganó en esa transacción unos 12 millones de dólares. Su carrera continuó en los directorios en empresas como Sears y Kellogg’s.

En 1997 Rumsfeld fue designado presidente de la empresa Gilead Sciences, especializada biotecnología que había registrado la patente del Tamiflú, un tratamiento para distintos tipos de gripe y el más difundido para la denominada gripe aviar, si se producía la epidemia de este virus que es muy contagioso los gobiernos se verían obligados a comprar la vacuna en grandes cantidades.

Gilead Sciences también posee las patentes de cuatro tratamientos contra el sida,  invirtiendo una gran cantidad de energía en bloquear la distribución en los países en vías de desarrollo de sus versiones genéricas más baratas.

El vicepresidente de George Bush, Dick Cheney era un protegido de Rumsfeld durante la administración de Ford, también posee una fortuna principalmente obtenida por el negocio de la guerra, fue Secretario de Defensa durante la presidencia de Bush padre promoviendo la reducción de personal y la contratación de empresas privadas.

Durante esa gestión contrató a una empresa perteneciente a Halliburton para estudiar aquellas tareas que realizaba el ejército y que podían ser transferidas al ámbito privado. En 1992 Halliburton obtuvo el contrato siendo quién había realizado el plan, en 1995 cuando ya había dejado la función pública Cheney fue recompensado siendo designado director de Halliburton.

Cuando Clinton desplegó 19.000 efectivos en los Balcanes, Halliburton fue la encargada de construir miniciudades, incluyendo locales de comidas rápidas, supermercados, cines y gimnasios.

Luego de 5 años con Cheney en el directorio de Halliburton la empresa duplicó el dinero que recibía del Estado, de 1.200 pasó a 2.300 millones y también se multiplicó por 15 el monto de préstamos federales recibidos.
          
Cuando asumió la vicepresidencia la fortuna de Cheney estaba estimada en 80 millones, unos 30 eran en acciones de Halliburton.

También la esposa de Cheney tenía acciones de empresas importantes y formaba parte del Directorio de Lockheed Martin el mayor contratista de defensa del mundo.

A mediados de los 90 Lockheed Martin asumió la administración de los departamentos de tecnología de la información del gobierno, es decir que ejercía el control sobre los sistemas de información y la gestión de los datos. En el 2004 en un artículo del The New York Times se mostraba el poder de  Lockheed Martin que clasifica el correo, calcula los impuestos, gira los cheques de la seguridad social, elabora el censo, organiza los vuelos espaciales y controla el tráfico aéreo.

Siendo gobernador de Texas, Bush hijo mostró sus intenciones, en ese Estado las cárceles privadas pasaron de 26 a 42.

Este libro nos muestra que la política exterior estadounidense está determinada por los intereses de una reducida elite que identifica sus intereses comerciales con las necesidades el mundo, estas políticas se consolidaron al designarse en la función pública a quienes son fieles servidores de las multinacionales. 

Esto por cierto que no es nuevo en la política norteamericana, el Secretario de Estado del presidente Eisenhower, John Foster Dulles, trabajó como abogado de las multinacionales durante toda su vida, nunca pudo diferenciar los intereses de las empresas con las del país, tenía dos metas en su vida: combatir el comunismo y defender a las grandes empresas.

Políticos como Rumsfeld y Cheney consideran que las guerras y otras catástrofes son grandes oportunidades, según su visión lo que es bueno para Halliburton, Lockheed y  Gilead es bueno para los Estados Unidos y…. para sus bolsillos.

Cuando Rumsfeld renunció a su cargo en el 2006 después de la derrota de los republicanos, regresó a las empresas privadas de las que nunca se había ido, porque cuando asumió el cargo se le exigió que abandonase todas las empresas, lo que implicaba vender las acciones en su poder, pero formaba parte de tantas empresas que alegó que le resultaba imposible desligarse de todas por lo que intentó seguir perteneciendo a varias mientras vendió algunas acciones para tranquilizar a los críticos.

Vendió acciones de Lockheed pero siguió siendo parte de otras argumentando que venderlas de manera rápida le podía provocar grandes pérdidas, cuando llegó el turno de desprenderse de las acciones de Gilead Sciences que tenía la patente del Tamiflú directamente se negó.

Cuando la Comisión de Ética del Senado intentó que cumpliera, Rumsfeld se puso agresivo, durante el tiempo que permaneció en el cargo se vio obligado a abandonar la sala donde se reunía el gabinete cada vez que se trataba cuestiones como la gripe aviar o la compra de medicamentos, pero sus colegas defendieron muy bien sus intereses porque en el 2005 el Pentágono compró la vacuna Tamiflú por 58 millones de dólares y unos meses después el Departamento de Salud anunció un pedido de medicamentos por 1.000 millones.

Si hubiese vendido sus acciones en el 2001 hubiese cobrado 7.45 por cada una, pero en abril de 2007 el valor llegó a los 84 dólares.

Cheney no quiso desvincularse de Halliburton, cuando la prensa comenzó a hablar de la cuestionable relación entre el vicepresidente y la empresa, Cheney accedió a vender una parte de las que tenía en su poder recibiendo 18 millones en la transacción.

El valor de las acciones de Halliburton se cuadriplicaron desde el comienzo de la invasión a Irak logrando una enorme cantidad de contratos.

 

Quienes enfrentan al neoliberalismo

“La doctrina de shock” concluye mostrando algunos intentos en distintas partes del mundo de enfrentar ese modelo hegemónico que intentaron imponer las usinas neoliberales de las cuales la Escuela de Chicago es una de las más influyentes, no hay que olvidar que el libro es del 2007 por lo que no se incluyen las últimas batallas contra el poder de las multinacionales y las potencias imperiales.

Por cierto que la mayor resistencia ha surgido en nuestro continente, mientras se asiste a una nueva capitulación de la socialdemocracia europea, en América Latina han surgido movimientos dispuestos a asumir la defensa de los sectores más débiles. Klein lo explica así: “En América Latina, el primer laboratorio de la Escuela de Chicago, la reacción ha tomado una forma mucho más esperanzadora. No está dirigida contra los débiles o vulnerables sino que apunta  directamente contra la ideología que es la base de la exclusión económica”.

Ese movimiento latinoamericano comenzó con la valiente y digna actitud de Hugo Chávez que fue el que mostró el camino para lograr la soberanía nacional y para que los pobres no se conviertan en la variable de ajuste de las políticas económicas.

Nos dice Klein al respecto: “A nivel internacional, los enemigos más acérrimos de la economía liberal ganan elección tras elección. El presidente venezolano Hugo Chávez, con un programa de ‘socialismo del siglo XXI’, fue reelegido en 2006 para un tercer mandato con el 63% de los votos. A pesar de los intentos de la administración Bush de caracterizar a Venezuela como una pseudodemocracia, una encuesta de ese mismo año mostró que el 57 % de los venezolanos estaban satisfechos con el estado de su democracia, la tasa de aprobación más alta de todo el continente después de la Uruguay, donde la coalición de izquierda Frente Amplio fue ganadora de las elecciones y donde una serie de referendos bloquearon grandes privatizaciones”.

La autora nos pinta un breve panorama de la situación  de América Latina por aquellos años, en Argentina desde la crisis del 2001 fue creciendo la oposición a las políticas de privatizaciones, igual forma fue asumiendo el panorama político en otros países, el PT en Brasil representaba ese camino.

En Nicaragua fue elegido el presidente sandinista Daniel Ortega luego de hacer una campaña contra los cortes eléctricos producidos durante la administración de la compañía española Unión Fenosa que había comprado la empresa luego de un huracán que azotó al país.

En noviembre de 2006 en Ecuador fue elegido presidente Rafael Correa que se enfrentó en las elecciones a uno de los hombres de mayor poder económico, durante la campaña Correa hizo explícito su oposición a las recetas de la Escuela de Chicago.

Evo Morales durante su primer mandato envió a las Fuerzas Armadas a ocupar los yacimientos de gas en manos de multinacionales, nacionalizando también el esencial sector minero.

Lamentablemente México no pudo acompañar a sus países hermanos en ese periplo de liberación y justicia social por el fraude que marcaron a las elecciones presidenciales de 2006.

En Chile y Argentina, Michele Bachelet y Néstor Kirchner, también eran políticos que se consideraban enfrentados a los planteos de Friedman.

En un acto en la Plaza de Mayo, Kirchner se dirigió a los manifestantes afirmando que entre la multitud estaban “los rostros de los treinta mil compañeros desaparecidos que hoy vuelven a esta plaza”.

Mientras que Bachelet había sido una de las muchas víctimas de la dictadura pinochetista, cuando en 1975 ella y su madre fueron encarceladas y torturadas, su padre era un oficial que se negó participar del golpe de estado y por eso fue asesinado.

Klein reproduce algunas de las críticas que se le realizaron al gobierno chavista como el culto a la personalidad y algunos intentos por centralizar el poder, pero también pone en evidencia el surgimiento de organizaciones de base que permitieron una intensa participación popular en los barrios.

Fue precisamente la participación popular lo que le permitió a Chávez hacer frente al golpe de estado de 2002 cuando la revolución estuvo seriamente amenazada, los sectores más humildes bajaron a Caracas desde los cerros para expresarse a favor del gobierno y la democracia.

También Klein hace referencia a quienes cuestionan lo que invierten los gobiernos de América Latina en gasto en social  y subsidios que benefician a los sectores más humildes pero que nunca señalan las fortunas que gasta un gobierno como el de Estados Unidos en fondos que van a engrosar las arcas de Halliburton, Lockheed Martin y otras multinacionales para llevar la destrucción a distintas regiones del mundo.

Estos gobiernos de América Latina han tomado drásticas medidas para evitar los golpes de estado, además los gobiernos de Venezuela, Costa Rica, Argentina y Uruguay anunciaron que dejaban de  enviar a sus militares a la Escuela de las Américas, un centro de entrenamiento militar y policial donde mucho de los asesinos del continente aprendían técnicas antiterroristas que incluían el aprendizaje de métodos de tortura.

También hubo países que dejaron la influencia del Fondo Monetario Internacional y sus economías crecieron y recuperaron su soberanía, Kirchner fue uno de ellos, pagando la deuda que el país tenía con el organismo, decisión que permitió que las medidas económicas comenzaran a adoptarse en el país y no en el extranjero como sucedía en los gobiernos anteriores.

En Rusia muchos consideran a Putin como una reacción contra las terapias de shock que provocaron decenas de millones de personas empobrecidas y excluidos del beneficio del crecimiento económico.

Putin tomó acciones contra algunos de los denominadas oligarcas, Klein nos dice que esas medidas fueron más bien simbólicas, el recuerdo de los años de Yeltsin han provocado que muchos estén agradecidos por restaurar un orden con mayor justicia, aún cuando siga habiendo denuncias por la actuación de la policía secreta.

Aunque no lo dice la autora es posible que muchos rusos consideren a Putin como quién les ha permitido recuperar cierto grado de orgullo nacional después de la apertura indiscriminada  de Yeltsin que provocó que varios economistas norteamericanos se pusieran a manejar la economía del país con consecuencias nefastas.

Fouad Simora fue primer ministro del Líbano y aceptó un plan de privatizaciones a cambio de ayuda internacional, sin embargo a pesar que muchas casas estaban en ruinas por el conflicto con Israel, los libaneses se opusieron al plan, realizándose una importante huelga organizada por el grupo islamista Hezbolá.

La empresa Solidere propiedad de Rafiq Hariri fue la encargada de reconstruir el centro financiero de Beirut a cambio de quedarse con la mayoría de la propiedades, mientras tanto en el resto de la ciudad faltaban los servicios esenciales, las calles estaban destruidas, faltaba la electricidad y las casas mostraban los daños de los bombardeos israelíes.

Ante esa situación Hezbolá organizó la resistencia a las políticas de shock yendo más allá de las protestas pues emprendió actividades de reconstrucción coordinando comités barriales que se encargaban de esa misión.     

Otras formas de resistencias a las políticas de shock que señala el libro fue la lucha en Tailandia de quienes se enfrentaron a los planes gubernamentales de desalojo luego del tsunami.

Respetando todas las luchas contra el neoliberalismo creemos que el mejor antídoto son los  gobiernos como los de América Latina que lograron poner freno a la ambición imperial de las grandes potencias y las multinacionales.

No hay otra forma efectiva para evitar la destrucción del Planeta, la pobreza generalizada y la esclavitud de los países que apoyar a los gobiernos populares que responden  a los requerimientos de sus votantes y no a la codicia de las corporaciones.

La calumnia permanente de los grandes medios de comunicación para denostar a esos gobiernos populares es la más clara demostración que ese el único contrapoder que puede defendernos a quienes no formamos parte de las elites económicas.

 

Las discrepancias con Klein

A pesar de las muchas virtudes del libro, en el mismo se realizan una serie de afirmaciones, especialmente cuando se refiere a cuestiones argentinas, que no deben dejarse pasar por alto porque la autora incurre en errores que son muy habituales en la izquierda gorila, que no por casualidad la hacen coincidir con la derecha igualmente gorila.

En un trabajo donde se muestra los intentos de resistir al neoliberalismo no puede faltar la figura de quién más ha realizado para combatirlo en América Latina y que precisamente por eso ha sido calumniado de manera infame por las usinas imperiales.

Nos referimos a Juan Domingo Perón que de ninguna manera merece el comentario descalificatorio y gratuito de la autora cuando señala: “Pero cuando Perón regresó al poder vio una amenaza en el apoyo popular que concitaban los montoneros y animó a los escuadrones de la muerte a que fueran por ellos, por lo que el grupo -objeto de gran controversia- ya estaba seriamente debilitado cuando se produjo el golpe de 1976”.

Este intento de presentar a Perón como liderando la represión contra los grupos armados es un argumento muy grato a los grupos de ultraderecha que tomaron el poder en 1976 porque de esa manera intentaban justificar la represión ilegal que vino después, al indicar que a estos grupos se los estaba persiguiendo desde antes del golpe de estado por presidentes constitucionales.

El enfrentamiento de  Perón y el sindicalismo con algunos sectores juveniles fue un proceso doloroso para el país que sin duda le sirvió a los sectores de la oligarquía y del imperialismo que estaban agazapados para retornar al poder.

Lo que habitualmente no se dice es que hubo sectores juveniles como la que se denominó J.P. Lealtad o figuras claramente progresistas dentro del Movimiento Peronista como el Padre Mugica que consideraban que había que seguir apoyando al gobierno de Perón, que continuó adoptando hasta su muerte decisiones claramente beneficiosas para los sectores populares y que ponían límites al capital extranjero.

Con la muerte de Perón el gobierno se volcó hacia el liberalismo que desembocó en el Rodrigazo y  se acentuaron las medidas represivas adoptando un mayor protagonismo López Rega quién fue el organizador del grupo parapolicial conocido como la “triple A”, pero de ninguna manera se puede colocar a Perón cumpliendo esa función. Quién echó a Lopez Rega del gobierno fue la movilización del sindicalismo que también se encontraba enfrentado a  las organizaciones armadas.    

Otro error que comete Klein es el de señalar elogiosamente a Raul Prebish como una de las figuras que defendían la participación estatal en la economía, lo que no dice la autora que este economista fue el principal asesor de la denominada Revolución Libertadora que llegó al poder por un golpe de estado para liquidar la participación estatal en la economía que había instaurado el peronismo y que puso límites al poder de los imperios. Prebisch fue el impulsor del ingreso de nuestro país en el FMI y el Banco Mundial al cual Perón se había resistido.

Otra cuestión  realmente sorprendente es que Klein nos dice que la Fundación Ford salvó varias vidas en América Latina pues gastó 30 millones de dólares entre 1970 y 1980 en la defensa de los Derechos Humanos en América Latina y le atribuye a su participación la suspensión de ayuda militar a Chile y Argentina. Este doble estándar de la empresa no hace sino mostrar la enorme hipocresía de esta corporación 

La autora  no desconocía la complicidad de la empresa Ford con la desaparición de sus trabajadores en la Argentina, en cuya planta se había instalado un cuartel donde se torturó   a trabajadores, Klein nos habla de un supuesto arrepentimiento de la empresa en el cual nosotros no creemos viendo el papel funesto desarrollado en nuestro país.

Por último, saliendo de nuestro país, queremos señalar una clara diferenciación con respecto a las posturas de la autora relacionadas a las invasiones norteamericanas, en el libro no hay un solo cuestionamiento a la invasión a Afganistán y en cuanto a Irak sólo cuestiona las medidas aplicadas por los funcionarios norteamericanos luego de  la invasión.

Klein nos pinta casi una situación idílica en Irak luego de producida la invasión, ahí dice: “En el verano posterior a la invasión de Irak, las ansias reprimidas de participación política llegaron al punto de que en Bagdad, a pesar de todas la penurias del día a día, se respiraba un ambiente casi festivo”.

Seguía Klein diciendo que en distintas ciudades los líderes religiosos y miembros de distintas tribus trabajaron juntos para establecer las prioridades locales en la reconstrucción, “los retos eran enormes, pero la libertad se estaba convirtiendo en una realidad. En muchos casos, las fuerzas norteamericanas… facilitaron el proceso, colaboraron en la organización de las elecciones e incluso fabricaron urnas”. Luego las medidas adoptadas por los funcionarios cortaron toda posibilidad de una salida democrática.

Creer que los Estados Unidos, sea quién sea el presidente, invade países para beneficiar a los invadidos muestra al menos un desconocimiento de la historia de nuestro continente tantas veces agredido por esa potencia, es un grave error atribuirle la responsabilidad a un funcionario en particular, en vez de señalar que someter y saquear a otras naciones es la razón de ser de un Imperio.   

Nosotros creemos, a diferencia de Klein, que no existe ninguna razón para que se justifique una intromisión de una potencia en los asuntos internos de un país, mucho menos a través de una invasión.

 

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