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El Forjista

Juana Azurduy, generala de Bolivia y Argentina

 

Capítulo 13 - Otra vez en Chuquisaca

 

 

Con el avance del ejercito del Norte los godos abandonaron Chuquisaca produciendo cierto alivio a los guerrilleros patriotas, la familia Padilla regresó a la ciudad juntos a los Leales y las Amazonas que los seguían a pesar de las tragedias padecidas y habiendo dado muestras de un enorme coraje.

Unos días después ingresó a la ciudad Juan Antonio Álvarez de Arenales, pero se queda escaso tiempo porque pretende tomar Cochabamba, la que ya había gobernado, y así lo hace unos días después logrando rendir al gobernador realista Antonio Uriburu y a su jefe militar el coronel Francisco J. Velazco.

Arenales deja a cargo de Chuquisaca a Padilla pero este que se reserva el poder militar convoca a Juan Antonio Fernández para que quede al frente del gobierno político

Luego de la batalla de San Pedrillo el 4 de febrero de 1814 donde las tropas patriotas al mando de Arenales son derrotadas con un saldo de 100 muertos, 23 prisioneros que son pasados por las armas inmediatamente y donde se les corta la cabeza a tres de los oficiales, además de perder importantes piezas de artillería que quedan en manos realistas, Arenales busca la colaboración de los caudillos, siendo Padilla uno de los que más colabora con él.

El general en jefe de las tropas españolas Joaquín de la Pezuela, luego nombrado virrey del Perú, llegó a la conclusión que Padilla debía ser liquidado, ordenando conformar un poderoso ejército, pero al llegar donde Padilla se encontraba con sus guerrilleros, este no le presentaba batalla frontal, realizando innumerables escaramuzas que incomodaban a los realistas.

Sin embargo, cuando decidió presentarle batalla cerca del pueblo de Pomabamba sufrió una dura derrota, luego de la victoria los colonialistas se dedicaron como era su costumbre al saqueo e incendiaron el pueblo de Pomabamba el 29 de marzo de 1814.

Padilla sigue hostigando a los españoles con la colaboración de Umaña los enfrenta en Tarvita sufriendo otra derrota.

Comenta el militar e historiador Miguel Ramallo sobre el accionar de Padilla: “La audacia de este no tenía límites, asaltaba las partidas realistas, se apoderaba de las poblaciones, alejaba los ganados, quemaba el forraje, se llevaba los víveres, en fin hacía todo cuanto fuera hostil y lesivo a los opresores de su patria. Los pueblos de esa región idolatraban a su caudillo, de manera que sus órdenes se cumplían sin dilación y todos los movimientos del enemigo, por insignificantes que fuesen, los sabía en el momento.”

Los porteños vuelven a hacer gala de su prepotencia cuando Rondeau le ordena a Padilla que abandone Chuquisaca y deje a cargo al coronel Martín Rodríguez, el matrimonio acepta la decisión y se retiran a su refugio en La Laguna.

Martín Rodríguez se hace designar Director es decir adopta una posición de escisión de las Provincias Unidas, lo que provoca el enojo de Rondeau quién ordenó su destitución y reemplazo por Juan Antonio Fernández amigo de Padilla.

Los porteños llegaban al Alto Perú con una posición de desprecio hacia los altoperuanos no sólo los mantenían al margen de las decisiones políticas, sino también de la lucha porque los desplazaban o les asignaban una función que no estaba acorde a sus capacidades.

Rondeau no los convocó, mientras que Martín Rodríguez le dice que ya tienen sus puestos cubiertos, a Padilla y su esposa sólo se les permite enviar caballos y soldados, pero no que participaran en el combate.

Estaba el matrimonio en La Laguna cuando llegaron las noticias de la derrota del ejercito del Norte en Venta y Media el 21 de octubre de 1815 con el ejército en retirada dedicado al saqueo.

Enterados los españoles del desprecio al que eran sometidos los Padilla intentaron un nuevo soborno sin resultado.

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