Jauretche

El Forjista

Biografía de Arturo Jauretche

El regreso de Perón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El 17 de noviembre de 1972 Perón regresó al país luego de 18 años de exilio, el gobierno montó un  operativo para evitar que el pueblo pudiera concurrir a Ezeiza a darle la bienvenida. A comienzo del año 73 apareció el libro “De pantalones cortos”, en tanto que el 11 de marzo con el 49,59 % de los votos y evitando la segunda vuelta resultó elegida la fórmula Campora-Solano Lima.

 Tal cual había visualizado Jauretche unos años antes, la juventud hizo su ingreso multitudinariamente a la política por la puerta del peronismo, muchos de sus padres habían sido decididamente antiperonistas. El 18 de abril se produjo el lanzamiento de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), el 23 nacía la Juventud Universitaria Peronista (JUP), entre las adhesiones se encontraban las de Jauretche, Rodolfo Ortega Peña y el padre Mujica; y el 29 surgía la Juventud Trabajadora Peronista (JTP).

Jauretche no fue invitado a los actos oficiales por la asunción de Campora, presenció la inmensa concentración desde un balcón de Diagonal Sur e Hipólito Yrigoyen, las columnas que lo reconocieron lo aplaudieron y lanzaron vivas con su nombre. En cambio sí fue invitado al acto de asunción del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain.

Rodolfo Puiggros fue designado como Interventor de la Universidad de Buenos Aires, quién nombró a Jauretche a cargo de la editorial de la universidad EUDEBA.

El 20 de junio se produjo la tragedia de Ezeiza, lo que iba a ser una fiesta por  el regreso definitivo de Perón al país concluyó con la muerte de un número indeterminado de personas. El 13 de julio presentaron sus renuncias Campora y Solano Lima asumiendo la primera magistratura el presidente de la Cámara de Diputados Raúl Lastiri que era yerno del nefasto López Rega.

Jauretche volvió  a efectuar una serie de reflexiones sobre el tema de la violencia, principalmente intentó llegar  a los  jóvenes que se proponían enfrentar con las armas a unas Fuerzas Armadas imbuidas de una ideología reaccionaria y que tenían un poder de fuego muy difícil de igualar: “Los grupos extremos, combativos, han cumplido una gran función histórica y son necesarios como es necesario que la vanguardia se queme en un combate, para que pueda avanzar la retaguardia. Creo que hay que tenerlos en cuenta, pero no sobreestimarlos en su significación política. En primer lugar, en su poder ofensivo. Es un poder ofensivo que vale frente al Estado policial. Están engañados los muchachos si creen que eso vale contra el Estado militar”.

Como preanunciando la tragedia que se avecinaba, diría: “El día en que la represión pase de la policía a la milicia, el ejército no procederá indag