Jauretche

El Forjista

 

Lo que aprendimos de Jauretche

La libertad de prensa o de empresa

 

 

 

 

 

 

 

 


Fue uno de los primeros en señalar que los grandes medios en tanto socios, o incluso como integrantes de la oligarquía que gobernó el país por largos años a espaldas de las mayorías y las práctica democráticas, intentaron confundir el concepto de “libertad de prensa” cuando en realidad estaban  introduciendo de contrabando la idea de “libertad de empresa”. Los grandes diarios aparentan estar defendiendo la libertad de expresión cuando en realidad no hacen otra cosa que promover sus intereses económicos y los de sus anunciantes.

En este rubro Jauretche realizó sus más notables reflexiones mostrando aspectos del manejo de los diarios y otros medios que aunque se encontraban ante nuestros ojos sólo eran detectados por algunos espíritus críticos: “La prensa nos dice todos los días que su libertad es imprescindible para el desarrollo de la sociedad humana, y nos propone sus beneficios por oposición a los sistemas que la restringen por medio del estatismo. Pero nos oculta la naturaleza de esa libertad, tan restrictiva como la del estado, aunque más hipócrita, porque el libre acceso a las fuentes de información no implica la libre discusión ni la honesta difusión , ya que ese libre acceso se condiciona a los intereses de los grupos dominantes que dan la versión y la difunden”.

Algunas de sus contundentes frases parecen haber sido formuladas ayer mismo considerando la vigencia que aún mantienen: “Lo que quiero dejar aquí señalado es que nada hay más engañoso que la prensa llamada independiente” Cuando el estado ejerce censura por lo general se conoce, cuando se lee la prensa partidaria se sabe a que tendencia responde “Pero no ocurre lo mismo cuando el órgano de difusión se disfraza de independiente”.

A medida que la población toma conciencia que la que se autodenomina “prensa libre” no es tal, sino que está condicionada por intereses comerciales, comienzan a prestigiarse los diarios pequeños, el volante fotocopiado, los libros que no están sostenidos al aparato de difusión, la conferencia en un barrio, hoy podríamos incorporar a muchos sitios en Internet que bregan por hacer conocer la información silenciada en los grandes medios.

”Es que cuando el instrumental de la super-estructura se ha puesto en evidencia sólo gravita en la superficie, en los pisos superiores, y son las aguas que corren junto a los cimientos las que en definitiva deciden sobre el destino del edificio. Esta es otra advertencia alegre que hago a los jóvenes que urgidos en la pasión de la lucha, suelen deprimirse, olvidando que la historia es el fruto de un continuado esfuerzo que no debemos medir en el precario término de nuestras vidas”.

Recordando que Todo Noticias (TN) perteneciente al grupo Clarín coloca como lema “Periodismo Independiente” habría que recordar que: “El método utilizado por la prensa “independiente”, cuya primera trampa es esa supuesta independencia no consiste sólo en la deformación de los hechos informados y en la reiteración constante y destacada de los hechos, doctrinas y soluciones convenientes a la realidad que hay detrás de esa independencia, sino al manipuleo de las informaciones que no se adecuan a sus fines”.

Hasta que escribió sobre estas cuestiones no se conocía como actuaban los diarios para resaltar u ocultar una noticia, su tarea permitió poner luz sobre ciertos aspectos del periodismo que permanecían ocultos al público: “Cuando se quiere destacar lo que se dice esto va en primera página, y si no en primera, en página impar. (A medida que usted  abre el periódico las páginas uno, tres cinco , siete, etc.; le salta a los ojos y usted tiene que hacer un esfuerzo, aunque sea mínimo, para leer las páginas pares que le quedan a la izquierda y a las que usted tiene que dirigir la vista intencionalmente). Los grandes títulos, el tipo de letra, y el armado de la noticia –por ejemplo un recuadro o el acompañamiento de ilustración gráfica- destacan lo que se quiere que sea leído. Con letra pequeña, poco título o entre los avisos, irá lo que se quiere que no llame la atención, pero cuya publicación permite continuar con la imagen de objetividad que al mismo tiempo se quiere dar al lector”.

Todos los medios usan esos recursos, lo cuestionable es: “Pero lo pecaminoso y perjudicial y que nos diferencia unos de otros es la pretensión de supuesta independencia y objetividad. Así, lo que se sabe por la prensa es muchos menos que lo que no se sabe por su silencio”.

Este mecanismo utilizado por los grandes diarios fue sintetizado por Jauretche en una fórmula muy sencilla que debería ser recordada por muchos políticos actuales que bailan según la música que emana de los titulares de los diarios: “En esto hay una norma para no equivocarse: toda posición buena tiene mala prensa. Toda posición mala tiene buena prensa”.

Las agencias noticiosas también tienden un velo que pretende invisibilizar los poderosos intereses económicos que defienden, algunas de las cuales fueron entidades dependientes de los organismos de inteligencia de las grandes potencias.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que agrupa a los poderosos dueños de los diarios de América siempre tuvo vinculación con la CIA norteamericana, fue notoria su participación en los golpes de estados que asolaron a América Latina, actualmente desarrolla una política de hostigamiento a los gobiernos populares que por ventura existen en varios países de América del Sur. 

Las grandes corporaciones multinacionales son los principales anunciantes de los medios de comunicación eso provoca una dependencia por la cual pueden orientar la línea editorial del medio, en general los diarios no pueden subsistir exclusivamente con la venta, deben recurrir a los anuncios para obtener una ganancia que les permita mantenerse financieramente, esto los condiciona seriamente de tal manera que bajo ningún concepto pueden informar sobre cuestiones que puedan perjudicar a los anunciantes.

Ante el reclamo de un empresario para que se le conceda un canal de televisión Jauretche le contestaba: “… él cree que es “libertad de prensa” que los que tienen millones puedan disponer, con exclusividad, del espacio periodístico, para injuriar. Y que los que no tienen millones no puedan contar con los espacios periodísticos para defenderse. Así, la libertad de prensa es una libertad para millonarios. Y con más extensión, para los que no son millonarios pero defienden intereses millonarios. Y los demás, que son el grueso del país –los que no tienen millones- que los parta un rayo….”  “Linda libertad de prensa, ese monopolio de la injuria, de la información deformada, de la doctrina extranjerizante, del juicio malicioso, que bajo el denominador común de la “libertad de prensa” le cerró el camino al auténtico pensamiento popular que ha tenido que defenderse por la transmisión boca a boca, por el panfleto, por el volante, por el periódico precario y por la sana desconfianza que ha salvado al espíritu nacional”.

Veamos como definía una escala de dependencia de intereses de los medios de difusión: “El periódico depende, en cuanto es empresa poderosa, en primer término, del grupo financiero dueño de su capital, en segundo término de los avisadores y en su conjunto, de la estructura económica que domina, dirige y orienta la estructura social y política vigente en el país en que aparece…La prensa independiente no existe y la independencia es una máscara para hacer pasar la mercadería de contrabando como agua corriente “incolora, inodora e insípida” para que el estómago del lector no se prevenga defensivamente”.

Por el año 1967 reconocía cierto avance en cuanto a la percepción del público lector de los diarios: “La gente, ahora, sabe leer los diarios porque lee lo que se dice, pero percibe lo que se calla, que suele ser mucho más y comprende que no hay independencia porque el diario está escrito por hombres que tienen pasiones e intereses y entonces averigua a qué capilla pertenece cada uno, con lo que sabe que la verdad que lee es una verdad de hombre, relativizada, condicionada y no el mito de la verdad absoluta que daban antes los grandes diarios de la Capital y que hacía poner boca abajo a los lectores, como los musulmanes ante la voz del Muecín”. (1)

Jauretche definió varias zonceras relacionadas con este tema, una de ellas era el “Cuarto poder”, decía, anticipándose a lo que hoy se ve con total nitidez, que en realidad es el primero,  pero que no tiene nada que ver con la libertad de prensa y si con la libertad de empresa: “El cuarto poder está constituido en la actualidad por las grandes empresas periodísticas que son, primero empresas, y después prensa. Se trata de un negocio como cualquier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos. Pero el negocio no consiste en la venta del ejemplar, que generalmente da pérdida: consiste en la publicidad. Así, el diario es un medio y no un fin, y la llamada “libertad de prensa”, una manifestación de la libertad de empresa a que aquella se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses”. “Ahora en su calidad de primer poder, es el único que no es afectado por los golpes de estado. Porque además de ser de primera internacional y SIP mediante, y también sin ella, es el que termina por disciplinar los otros poderes conforme a las exigencias de la libertad de prensa”.

Otra zoncera consistía en la cita de autoridad que se apoyaba en lo que dicen los diarios como si fueran un oráculo que sólo emitía verdades irrefutables. Se trataba de “Dice La Nación… Dice La Prensa”, hoy podríamos quitar La Prensa (en manos del grupo Clarín)  y agregar el diario Clarín. “La Nación” se autodenomina “la tribuna de doctrina”, la cuestión es que nadie sabe cuáles son sus doctrinas, aunque muy pocas personas las lean, el diario suele dar opiniones como si fueran noticias, leyéndolas no se entera como ocurrieron los hechos  sino como debieron ocurrir según su doctrina.

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(1) Muecín: miembro de la mezquita encargado de realizar la oración.

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