El Forjista

Campaña de Clarín de idiotización masiva

La nueva función que se ha autoasignado la prensa canalla es la de ejercer como guardaespaldas del gobierno derechista que padece la Argentina, y en ese empeño les resulta imprescindible ocultar la profunda crisis en que ha sumido al país la incapacidad y la carencia del conciencia nacional del macrismo.

A pesar de sus esfuerzos por esconder la dura realidad, aclaremos desde un principio, que no es lo mismo, es decir que no tiene la misma efectividad, mentir desde la oposición que hacerlo desde el oficialismo.

Estando en la vereda de enfrente de un gobierno se puede decir, sin prueba alguna, que determinado funcionario es un corrupto, y el lector no tendrá ninguna posibilidad de demostrar lo contrario, más aún cuando el público al que se dirige ese medio de comunicación, es el mismo o es la descendencia de aquellos que en la dictadura razonaban que "algo habrán hecho" cuando las fuerzas represivas secuestraban a los militantes populares.

Esa misma injustificada sospecha se utiliza en la actualidad para calumniar a un funcionario de un gobierno al que la prensa de la oligarquía define despreciativamente como "populista", ese mismo periodismo fue el que permaneció ciego, sordo y mudo durante la dictadura cívico-militar, y ahora retorna a esa misma situación, donde no le funcionan los sentidos, ante los negociados del gobierno derechista que los tienen como principales asociados.

Pero cuando se es obsecuentemente oficialista ante un gobierno que entrega vergonzosamente la soberanía nacional, la cosa es muy diferente. Por más que mientan con el descaro que los caracteriza, difícilmente podrán convencer a la población que la vida es color de rosa, porque ese intento contrasta con la realidad de los sectores populares, que empiezan a sentir en carne propia las consecuencias de los despidos alentados por el propio gobierno y la pulverización de los ingresos.

La pobreza cero y la revolución de la alegría se han convertido en una broma macabra por parte de aquellos que nunca en su vida han pasado necesidades, cuyas fortunas han sido obtenidas por mecanismos nada claros, y que ahora han asaltado el Estado Nacional, en lo que parece más una tarea de corsarios que de estadistas.

Comencemos pues a señalar cuales son los métodos a los que ha recurrido la prensa oligárquica para cumplir con ese objetivo de idiotización masiva que no le permita a una porción de la población argentina despertar de la pesadilla que lleva el nombre de neoliberalismo:

1) Silenciar las voces críticas: El gobierno dio el puntapié inicial para asegurar el monopolio de los medios hegemónicos eliminando las voces críticas, en algunos casos con prohibiciones directas, en otros mediante el manejo discrecional de la pauta publicitaria o ejerciendo presión sobre medios privados, de esta manera desplazó a 6,7,8; Televisión Registrada, Víctor Hugo Morales, Telesur y depuró Radio Nacional de cualquier vestigio de pensamiento nacional.

Ahora el gobierno en asociación con el grupo Clarín intenta cerrar o reemplazar a los dueños de C5N, que es el principal competidor de TN, al cual desplazó del primer puesto, en cuya pantalla se mantienen los pocos periodistas que sostienen una posición crítica hacia el gobierno nacional.

2) Negar la realidad: Todos los medios del establishment han pretendido ocultar el imponente acto del 24 de marzo donde no sólo se reclamó por los derechos humanos del pasado, sino sobre los del presente que son cotidianamente pisoteados por el gobierno del PRO, sin embargo, dicho acto les dolió, por eso Magnetto le ordenó a un títere de apellido Leuco que saliera a desprestigiar a los organismos de Derechos Humanos, logrando solamente que el minúsculo prestigio que le quedaba a ese ex periodista, se fuera por la cloaca en que se ha convertido el grupo Clarín.

Pero la tarea de desconocer la realidad se completa de manera patética cuando se ignoran los miles de despidos diarios, ya convertidos en una inhumana costumbre del macrismo, y pretenden dar consejos para que la gente se acostumbre a vivir con salarios y jubilaciones paupérrimas producto de una inflación descontrolada promovida por el mismísimo gobierno.

La idiotización tiene como principal componente la necesidad de formar ciudadanos conformistas que no protesten y se adapten a las más duras condiciones al que el gobierno los somete. Se pretende un ciudadano obediente, porque si intenta algún cuestionamiento lo estará esperando la comisaria Patricia Bulrrich con su proyecto para criminalizar la protesta social.

3) La farandulización de la vida: La visita de Obama no sólo fue una muestra ignominiosa de los más descarados actos de vergonzante sumisión, llevando los niveles de cipayismo a unas alturas que no se veían en el país desde los 90, cuando existían las llamadas "relaciones carnales", también se llenaron los medios de comentarios superficiales sobre aspectos sin importancia como la vestimenta de las primeras damas, Obama tomando mate, los pasos de tango de visitante, o el enternecedor "kiss me" con que la gorila mayor, Mirta Legrand, saludó al presidente norteamericano.

Si del gobierno y Clarín dependiera, dedicarían todo el tiempo a hablar de los amoríos de Urtubey, Ottavis o el ministro Francisco Cabrera, como en los años del menemismo la farandulización de la política es indispensable para evitar hablar de cuestiones como la inflación, los despidos o la entrega de la soberanía.

4) Volver al pasado: Es una tendencia del ser humano, cuando el presente resulta insoportable se intenta fugar hacia el pasado o hacia el futuro, eso es lo que está realizando la prensa hegemónica.

Si vemos las tapas de Clarín parecería que aún gobierna el país Cristina Fernández de Kirchner, salvo algunas tapas donde se muestran solidarios con la política entreguista de Macri, la mayoría de las tapas se refieren al gobierno K, precisamente hablan de la ruta del dinero K para no hablar de la rutina del dinero M, aunque más apropiado sería calificarla como la ruta del dinero C, por los negocios de Caputo y porque en la actualidad el grupo Macri es liderado por el primo del presidente de apellido Calcaterra, ambos grupos económicos se encuentran entre los más beneficiados por la obra pública en la Ciudad de Buenos Aires y ahora por el gobierno nacional.

Este artículo no termina aquí, seguramente deberemos incorporar varios capítulos más, para ejemplificar los intentos de Clarín, La Nación y el gobierno, para que los argentinos no nos enteremos de lo que en verdad ocurre en el país, y nos dispongamos a aceptar mansamente como borregos, las medidas neoliberales que sólo benefician a un grupúsculo habituado a nadar en dinero no siempre bien habido, mientras que a los que no pertenecemos a su secta nos prometen el bienestar para algún siglo venidero.

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