El Forjista

Fantasmas del futuro

28/10/2015 

Estamos convencidos que los seres humanos no contamos con dotes para predecir el futuro, el comportamiento no siempre lógico de las personas, la aparición de imponderables que no pueden considerarse en el momento de la predicción lo convierten en un arte que rara vez se encuentra a nuestro alcance.

Sin embargo, en ocasiones ocurren sucesos que por sus condiciones particulares permiten realizar ciertas aproximaciones previas, que tal vez se parezcan bastante fehacientemente a lo que ocurrirá en definitiva, para realizar esto también ayuda conocer el comportamiento de los protagonistas en el pasado, previendo que su forma de actuar en el futuro no variará demasiado a pesar que juren lo contrario.

Por esto último, es que consideramos que la posibilidad de un futuro gobierno de Mauricio Macri permite avizorar ciertas decisiones que se parezcan bastante fehacientemente a lo que en definitiva ocurrirá si se cumple con la premisa.

Si Macri llegara a la presidencia, lo que primero que necesitará será crear una inexistente crisis para luego justificar las medidas posteriores de ajuste, para esto contará con la inestimable colaboración de la prensa canalla tan habituada a mentir y falsear la realidad.

Este ajuste será un ataque directo a los intereses de los sectores populares iniciándose con una drástica devaluación que pulverizará los ingresos de los trabajadores, jubilados, pensionados, pequeños empresarios y quienes reciben la Asignación Universal por Hijo.

No hay que olvidar que en las filas del PRO se encuentra Patricia Bullrich y que tienen por socios a los radicales quienes ya tienen experiencia en la tarea de bajar salarios y jubilaciones durante el gobierno de Fernando de la Rua.

La consecuencia directa será la baja del consumo y la quiebra de comerciantes e industriales, los cuales a su vez se verán castigados por la apertura indiscriminada de las importaciones, según enseñan los manuales del liberalismo.

Mientras se castiga a los sectores populares se quitará las retenciones a los terratenientes y a los pools de siembra quienes constituyen uno de los sectores que más se benefició en los últimos años a pesar de las quejas constantes porque su codicia no tiene límites. Muy posiblemente también se quite o se reduzca el Impuesto a las Ganancias a quienes tienen mayores ingresos.

Como será necesario compensar esta reducción de los ingresos al Tesoro Nacional, el país volverá a endeudarse comenzando una bicicleta similar a la que explotó en el 2001, situación que estará acompañada con la pérdida de la soberanía, porque a partir de ese momento será desde el extranjero de donde se adopten las decisiones.

Para completar este panorama con el incremento de la deuda externa se asumirá una posición de rendición ante los Fondos Buitres pagándoles lo que injustamente reclaman, tal como señalara el propio Macri.

Para realizar todo esto disponen de los discípulos del nefasto Domingo Cavallo, a quienes se ha escondido en la campaña electoral porque dijeron cosas como terminar con las paritarias y devaluar salvajemente, pero que aparecerán con toda su voluntad antinacional ni bien el PRO asuma el gobierno nacional.

El macrismo también necesitará realizar una campaña de desprestigio y calumnias contra el gobierno kirchnerista, muy particularmente contra Cristina Kirchner cuyo ejemplo de lucha contra las corporaciones, los poderes económicos y los Fondos Buitres constituye un pésimo ejemplo para los pueblos, por lo cual tendrán que hacer todo lo posible para que no se repita una gestión con la misma dignidad nacional.

Para evitar esta situación a la que nos empujará el gobierno del PRO, los sectores populares recurrirán a la movilización y la lucha, por lo que es de esperar que el gobierno macrista responda con represión como ya ocurrió en el Hospital Borda.

Como también nos tiene acostumbrado el PRO con Niembro, Amadeo y muchos otros, la pauta publicitaria aumentará exponencialmente, para que los recursos de los argentinos vayan a las arcas de medios como Clarín para que blinden al gobierno macrista y a mantener el marketing electoral de ese partido.

Los argentinos, no obstante, todavía estamos a tiempo para evitar esa pesadilla, si no lo hacemos por medio del voto el 22 de noviembre deberemos estar dispuestos a resistir y aguantar la casi segura represión de un gobierno del PRO.

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