El Forjista

Las razones de Eva Perón

Capítulo 29 - El último 17 de octubre

 

 

 

 

 

 

 

 


 

El discurso pronunciado por Eva el 17 de octubre de 1951 en la Plaza de Mayo tuvo algo de despedida, había discutido con sus médicos que de ninguna manera querían que diera el discurso, llegó al balcón con bastante dificultad y debió realizar un gran esfuerzo para sostenerse de pie.

Estaba vestida de negro, pálida y delgada, evidenciaba los padecimientos de su enfermedad, llevaba 24 días sin levantarse y le habían inyectado morfina para aminorar los dolores.

Perón hizo uso de la palabra y luego le entregó a Eva la distinción del Reconocimiento de Primera Categoría y Gran Medalla Justicialista en Grado Extraordinario y la sostuvo de la cintura cuando realizó su discurso.

Dijo Perón en su discurso: “Nunca podría haberse resuelto un homenaje más justiciero, más hondo y más honorable que esta dedicación del 17 de octubre a Eva Perón… Ella no es sólo la guía y la abanderada de nuestro movimiento, sino que es también su alma y su ejemplo”.

Y continuó describiendo los sacrificios que Eva había realizado para desarrollar su actividad en defensa de los más necesitados: “Ese maravilloso  contacto de todos los días en la Secretaría de Trabajo y previsión, donde ha dejado jirones de su vida y de su salud, ha sido un holocausto a nuestro pueblo, porque ha permitido que, a pesar de mis duras tareas de gobierno, haya podido vivir todos los días un largo rato en presencia y contacto con el pueblo mismo”.

Con la transmisión del acto ese día nació el Canal 7 y la Televisión Argentina.
Eva explicó su presencia a pesar de los problemas de salud: “Yo no podré faltar nunca a esta cita con mi pueblo en cada 17 de octubre. Yo les aseguro que nada ni nadie hubiera podido impedirme que viniese, porque yo tengo con Perón y con ustedes, con los trabajadores, con los muchachos de la C.G.T., una deuda sagrada, y a mí no me importa si para saldarla tengo de dejar jirones de mi vida en el camino”.

Y a continuación expresaba cuales eran sus más profundos sentimientos: “Yo no valgo por lo que hice, yo no valgo porque he renunciado, yo no valgo por lo que soy ni por lo que tengo. Yo tengo una sola cosa que vale, la tengo en mi corazón. Me quema el alma, me duele en mi carne y arde en mis nervios: es el amor por este pueblo y por Perón”.

Se preocupó particularmente por alertar  al pueblo sobre los peligros de una restauración oligárquica: “Y tenía que venir para decirles que es necesario mantener, como dijo el General, bien alerta la guardia de todos los puestos de nuestra lucha. No ha pasado el peligro”.

Y los convocaba a realizar un solemne juramento para defender el gobierno popular: “Yo les pido hoy, compañeros, una sola cosa: que juremos todos, públicamente, defender a Perón y luchar por él hasta la muerte, y nuestro juramento será gritar durante un minuto para que nuestro grito llegue hasta el último rincón del mundo: ¡la vida por Perón!”.

No podía extenderse todo lo que le hubiese gustado, pero aún con la salud muy deteriorada, Eva seguía siendo esa luchadora inclaudicable: “Yo sé que Dios está con nosotros porque está con los humildes y desprecia la soberbia de la oligarquía, y por eso la victoria será nuestra. Tendremos que alcanzarla tarde o temprano, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Mis descamisados: yo quisiera decirles muchas cosas, pero los médicos me han prohibido hablar. Yo les dejo mi corazón y le digo que estoy segura, como es mi deseo, que pronto estaré en la lucha, con más fuerza y con más amor, para luchar por este pueblo, al que tanto amo, como lo amo a Perón”.

Diez días después se inauguraba la Ciudad Estudiantil otra magnífica obra de la Fundación, Eva no puede estar presente por su estado de salud y dio un mensaje desde su lecho de enferma, en la oportunidad expresó: “Durante cien años, el pueblo argentino sólo ha recibido las migajas que sacaran de las mesas abundantes de la oligarquía, que primero lo exploraba y después, para quedar en paz con la conciencia, le tiraba las sobras de sus fiestas. Yo he deseado y he podido felizmente realizar el acto de desagravio que los humildes de mi Patria merecían. En cada instituto de la Fundación he puesto expresamente todo el lujo y toda la riqueza que le fueron negados a todos los pobres descamisados argentinos durante los cien años amargos de la oligarquía vendepatria y egoísta”.

Y también mencionó una gran cantidad de institutos ya inaugurados, muchos de ellos en el Interior, la lista estaba conformada por: Hogar de Ancianos en Córdoba, Hogar Escuela de Córdoba, Hogar de Ancianos de Santa Fe, Hogar de Ancianos en Recreo, Santa Fe, Clínica de enfermos del pulmón en Ramos Mejía, Hogar escuela de Comodoro Rivadavia, Hogar Escuela de Mendoza, Policlínico para niños en Mendoza, Hogar escuela de Salta, Policlínico de Salta, Policlínico de San Luis, Hogar Escuela de Villa Mercedes, Policlínico en Santiago del Estero, Policlínico de Jujuy, Hogar Escuela de Santa Rosa, dos hogares escuelas en San Juan, Policlínico de San Juan, Hogar de Ancianos en Tucumán, Hogar Escuela de La Roja, Policlínico de Catamarca, Hogar escuela de Corrientes, Policlínico de Paso de los Libres, Policlínico de Concordia, Policlínico de 4 de junio, Provincia de Buenos Aires, Policlínico de San Martín provincia de Buenos Aires, Policlínico de Rosario , hogar escuela de Paraná.
También señaló que la Fundación había inaugurado 150 escuelas y había otras 1000 en ejecución y 200 proveedurías, describió la obra efectuada en Las Cuevas en Mendoza que surgió a raíz de unas vacaciones en que visitaron el pueblo ella y Perón, como consecuencia de su impulso se había construido una escuela, una hostería, el correo, edificio de Gendarmería, sanatorio y estación de ferrocarril.

En el mismo mensaje explicaba que toda esa enorme obra era producto de un gobierno popular que tenía a Perón como conductor: “Si alguien viese alguna grandeza en mis obras, yo declaro honradamente que no me pertenecen de ninguna manera: son obra de Perón, desde que él me enseñó a pensar en cosas grandes, me hizo ver grandes horizontes y de él aprendí a sentir, a querer y a realizar, pensando solamente en la felicidad de nuestro pueblo, lo mejor de esta tierra”.

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