El Forjista

Las convicciones de Erich Fromm

Capítulo 21 - La democracia

Como vimos en su libro más conocido, hay personas que temen a la libertad y por lo tanto padecen de un serio temor en los sistemas democráticos: “Hablamos de libertad y democracia, pero un número creciente de personas tiene miedo de la responsabilidad de la libertad y prefieren la esclavitud del robot bien alimentado; no tienen ninguna fe en la democracia y se sienten felices dejando a cargo de los expertos políticos la toma de decisiones”. (1)

Contrariamente a lo que se supone,  que la democracia debería impulsar un mayor individualismo, hay una tendencia hacia las sociedades de masas, donde las mismas son manipuladas a gran escala. La alianza que se produce entre las grandes empresas y los gobiernos es cada vez  más evidente, a la vez que estas corporaciones son conducidas por grandes burocracias.(2)

Los partidos políticos dicen aquello que las encuestas les dicen que conviene decir, pero una vez que son elegidos, sus votantes se convierten en un factor más, que a veces no es el más importante. Hoy los gobiernos y las corporaciones están entrelazados, no se sabe quién controla a quién, algunos ciudadanos y organizaciones no gubernamentales intentan controlar a las corporaciones porque es difícil que los gobiernos encaren esa tarea.(3)

Los mismos ciudadanos que no tienen ninguna participación en los asuntos de importancia que debe resolver una sociedad, ni tampoco en lo que ocurre en la empresa en que trabajan, creen tener libertad porque la publicidad les proporciona la ilusión de ser libres en tanto consumidores. (4) No son pocas las personas que vinculan la libertad con la posibilidad de elegir entre distintas marcas de dentífricos.

Como dijimos en capítulos anteriores, en la sociedad actual una de las formas de superar la angustia y el temor a ser considerado diferente es mostrando conformidad con el grupo, en ese proceso se va desdibujando la personalidad con el objetivo de ser admitido en el rebaño. Mientras los sistemas dictatoriales recurren a las amenazas y el terror para inducir al conformismo, los sistemas democráticos apelan a la sugestión y a la propaganda. En la democracia mucha gente vive bajo la ilusión del individualismo y cree que llega por sus propios pensamientos a conclusiones que no casualmente coinciden con las de los demás. Este consenso sirve como forma de corregir y limitar las ideas individuales y originales. (5)

Obviamente ni bien se profundiza un poco en este comportamiento se llega a captar que la gente lejos está de ser feliz o simplemente de vivir con alegría: “La frecuencia del alcoholismo, la adicción de las drogas, la sexualidad compulsiva y el suicidio en la sociedad occidental contemporánea constituyen los síntomas de ese fracaso relativo en la conformidad tipo rebaño”. (6)

Además este sistema lejos está de haber encontrado soluciones a los grandes problemas que afronta el hombre, no ha podido evitar las guerras ni las dictaduras, ha demostrado una inmensa incapacidad para evitar las grandes catástrofes del futuro, como el hambre en grandes regiones y la creciente contaminación del aire, la tierra y el agua.  La revolución democrática que transformó las estructuras autoritarias fue acompañada por una sociedad tecnológica que maneja astutamente el consentimiento controlado. (7)

Por cierto que la libertad alcanzada por la democracia moderna implica una esperanza para el desarrollo del hombre, pero no habría que olvidar que por el momento sólo es una esperanza y  no una realidad, seguimos sometidos a poderes que no son los de un dictador o una burocracia política, sino al poder anónimo del mercado, el éxito, “la opinión pública”, el sentido común y de la máquina. (8)

Fromm no se limitaba a describir una situación, también se caracterizó por realizar audaces propuestas, especialmente porque pregonaba una democracia participativa que llegara a todos los ámbitos y que de ninguna manera se redujera al voto ciudadano cada vez que fuera llamado a tal fin.

La huelga de consumidores era una posibilidad para enfrentar los atropellos de las empresas, pero reconocía que en tanto el poder de ellas siguiera incrementándose era poco factible que  esa protesta pudiera limitar el poder empresarial. Nos decía que lo poco que queda de democracia está condenado al inmenso poder de las empresas, a menos que se destruya esa influencia que tienen sobre los gobiernos y la población por medio del lavado de cerebros.

En los Estados Unidos hay alguna tradición de dividir ciertas empresas cuando llegan a niveles de expansión superlativa convirtiéndose en monopolios, por lo que consideraba que un movimiento de opinión pública tal vez pudiera lograr que el espíritu de las leyes se aplique para partir a empresas monstruosas en su magnitud y comportamiento. Sólo reduciendo el poder ilimitado de estas corporaciones es como se puede lograr una sociedad donde todos los miembros puedan participar activamente como ciudadanos.(9)

La democracia no debe tener limitaciones, es necesario que llegue a todos los rincones, incluidas las empresas, esto requiere que cada integrante desempeñe un papel activo en la vida de la organización, estén informados  y participen de las decisiones, este mismo principio debe aplicarse a la democracia política, el autoritarismo es una amenaza que puede imponerse si la democracia es pasiva y espectadora en vez de asumir un rol activo y participativo.(10)

Las elecciones sólo son un aspecto de la democracia, debe cumplimentarse en una verdadera atmósfera de libertad, pero además debe alcanzar a todas las actividades, si la economía sólo beneficia a un pequeño  grupo, de muy poco les servirá las elecciones, por eso decía que: “La democracia sólo es posible en un sistema económico que opera en interés de la vasta mayoría de la población”. Además debe llegar al trabajo y a todos los aspectos de la vida diaria para que realmente se la pueda considerar una auténtica democracia y no una simple parodia.(11)

Reconocía que el sistema electoral moderno había sido un avance importante, pero en contraste, el ciudadano tiene muy pocas posibilidades de influir sobre los asuntos de la sociedad, aún cuando voten periódicamente los individuos han llegado a la conclusión que es muy poco lo que pueden hacer para influir en las decisiones determinantes, esto provoca una limitación en la generación de nuevas ideas porque el pensamiento se desarrolla en la medida que se considere factible su aplicación en la realidad.(12)

Una vez que se deposita el voto se abdica a favor de la persona elegida que lo ejercita de acuerdo a su propio interés y no siempre en consonancia con sus electores, al ciudadano le queda muy poco por hacer salvo esperar hasta las elecciones siguientes.

Fromm consideraba conveniente implementar el sistema de las asambleas electorales locales que se reúnan mensualmente y obliguen a los funcionarios a actuar de acuerdo a los intereses de la comunidad, en dichas asambleas se discutirían tanto los asuntos locales como los nacionales.(13)

En el mismo sentido se refería a la industrialización la cual debería mantenerse pero buscando la descentralización del trabajo de tal manera de darles a las empresas dimensiones humanas, y lo que a su entender era fundamental, que todos los que trabajan tuviesen alguna participación en la dirección. (14)

Lucien Goldman por su parte indicaba que era cierto que el capitalismo reconocía jurídicamente la libertad y la igualdad ante la ley y el derecho de los individuos a expresar libremente sus ideas. Pero la desigualdad económica reduce los niveles de libertad e igualdad a una categoría formal que impide, a los trabajadores y a los sectores más necesitados, disfrutar de las libertades reconocidas por las leyes y también del derecho a expresar sus propias ideas, derecho que queda limitado a las personas con poder económico considerable.(15)

Ernst Bloch apuntaba en el mismo sentido, las libertades burguesas tenían más de burguesas que de libertades, citaba a Marx que en “La cuestión judía” decía: “Los llamados Derechos del Hombre, en cuanto distinguidos  de los derechos del ciudadano, no son sino los derechos de un miembro de la sociedad civil, o sea, del hombre normalmente egoísta, aislado de sus semejantes y del conjunto de la comunidad. Por consiguiente, no se liberó al hombre de la religión, sino que, se le concedió la libertad religiosa. No se lo liberó de la propiedad, sino que se le concedieron los derechos de propiedad. No se lo liberó del egoísmo de la empresa privada, sino que se le concedió la libertad de empresa”. (16)

Siguiendo con el razonamiento de Bloch, decía que también Marx había detectado que el derecho de propiedad se encontraba muy por encima del resto de los derechos, por lo cual el propósito de Marx era ensanchar las posibilidades de la libertad humana al liberarla de las trabas que le imponía la propiedad privada. De esta forma había llegado a la conclusión que no era necesaria la libertad de la propiedad sino la libertad respecto de la propiedad, que no se necesitaba la libertad de comercio sino la libertad respecto al egoísmo que impone el comercio, Marx no buscaba como la burguesía la emancipación del individuo egoísta respecto a la sociedad feudal, sino la emancipación de la Humanidad respecto a cualquier sociedad de clases.(17)

Veamos ahora un aspecto tratado por Fromm con la claridad que lo caracterizaba y desde su óptica avanzada de la democracia, la cual se topa cada tanto con planteos que lejos de fortalecerla la condicionan y la ponen en serio riesgo, escuchémoslo: “Pero sería un error fatal creer que se podría curar la violencia castigando los delitos con más rigor y velando más por el orden público. La violencia irracional causada por el aburrimiento y la desesperanza no se cura ni disminuye con castigos.

Cuando la vida pierde el interés y el atractivo, el hombre se desespera y no está dispuesto a renunciar a la satisfacción de destruir, ni siquiera por salvar su propia vida. De hecho, no sólo el aumento de la violencia, sino también el de otra violencia, de signo contrario, suponen una grave amenaza para la continuidad de nuestro régimen democrático. Debemos estar alerta para que no sofoquen la democracia, diciendo defenderla, quienes no creen en ella”.(18)

En 1968 para la campaña electoral de los Estados Unidos decía que no había que restringir la democracia sino que había que ampliarla, al individuo debe permitírsele participar en todos aquellos asuntos que sean de su interés y debía dejar de ser manipulado por los poderosos por medio de la sugestión colectiva.(19)

En la sociedad industrial se ha perdido la idea de la liberación como finalidad de la vida. Se ha extendido el concepto de liberación con respecto a fuerzas externas, tal como la clase media se libró del feudalismo, la clase obrera de las formas más explotadoras del capitalismo o los pueblos de Africa, Asia y América Latina del colonialismo. Sin duda estas luchas son imprescindibles, pero la atención exclusiva en ellas ha producido algunos daños, ya que alguno de los nuevos libertadores se han convertido en nuevos amos y han surgido nuevas opresiones apenas disimuladas, esto ha ocurrido en las democracias occidentales, donde la dependencia se disfraza de muchas maneras y se ha olvidado que el hombre puede ser esclavo sin necesidad de estar encadenado, lo que ocurrió fue que las cadenas se trasladaron del exterior al interior del hombre.

Mientras las religiones hablan de la liberación interior y la política de la liberación exterior, las enseñanzas de la historia nos muestran que la una sin la otra provocan consecuencias que pueden ser perjudiciales para los hombres, en tanto lo condenan a ser dependientes, el único objetivo realista es la liberación total, objetivo al que Fromm denominó el humanismo radical o revolucionario. (20)
(1) Sobre la desobediencia y otros ensayos, pag. 95
(2) La revolución de la esperanza, pags. 35 y 36
(3) Ob. Cit., pags. 106, 107 y 114
(4) Ob. Cit., pags, 119 y 120
(5) El arte de amar, pags. 23 y 24
(6) Ob. Cit., pag. 26
(7) La crisis del psicoanálisis, pag. 124
(8) Etica y psicoanálisis, pags. 226 y 227
(9) ¿Tener o ser?, pags. 169 y 170
(10) Ob. Cit., pag . 171
(11) ¿Podrá sobrevivir el hombre?, pags. 274, 275 y 276
(12) Patología de la normalidad, pag. 75
(13) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, pags. 281 y 282
(14) Ob. Cit., pag. 298
(15) Humanismo socialista, pag. 59
(16) Ob. Cit., pag. 243
(17) Ob. Cit., pag. 245
(18) El humanismo como utopía real, pag. 119
(19) Ob. Cit., pag. 124
(20) Del tener al ser, pags. 23,  24  y 25

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