El Forjista

Las convicciones de Erich Fromm

Capítulo 11 - Crítica al autoritarismo

Fromm distinguía claramente entre lo que denominaba la autoridad irracional de la racional, la primera era la que se asentaba sobre la violencia, sea ésta física o emocional, y su finalidad principal es explotar a otras personas. En cambio la autoridad racional tiene sus raíces en la capacidad y su función es ayudar a los demás a cumplir con una determinada tarea. (1)

En las relaciones donde prevalece la autoridad racional existen componentes como la admiración, el respeto y la gratitud, la autoridad en este caso se convierte en un ejemplo con el cual identificarse, contrariamente, en aquella que es impuesta, en algún momento, aparecerá la hostilidad y el resentimiento, aunque en otros casos el temor puede hacer surgir un sentimiento de admiración hacia el explotador, por este mecanismo de la mente el explotado alejará de su conciencia sentimientos que pueden ser peligrosos para su subsistencia. (2)

La autoridad también puede convertirse en una fuente interna, suele adquirir la forma de deber u obligación. Con el desarrollo del capitalismo la autoridad fue perdiendo prestigio y ocupando su lugar la conciencia interna, de esta manera se oculta el poder que de todas maneras limita la libertad, esa conciencia aún cuando parezca voluntaria responde a demandas de la sociedad y adquiere el papel de normas éticas que muchas veces tienen más peso que las leyes escritas. A este poder interno o invisible se lo disfraza bajo muchos nombres tal como sentido común, ciencia, salud psíquica, normalidad, opinión pública, etc.  

Así lo explicaba Fromm: “ La autoridad anónima es mucho más efectiva, que la autoridad manifiesta, puesto que no se llega a sospechar jamás la existencia de las órdenes que de ella emanan y que deben ser cumplidas”.(3)

El superyó según Freud no es otra cosa que el poder del padre internalizado, cuando el individuo crece, se le incorporan aquellos mandatos de su sociedad. En lugar de tener miedo al castigo paterno la persona procedió a incorporar esos mandatos del padre y a cumplirlos como si correspondieran a decisiones voluntarias. (4)

El mecanismo que permite actuar con eficacia a la autoridad anónima es el conformismo, este proceso nos impulsa a realizar aquello que todo el mundo hace, debemos adaptarnos y procurar no ser diferentes, en definitiva debemos integrarnos sumisamente al rebaño. (5)

Una de las cuestiones más destacables de nuestro autor es haber indagado en muchas de las formas que podía adquirir el autoritarismo siempre con la idea de cuestionarlo y proponiendo alternativas que condujeran hacia una mayor libertad.

En cuanto a los razonamientos que efectúan aquellas personas que defienden alguna concepción autoritaria, nos decía: “La característica común de todo pensamiento autoritario reside en la convicción de que la vida está determinada por fuerzas exteriores al yo individual, a sus intereses, a sus deseos. La única manera de hallar la felicidad ha de buscarse en la sumisión a tales fuerzas”. (6)

Para quienes comulgan con ideas autoritarias no existe el concepto de igualdad, el mundo se compone de dos tipos de seres humanos aquellos que tienen poder y aquellos otros que carecen de él, a estos últimos se los considera inferiores y se asume que llegaron al mundo con la única finalidad de obedecer. Las personas autoritarias sólo reconocen la sumisión y la dominación, nunca la solidaridad, aquellos que se sometan voluntariamente contarán con la protección y el cuidado de los poderosos. (7)

Uno de los mayores temores de cualquier  individuo en una sociedad es ser aislado de sus semejantes, muchas de ellas imponen la represión amenazando con el ostracismo. En algunas sociedades antiguas el mayor castigo que podía sufrir uno de sus integrantes no era la pena de muerte sino el exilio.

En contraposición a la conciencia autoritaria, Fromm sostenía que existía una conciencia humanista, que no es la voz internalizada de la autoridad sino que es nuestra propia voz, es la propia conciencia que juzga nuestro funcionamiento como seres humanos, se corresponde al conocimiento que tengamos de nosotros mismos y  se condice con nuestra capacidad en el arte de vivir. (8)

Esta conciencia está relacionada con la duda racional que pone en tela de juicio aquellos valores que nos intenta imponer la autoridad, cuando somos pequeños aceptamos sin más las ideas de nuestros padres,  pero a medida que crecemos comenzamos a desarrollar la capacidad de criticar, el aumento de la capacidad de discernimiento es proporcional a la independencia con respecto de nuestros padres y de cualquier otra autoridad. La duda racional es la fuente principal sobre la que ha establecido sus bases el pensamiento moderno y se vincula a la emancipación creciente con respecto de autoridades como la Iglesia, el Estado o los poderes económicos. (9)

El autoritarismo se ha edificado sosteniendo la idea de la insignificancia o la inutilidad del hombre, en aquellos lugares donde se establece una autoridad suprema el individuo se empequeñece y se reduce a una función de obediencia y sumisión. (10)

Tener libertad no implica que no haya principios que nos guíen, la libertad posible y deseable es aquella que nos permite crecer de acuerdo a las leyes de la existencia humana. Significa obedecer las normas que posibilitan el desarrollo humano óptimo. La autoridad racional es aquella que fomenta la actividad en el niño, el pensamiento crítico y la fe en la vida. Es irracional cuando impone normas que sólo benefician a la propia autoridad de las que emanan dichas leyes. (11)

Fromm  adoptó el concepto de sociedad patriarcal autoritaria de Bachofen, en esta sociedad el principio supremo es el Estado, la ley y otras abstracciones, por el contrario como vimos anteriormente los vínculos naturales que existían en las sociedades matriarcales son los que unen a los hombres en un pie de igualdad entre ellos. (12)

La religión en occidente es esencialmente de carácter patriarcal, el hombre debe obedecer a Dios que es la mayor autoridad, el superyo según vimos, es una autoridad interna que también representa los mandamiento y las prohibiciones propias de las religiones, de alguna manera podemos decir que llevamos a nuestro padre adentro y él nos indica cómo debemos comportarnos para recibir la aprobación de nuestros semejantes. (13)

La esencia del patriarcado es el ejercicio del poder sobre los más débiles, es decir sobre las mujeres, los niños y adolescentes, y si lo llevamos al plano de las naciones es la opresión de los más fuertes sobre aquellas naciones no industrializadas. El movimiento de liberación femenino está relacionado con el de los jóvenes que se rebelan contra el autoritarismo  y que tuvo su mayor expresión a fines de los 60 y comienzos de los 70, aún cuando muchos de aquellos jóvenes cuando dejaron de serlo también olvidaron sus deseos transformadores, pero mientras duró la rebeldía abandonaron el culto a las autoridades, y se liberaron del sentimiento de culpa por el sexo. (14)

La familia es un ámbito donde habitualmente puede desarrollarse el autoritarismo, por un proceso de adaptación el hijo va aceptando las órdenes de los padres y a medida que más obedece, mejor hijo será, reprimiendo en el proceso cualquier resistencia a la autoridad de los padres que en definitiva pudiera significar un peligro a perder la aceptación y aprobación de ellos. En toda neurosis existe un ejemplo de esta adaptación dinámica que implica amoldarse a condiciones que algunas veces adquieren  características irracionales  y desfavorables al normal desarrollo de la personalidad del individuo. Primero nos adaptamos a nuestra familia y luego a la sociedad, en cualquier caso es conveniente callar los planteos críticos. (15)

Siguiendo a Marx, Fromm sostenía que el sistema económico determina el modo de vida y también es esencial para delinear el carácter de las personas, pues el instinto de conservación los obliga a aceptar las condiciones que les impone la sociedad. En tanto la personalidad es moldeada por la familia que es la correa de transmisión de los valores de la sociedad y de su clase social.(16)

Muchas madres cuando el hijo comienza a mostrar los primeros signos de tener voluntad propia responden tratando de imponer y dominar. Para muchas personas la única posibilidad que tienen de sentirse importantes es teniendo hijos y dominándolos, si es dominante considerará a sus hijos como otra posesión más.(17)

La madre es la fuerza que protege y da seguridad, cuando el individuo crece toda la familia cumple esa función, incluso cuando somos adultos ese papel se desplaza hacia la nación, la religión o el partido político.

Existe una tendencia de las personas a seguir vinculadas a la madre, o a su equivalente, la familia o el grupo social de pertenencia, esto es contradictorio con la tendencia a crecer, por el contrario esto lo limita. El desarrollo normal es al crecimiento, en un caso patológico grave, la persona sufre una tendencia regresiva que incapacita al individuo. (18)

Cuando una sociedad necesita imponer renunciamientos debe obtener la obediencia de sus componentes de tal forma que no se rebelen cuando la autoridad le exige dicho sacrificio. La obediencia debe presentarse como una necesidad, de otra manera las personas podrían pensar que dicha renuncia no es necesaria y el orden social estaría en peligro, pero principalmente sería un grave problema para las clases que en el seno de esos sistemas cuentan con privilegios que no están a disposición de las mayorías.

A medida que una sociedad puede mejorar la abundancia de bienes, dejará de ser necesario justificar los renunciamientos pero entonces pueden incrementarse peligrosamente los reclamos y es ahí donde se producen las crisis y las rebeldías populares.
La Revolución Francesa implicó una grave crisis en la sociedad patriarcal autoritaria donde la obediencia ciega comenzó a debilitarse lentamente, pero la educación y los sistemas de valores continuaron mostrando a la desobediencia como un pecado, siguiendo los lineamientos establecidos por la Iglesia en la Edad Media. (19) La sociedad patriarcal autoritaria no sólo fue cuestionada por la Revolución Francesa, también lo fue por las revoluciones de los trabajadores y en los reclamos de las mujeres por la igualdad de derechos y oportunidades.

Fromm también vio con beneplácito la rebelión de los jóvenes en los países centrales especialmente el movimiento que se opuso a la Guerra de Vietnam donde el propio Fromm participó activamente, en este cuestionamiento veía una pelea crucial contra el autoritarismo que llevaba al ciudadano a sentirse culpable cuando desobedece, en vez de seguir sus propios sentimientos, prefiriendo en cambio someterse a los dictados de las autoridades. (20)

No obstante sentir simpatía hacia el movimiento juvenil cuestionó su inclinación al consumo de drogas, al que consideraba incurriendo en un tipo de consumismo con características, en algún aspecto similar, al que cuestionaban en la sociedad capitalista. Además criticaba una cierta actitud de evasión que buscaba aislarse de la realidad a través de las drogas, el sexo y la música. Llamaba a este comportamiento como pasivo en contraposición a una actitud activa que no buscara la evasión sino ser uno mismo, poniendo como objetivo la madurez y el crecimiento personal. (21)

Tanto la religión como el nacionalismo, y muchas otras creencias o costumbres, pueden ser refugios que el hombre establece para no sentirse aislado de sus semejantes, cuando el individuo toma conciencia de sí mismo como algo diferente de la naturaleza y de otros seres humanos, y vislumbra que en su futuro se encuentran la enfermedad, la vejez y la muerte, llegando a experimentar además su pequeñez en el inmenso Universo, esto conforma un panorama que lo impulsa a intentar formar parte de algo mucho más grande donde su vida adquiera significación, sólo así logrará dejar de lado esa sensación de pequeñez e insignificancia. (22)

La duda con la cual necesariamente debemos vivir y que es notoriamente incrementada en el capitalismo moderno lleva a buscar distintas maneras de tratar de eliminarla, una de ellas es mediante la búsqueda de lo que se llama éxito, que en la sociedad actual es sinónimo de ser famoso o tener fortuna, otra posibilidad es esforzándonos para adquirir mayores conocimientos y lograr un mayor grado de certidumbre, o sometiéndonos a un líder en el cual transferimos la responsabilidad de actuar o pensar por nosotros, esta es la forma en que las dictaduras anulan la conciencia de la duda. Pero nada de esto puede ser eficaz, nos dice Fromm, mientras el hombre no encuentre su verdadero lugar en el mundo en función de sus necesidades reales y no impuestas por un sistema o determinada autoridad. (23)

Nos han tratado de inculcar que la buena conciencia es aquella que complace a las autoridades en tanto que la conciencia culpable se produce cuando las contrariamos, congraciarnos con las autoridades nos produce bienestar y tranquilidad porque significa que logramos su aprobación, por el contrario cuando no la complacemos nos sentimos culpables producto del temor e inseguridad que implica la posibilidad de ser castigados o abandonados a nuestra suerte. (24)

Lo que venimos señalando implica que la autoafirmación de sí mismo puede tener como consecuencia la desobediencia, para todos aquellos casos de formas abusivas de autoridad la autoafirmación es un pecado grave pues desde la autoridad se nos intentará hacer creer que sus fines son los nuestros y que sólo se puede obtener el objetivo mediante la obediencia. (25)

Uno de los aspectos centrales utilizados por la autoridad es el de la culpa, una sociedad que reprime los deseos sexuales y cualquier otra transgresión, busca generar esos sentimientos de culpa, de esa manera se evita transferir las responsabilidades a la organización social. Sentirnos culpables nos provoca intimidación, limita nuestra capacidad de pensar y provoca la adhesión pasiva a los códigos morales de la sociedad.(26)

El catolicismo es un generador constante de culpas ofreciendo paralelamente un camino hacia la erradicación de ese sentimiento al menos momentáneamente, esto es posible aceptando los preceptos de la Iglesia y de sus servidores. El perdón mediante la confesión es un mecanismo que permite disminuir los sentimientos de culpabilidad al menos hasta el próximo pecado.
Esa culpabilidad conforma uno de los métodos más efectivos para doblegar la voluntad de los niños, eso se logra haciéndole sentir que los deseos sexuales son malos y de esa manera se establece una asociación permanente entre sexo y culpabilidad que queda arraigada en la persona desde su niñez.(27)

El niño no obstante trata de resistirse, lucha por su libertad, para algunos esa batalla es más exitosa que para otros. La conciencia culpable es la evidencia de la derrota, cuando el individuo no pude escapar de los mecanismos autoritarios es cuando surgen con fuerza los síntomas de la culpabilidad. (28)

Nos dice Fromm que el deseo sexual es una expresión de independencia que aparece muy temprano y que se expresa inicialmente con la masturbación, repudiar esos deseos implica doblegar la voluntad del niño, al intentar hacerlo sentir culpable se busca la conversión del niño en un individuo sumiso, muchas veces la respuesta es la rebelión como intento de recuperar la libertad perdida.(29)

Parientes muy cercanos de la culpa son el miedo y la inseguridad, Fromm desarrolló algunas de sus ideas más brillantes sobre este tema, nos decía que nunca podemos llegar a lograr la absoluta seguridad, la vida por sí misma es insegura, pues está expuesta a accidentes y sucesos que escapan de nuestro control y deseos. En nuestra vida debemos adoptar constantemente decisiones de las cuales nunca podemos estar totalmente seguros de los resultados.

El objetivo no puede ser sentirnos totalmente seguros, sino ser capaz de tolerar la inseguridad sin pánico, ni miedos constantes. La vida es insegura e incierta: “El hombre libre es por necesidad inseguro; el hombre que piensa es por necesidad indeciso”.
Una forma, algunas veces ficticias de lograr seguridad, es mediante la integración de un grupo, sea este una familia, una clase social, una nación. En ciertas oportunidades se trata de superar el problema mediante el conformismo, aceptando las reglas del grupo, pareciéndose lo más posible a los otros integrantes y buscando su aceptación, el mayor temor consiste en la posibilidad de ser rechazado. Mostrarse diferente y ser encasillado dentro de las minorías constituye un peligro que amenaza la seguridad y provoca un ansia ilimitada de conformidad.(30)

Una sociedad autoritaria, y hasta el momento no existen sociedades que no lo hayan sido si bien en muy distinto grado, generan familias con una alta cuota de autoritarismo en su seno, y éstas terminan formando individuos cargados de culpabilidad, miedos e inseguridades con las que les resulta muy difícil lidiar, obviamente dentro de dichas sociedades siempre existieron personas que lejos estuvieron de aceptar dócilmente esta situación y que intentaron con diversos resultados limitar los privilegios de los poderosos y buscar caminos conducentes a una mayor libertad.
 
Cuando el hombre se siente abrumado por su insignificancia en el Universo, o por lo inevitable de la muerte o por las inseguridades cotidianas, tiene ante sí dos alternativas, y aquí ingresamos en la tesis central de su trabajo “El miedo a la libertad”: o se une al mundo y a sus semejantes mediante el trabajo creativo y por medio de la fuerza del amor, o busca la seguridad en sitios donde concluirá liquidando su libertad e independencia. Esta será para Fromm la alternativa de hierro ante la cual todos los seres humanos debemos enfrentarnos alguna vez en la vida.

Para explicar esta opción, nuestro autor realiza una analogía entre el crecimiento de un individuo y el de las sociedades. A medida que el hombre comenzó a tener conciencia de sí mismo se fue diferenciando de otras personas y de la naturaleza, cuando el niño nace permanece unido a su madre como si fuera parte de ella, pero a medida que crece se va separando cada vez más, llegando a una instancia en la cual, de no haber mediado ningún inconveniente, el individuo será totalmente independiente. En el proceso previo a la individuación si bien la persona es dependiente, como contrapartida, logra un sentimiento de seguridad producto de los cuidados maternales y familiares en general, pero llega un tiempo en que el individuo debe valerse por sí mismo y salir al mundo, de esto se trata el crecimiento. (31)

Pero crecer implica riesgos, el individuo debe enfrentarse a un mundo que por lo general le resulta hostil y donde ya no puede recurrir a la protección materna, nadie cuidará de él y quedará librado a sus propias habilidades y capacidades. Dependiendo del individuo y de su educación, cada cual puede sentir un mayor o un menor grado de inseguridad, impotencia, angustia e incertidumbre.(32)

Ante estos sentimientos la sumisión es una de las posibles salidas, alguien tomará las decisiones por nosotros, liberándonos de las responsabilidades y de los riesgos consiguientes que implica adoptar definiciones.  Este camino nos permitirá aliviar en parte las angustias e incertidumbres.

Pero también existe otra posibilidad que radica en relacionarnos creativa y espontáneamente con nuestros semejantes y con la naturaleza, estas relaciones al ser producto del trabajo creador y del amor fraternal fortalecerán nuestra personalidad. De igual forma cuando un niño crece se vuelve más independiente y abandona paulatinamente el mundo que le daba mayor seguridad. El proceso de separación puede realizarse en el marco de un desarrollo armonioso, cada paso que se da en el camino de la individuación debe implicar un fortalecimiento de la personalidad y de la capacidad para relacionarse con el mundo. (33)

Para que el hombre pudiera adoptar  sus propias decisiones previamente, según la Biblia, debió pecar, es decir tuvo que desobedecer a la autoridad, en ese caso representada por Dios, ese acto implicó que fuera expulsado del Paraíso pero también significó el inicio de su existencia humana con la posibilidad de adoptar sus propias decisiones, y esto no significaba otra cosa que la maravillosa oportunidad de ser libre.(34)

Ir al capítulo siguiente

(1) La condición humana actual, pags.  87 y 88
(2) El miedo a la libertad, pags. 189 y 190  
(3) Ob. Cit., pags. 190, 191 y 192 
(4) La condición humana actual, pags. 80  y 81 
(5) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, pags. 131 y 132
(6) El miedo a la libertad, pag.196
(7) Ob. Cit., pags. 197 y 198 
(8) Etica y psicoanálisis, pags. 172 y 173 
(9) Ob. Cit., pag. 217
(10) Ob.cit., pag. 229
(11) ¿Tener o ser ?, pag. 86 
(12) El amor a la vida, pag. 45
(13) Ob. Cit., pag. 46
(14) ¿Tener o ser?, pags. 180 y 181 
(15) El miedo a la libertad, pag. 38
(16) Ob. Cit., pags. 40 y 41
(17) El arte de escuchar, pag 57
(18) El corazón del hombre, pags. 124 y 125 
(19) El amor a la vida, pags 47 a 50 
(20) Ob. Cit, pag. 62       
(21) Ob. Cit., pags 66 y 67
(22) El miedo a la libertad, pags. 42 y 44
(23) Ob. Cit., pag. 102 
(24) Etica y psicoanálisis, pag. 160
(25) Anatomía de la destructividad humana, pag 200
(26) La crisis del psicoanálisis, pags. 151 y 152
(27) Etica y psicoanálisis, pags. 169 y 170
(28) Ob. Cit, pag. 172
(29) ¿Tener o ser?, pags. 85 y 86
(30) Psicoanálisis en la sociedad contemporánea, pags. 165 y 166
(31) El miedo a la libertad, pags. 45, 46 y 47
(32) Ob. Cit., pag. 51
(33) Ob. Cit., pags. 52 y 53
(34) Ob. Cit., pag. 56

Volver al indice