El Forjista

 

El círculo rojo o la oligarquía de siempre

La dictadura cívico-militar también logró entre tantas cuestiones nefastas, que ciertas palabras que de alguna manera servían para designar a personas, grupos o actitudes vinculadas a ella, pasaran al olvido siendo erradicadas del vocabulario de los argentinos.

Durante un tiempo se usó la palabra "proceso" o "régimen" militar para nombrar esa época de muerte y padecimientos, había también aquí una trampa al excluir a los civiles que alentaron el golpe de estado y que hicieron excelentes negocios, mientras las grandes mayorías eran silenciadas y explotadas.

También el término oligarquía fue excluido de nuestro léxico, cuando esa palabra permitía describir mejor que muchas otras la esencia de esa clase social, que fue y sigue siendo el verdadero poder que impone sus condiciones al resto de los argentinos.

Primero fue la burguesía comercial porteña que dominó la economía y la política ni bien nos independizamos de España, luego los terratenientes de la Pampa Húmeda y actualmente el verdadero poder reside en los grandes grupos económicos concentrados los cuales conforman una estructura que les permite controlar la mayoría de las ramas de los servicios y las industrias, es precisamente ese poder el que impone precios arbitrarios y generan inflación perjudicando a las mayorías, pero sin embargo son muy pocos los que se animan a denunciar a los verdaderos responsables.

A pesar de estos cambios en la constitución de ese grupo de poder hay ciertas cosas que no se modificaron, por ejemplo la Sociedad Rural sigue representando al mismo sector parasitario y antidemocrático, tal cual ocurría hace 100 años.

Otra característica de la oligarquía es que está asociada a intereses extranjeros representados por las potencias imperiales y a las multinacionales que actúan agresivamente para imponer sus condiciones a los países dependientes.

A esa confluencia de intereses imperiales se suman los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional que ha jugado un papel protagónico en el saqueo de una gran cantidad de países que siguieron sus miserables recetas.

Hay muchas evidencias de esa asociación entre intereses locales y extranjeros en contra de la conveniencia del país, una de las más recientes fue el apoyo que los Fondos Buitres le brindaron a los organizadores de los cacerolazos contra el gobierno nacional. Precisamente la palabra cipayo fue otra de las excluidas, a pesar que no existe otra mejor para designar a estos buitres locales. En los canales de televisión de los grupos concentrados es posible ver el desfile de economistas liberales que siempre defienden los intereses contrarios a la nación a los que también le viene muy bien el calificativo de cipayos.

Macri nos ha hablado recientemente del "círculo rojo", tal vez sin darse mucha cuenta de lo que decía, que es un eufemismo para referirse a esta clase social, y de paso mostraba su sumisión hacia ese sector, aunque en Macri se comprende mejor que en otros políticos porque él proviene de ahí y son esos intereses los que defiende desde la función pública, lo que no se comprende tanto es la adhesión de gran parte de la ciudadanía porteña a semejante espécimen de oligarca.

La oligarquía se ha caracterizado a lo largo de toda su historia por no aceptar las condiciones que le impone la democracia, cada vez que resulta elegido un gobierno que no responde a sus órdenes, a través de sus medios de comunicación incita a sectores de la población a cuestionar de la manera más agresiva posible a ese gobierno, de esa manera esa porción asume como propios los intereses económicos de la oligarquía.

Así es como esta clase social impone la idea que son los políticos elegidos por el pueblo los responsables de las disputas dentro de la sociedad cuando son precisamente ellos quienes alientan el odio entre argentinos.

Por lo contrario, cuando un gobierno acepta mansamente las órdenes de esos grupos dominantes, sus medios de comunicación intentan instalar una imagen idílica de la sociedad aun cuando amplios sectores se vean afectados por condiciones sociales paupérrimas.

Desde Moreno y Saavedra, los sectores populares vienen resistiendo los atropellos de las minorías privilegiadas, la mayoría de los enfrentamientos fueron favorables para quienes detentaban el poder económico, pero cuando la situación no les fue favorable apelaron al golpe de estado y a todo tipo de actos violentos.

Aunque parezca un tema menor sería conveniente recuperar ciertas palabras que mejor definen a las personas y a las cosas, por eso el "círculo rojo" debe llamarse oligarquía.

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