El Forjista

Editorial

 

Democracia o corporaciones

agosto de 2011

De 1983 a 2003 los argentinos vivimos una democracia mutilada, las grandes corporaciones que conforman un conglomerado oligárquico impusieron sus salvajes condiciones y aquellos gobernantes elegidos por la voluntad del pueblo se limitaron a obedecer.

Salvo algunos hechos aislados de Raúl Alfonsín como el Juicio a la Juntas y su enfrentamiento verbal con la Sociedad Rural y el diario Clarín, el resto de nuestros presidentes fueron como hojas muertas ante el viento imponente de los grupos del privilegio.

En ese contexto, a pesar de vivir en una democracia formal, los torturadores se paseaban libremente por las calles. La Iglesia que nunca realizó la autocrítica por su participación en la dictadura se metía en la cama de los ciudadanos para decirnos que comportamientos eran aceptados y cuales nos conducirían al infierno. El FMI, los sojeros y los terratenientes de la Sociedad Rural y CARBAP nos imponían una economía que beneficiaba a unos pocos y conducía a millones a la desesperación. En tanto que los dos grandes diarios que forman parte de esa prensa canalla que colaboró con la dictadura, chantajeaba con sus tapas a los gobernantes de la democracia.

Los argentinos debimos esperar 20 años para que un presidente le diera a la democracia un sentido que se asemejara a su significado, el gobierno del pueblo y no el dominio de las corporaciones. En el 2007 con la asunción de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se inició un período  de profundización del proyecto nacional y popular que tuvo en la resolución 125 de las retenciones móviles su mayor expresión, pues con esa disposición se evidenció que este gobierno no estaba dispuesto a someterse a la corporación que mayor poder tuvo en la Argentina y que estuvo vinculada a todos los golpes de estados que castigaron a este país.

La nueva Ley de Medios también construyó otro hito significativo que mostró sin lugar a dudas que por primera vez la democracia argentina estaba dispuesta a expulsar a los mercaderes que la llevaron a la decadencia más grave de su historia.

Pero antes y después de esas dos medidas centrales adoptadas por el kirchnerismo se han sucedido una serie de decisiones con la intención de beneficiar a los olvidados de siempre, la independencia del FMI permitió tomar el control de nuestra economía, los constantes incrementos de las jubilaciones mínimas luego de años de congelamiento y la movilidad con dos aumentos anuales mostraron que este sector por primera vez mereció la atención de los gobernantes.

 La disminución de la pobreza y de la desocupación, y la derogación de la legislación del menemismo marca una nueva tendencia que significa tratar a los trabajadores como socios. La extraordinaria política de Derechos Humanos significó el fin de la impunidad y un ejemplo para toda la Humanidad. Las nacionalizaciones de Aerolíneas Argentinas, AYSA, el Correo Argentino y las jubilaciones evidenciaron un giro significativo en el control de nuestro patrimonio nacional rifado durante el menemismo.

Todos los partidos de la oposición por acción o por omisión son delegados de las grandes corporaciones. Alfonsín ha rifado el prestigio de su padre aliándose con lo más reaccionario y conservador de la política nacional representados en De Narváez y González Fraga, y en su declaración en cuanto a modificar la Ley de Medios ha mostrado su sumisión a los grupos de medios concentrados.

Duhalde, cuando fue presidente, se dedicó centralmente a defender al Grupo Clarín, impulsando una ley que popularmente llevó como nombre la del diario de la Sra. Noble, porque buscaba licuar la deuda del grupo, pero también dedicó su atención a reprimir a los movimientos sociales. Como si fuera poco todos aquellos grupos que añoran la dictadura con la Sra. Pando a la cabeza han hecho explícito su apoyo al vicepresidente de Menem.

La izquierda tibia y gorila representada por el Partido Socialista y el Sr. Solanas ya ha mostrado hasta el cansancio sus intenciones que no molestar a los grandes grupos, también podríamos denominar a este sector como izquierda sojera, ambos se han sometido sin discusión a los deseos de la Sociedad Rural cuando se trató la resolución 125. No olvidemos que Solanas realizó una alianza con dos exponentes de la izquierda sojera,  el MST y el PCR.

 Los aparentes delirios de la Sra. Carrió no son sino una manera de disimular su transformación de un grupo de centroizquierda hasta los que es hoy la agrupación que se ha ubicado lo más cercano al extremo derecho del arco político, la candidatura de LLambías es una clara evidencia de esto.

De los Rodriguez Saa sólo bastaría recordar los pocos días en que uno de ellos estuvo al frente del ejecutivo, con respecto a la izquierda cabría recordar que cuando un gobierno democrático enfrentó a la Sociedad Rural y al mundo sojero, ellos se declararon neutrales mostrando una vez más que siguen sin comprender la realidad nacional.

Este panorama nos muestra que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la única que tiene el coraje y las condiciones para enfrentar a las corporaciones que siempre han limitado el poder del pueblo y sólo pretender incrementar sus ya cuantiosas ganancias a costa del sacrificio de los argentinos. La oposición significa el retorno al 2001, el saqueo de nuestro patrimonio y el incremento de la pobreza y la desocupación.

Estamos construyendo una Argentina orgullosa, donde los jóvenes ya no piensan en emigrar, una patria que nos brinda las posibilidades de crecer porque retornamos al olvidado camino de la soberanía que hay consolidar diariamente, también estamos entendiendo que este proyecto nacional y popular sólo es posible en solidaridad con el resto de nuestros hermanos de Latinoamérica. El 14 de agosto y el 23 de octubre los argentinos tenemos la oportunidad de dar una respuesta contundente.

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