El Forjista

 

Las calumnias de Clarín

Jorge Lanata tenía toda la razón del mundo, cuando antes de subastar su alma, aseguraba que Clarín no podía soportar que no le tuvieran miedo.

En ese afán de imponer temor ante su poder de presión utiliza de manera constante la herramienta de la calumnia, según sea que una persona defienda o cuestione los intereses comerciales de esa corporación, los cientos de medios que controla se movilizarán para transformarlo en la Madre Teresa o en Adolfo Hitler.

Recientemente vimos esa operación para desprestigiar a dos importantes personalidades como lo son Martín Sabatella y el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.

El presidente del AFSCA pasó de ser el intendente más capaz y honesto a una especie de José Stalin autóctono, esto obviamente sólo ocurrió a los ojos del monopolio.

Hay que remontarse a los años de la dictadura para encontrar una campaña tan desaforadamente macartista como la desplegada por Clarín y sus barras bravas disfrazados de periodistas o políticos, contra Martín Sabatella.

De igual manera, la corporación desató una campaña contra el presidente de la Corte Suprema por el fallo de constitucionalidad de la Ley de Medios.

La Corte Suprema y su presidente eran hasta hace apenas un mes, según la visión del grupo, un ejemplo de independencia y de aplicación ecuánime de la Justicia.

En esta maniobra el monopolio contó con la inestimable ayuda de Jorge Fontevecchia que apeló a la más descarada mentira para tratar de llevar sospechas sobre el fallo, intentando mostrar inexistentes presiones del Poder Ejecutivo sobre la Corte, la burda maniobra debió ser desmentida como un "error" cuando en verdad se trató de una vergonzosa patraña del director de un grupo editorial que acaba de despedir a 7 trabajadores.

El mensaje que intenta instalar el grupo comandado por Noble y Magnetto es claro, si no te sometés te podemos hundir en un cúmulo de calumnias que pueden llevarte al mayor desprestigio en poco tiempo. Eso podría calificarse sin duda de método extorsivo que ya forma parte del comportamiento habitual de sus empresas.

Quién desnudó los manejos extorsivos del grupo fue Luis D'Elía, que es una de las personas demonizadas por la corporación, al grabar un video con alguien de su conocimiento quién había sido presionado por un productor del programa de Lanata para que calumniara de D'Elía. Este video tuvo la virtud de herir de muerte la escasa credibilidad que aún le quedaba al decadente ex periodista.

Este grupo ha colaborado con la dictadura cuando realizó excelentes negocios, ha participado en la desestabilización de gobiernos democráticos y calumnia a personas honestas que no se avienen a defender sus oscuros intereses, por lo cual poner límites a su inmenso poder y sus actitudes ilegales es una cuestión de vida o muerte de la democracia de nuestro país.

 

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